lunes, 14 de noviembre de 2016


Consideraciones especiales: I.-Caso del arroz

CONSIDERACIONES ESPECIALES EN PROGRAMAS DE PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

Pedro Raúl Solórzano Peraza

I.-CASO DEL ARROZ (Oryza sativa). La buena fertilización del cultivo favorece el desarrollo de plantas más vigorosas, capaces de tolerar mejor condiciones adversas, incluyendo limitaciones fitosanitarias.

El arroz es un cultivo que tiene una dilatada tradición en el país, lo que ha permitido que existan muchos agricultores con experiencia en su manejo agronómico y que tengamos un equipamiento especializado tanto para las actividades de campo como para el procesamiento industrial del grano. Sin embargo, es un cultivo muy particular porque casi en su totalidad se produce bajo condiciones de inundación de los terrenos, lo que genera unas condiciones específicas en los sistemas suelo-clima sembrados con arroz, que dinamizan las condiciones de sanidad del ambiente alrededor de las plantas favoreciendo afecciones por diversos patógenos e insectos plaga, y modificando las condiciones de fertilidad de los suelos con su consecuente efecto sobre la nutrición vegetal.

Casualmente, en ciclos recientes de este cultivo (noviembre de 2016) en por lo menos dos de los principales centros de producción como son Calabozo en el estado Guárico y Acarigua-Turén en el estado Portuguesa, se han presentado algunos problemas fitopatológicos y entomológicos de gravedad, asociados a problemas nutritivos de las plantas, que en conjunto han causado una importante merma en los rendimientos que se ha llegado a estimar en más  de 50% en relación a los rendimientos tradicionales. Las principales manifestaciones de esta dolencia han sido un alarmante vaneamiento de las espigas y un profuso manchado del grano, lo que disminuye el rendimiento y a la  vez desmejora la calidad y el valor comercial del producto.

Las limitaciones fitosanitarias se deben manejar con programas permanentes de saneamiento de los alrededores de los campos sembrados y, en particular, los ataques de insectos plaga, enfrentarlos  con la aplicación de acertados programas de manejo integrado de plagas. Para el control de los problemas fitopatológicos, la mejor vía es el mejoramiento genético, la producción y evaluación de cultivares tolerantes a los diferentes patógenos que se identifiquen como dañinos al cultivo. Además, puede ser necesario aplicar fungicidas y otros productos que ayuden en el combate de estas limitaciones. Indudablemente que el estado nutritivo de la planta influye en la magnitud del daño causado por estos patógenos, ya que a menor vigor y fortaleza de las plantas por una mala nutrición, mayor será el efecto perjudicial de los mismos. Entonces, mejorando el estado nutritivo de las plantas se atenúa el efecto negativo de todas esas complicaciones fitosanitarias.

La calidad de la nutrición vegetal está asociada al estado de la fertilidad de los suelos, el cual varía en diversos aspectos una vez que el suelo se inunda. Debemos recordar que el suelo inundado es muy diferente al suelo en su condición inicial antes de colocar sobre su superficie una lámina casi permanente de agua, porque ocurren profundos cambios en sus características químicas y físico químicas que no se pueden ver a simple vista pero que pueden afectar, entre otros factores, el  balance de nutrientes esenciales disponibles en el suelo y, por lo tanto, la nutrición de las plantas.

Al colocar sobre un suelo una lámina de agua de manera permanente, en la parte superficial de ese suelo se desarrolla una delgada capa oxidada debajo de la cual se genera una capa reducida; se disminuye drásticamente el intercambio de oxígeno entre suelo y atmósfera, y por lo tanto, la concentración de oxígeno decrece desde un valor máximo en la interfase agua-atmósfera hasta casi cero al alcanzar la capa reducida; el comportamiento de los nutrientes en la delgada capa oxidada es similar a lo que ocurre en el suelo bien drenado, pero en la capa reducida hay un ambiente anaeróbico que modifica sustancialmente las formas y el comportamiento de los nutrientes.

En la capa oxidada, los nitratos y los sulfatos son estables y pueden abundar en la solución del suelo, el amonio tiende a nitrificarse y todo el comportamiento físico, químico y biológico del suelo se mantiene inalterable. Sin embargo, al pasar a la capa reducida la actividad biológica del suelo pasa a ser dominada por una población de microorganismos anaeróbicos, los cuales utilizan moléculas oxidadas (nitrato, sulfato y otras) como fuente de oxígeno, reduciendo dichos compuestos hasta llevarlos a N y S elementales. De esta manera, el nitrógeno se pierde a la atmósfera en el proceso de denitrificación y el azufre pasa a formar compuestos reducidos que no pueden ser aprovechados por las plantas.

En esas condiciones anaeróbicas se incrementa significativamente la disponibilidad del fósforo del suelo debido a la reducción de los compuestos férricos hacia las formas ferrosas más solubles. Buena parte de los fosfatos inorgánicos en la mayoría de los suelos del trópico se encuentran ligados al hierro, mejorándose su aprovechamiento por las plantas bajo condiciones de inundación. En fraccionamiento de los fosfatos inorgánicos de suelos en Venezuela (Solórzano, 1968), se encontró que en las Series Calabozo y Maracay, al igual que en muchos otros suelos del país, más del 30% del fósforo está ligado al hierro (P-Fe) y otro tanto puede estar en formas ocluídas, los cuales aumentan su solubilidad al pasar a formas ferrosas en condiciones anaeróbicas, liberando P a la solución del suelo.

El potasio es menos afectado por la inundación que nitrógeno y fósforo, aunque su concentración en la solución del suelo puede aumentar después de la inundación, al igual que hierro, manganeso y silicio; pero al contrario, la concentración de zinc en la solución del suelo tiende a disminuir después de la inundación. Estas situaciones tan particulares pueden causar toxicidad
Figura 7: Perfil de la concentración de oxígeno en suelos inundados. Capas oxidada y reducida del suelo.
 
por excesos de hierro y manganeso, e inducir una deficiencia de zinc por excesos de fosfatos solubles en una de las interacciones más comunes que ocurren en suelos inundados. Excesos de P en la solución del suelo y niveles marginales de zinc son condiciones ideales para inducir una deficiencia de este microelemento en la interacción P/Zn.

Todos estos cambios que ocurren al inundar los suelos, determinan que no se debe aplicar cantidades altas de formas nitrogenadas nítricas ya que pudieran ocurrir pérdidas considerables de N por denitrificación. Sin embargo, pequeñas cantidades de nitrato pueden ser aprovechadas desde la capa oxidada por un sistema radical superficial que desarrolla la planta de arroz desde el momento de la formación del primordio floral, el cual se aloja mayormente en la capa oxidada y es capaz de absorber nutrientes localizados en esa capa.

Esos cambios que se presentan en suelos inundados también implican que se debe aplicar cantidades moderadas de fósforo, ya que en general las respuestas a este nutriente, excepto en suelos muy pobres en P, son poco frecuentes y de pequeña magnitud, y sus excesos pueden causar desbalances nutritivos especialmente induciendo deficiencias de zinc, tal como ya fue indicado.

Las características texturales de los suelos dedicados a la producción de arroz, determinan que se tenga que aplicar suficiente potasio para asegurar una adecuada tasa de suplencia de este nutriente a la solución de estos suelos de texturas finas y poder satisfacer las necesidades del cultivo. Recordemos que el potasio en el suelo se comporta en forma catiónica (K+) y puede ser adsorbido por las cargas negativas del complejo de intercambio de la fracción coloidal. Este potasio adsorbido establece un equilibrio dinámico entre la fase sólida y la solución del suelo, pero en estos suelos con altos niveles de arcilla, se requieren cantidades relativamente altas de K+ intercambiable o lábil para que exista un adecuado nivel de potasio en solución que satisfaga los requerimientos de las plantas. Por ello la conveniencia de aplicar suficiente potasio aún cuando el análisis de suelo indique valores satisfactorios de potasio aprovechable.

En lo referente al azufre, ya se mencionó que el sulfato es reducido al inundar los suelos, disminuyendo la disponibilidad de este nutriente para las plantas. La tasa de reducción de sulfatos en suelos inundados depende de las propiedades de cada suelo, y para ilustrar la importancia que esto puede tener basta mencionar que en suelos neutros y alcalinos se ha medido que concentraciones de sulfato tan altas como 1.500 ppm se han reducido prácticamente a cero en un período de seis semanas después de la inundación del suelo. Por esta razón, el arroz responde mejor a reabonamientos con fuentes nitrogenadas que contengan azufre en forma de sulfato en comparación con aquellas que no lo tienen. Es así, como el sulfato de amonio es más recomendable que la úrea para reabonar arroz de inundación, ya que al mismo tiempo que se aplica N se está reponiendo el sulfato aprovechable por las plantas, elevando la concentración de este importante nutriente a niveles de suficiencia.

Otros conocimientos importantes para programar la fertilización del arroz son la cuantificación de los requerimientos nutritivos internos del cultivo y la trayectoria de las curvas de crecimiento y de acumulación de nutrientes a lo largo del ciclo de vida. Evaluaciones realizadas en Calabozo, estado Guárico, con la variedad Cimarrón, dieron como resultado una acumulación de 12.518 kg de materia seca/ha, 151 kg de N/ha, 31 kg de P/ha y 195 kg de K/ha; detectándose las mayores tasas de crecimiento de la planta en los períodos 58-73 y 73-81 días después de la siembra (dds), con valores de 107 y 208 kg de materia seca/ha/día. Después de 89 dds se comienza a medir el crecimiento de la panícula, y a partir de este momento, el crecimiento del cultivo está representado prácticamente por el desarrollo de la panícula y el crecimiento del grano.

Fundarroz (2002) señala unos requerimientos de fertilizantes, en kg/ha, muy parecidos a los valores de acumulación de N-P-K reportados previamente en este artículo, con excepción de potasio cuyos valores son más  bajos. Esos requerimientos de fertilizantes son 150 a 180 kg de N/ha, 23 a 46 kg de P/ha (equivalen a 52,5-105 kg de P2O5/ha), y 60 a 90 kg de K/ha (equivalen a 72-108 kg de K2O/ha). Además incluyen la  aplicación de 23 kg de S/ha, dándole a este nutriente la importancia que tiene en la fertilización de arroz de inundación. Esa recomendación tan baja de abonos potásicos puede deberse a que en estos suelos casi siempre se siembran cereales, cuyos restos de cosecha al dejarlos que se incorporen a los suelos pueden reciclar más  de 80% de su contenido de potasio, ya que con la cosecha del grano, solamente se retira del campo un 18-20% de K.

En lo que respecta a la acumulación de nutrientes, para nitrógeno las mayores tasas de acumulación ocurrieron durante los períodos 58-73 y 96-109 dds, con valores superiores a 4 kg de N/ha/día; las de P ocurrieron durante los períodos 73-81 y 96-109 dds, con valores de 0,52 y 0,98 kg de P/ha/día respectivamente; y las mayores tasas de acumulación de potasio ocurrieron, al igual que para nitrógeno, durante los períodos 58-73 y 96-109 dds, con valores de 3,65 y 4,37 kg de K/ha/día respectivamente. (Para ver las  curvas de acumulación de materia seca y nutrientes a lo largo del ciclo de vida de la planta de arroz, consultar Solórzano 2013).

Sobre la base de todo este conocimiento presentado hasta ahora referente al crecimiento de la planta, a los requerimientos de N-P-K por el cultivo de arroz, a las tasas de acumulación de dichos nutrientes a lo largo del ciclo de vida de las plantas, y al comportamiento de los nutrientes en suelos inundados, se presenta la siguiente recomendación general para la fertilización de este cultivo (recomendaciones específicas de fertilización se elaboran considerando estos mismos conceptos y conociendo los suelos de cada unidad de producción por medio de análisis de suelos recientes):

-Abono de base: según el análisis de suelo aplicar de 300 a 600 kg de una fórmula rica en potasio/ha (por ejemplo 8-16-28 CP) e incorporarlo al suelo con rastra antes de la siembra. Si los valores de potasio son limitantes, se puede adicionar a esa fórmula unos 120-150 kg de cloruro de potasio/ha. Muy importante la incorporación del fertilizante al suelo, ya que si se deja sobre la superficie es arrastrado por la lámina de agua hacia puntos de concentración como son las bermas de las melgas, ocasionando una mala distribución espacial del abono. Además, recordemos que el P se mueve muy poco en el suelo ya que para ello depende del fenómeno de difusión, y si no se incorpora bien al suelo tiende a permanecer sobre la superficie, inaccesible para las raíces de las plantas.

Para el abonamiento de base también se tiene que considerar la relación calcio/magnesio (Ca/Mg) del suelo, la cual es la relación entre la concentración de Ca++ intercambiable y Mg++ intercambiable expresados ambos en me/100 g de suelo. Valores convenientes de esta relación oscilan entre 3 y 6, cuando es cercana a 1 o menor que 1 puede ocurrir insuficiente suministro de Ca a las plantas y cuando es muy superior a 6 puede ocurrir insuficiente suministro de Mg, aún cuando los niveles absolutos de Ca y Mg sean suficientes según los análisis de suelo. Estos nutrientes alcanzan la rizósfera de las raíces de las plantas por convección o flujo de masas y cuando uno de ellos es muy superior al otro, compiten por los sitios de absorción y el más abundante obstaculiza la absorción del otro por parte de las plantas. En arroz en particular, en Calabozo ocurrió un caso de deficiencia de Ca por excesos de Mg y se solucionó aplicando dosis modestas de caliza agrícola (500 kg/ha) aunque también se puede utilizar yeso. En el caso contrario, que pudiera presentarse en sectores de Portuguesa donde hay suelos con elevados niveles de Ca y la relación Ca/Mg puede alcanzar valores muy elevados, puede ser necesario aplicar sulfato de magnesio o sulpomag.

-Reabono: hacer 3 reabonos con sulfato de amonio en dosis de 100 kg/ha cada uno, o con úrea a razón de 70 kg/ha cada uno; el primero inmediatamente después del combate de malezas (alrededor de 20-25 dds), el segundo alrededor de 55 dds y el tercero a los 80 dds aproximadamente. Según el manejo del agua y el aspecto del cultivo, esta misma cantidad de abono nitrogenado (300 kg/ha para los sulfatos y 210 kg/ha para la úrea) se puede aplicar en 2 reabonos en lugar de 3 (cada uno de 150 kg de fertilizante/ha para los sulfatos y de 105 kg/ha para la úrea). Cabe destacar que el sulfato de amonio ofrece mejores resultados que la úrea cuando se maneja arroz de inundación.

-Fertilización foliar: por esta vía se debe aplicar zinc, para evitar incorporarlo al suelo donde ocurrirían reacciones que lo pudieran insolubilizar. Se debe comenzar a aplicar cuando el cultivo tenga más  o menos 30 días de edad, o con suficiente follaje para interceptar suficientemente el producto de una aspersión. Hacer una o varias aspersiones (mejor si se pueden aprovechar aplicaciones de insecticidas u otros biocidas) hasta completar de 200 a 250 gramos  de zinc/ha; por lo tanto,  la cantidad de  producto comercial a aplicar dependerá de su concentración en Zn.

En caso que los suelos sean de tendencia alcalina (pH superior a 6,5) y el análisis de suelo no revele los niveles de micronutrientes (B, Fe, Mn, Cu, Zn), se recomienda asperjar un fertilizante de aplicación foliar que contenga estos nutrientes, ya que ellos tienden a insolubilizarse en este tipo de suelos. En el mercado hay productos con estas características que traen incluidas las recomendaciones de dosis a aplicar, o se puede solicitar asesoramiento técnico para su uso.

Fundarroz (2002) y otras organizaciones trabajaron conjuntamente durante los pasados tres ciclos, abordando la fertilización y su manejo como aspecto clave dentro del “Programa de Mejoramiento Agronómico del Arroz”. Este trabajo lo han desarrollado en fincas, en lotes comerciales de más de 100 fincas de las zonas arroceras de Guárico y Portuguesa, con respuestas significativas del cultivo. Esta experiencia se basó en el diseño de dos planes de fertilización aplicables por los productores según el tipo de preparación de suelo practicado en cada finca, los cuales pueden revisarse en la referencia de Fundarroz 2002.

Como una orientación para el conocimiento del estado nutritivo de un cultivo de arroz, se presenta en el cuadro siguiente los rangos normales o de suficiencia de la concentración de los diferentes nutrientes esenciales, determinados en hojas nuevas totalmente expandidas al momento de la diferenciación de la panícula (esto ocurre aproximadamente a los 60 dds aunque difiere según la variedad).

Rangos de suficiencia de la concentración de nutrientes en hojas nuevas totalmente expandidas al momento de la diferenciación de la panícula en plantas de arroz.

NUTRIENTE                                               RANGOS DE SUFICIENCIA
       N                                                                    2,80-4,20
       P                                                                    0,18-0,30
       K          %                                                       1,20-2,53 
      Ca                                                                    0,20-0,40
      Mg                                                                   0,16-0,40

      Mn                                                                   250-790
      Fe         ppm                                                      75-192
      Zn                                                                     33-160

Fuente: R.C.Ward, D.A. Whitney, and D.G. Westfall. 1973

Cuando se analizan hojas nuevas de plantas de arroz totalmente expandidas al momento de la diferenciación de la panícula (aproximadamente alrededor de 60 dds en la mayoría de nuestras variedades),  los  resultados  se  comparan con los rangos del cuadro anterior y obtenemos información del estado nutritivo de las plantas. Si la concentración de un nutriente está por debajo del límite inferior del rango de suficiencia quiere decir que hay insuficiencia en el suministro de ese nutriente. Si la concentración reportada por el laboratorio está dentro del rango de suficiencia el estado nutritivo de la planta es normal. Si la concentración de un nutriente está por encima del límite superior del rango de suficiencia indicado, significa que hay un exceso de ese nutriente y nos debe alertar en el manejo de ese elemento para evitar que puedan ocurrir problemas de toxicidad, ya que esos excesos pueden causar antagonismo o interacciones negativas con respecto al aprovechamiento de otro nutriente.

Bibliografía:

-Fundación Nacional del Arroz. 2002. Plan de Fertilización Fundarroz. Fundarroz Acarigua – Estado Portuguesa.

-Solórzano P., P.R. 1968. Fraccionamiento del fósforo en cuatro suelos venezolanos. Trabajo de ascenso. Facultad de Agronomía. Universidad Central de Venezuela.

-Solórzano P., P.R. 2013. Guía para la fertilización de cultivos en Venezuela. Ferretería Agropecuaria de Venezuela, C.A. Maracaibo. (FERREAGROVECA). 344pp.

-Ward, R.C.; D A. Whitney; D.G.Westfall. 1973. Plant Analysis as an Aid in Fertilizing Small Grains. In: Soil Testing and Plant Analysis. SSSA, Inc. Madison, Wisconsin, U.S.A.

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Noviembre 2016


lunes, 7 de noviembre de 2016

IX.-PROGRAMAS DE PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POSTSOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Pedro Raúl Solórzano Peraza

IX.-PROGRAMAS DE PRODUCCIÓN AGRÍCOLA (Resumen del original)

Una de las vías para tratar de superar la escasez de alimentos en Venezuela, es mediante la recuperación y el incremento de la producción de algunos rubros, en los cuales disponemos de recursos favorables para ser muy competitivos y de los cuales tenemos un amplio mercado esperando ser satisfecho. Aunque en la actualidad la escasez de productos agrícolas en el país es generalizada, como ejemplos de esa situación me referiré solamente a tres rubros de elevado consumo, que son deficitarios, los cuales son  cereales, oleaginosas y azúcar.

Otros cultivos son frutales y hortalizas que ocupan superficies relativamente pequeñas pero requieren grandes inversiones; café y cacao son dos cultivos de mucha importancia y tradición en ciertas regiones del país que poseen condiciones excepcionales para su producción; raíces y tubérculos y especies forrajeras. A pesar que a todos estos cultivos se debe prestar la debida atención, en esta oportunidad y tal como fue mencionado, a manera de ejemplos, solo nos referiremos a cereales, oleaginosas y azúcar.

Los programas de producción agrícola propuestos tienen varios aspectos en común entre los cuales descuellan los dos siguientes:

1.-Desarrollo de una unidad de producción comercial manejada por algún ente oficial, ubicada dentro de una zona productora del cultivo seleccionado, que sirva como centro de demostración por la aplicación de los últimos adelantos para su producción. Se maneja con criterio comercial para ser mejor aceptada por los productores y no represente una carga sino más bien sea una unidad generadora de riqueza material, además de los beneficios de ser un ejemplo de avanzada en la producción de cada cultivo.

Para los rubros seleccionados, una finca de 50 a 100 ha puede ser suficiente. Se pueden utilizar terrenos pertenecientes al gobierno (INTI) pero si no hay las áreas adecuadas, se adquiere esa superficie de una finca representativa dentro de la zona seleccionada. El acondicionamiento y manejo de esta unidad de producción se realiza con criterio comercial y bajo ningún motivo considerarla como una dependencia oficial más.

2.-Necesidad de actualizar los análisis de laboratorio con fines de fertilidad de suelos, para poder  programar la fertilización de una manera más científica y eficiente. Los reportes de los laboratorios deben contener información uniforme y suficiente.

Arroz
Para este cultivo existe en el país una infraestructura y una disponibilidad de maquinaria y equipos bastante importante, concentradas principalmente en los estados Portuguesa y Guárico. También existe un buen grupo de agricultores con vasta experiencia en la producción de este cereal y algunas organizaciones que lo apoyan (asociaciones de productores, Fundarroz).

Se debe realizar un inventario del parque de maquinarias y equipos y las condiciones en las cuales se encuentra, de las plantas procesadoras del grano, y desarrollar una unidad de producción comercial por parte del estado, que sirva de base para la aplicación de los nuevos desarrollos tecnológicos en arroz.

Dentro de tantas novedades que existen para este cultivo vamos a referirnos a las siguientes:
1.-Fertilización: El manejo de los campos de arroz de inundación es bastante complicado y la aplicación eficiente de los fertilizantes es difícil. Al inundarse los suelos se transforman, afectándose los nutrientes nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S) y zinc (Zn). Si se aplican dosis elevadas de nitratos, éstos tienden a denitrificarse por las condiciones anaeróbicas que causa la inundación de los suelos y perderse el N2 a la atmósfera. Los sulfatos, que es la forma como las plantas absorben el azufre, se reducen. Los fosfatos, especialmente los ligados al hierro, tienden a solubilizarse incrementándose los niveles de P disponible para las plantas luego de la inundación. En estas condiciones, los niveles de Zn en la solución del suelo disminuyen, lo que unido al aumento de los fosfatos solubles hace a este micronutriente víctima de reacciones de antagonismo iónico (excesos de P disminuyen la disponibilidad de Zn)  induciéndose deficiencias de zinc.

Para tratar de ser lo más eficientes posible se hacen las siguientes recomendaciones generales:   evitar la aplicación de dosis elevadas de nitratos; aplicar dosis relativamente bajas de abonos fosfatados (dependiendo de los análisis de suelo); hacer parte de los reabonos nitrogenados con sulfato de amonio en lugar de urea, ya que esto permite mantener en la solución del suelo niveles adecuados de S aprovechable; aplicar Zn en aspersiones foliares para asegurar una buena distribución del nutriente y evitar las reacciones en el suelo que pueden conducir a su insolubilización; incorporar al suelo el fertilizante aplicado como abono de base para que los nutrientes queden uniformemente distribuidos y colocados dentro de los primeros 15-20 cm.

2.-Evaluación permanente de cultivares de arroz: se requieren nuevas variedades de arroz con mejor adaptación a los diferentes sistemas suelo-clima y mayor capacidad de rendimiento. Es conveniente revisar los adelantos en la producción de híbridos de arroz y la posibilidad  de utilizarlos en el país. ( ya la Fundación DANAC está produciendo híbridos de arroz)

3.-Evaluación de la posibilidad de producir arroz basmati, el cual  es un tipo  de grano largo, de excelente calidad de cocción y de aroma y sabor muy especiales.

4.-Evaluación de nuevos patrones de nivelación para hacer la aplicación de riego más eficiente.

5.-Evaluación de  productos y métodos  para el combate de malezas, ya que en arroz, por su particular sistema de producción en suelos inundados, también es muy particular el manejo que debe hacerse para combatir las malas hierbas.

Maiz
El maíz es el cultivo más  popular en Venezuela y en muchas partes del mundo. Cada día surgen nuevos problemas de plagas, enfermedades, combate de malezas, nuevos sistemas suelo-clima que deben ser conocidos, cada día llegan al mercado nuevos cultivares que tienen que ser evaluados en los diferentes sistemas suelo-clima, por lo que la investigación no puede detenerse.
La situación de este cultivo justifica plenamente que se establezca no una, sino varias fincas manejadas por el sector oficial tal como ha sido explicado con anterioridad. Una distribución espacial de estas unidades de producción que podemos considerar pilotos, pudiera ser ubicarlas estratégicamente, al menos, en los estados Barinas, Portuguesa, Yaracuy, Guárico y Monagas.

Sorgo granífero
Es necesario promover programas de producción con este cultivo industrial. Su grano se utiliza como fuente energética en la elaboración de alimentos para animales, por lo que se considera un grano forrajero. Tenemos un déficit elevado de granos forrajeros que en el pasado se cubrió con la importación de trigo de segunda (US Nº2) y luego de sorgo, y que en la actualidad se cubre con la importación de maíz amarillo. Quiere decir, que hay una gran oportunidad para que este cultivo crezca considerablemente. En cuanto a las potencialidades, en Venezuela tenemos muchos recursos naturales con aptitud para la producción de sorgo granífero. Estas condiciones predominan en Guárico y las mesas de Anzoátegui y Monagas, sin olvidar el inmenso recurso que existe en los Llanos Occidentales, donde el sorgo es una opción para la siembra del período de norte-verano. Particularmente en Guárico y Monagas, las unidades piloto para este cultivo pudieran ser las mismas que para maíz.

Girasol
Es un cultivo que se ha estado evaluando en diversas regiones del país desde principios de los años setenta y es en los Llanos Occidentales, especialmente en Portuguesa, donde se han obtenido resultados favorables realizando siembras que superaron las 100.000 ha durante el ciclo de norte-verano como segundo cultivo después del cultivo principal que ocupa el primer pico de las lluvias, el cual puede ser maíz o arroz.  En estas condiciones, el segundo cultivo puede aprovechar el efecto residual de los fertilizantes fosfáticos y potásicos. Siendo un cultivo complementario, los programas de producción comercial no necesitarían una unidad de producción especial, ya que se ubicarían tanto en una de las fincas de arroz como en una de maíz.

Soya
En el país conocemos las prácticas agronómicas generales para su producción en nuestras condiciones y hasta se han desarrollado variedades adaptadas a nuestras principales áreas agrícolas, realizándose siembras comerciales desde el año 1967. A pesar de ello, nuestras necesidades actuales de soya que superan el millón de toneladas al año, se cubren prácticamente con importaciones. Ese requerimiento equivale a sembrar más de 500.000 hectáreas con soya, las cuales están esperando en nuestros campos para ser cultivadas.

En años recientes, el régimen que actualmente gobierna en Venezuela creó un complejo agroindustrial para la siembra y procesamiento de soya, pero tan mal manejado que los rendimientos del cultivo han sido extremadamente bajos y por supuesto el programa ha sido un fracaso. Este centro agroindustrial está ubicado en las cercanías de la población de El Tigre, estado Anzoátegui. Allí se pueden seleccionar al menos 100 hectáreas en los alrededores de las instalaciones industriales para utilizarlas como unidad de producción piloto, manejada por algún ente gubernamental con criterio comercial. De esta manera, el complejo en su conjunto serviría como ejemplo para la proyección del cultivo en esa región, que tiene las mayores potencialidades para el cultivo de la soya en Venezuela.

Caña de azúcar
Esta especie representa prácticamente la única fuente para el procesamiento industrial del azúcar en el país, para lo cual tenemos una amplia infraestructura representada por los centrales azucareros repartidos en casi todo el territorio nacional, algunos de los cuales están en manos del gobierno deteriorándose y los que aún funcionan, están trabajando muy por debajo de sus capacidades instaladas. En parte la desidia que predomina por estas instalaciones se debe a la falta de materia prima para procesar, es decir, a la poca producción actual de caña de azúcar a pesar de contar con recursos físico naturales y una infraestructura de riego suficientes para cubrir, si no toda, la mayor parte de nuestra demanda.
 
Quiere decir que a este cultivo hay que apoyarlo y además, se hace imperativo recuperar los centrales azucareros expoliados. Se debe establecer una o varias buenas unidades de producción piloto, que además de su función comercial sean centros de aplicación y de divulgación de las más modernas tecnologías para la producción y procesamiento de esta especie.


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Octubre de 2016.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

IDEAS PARA DEFINIR POLÍTICAS AGRÍCOLAS EN LA VENEZUELA ACTUAL (Noviembre de 2016)

Pedro Raúl Solórzano Peraza

La producción agrícola en Venezuela se encuentra a niveles muy bajos en relación a la demanda de la población por alimentos y otros productos del  campo, por lo que la mayoría de esos requerimientos tienen que ser satisfechos con importaciones. Para solucionar esta situación y obtener una balanza agrícola positiva, que permita que tendamos hacia la tan necesaria soberanía alimentaria, uno de los aspectos más importantes es la aplicación de políticas agrícolas que favorezcan el incremento de la producción y de la productividad de los cultivos, tomando en consideración, entre otros, aspectos legales y financieros; recursos físico naturales; infraestructura, equipamiento y suministros agrícolas; demanda de los diferentes rubros por la población; recursos humanos incluyendo mano de obra asalariada, productores y profesionales del agro; aspectos sociales y aspectos geopolíticos.

Siendo la política un artificio que promueve la participación ciudadana en las acciones encaminadas a gobernar, presento algunas ideas que pueden ayudar a definir acertadas políticas que permitan la recuperación de la agricultura venezolana. Fundamentalmente, debemos partir de conocer qué vamos a producir, cuánto, dónde, con qué y con quién vamos a alcanzar la producción deseada o requerida.

1.-Qué vamos a producir: se necesita producir alimentos energéticos como azúcar, cereales y semillas oleaginosas; y fuentes de fibra y de proteínas.

Nuestra principal fuente de azúcar es la caña de azúcar y, los cereales, como fuente energética para consumo humano directo y más competitivos en nuestros sistemas suelo-planta-clima, son el maíz blanco y el arroz.

Las oleaginosas con más posibilidades en la actualidad son la palma aceitera, la soya y el girasol, y quizás el ajonjolí como fuente de una semilla y un aceite muy especiales. En cuanto a las fuentes de proteínas de origen vegetal tenemos nuevamente la soya y algunas leguminosas de grano; y como fuentes de proteínas de origen animal tenemos huevos, leche, carnes de diferentes especies domésticas y pescado.

Para aquella producción de proteína animal, cuya alimentación básica es con alimentos balanceados como los casos de aves y cerdos, se requiere una producción primaria previa de fuentes energéticas que se pueden cubrir con maíz amarillo y sorgo granífero, y de fuentes proteicas que se cubren mayormente con harina de soya y con tortas que son subproductos de otras especies vegetales. La alimentación para la producción de proteína animal a potreros, a pastoreo, es básicamente con especies forrajeras que van a aportar un poco de todo incluyendo fibras, minerales y vitaminas esenciales para la nutrición animal. Por supuesto, todo esto se complementa con otras fuentes vegetales en menor cuantía, además de suplementar con concentrados de minerales.

Una alimentación balanceada para mejorar el suministro de vitaminas y minerales esenciales para la población, la completamos consumiendo frutas y hortalizas, que provienen en su mayoría de cultivos bajo sistemas de producción intensivos; y consumiendo raíces y tubérculos como papa, yuca, ocumo, ñame y otros de menor importancia, los cuales necesitan fundamentalmente apoyos financiero y educativo para estimular la producción y mantenerla a niveles adecuados según la demanda.

Las políticas para orientar “qué vamos a producir”, deben estimular la siembra de aquellos cultivos en los cuales existan déficits en sus niveles actuales de producción, y que sean fundamentales para una sana alimentación de la población.

En relación a la proteína animal, además de los aspectos de su alimentación, deben considerarse políticas que promuevan el uso de las mejores razas para nuestros ambientes y sistemas de producción, así como el mejoramiento genético de los rebaños para incrementar la producción de estas proteínas, fundamentales en la alimentación de la población.

2.-Cuánto vamos a producir: en función de la seguridad alimentaria esperada, para saber cuánto vamos a producir, podemos basarnos sobre los requerimientos nutritivos de la población que permitan diseñar una adecuada guía de alimentación capaz de cubrir esos requerimientos. El Instituto Nacional de Nutrición (INN) debería ser el organismo líder en esta instancia, aunque también es imprescindible la cooperación de algunas organizaciones privadas y de expertos independientes que acumulan múltiples y acertadas experiencias en esta materia. Estos requerimientos se llevan a productos alimenticios para saber la cantidad de cada alimento que debe ser consumida anualmente por la población venezolana y que nosotros pudiéramos producir.

Para esta estimación de “cuánto vamos a producir”, además se deben revisar las estadísticas y considerar los datos históricos en cuanto al consumo de la población en cada rubro, lo cual ayudaría mucho en el diseño de los cultivos y la magnitud de cada uno. Lo importante es que se pueda ofrecer a la población venezolana una adecuada alimentación, y si es con productos provenientes de nuestros campos, mucho mejor.

Recordemos que la alimentación es quizás la necesidad prioritaria del ser humano, tal como se desprende de la pirámide de Abraham Maslow, donde jerarquiza esas necesidades de tal manera que se deben ir cubriendo primero las necesidades orientadas a la supervivencia, e ir subiendo hasta llegar a las que se orientan hacia el desarrollo, al crecimiento como persona. Dentro de las necesidades de supervivencia están las necesidades fisiológicas ocupando la base de esa pirámide, siendo quizás la alimentación el más importante componente de  este grupo y, por ello, representa la necesidad prioritaria de todas las personas.

Una vez que se hayan determinado los déficits de cada cultivo, las políticas agrícolas deben estar orientadas, en primer lugar, a promover su siembra en los sistemas suelo-planta-clima con mejores condiciones para cada cultivo; y luego, las superficies a sembrar para un cierre progresivo de la brecha entre oferta y demanda, se estiman considerando los rendimientos promedio en cada sistema, en cada región agrícola, información que se obtiene de las estadísticas que deben existir para cada cultivo. Una vez en progreso esta actividad, se debe considerar la producción de excedentes para exportación, en aquellos rubros en que esto sea posible y cuando se tenga un mercado seguro para su colocación.

3.-Dónde vamos a producir cada cultivo: con la participación de los especialistas en edafología, climatología y otras ciencias, se definen los sistemas suelo-clima mejor adaptados para cada cultivo, así como se establecen las fechas (períodos) de siembra más convenientes para cada caso en las siembras de secano, fechas que deben ser respetadas para poder esperar resultados exitosos. Esta información se complementa conjuntamente con los productores agrícolas, utilizando sus experiencias de larga data relativas a la producción de determinados cultivos en las diferentes regiones del país.

En relación a este punto, las políticas agrícolas deben favorecer realizar los estudios de suelo y de los recursos climatológicos que sean necesarios para ampliar la frontera agrícola de la manera más  segura posible, con conocimiento cabal de los recursos físico naturales de cada sitio; y deben ser muy enérgicas en el sentido de que se coloque cada especie en las regiones más adecuadas y se respeten las fechas de siembra, ya que las siembras fuera de fecha han sido causa de muchos fracasos en programas agrícolas que se han realizado en el país.

4.-Con qué produciremos: durante los años más recientes ha sido notoria la escasez de los insumos básicos para la agricultura, en todos los rubros y en todas las regiones del país. Las políticas agrícolas en este caso deben estar orientadas a facilitar, entre otras cosas, los trámites de registros, importación, producción, distribución de los distintos insumos, incluyendo semillas, plaguicidas, fertilizantes y maquinarias y equipos agrícolas. Con esto se busca que esos insumos lleguen a las unidades de producción a tiempo, en las cantidades requeridas, del tipo y calidad exigida por los agricultores.

Como ejemplos de esta situación se puede mencionar lo complicado que  es actualmente obtener el registro de algún insumo agrícola. Consideremos un fertilizante de aplicación foliar, que contiene agua como solvente, en ciertos casos contiene un pequeño porcentaje de algún extracto de origen orgánico y un 5% de una sal prácticamente inocua al ambiente en estas concentraciones, como puede ser sulfato ferroso. El expediente para el registro se lleva a las oficinas correspondientes, incluyendo el resultado del análisis cuantitativo y cualitativo del producto realizado por  un laboratorio autorizado por los entes oficiales, y en algunas oportunidades asignar el registro a ese producto tarda más de un año y hasta se han presentado casos con más de dos años de espera.

Los casos de insecticidas o fungicidas son aún más complicados, especialmente si son productos químicos que requieren un manejo especial. El caso de los fertilizantes de aplicación edáfica directa  es gravísimo, ya que la exclusividad en su producción, importación y distribución está asignada a Pequiven, además con unos subsidios exagerados trayendo como consecuencia que no hay libertad de mercado para estos productos y se presenta escasez y poca diversidad en los productos ofrecidos, lo que no permite elaborar los mejores programas de fertilización para tratar de optimizar los rendimientos de los cultivos.

Así como esos ejemplos, hay muchos otros obstáculos para que los insumos básicos para la producción agrícola lleguen a tiempo a las fincas. Por lo tanto, todo eso debe revisarse detalladamente y emitir  políticas agrícolas que permitan resolver todas estas limitaciones.

5.-Con quién produciremos: en el país existe un buen número de productores agrícolas, capacitados, con experiencia, en muchos casos especializados en determinados cultivos y manejando muy específicos sistemas de producción, quienes serán los  principales protagonistas de la actividad agrícola nacional. Gran parte de estos productores se encuentran agremiados en diversas asociaciones, las cuales son, entre otras cosas, centros de apoyo para facilitar las actividades de campo, legales, financieras, y también centros de divulgación y mejoramiento profesional de esos agricultores.

También existen los pequeños productores, quienes tradicionalmente han permanecido y vivido de lo que producen sus limitadas parcelas, que tienen que ser apoyados y mejorados en cuanto al suministro de recursos incluyendo asistencia técnica, y en cuanto a su calidad de vida que algunas veces es realmente marginal.

Además de los  productores, en el país hay centros de investigación y docencia para apoyar la actividad; profesionales de alto nivel y amplia experiencia en agricultura; y una disponibilidad laboral con tradición y conocimiento de las actividades de campo. Todos ellos deben ser beneficiados con políticas agrícolas que los apoyen en sus gestiones financieras y comerciales, ya que representan las personas con quienes produciremos los alimentos y otros bienes agrícolas, para tratar de lograr una necesaria e impostergable seguridad alimentaria.

6.-Otras políticas: en adición a las políticas específicas para la producción de campo, se tienen que decretar otras, en áreas conexas, que vayan dirigidas a  la solución de tantos problemas que afectan la vida y la tranquilidad de los productores. Algunas de estas políticas deben cubrir el área de financiamiento de la producción, incluyendo, además del apoyo para cubrir los costos directos de producción, las inversiones en infraestructura y en equipos y maquinarias agrícolas. Otras políticas dirigidas a asegurar la titularidad de las propiedades de los agricultores, así como para brindarles seguridad personal que es un deber constitucional de los gobernantes para con los ciudadanos. Otras orientadas a comprometer a las industrias receptoras de materia prima a llegar a acuerdos que sean satisfactorios para ellos, pero también para productores y consumidores.

En fin, para dictar políticas agrícolas eficientes es necesario revisar todos los aspectos que influyan sobre la marcha de la agricultura en su más amplia expresión, para que se pueda alcanzar éxito en esta actividad fundamental, no solo para la salud y supervivencia de nuestros conciudadanos, si no para su felicidad y disfrute pleno de la vida.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Noviembre de 2016

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

pedroraulsolorzano@yahoo.com

lunes, 24 de octubre de 2016

VIII.-INVESTIGACIÓN PARA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POSTSOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Pedro Raúl Solórzano Peraza

VIII.-INVESTIGACIÓN PARA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA (Resumen del original).

Lo que aquí he denominado Investigación para la Producción Agrícola, tiene que ser realizada principalmente por las universidades nacionales, las cuales, en contacto con nuestra realidad, son receptoras de las necesidades que pueda tener nuestra sociedad productiva y según acuerdos, desarrollar las líneas de investigación que permitan obtener resultados para satisfacer esas necesidades. Así, la investigación para la producción agrícola, realizada en nuestras universidades y en centros de investigación como INIA, IVIC y otros, además  de cubrir las curiosidades propias de los investigadores, debe orientarse hacia la búsqueda de soluciones para el mejoramiento de la productividad en el campo venezolano, en general, a solicitud de los mismos productores según sus propias necesidades.

ALGUNAS ORIENTACIONES (SOLUCIONES)
Además de las solicitudes de los agricultores y a manera de orientación, algunas áreas para la investigación agrícola pueden ser las siguientes:

-Mejoramiento genético de especies cultivadas y desarrollo de las tecnologías para la producción comercial de semillas certificadas: ésta es una de las áreas mundialmente más importante en lo que se refiere a investigación agrícola y donde se aplica mucha biotecnología. Diariamente están colocándose en el mercado mundial nuevos cultivares de diferentes especies, de los cuales, aquellos que puedan tener interés para nuestra agricultura, deben ser evaluados en las diferentes regiones agrícolas del país con potencial para la producción de ese cultivo. Además, los centros de investigación agrícola del país con programas de mejoramiento genético, deben trabajar arduamente para obtener nuevos cultivares adaptados a determinadas condiciones existentes en nuestros agrosistemas, con mayores potenciales de rendimiento o para superar alguna situación estresante que afecte el crecimiento y desarrollo de las plantas.

En el país existen programas de mejoramiento genético en instituciones oficiales como el INIA, en las facultades de agronomía de las diversas universidades y en algunas empresas o dependencias privadas como Protinal, C.A., un grupo de semilleristas reunidos conjuntamente con Agroisleña, C.A. en la empresa SEHIVECA, la Fundación DANAC del Grupo Empresarial Polar y otros. Tanto Protinal, C.A. como Fundación DANAC, han descollado con sus programas de mejoramiento genético en cereales y soya, de los cuales se han obtenido varios cultivares de mucho éxito en los programas comerciales que se han llevado a cabo con estos importantes cultivos. Mención especial merece la Fundación DANAC por sus trabajos recientes con híbridos de arroz.

-Desarrollo de biocidas (insecticidas, herbicidas, fungicidas) de origen biológico y de la tecnología para su producción y uso comercial: las voces de alerta en relación a la contaminación del ambiente han propiciado que, al menos en la actividad agrícola, se mantenga una búsqueda constante de organismos capaces de controlar el desarrollo de otros organismos que puedan ser perjudiciales para las plantas cultivadas. En este sentido, se han encontrado insectos parasitoides de otros insectos, hongos capaces de parasitar y eliminar algunos insectos perjudiciales a los cultivos, hongos que controlan la vida de otros hongos patógenos, y otros.

En la actualidad, en el INIA, en las universidades y en algunas empresas privadas se desarrollan y producen comercialmente algunos de esos organismos. Estas organizaciones deben ser apoyadas en sus actividades.

-Evaluación y búsqueda de procesos y microorganismos útiles en la fertilización biológica y desarrollo de tecnologías para su producción y uso comercial: es necesario aclarar conceptos, ya que existe confusión en relación a lo que son fertilizantes orgánicos, biofertilizantes y fertilización biológica.

Este último término lo he tratado de utilizar en lo personal, porque me parece el más adecuado para tratar estos aspectos y deslindarlo del concepto de fertilizantes. Lo he definido de la siguiente manera: “Fertilización biológica es la utilización y mejoramiento de procesos  o fenómenos naturales donde intervienen seres vivos, capaces de servir como fuentes de nutrientes para las plantas cultivadas o que sirvan para mejorar la disponibilidad y aprovechamiento de esos nutrientes esenciales por parte de las plantas”.

Debido a criterios de protección ambiental y al incremento en los precios de los fertilizantes químicos, toma importancia la exploración de otras vías para suministrar nutrientes a las plantas, como el uso de fertilizantes orgánicos o biofertilizantes y aplicación de la fertilización biológica, de gran importancia en el suministro de los nutrientes nitrógeno (N) y fósforo (P) a las plantas.

El nitrógeno (N) en la naturaleza proviene del aire (contiene 78% de N) pero para ser utilizado por las plantas tiene que ser fijado al suelo. El N del aire llega al suelo por diversos mecanismos naturales, o se puede fijar artificialmente, tal como se realiza en la industria de fertilizantes para luego ser aplicados al suelo. Entre los mecanismos naturales, ocurre una fijación de N atmosférico al suelo por medio de organismos vivos, la cual se conoce en su concepción amplia como fijación biológica de nitrógeno, aplicándose el término “fertilización nitrogenada biológica” a la promoción y mejoramiento de ese fenómeno natural para que sirva como fuente de nitrógeno a las plantas cultivadas. Todos estos procesos están bajo constante estudio para mejorarlos y buscar vías para utilizarlos en lo que hemos denominado fertilización nitrogenada biológica.

El fósforo (P) es otro nutriente que se debe aplicar al suelo en elevadas dosis de fertilizantes ya que parte de ese P se hace temporalmente no aprovechable para las plantas, al sufrir unos procesos que se conocen en conjunto como fijación de fosfatos en el suelo. La fertilización biológica, en el caso del fósforo, tiene dos vías fundamentales; una basada sobre el uso de microorganismos con capacidad de solubilizar fosfatos para ponerlos a disposición de las plantas; la otra, correspondiente al uso de micorrizas para infectar las raíces de las plantas y aumentar su capacidad exploratoria del suelo, de tal manera que puedan absorber mayores cantidades de P que es poco móvil en la solución del suelo.
 
Algunos microorganismos del suelo capaces de solubilizar fosfatos son hongos de los géneros Aspergillus y Penicillium y bacterias de los géneros Pseudomonas, Rhizobium y Bacillus. Las bacterias solubilizadoras de P (BSP) se utilizan para producir fertilizantes con P soluble como es el caso del biofertilizante conocido como PHS, producido por la fusión de roca fosfórica con azufre (S) elemental e inoculación con bacterias del género Thiobacillus, éstas oxidan el S generando un ambiente ácido para la solubilización de los fosfatos de la roca. En Venezuela hay un renovado interés por los biofertilizantes, y a nivel oficial, el INIA, tiene un proyecto específico para esto, que se denomina Proyecto de Innovación Tecnológica en Biofertilizantes para Agrosistemas Venezolanos Sustentables.

-Evaluación y búsqueda de materiales que puedan ser utilizados en la fabricación de  fertilizantes: permanentemente se están obteniendo subproductos de actividades industriales, que contienen nutrientes esenciales para las plantas y que pudieran tener utilidad como componentes de los fertilizantes. Todos esos materiales tienen que ser evaluados desde el punto de vista de su compatibilidad química y física con otras sustancias que tradicionalmente se han utilizado como materia prima para esta industria, así como su evaluación biológica en cuanto a la ausencia de efectos fitotóxicos y el impacto que pudieran tener sobre el ambiente.

-Evaluación, adaptación y fabricación de prototipos de implementos, maquinarias y equipos de uso agrícola: en algunas oportunidades es necesario desarrollar ciertas herramientas, que son indispensables en la agricultura moderna y de grandes extensiones. Por citar dos ejemplos:

-Cuando la producción de ajonjolí fue importante en la agricultura venezolana, un productor del estado Portuguesa ideó y fabricó un equipo para recolectar automáticamente los haces de ajonjolí parados en el campo e incorporarlos a la máquina trilladora.
-Durante cierto tiempo se estuvo tratando de desarrollar un prototipo de sembradora para el cultivo de yuca.
-También hay reportes de la fabricación de prototipos y adaptación de sembradoras para utilizar con el método de mínima o cero labranza, aplicadoras de estiércol, encaladoras y otros ejemplos que seguramente existen en la historia de nuestra agricultura.

-Desarrollo de metodologías y equipos para la aplicación más eficiente del agua de riego: cada día, mundialmente, se habla con preocupación en relación a la posible escasez de agua que nos espera en el planeta, lo cual ya se refleja en el conflicto de uso de este preciado líquido entre doméstico, industrial y su utilización en agricultura de riego. Por ello se deben establecer líneas de investigación para ser lo más eficientes posible en la utilización del agua para regar los campos cultivados.

Todo lo expuesto son solo algunas ideas de lo mucho que se debe hacer en cuanto a la orientación de la investigación para la agricultura venezolana. Todas las instituciones que tienen la responsabilidad de investigar para la producción agrícola deben ser apoyadas con presupuestos justos, con programas de mejoramiento profesional, con el equipamiento de laboratorios e invernaderos, hacer esfuerzos para recuperar el personal profesional que ha renunciado en busca de mejores oportunidades. A las organizaciones privadas, facilitarles todo el apoyo institucional oficial que puedan requerir para el logro de sus objetivos.

Los resultados de las investigaciones no pueden quedarse en informes y otros documentos archivados, tienen que llegar al campo y ser utilizados. Los productos que se obtengan y deban ser aplicados a los cultivos o a los suelos para su protección y mejoramiento, deben producirse a escala comercial.




Octubre de 2016
VII.-UN SERVICIO DE  EXTENSIÓN AGRÍCOLA Y DE ASISTENCIA TÉCNICA

RECUPERACIÓN DE LA  AGRICULTURA VENEZOLANA POSTSOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Pedro Raúl Solórzano Peraza

VII.-UN SERVICIO DE EXTENSIÓN AGRÍCOLA Y DE ASISTENCIA TÉCNICA (Resumen del original)
El agente de extensión agrícola es la conexión de los centros donde se imparte educación e investigación agrícola y de las empresas que ofrecen insumos para esta actividad, con los productores. La extensión es la ligazón de los avances de la ciencia y la tecnología con los agricultores, la cual funciona en ambos sentidos. Por un lado, el agricultor informa al extensionista de algún problema en sus cultivos y éste le busca solución, personalmente o acudiendo a los centros donde puede conseguir las respuestas correspondientes y le lleva al agricultor la solución encontrada. Por otro lado, el agente de extensión le informa al agricultor acerca de las novedades que van apareciendo en los centros de investigación agrícola para el mejoramiento de la productividad, para administrar mejor su negocio, para proteger cada vez más el ambiente, trata de convencerlo y el agricultor pone en práctica esos avances.

Las labores de extensión agrícola además benefician la programación de actividades en los centros de investigación. Buscar respuesta a problemas particulares de un productor, o problemas que afectan a un cultivo, o a una región o al país entero, lleva al agente de extensión a informar eso  a los centros de investigación. Si existe la solución, el extensionista la lleva al productor, si no el instituto de investigación programaría algunas líneas para encontrar esa solución. Es una labor coordinada, donde la presencia del agente de extensión es fundamental, lo que significa que para tener una agricultura próspera debe existir en el país un efectivo servicio de extensión agrícola.

Una vez que el extensionista tiene una respuesta para un problema particular de un agricultor, le explica la solución de manera teórica o práctica, o teórica-práctica según sea la naturaleza de dicha solución. Cuando la respuesta va más allá de un agricultor aislado, el extensionista debe explicar la solución recurriendo a talleres, seminarios, demostraciones, días de campo, donde él participa en conjunto con los especialistas e investigadores que sean necesarios y donde el público que asiste son los agricultores interesados.

Otra herramienta de la extensión agrícola es un buen material divulgativo, que explique de manera sencilla, tanto en forma escrita como gráfica, cómo realizar determinadas actividades agrícolas, que pueden ir desde una labor hasta la descripción de todo el ciclo de un cultivo. También deben existir órganos divulgativos de publicación periódica, que informen sobre lo cotidiano de la actividad agrícola nacional y mundial.

Actualmente en Venezuela, lo poco que se puede considerar de extensión en el campo agrícola por parte de entes oficiales, está orientada hacia el adoctrinamiento de la población en un esquema de gobierno y no hacia lo que realmente es específicamente importante para la agricultura. Para apoyar la producción agrícola interna tiene que existir una verdadera actividad de extensión.

ALGUNAS SOLUCIONES

Definitivamente, ante la ausencia de un organismo oficial dedicado a la extensión agrícola, es perentorio organizar en el país un verdadero Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica, que permita crear un vínculo fuerte y permanente entre el productor del campo y las instituciones de investigación y educación agrícola, así como con todas las actividades comerciales que van desde la adquisición de los recursos para la producción hasta la venta de la cosecha.

El Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica pudiera ser una dependencia del Ministerio de Agricultura, o pudiera ser un instituto autónomo, o vinculado a cualquier otra instancia gubernamental,  pero lo importante es que tenga una estructura y una organización que le permita cumplir cabalmente su misión.

El personal técnico para el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica debe ser minuciosamente seleccionado. Para las posiciones directivas y de coordinación deben ser profesionales de comprobada experiencia e intachable trayectoria profesional. Los que van a desempeñarse como  agentes de extensión, reciben una instrucción específica para cumplir cabalmente sus funciones. Estas jornadas de instrucción y de selección de personal pueden desarrollarse de la siguiente manera:
-Convocatorias de personal para determinadas regiones con algunas exigencias curriculares.
-Primera preselección sobre la base de sus credenciales y estas personas reciben, en un período de formación, cursos para el desarrollo de relaciones interpersonales que favorezcan su trato con los productores y luego la instrucción técnica necesaria.
-El desarrollo o afianzamiento de actitudes personales para el trato del extensionista con los agricultores, se implementa con alguna institución de educación que se especialice en esta área.
-Sobre la base de los curricula y de los resultados de la actividad del punto anterior, se realiza una preselección de candidatos elegibles para  agentes de extensión agrícola.
-La instrucción técnica o ampliación de los conocimientos para los candidatos preseleccionados, se debe realizar contratando los servicios de las universidades regionales u otras organizaciones que puedan ofrecer este servicio.

Una opción para que el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica no represente una organización burocrática en exceso, sería combinarlo con oficinas privadas de asistencia técnica a los agricultores. Esto se ha practicado con anterioridad en el país con evidente éxito por lo que vale la pena revisarlo y considerarlo. Un ejemplo de la asistencia técnica privada en la agricultura venezolana se implementó como parte del PRA, que son las siglas de Programa Racional Agrícola. Éste fue un programa llevado a cabo por Protinal, C.A., para la producción de sorgo  en los estados Guárico y Barinas en los años setenta. En estos casos la asistencia técnica debe ser pagada por el agricultor, se considera un costo de producción y así se incluye en los programas crediticios.

Las empresas privadas de asistencia técnica estarían conformadas por agrotécnicos, quienes recibirían la debida instrucción para apoyar a los agricultores. Para  ejercer sus funciones, la calidad de los profesionales de estas empresas será evaluada y aprobada por el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica y supervisadas por las oficinas regionales del mismo servicio. Si se llegase a establecer que la venta de los biocidas de uso en agricultura, con restricciones por su elevado grado de toxicidad para la vida de humanos, animales domésticos y fauna silvestre, tiene que estar autorizada por personal profesional del agro, debidamente acreditado ante las instancias oficiales que se seleccionasen para ello, estas empresas privadas de asistencia técnica también pudiesen realizar estas funciones.

Finalmente, es recomendable estudiar el funcionamiento de algunos servicios de extensión exitosos en el mundo como es el caso del Servicio de Extensión del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, o lo existente en países vecinos como Brasil y Colombia, o cualquier otro que pueda ser de interés para la agricultura venezolana.

Septiembre de 2016
pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com   

lunes, 10 de octubre de 2016

VI.-EDUCACIÓN PARA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA
RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POSTSOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Pedro Raúl Solórzano Peraza

VI.-EDUCACIÓN PARA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA (Resumen del original)

Comienzo este capítulo señalando que la agricultura es una actividad muy compleja, porque estoy seguro que muchos lectores no se imaginan la cantidad de factores adversos que actúan hasta que una planta cultivada llegue a producir rendimientos favorables de alimentos de buena calidad.

La agricultura no es tirar las semillas al campo y luego ir a recolectar la cosecha y venderla, ya que durante el proceso productivo se debe luchar contra esos factores adversos como insectos, hongos, bacterias, virus, malezas, excesos de lluvia, escasez de lluvia, vientos huracanados, cambios bruscos de condiciones climáticas especialmente en zonas templadas, exceso de oferta en el mercado que baje los precios de los productos cosechados hasta niveles antieconómicos, malas políticas agrícolas, incendios forestales, inundaciones por desborde de ríos y quebradas, obstrucción de la vialidad agrícola por efectos del clima y por falta de mantenimiento, escasez de maquinaria agrícola, escasez de insumos agrícolas en los momentos más oportunos, desconocimiento de las condiciones de los sistemas suelo-clima y otros.

Teniendo claro que la producción agrícola es un proceso bastante complejo, que depende de muchos factores y es necesario aplicar conocimientos derivados de diversas ciencias como física, química, matemáticas, biología, ciencias económicas, geología, bioquímica, etc., los cuales se concentran en la Agronomía; es lógico que las personas que apoyan a los productores del campo, tienen que cultivar estos conocimientos. Quiere decir, que esas personas tienen que instruirse en las instituciones que existen para tal fin, las cuales van desde las escuelas prácticas de agricultura hasta las universidades.

Se puede decir que la historia de la educación agrícola formal en el país comienza a principios de 1930 con la fundación de la Escuela de Prácticos Agropecuarios, que a partir del 5/12/1936 se denomina Escuela Práctica de Agricultura y Centro de Demostración del estado Aragua, ubicada en la Hacienda La Providencia entre Turmero y Maracay, otorgando a sus egresados el título de Perito Agropecuario. Posteriormente se fundaron otras escuelas de este tipo, siendo quizás las más importantes las ubicadas en Agua Blanca, estado Portuguesa y en Maturín, estado Monagas.

Otras instituciones para la educación agrícola en el país son:

En 1938, se funda la primera Escuela Normal Rural del país, específicamente en El Mácaro, estado Aragua. Recibe, en 1947, la Escuela de Demostradoras del Hogar Campesino, que inicialmente se fundó en Caracas en 1939 como Escuela de Agentes de Demostración del Hogar. La Escuela Normal Rural se funda para la formación de los maestros que atenderían, principalmente, la inmensa población rural que existía en Venezuela para la época; mientras que las egresadas de la Escuela de Demostradoras del Hogar Campesino, fungirían como extensionistas para ayudar a mejorar los hogares y las familias campesinas.

A nivel privado, tomemos el ejemplo de la Escuela Agronómica Salesiana, que desde hace muchos años existió en la ciudad de Valencia y otorga títulos de Peritos Agropecuarios. Debido al crecimiento de la ciudad tuvo que ser trasladada cerca de la ciudad de Barinas, en una extensa zona donde ha continuado su actividad docente, liberando profesionales para contribuir con la agricultura venezolana.

En el año 1937 se crean la Facultad de Agronomía y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela, que se inician en Caracas pero al breve tiempo se mudan a Maracay. Posteriormente se crean otras facultades de veterinaria en algunas universidades y facultades de agronomía en La Universidad del Zulia, en la Universidad de Oriente, en la Universidad del Táchira, en la Universidad Lisandro Alvarado, en la Universidad Francisco de Miranda, en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora. También se comienzan a crear Institutos Tecnológicos Universitarios en diversas regiones del país, incluyendo  en la mayoría de ellos la educación para la producción agrícola. Hoy en día, las universidades, además de la enseñanza de pregrado, también ofrecen cursos de posgrado, a nivel de maestrías, doctorados y diplomados en las diversas áreas de la Agronomía.

Es decir, muy temprano en el siglo XX a la educación agrícola se le dio la importancia que requería un país en franco crecimiento, con necesidad de alimentar a una población que se incrementaba aceleradamente.

El Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), ligado al Ministerio de Agricultura y Tierras  -primero Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIA), luego Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias (FONAIAP)- además de investigación realiza una importante labor divulgativa y de extensión que contribuye con la educación agrícola del país. También, por medio de la Escuela Socialista de Agricultura Tropical (ESAT), ofrece cursos de doctorado, maestria, diplomados, cursos de ampliación, talleres, etc.

Otras organizaciones dedicadas a la educación agrícola, por años han contribuido con el desarrollo agrícola del país, pero han tenido que enfrentar grandes obstáculos para lograr sus objetivos. Algunas tienden a desaparecer como es el caso de la reciente invasión del Colegio del Mundo Unido en Barinas, el cual tiene alcance internacional en la formación de técnicos agrícolas ya que ha visto desfilar por sus instalaciones a estudiantes de todas partes del mundo.

El deterioro de nuestra educación agrícola es progresivo y actualmente ha llegado a niveles inesperados, ya que los gobernantes del socialismo del siglo XXI le tienen aversión a todo lo que trata sobre educación, instrucción o academia.

ALGUNAS SOLUCIONES

La educación agrícola en Venezuela ha ido desmejorando por varias razones. Una ha sido el abandono del apoyo material oficial que es indispensable cuando se imparte una educación gratuita. Esto ha afectado la calidad de la infraestructura y las dotaciones de material de apoyo como son sillas, pupitres, escritorios, papelería, bibliotecas, laboratorios, artículos deportivos y otros. También ha afectado el salario de los docentes motivando, especialmente a nivel universitario, el éxodo de profesores e investigadores.

Además, ha ocurrido un saqueo de algunas instituciones. Es el caso de  invasiones y en algunos casos confiscaciones, de estaciones experimentales de las facultades de Agronomía y Veterinaria de la U.C.V.; de las instalaciones y campos experimentales y de trabajo del Colegio del Mundo Unido y de la amenaza sobre la Escuela Agronómica Salesiana de Barinas. Estas propiedades tienen que ser devueltas a las diversas instituciones para que continúen cumpliendo sus funciones docentes y de investigación, tan necesarias en el área agrícola.

Los presupuestos solicitados anualmente al gobierno nacional por las escuelas que intervienen en la educación agrícola venezolana deben ser aceptados y cubiertos una vez que se evalúe su contenido, para asegurar su cabal funcionamiento.

Los sueldos y salarios del personal que labora en estas organizaciones tienen que revisarse y ajustarse con la frecuencia que dicte el movimiento económico del país, para evitar la renuncia de esas personas y promover su retorno, ya que tienen una sólida formación académica.

Otra razón de mucho peso en la pérdida de calidad en la educación agrícola es referida a los contenidos programáticos. Es urgente revisarlos, a todos los niveles, para orientarlos hacia las necesidades de una agricultura actual y moderna.

El INIA, como institución oficial, debe volver a ser líder nacional en la investigación agrícola y en las otras actividades para lo cual fue creado. Sus instalaciones recuperadas, sus laboratorios equipados, su personal satisfecho con el trabajo que pueden realizar y por el trato que reciben, tanto en lo personal como en lo institucional.

En fin, todas las organizaciones dedicadas a la educación y la investigación agrícola en Venezuela y su personal, deben recuperar su tradicional categoría y su  prestigio para que sean importantes en el desarrollo agrícola nacional, tan necesario ante tanta escasez de alimentos y tanta pobreza que ha retornado a la vida campesina del país.

Septiembre de 2016


pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com