viernes, 2 de septiembre de 2016

CAPÍTULO IV:  MAQUINARIAS Y EQUIPOS AGRÍCOLAS

RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POSTSOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Pedro Raúl Solórzano Peraza

IV.-MAQUINARIAS Y EQUIPOS AGRÍCOLAS

En la actividad agrícola moderna, se tiene que producir grandes cantidades de alimentos para una creciente población mundial y por lo tanto, utilizar inmensas superficies de terrenos que deben ser acondicionados, labrados y sembrados, luego recolectar la cosecha y despacharla. Sin los recursos mecánicos, de maquinarias y equipos agrícolas, sería imposible lograr abarcar áreas tan extensas. En cada unidad de producción, en cada programa de producción agrícola, tiene que estar disponible suficiente cantidad de estos recursos, en buenas condiciones, que puedan brindar un servicio oportuno y eficiente según las necesidades de cada caso.

En terrenos ya cultivados, las labores para la producción agrícola comienzan con la labranza de los terrenos, o con el combate de malezas si se aplica el concepto de labranza reducida o cero labranza; mientras  que en terrenos nuevos, se comienza con el acondicionamiento de los campos que incluye deforestación, desraizado, amontonamiento y quema de la vegetación tumbada y pases de rastra pesada para luego repasar el desraizado.

Se requieren equipos de maquinarias pesadas para deforestar y amontonar los materiales tumbados; luego tractores de alta potencia para los pases de rastra pesada y desraizado y, a partir de este punto, se requiere la maquinaria y equipos tradicionales utilizados en agricultura como son tractores agrícolas, arados, rastras y rastras pesadas (Big Rome), abonadoras, encaladoras, trompos, cultivadoras, sembradoras, asperjadoras, zorras, cosechadoras combinadas, elevadores y otros)

En el caso de terrenos para riego, los cuales generalmente requieren ser nivelados, se necesitan niveladoras, las cuales existen en gran variedad de modelos y pueden ser moto traillas, traillas de tiro, patroles, niveladoras y palas convencionales accionadas con tractores. Cuando se acondicionan terrenos para riego, lo más común es que también se deban construir canales para el avenamiento de los terrenos, labores para las cuales son muy útiles los patroles y las palas accionadas por tractores. En algunos casos para mejorar el drenaje de los campos se pueden construir bancales, para lo que los arados y los patroles vuelven a ser muy útiles.

Durante los picos de cosecha, especialmente en el caso de la recolección de cereales, es frecuente observar escasez de maquinarias y equipos agrícolas; sin embargo, siempre se hacen grandes esfuerzos redistribuyendo esos recursos para evitar la pérdida de producto en el campo por retraso en las labores de recolección. En la actualidad, esa situación es peor debido al alto grado de deterioro que están sufriendo tanto las maquinarias como los equipos, por la falta de repuestos y de un adecuado servicio por escasez de lubricantes y otros.



A lo anterior se suma el hecho de  que se han realizado importaciones, especialmente de tractores, de marcas novedosas pero sin la responsabilidad del suministro de repuestos y de los servicios especiales si los tuvieran, que eventualmente ha originado lo que conocemos como cementerios de maquinarias y equipos agrícolas.

Adicionalmente, las fábricas y ensambladoras de equipos agrícolas existentes en el país o han cerrado o han disminuido sustancialmente su producción, bien sea por falta de materiales, o por falta de divisas para importar partes necesarias, o por la inseguridad jurídica, que impide que los empresarios dediquen  mayores esfuerzos e inversiones a sus negocios.

ALGUNAS SOLUCIONES

Definitivamente, una flota de maquinarias suficiente y de calidad, es imprescindible para que las actividades de producción agrícola se puedan realizar bien y, algo muy importante, en forma oportuna. Recordemos que la agricultura comprende una seguidilla de pasos o etapas, las cuales se deben realizar en momentos muy específicos de coincidencia con condiciones externas favorables, ya que al desfasarse esas etapas se puede afectar negativamente el rendimiento final, el cual es lo que en definitiva determina la posible ganancia del agricultor y la producción total en un ciclo o temporada.

Para mejorar la situación actual de la disponibilidad  de  maquinarias y equipos agrícolas requeridos para la producción, algunas acciones serían las siguientes:

-Inventariar existencia de maquinarias y equipos agrícolas. Con los productores organizados, determinar cantidades y tipos necesarios.

-Convenir con empresas fabricantes de marcas de conocida calidad, su suministro con la seguridad del aporte de servicios y repuestos.

-Evaluar fábricas y ensambladoras locales y decidir la conveniencia de apoyarlas financieramente, para que fabriquen lo necesario y de acuerdo a las normas de calidad correspondiente.

-Estudiar crear empresas de servicio de mecanización agrícola a través de asociaciones de productores o particulares, con apoyo financiero suficiente para que puedan prestar un servicio oportuno.


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Un ciudadano venezolano actualmente avergonzado
Pedro Raúl Solórzano Peraza

Vergüenza es, según el DRAE: “turbación del ánimo, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena”. Nací en Lagunillas, estado Zulia, el año 1943 y en lo personal, me considero un ciudadano venezolano avergonzado. Siento vergüenza propia porque mi pasividad por los problemas del país, que siempre dejamos en manos de los dirigentes políticos, me hace cómplice del establecimiento de este nefasto sistema de gobierno que hoy azota a Venezuela. Sin querer justificar esa insensatez, esa torpeza al no contribuir para evitar que llegase al gobierno un militar que lideró un golpe de estado contra un gobierno democrático y, por lo tanto, sin buenas intenciones en la dirección de un país, creo que esa actitud fue consecuencia de mi inmadurez política.

Por supuesto, no era yo solo. Buena parte de mi generación evolucionó con marcado desinterés por el activismo político, debido quizás a que vivíamos en la comodidad de la renta petrolera y debido también, a que los líderes del momento no supieron cómo atraernos hacia ese campo y, en su lugar, nos desmotivaron con sus acciones que poco a poco fueron desprestigiando la democracia, cuando los gobernantes comenzaron a perder su interés por el bienestar de la población.

También soy un ciudadano avergonzado debido a que siento vergüenza ajena por la acción deshonrosa y humillante que cada día realiza el actual presidente Nicolás Maduro. Éste es un personaje con un verbo tan insignificante que diariamente ofende a sus opositores, que somos la gran mayoría de los venezolanos, con las vulgaridades más insultantes y degradantes posibles. Esto debido a que no es capaz de ir más allá, ya que cuando es ineludible que tenga que hablar en público, comete las mayores barbaridades imaginables. Esto está ocurriendo desde el primer día, cuando señaló que a su toma de posesión asistirían personas desde las “cuatro” latitudes del planeta; esas barbaridades  han continuado día tras día, cada vez peores, para vergüenza de todos.

El colmo de la vulgaridad del presidente Nicolás Maduro ocurrió el primero de septiembre, día de la espectacular marcha del pueblo venezolano hacia la Toma de Caracas en demostración de estar unidos con un objetivo común: la recuperación de la democracia y de los valores del país, cuando refiriéndose al Presidente de la Asamblea Nacional en medio de su demostrado analfabetismo y con su asqueroso lenguaje, le profirió lo que es considerado por nuestro pueblo como la mayor ofensa del mundo. Deseamos que nuestros líderes no caigan nunca en estas manifestaciones vulgares para enfrentar al oponente y aquellos que se han expresado alguna vez de manera soez, corrijan el rumbo para no tener que avergonzarnos de ellos.

También avergüenza del presidente su actitud chabacana, de mal gusto, cuando aparece bailando burdamente en público en momentos en que la sociedad venezolana atraviesa por períodos de tristeza y dolor ante tanta inseguridad, que diariamente se lleva la vida de numerosos compatriotas. O cuando aparece mostrando su gordura y diciendo que su mujer y él comen arepas todos los días, dando una bofetada a tantas familias que no tienen cómo alimentar a sus hijos, que hasta llegan a perder personas que mueren por inanición.

La gran mayoría de los ciudadanos del mundo contempla con orgullo a sus presidentes, tal como lo hacíamos nosotros con los presidentes demócratas del siglo XX en Venezuela, cuando se dirigen a la nación en los casos en que aceptan una situación irregular en su país, como la reaparición de una enfermedad (p.e. malaria) con cuantiosas personas afectadas, disertan sobre sus causas y consecuencias, y exponen las medidas que tomará el gobierno para tratar de solucionar dicha situación. O cuando aparecen en trasmisiones internacionales defendiendo el territorio y la soberanía nacionales. También esa gran mayoría de ciudadanos del mundo se muestra orgullosa de su historia y de sus símbolos patrios.

Cómo voy a estar orgulloso de unos gobernantes que no aceptan que tenemos una crisis gravísima en salud por falta de medicinas y de equipamientos y suministros  adecuados en los  hospitales, que está conduciendo a la muerte de cientos de ciudadanos. Que no aceptan que hay una agobiante crisis alimentaria cuando día tras día se forman colas interminables para tratar de adquirir algo de alimento en supermercados, mercados y otros centros de distribución de productos alimenticios y, las compras, cuando la oferta alcanza para muchos, son insignificantes porque existe una especie de cupo por persona. O cuando ocurre una avalancha de venezolanos cruzando las fronteras con las Repúblicas de Colombia y Brasil, corriendo desesperados en la búsqueda de comida y otros bienes que desaparecieron del mercado nacional. Que no aceptan la crisis económica en que estamos inmersos, cuando la inflación para este año se estima que alcanzará la increíble cifra del 1.000%.

Cómo no me voy a sentir avergonzado de unos gobernantes que prácticamente regalan el Esequibo, territorio que nos pertenece históricamente y que ha estado en disputa durante mucho tiempo en acciones manejadas por verdaderos patriotas. De unos gobernantes que regalan nuestra riqueza petrolera para conseguir votos en instancias internacionales, que le permitan mantener este disfraz de democracia; y que regalan el oro destruyendo nuestra mayor riqueza hidrológica, para seguir obteniendo divisas que se reciben y distribuyen de una manera incontrolada.

Cómo no sentir vergüenza de unos gobernantes que han profanado, con fines inciertos, el sepulcro de nuestro Libertador, quien junto a otros patriotas del siglo XIX son el principal orgullo, no solo de los venezolanos, si no también de otros pueblos de América hacia donde los exportamos para contribuir con su libertad y con su engrandecimiento intelectual. Al Libertador Simón Bolívar en lo particular, han osado hasta intentar cambiar su rostro, la historia de su apacible muerte en Santa Marta-República de Colombia, y hasta su selecto origen español. Han querido destruir a Cristóbal Colón, adalid y pionero de la transformación cultural del Nuevo Mundo. Han transformado, sin ninguna justificación y de manera inconsulta, la Bandera y el Escudo, que tendremos que volver a sus formas originales para nuevamente sentirnos orgullosos de ellos.

Afortunadamente, la actual generación de jóvenes venezolanos ha evolucionado inmersa en la lucha política. Ha tenido al menos  tres quinquenios con unos vivenciales muy duros, que le ha permitido comprender la importancia de tener una sociedad físicamente y emocionalmente sana, para lograr un país productivo y feliz. Ellos dirigen la actual lucha política que nos conduce hacia la nueva emancipación de nuestra patria, la cual manejarán sabiamente para que nosotros y las generaciones futuras lleguemos nuevamente a sentirnos orgullosos de ser venezolanos.


Septiembre de 2016.


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miércoles, 31 de agosto de 2016

SEIS CUENTOS DE CAMINO Y LA AGRONOMÍA
Pedro Raúl Solórzano Peraza

En el ejercicio de la profesión de Ingeniero Agrónomo, muchos de nosotros recorremos con frecuencia el país, o al menos  las regiones de producción agrícola más importantes, así como también podemos ocupar un cargo en una oficina pública o privada, pero siempre con la oportunidad de relacionarnos con campiranos, pueblerinos y citadinos, y con la oportunidad de apreciar el comportamiento y las costumbres tan diferentes entre todos esos ciudadanos, conocer la infraestructura que los rodea, sus ocupaciones, y contemplar los paisajes tan maravillosos de nuestra geografía.

En ese peregrinar agronómico, en algunas oportunidades observamos episodios o bellezas naturales que particularmente nos llaman la atención, y en cualquier momento los comentamos con un grupo de amigos y hasta nos provoca escribirlos en forma de cuentos, superando la timidez de exponer a la lectura abierta de la gente la percepción que tenemos de nuestro entorno y las ocurrencias de nuestra imaginación.

Así, me decidí a escribir “Seis cuentos de camino”, tomando como argumentos la observación de sucesos que ocurren diariamente en la ciudad de Caracas o cualquier otra ciudad; de la vida que transcurre en pueblos y villorrios del país y que puede ocurrir en otros países latinoamericanos; del conocimiento obtenido con el trato a las personas que conforman nuestra sociedad, por su comportamiento, por sus esperanzas y vivencias; del paisaje que contemplamos constantemente y que contrasta en los diversos escenarios del territorio nacional.

Seis cuentos de camino narra brevemente episodios de la vida de seis personas, que en seis diferentes ambientes y localidades disfrutaron, cada uno a su manera, de las oportunidades que les brindó el país. Son los cuentos que tienen de protagonistas a Miguel, Enrique, Juan, Alba, Freddy y Eduardo.

Miguel es un personaje que nace en una población de las costas aragüeñas y crece con una gran pasión por el mar y sus misterios. Hijo único de unos padres unidos y muy amorosos, su infancia y adolescencia transcurren en un ambiente de mucha alegría y felicidad, disfrutando su vida en todas esas etapas y destacándose en sus actividades escolares. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad Marítima del Caribe donde obtuvo el título de Ingeniero Marítimo. Como oficial de la Marina Mercante Venezolana tuvo la oportunidad de conocer mundo, de navegar por diversos mares y océanos y finalmente, formar una familia unida y llena de amor como era el ejemplo de sus padres.

Enrique es el mayor de seis hermanos y con apenas unos diez años de edad tiene que ayudar a su madre, lo cual logra realizando algunos oficios en las zonas urbanas, o como pordiosero. En estas acciones de pedigüeño conoció a su Ángel Guardián, un sacerdote de una modesta parroquia quien por medio de los programas sociales que adelantan las iglesias, apoyadas por los gobiernos de amplitud, logra sacar a Enrique, a su madre y a sus pequeños hermanos de la miseria en la cual vivían. Así, Enrique y su familia progresaron, aprovechando otra faceta de las oportunidades que ofrecía el país para el mejoramiento de la sociedad.

Juan es un joven proveniente de un pueblo importante cuya principal actividad es la agricultura. Allí creció con la impresión de estar enclaustrado en la simpleza de aquella gente y con la ilusión de salir hacia la capital, donde existían cosas novedosas y grandes oportunidades para crecer. Comienza su éxodo como soldado recluta y allí comienza su desarrollo como persona y un periplo que lo lleva a variadas actividades fuera de su pueblo, comenzando como buhonero y continuando con ilusiones propias de un joven rebelde y soñador.

Alba es una hermosa joven, muy bien criada por unos padres unidos, de los cuales, su papá, era exageradamente celoso. Esos celos promueven en la muchacha más miedo que respeto, temor a que se opusiera sus primeros sentimientos del corazón, por lo que decide escapar con su novio. Al ocurrir ese suceso, se comentó en aquel pueblo tradicionalmente agrícola del estado Portuguesa, que Antonio, el chofer del camión de refrescos, se había “sacado” a Alba. Ésa fue una acción arriesgada de la joven que afortunadamente tuvo un buen desenlace. Ésos eran acontecimientos relativamente frecuentes en esos villorrios del campo.

Freddy era hijo de Hermelinda, una niña que llegó de la pobreza de su hogar en un caserío como cualquiera en nuestro país, a trabajar en quehaceres del hogar en a casa de una familia más o menos adinerada de la capital. Hermelinda aprendió los oficios básicos de una casa, se hizo joven y se hizo mujer, asistió a la escuela y adquirió suficientes herramientas para iniciar su hogar, con un hombre trabajador que la amaba profundamente y que logró su libertad de la casa donde fungía como empleada doméstica. De su unión tuvieron dos hijos que se los llevó el padre cuando éste descubrió que Hermelinda lo engañaba, lo que provocó que la abandonara. Allí comenzó una vida desordenada de la mujer que condujo a que tuviera dos hijos más, de padres sin ninguna responsabilidad, una hembra que fue muy pizpireta desde niña y un varón, Freddy, que fue prácticamente un niño de la calle, que cometió todo tipo de fechorías y terminó dejando a Hermelinda en su triste soledad.

Finalmente, Eduardo, es un médico que llegó desde los llanos barineses a Caracas siendo todavía un niño, y supo aprovechar la oportunidad de ser universitario, con las facilidades que le brindaba la Venezuela de los años sesenta y el apoyo de una familia de recursos limitados pero bien consolidada.

Vale la pena leer “Seis cuentos de camino”, libro que está disponible en Amazon.

Agosto de 2016


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UN MODELO AGRÍCOLA Y LOS SISTEMAS SUELO-PLANTA-CLIMA
Pedro Raúl Solórzano Peraza

Es por todos conocido que la agricultura venezolana atraviesa por una crisis sin precedentes, por lo que para intentar superar la carestía de los alimentos básicos necesarios para cubrir las necesidades de la población, la producción agrícola tiene que ser recuperada. A pesar de todo esto, en Venezuela hace mucho tiempo que dejamos la agricultura de subsistencia y tenemos una agricultura moderna, gracias entre otros, a los centros de investigación y a un buen número de agricultores de avanzada que han estado pendientes de los últimos adelantos para mejorar esta actividad. Por supuesto, estos años de indolencia e ignorancia por parte de los gobernantes, han deteriorado ese modelo que tenemos que actualizar de manera generalizada. Cualquier camino que se tome en ese sentido, cualquier modelo agrícola que se intente establecer para el país, tiene que basarse sobre el cabal conocimiento de los diferentes sistemas suelo-planta-clima de nuestras regiones agrícolas y cómo manejarlos adecuadamente para obtener la mayor productividad posible de dichos sistemas. Todo ese esfuerzo acompañado de políticas agrícolas que abarquen aspectos sociales, económicos y geopolíticos.

¿Qué es un sistema suelo-planta-clima? Es una aproximación donde concurren una serie de factores de suelo y de clima que pueden afectar el crecimiento de las plantas. El crecimiento de una planta no puede considerarse en una forma aislada, ya que el mismo va a depender tanto de sus características propias determinadas por su código genético, como de los factores externos de suelo y clima predominantes en un momento y un lugar determinados. Se debe considerar entonces el crecimiento como una resultante de las interacciones que ocurren dentro del sistema suelo-planta-clima, donde concurre un cuarto factor que es el manejo que se le pueda brindar a esos factores, con el objeto de lograr las mejores condiciones para el desarrollo de las plantas.

La planta: en agricultura, nuestro fin primordial es lograr los mayores rendimientos y beneficios de un cultivo, lo cual va a depender de que las plantas se puedan desarrollar normalmente, y para lograrlo, es necesario conocer los factores que afectan su crecimiento. La planta es un producto de su constitución genética y el ambiente que la rodea, el patrón genético es fijo para una planta dada y determina su potencial para un máximo crecimiento en medio de un ambiente favorable. Por esto se puede decir que el crecimiento de la planta es una función de los factores ambientales o factores de  crecimiento externos, los cuales pueden ser considerados como variables, y cuya magnitud y combinación determinarán el crecimiento que pueda alcanzar dicha planta. Simbólicamente, esto puede ser expresado de la siguiente manera:

                        C = f(X1,X2,X3,...Xn)

Donde:
C= Medida del crecimiento
X1,X2,X3,...Xn = Factores que afectan el crecimiento

Por otro lado, los factores genéticos van a determinar la máxima capacidad de crecimiento de una planta y pueden ser modificados por medio del mejoramiento genético, para darle al vegetal una serie de características que le permitan tolerar mejor las condiciones ambientales. El aporte de la genética a la agricultura ha sido muy amplio y vemos como cada día se liberan al mercado nuevos híbridos con alta capacidad de rendimiento, productos de mejor calidad, plantas con mayor amplitud de resistencia a plagas y enfermedades, de mayor eficiencia en el uso de nutrientes, con mayor resistencia a la sequía y a las condiciones de acidez de los suelos, etc.

La genética continúa con la posibilidad de seguir dando aportes significativos al desarrollo agrícola a través de la biotecnología, que permite la propagación clonal para la multiplicación rápida de plantas con características deseables; la obtención de plantas libres de virus; la producción de plantas haploides a partir del cultivo de granos de polen y anteras; la fusión de protoplastos procedentes de diferentes plantas para lograr la hibridación interespecífica. Otra vía importante está basada en recombinaciones del ADN para manipular directamente, en fitomejoramiento, el material hereditario. En el campo de la microbiología se suceden logros importantes en el desarrollo de nuevos tipos de microorganismos, especialmente bacterias y micorrizas, que en asociación con las plantas cultivadas o libres en el suelo, permitan una más eficiente fijación y utilización del nitrógeno atmosférico y del suelo, y de otros nutrientes esenciales. Directamente en plantas, la producción de organismos genéticamente modificados que han servido para mejorar las prácticas agrícolas en algunos cultivos, siendo uno de los más conocidos el de variedades de soya a las que se le ha incorporado el carácter de resistencia a los herbicidas del grupo de los glifosatos, facilitando el combate de malezas en este cultivo con su efecto directo en el mejoramiento de los rendimientos y en la disminución de los costos de producción.

En relación a la planta, como centro de estos sistemas, podemos decir que la agricultura venezolana utiliza, con excepción de las variedades transgénicas, los mejores cultivares del mundo que se adaptan mejor a nuestras condiciones. En maíz tenemos cultivares, en su mayoría híbridos, propios y foráneos, con las mayores capacidades de rendimiento en nuestros sistemas; en sorgo granífero hemos desarrollado cultivares tan excelentes que hasta han sido requeridos por países vecinos para su siembra; en arroz me he llevado la sorpresa de que la Fundación DANAC está desarrollando híbridos, lo cual implica una tecnología bastante complicada y novedosa para mejorar la productividad de este cultivo, que se están sembrando en nuestras regiones arroceras con mucho éxito; en soya los persistentes agricultores de Portuguesa están abriendo lo que han llamado la “ruta de la soya”, en unas condiciones que siempre se han considerado difíciles para este cultivo pero con variedades creadas en UCLA y en DANAC, además de una variedad brasilera, que se muestran promisorias para este proyecto; en hortalizas se emplean las mejores semillas y cultivares con un buen número de híbridos, lo mismo ocurre con algunos frutos como melón, patilla y lechosa; en forrajes se han estado sembrando un gran número de cultivares, híbridos y variedades, cada uno ubicado en condiciones muy particulares por su adaptabilidad. Así como estos casos, podemos encontrar otros ejemplos del modernismo de nuestra agricultura en lo que se refiere a la planta como centro de los sistemas suelo-planta-clima.

Estamos a la expectativa de que ocurra un cambio en la legislación que impide a los agricultores venezolanos utilizar semillas de cultivares transgénicos, para comenzar a evaluarlos, producirlos y utilizarlos en nuestras siembras.

Las plantas, además, necesitan ser protegidas de la competencia o daño por malezas, insectos plaga y enfermedades, para lo cual en nuestra agricultura se utilizan todo tipo de biocidas, de última generación, complementado con un desarrollo nacional de productos biológicos basados principalmente en el uso de insectos que parasitan otros insectos y hongos que parasitan insectos y pueden también controlar otros hongos.

El clima: en el componente clima se incluyen algunos factores que van a determinar el entorno donde se desarrolla la planta, exceptuando el suelo. Los más importantes para la agricultura son temperatura, lluvias y luz o radiación, los cuales no son totalmente controlables para la producción agrícola, pero se pueden manejar con algunas acciones directas o indirectas para tratar de adaptarlos a los requerimientos de las plantas cultivadas.

La temperatura afecta directamente las funciones de fotosíntesis, respiración, absorción de agua y nutrientes, transpiración, actividad enzimática, entre otras, lo cual se refleja en el crecimiento de las plantas. En nuestras condiciones tropicales, aparentemente no existen limitaciones de temperatura para el crecimiento de las plantas, ya que sus rangos de variación están entre límites normales. Para aquellas especies que requieren bajas temperaturas para la inducción de la floración y la consecuente fructificación, se busca ubicarlas en zonas donde por razones de altitud se logran esas condiciones. Es el caso de importantes centros de producción de flores, fresas, duraznos, algunas hortalizas, etc., ubicados en la Región Andina y sectores montañosos de las Regiones Central y Centro Occidental. En este caso, se está manejando el factor temperatura con la ubicación de los cultivos en el paisaje.

Las lluvias van a ser determinantes de la disponibilidad de humedad edáfica. El crecimiento de las plantas, con algunas excepciones de plantas acuáticas o aquellas tolerantes a condiciones de sequía, tiende a reducirse por excesos o por defectos de humedad edáfica. Las plantas necesitan el agua para la producción de carbohidratos, mantener la hidratación del protoplasma y como un vehículo para el transporte interno.

La mayor parte de la producción agrícola del país proviene de la agricultura de secano, que es la que depende de la cantidad y distribución de las lluvias en cada ciclo anual. En este tipo de agricultura, pueden ocurrir irregularidades en la suplencia de agua a las plantas por exceso o insuficiencia de las lluvias; por mala distribución de las mismas en el tiempo; o porque los suelos tengan una baja capacidad de almacenamiento de agua y lleguen fácilmente a niveles de marchitez permanente, o sean muy pesados con mal drenaje y se aguachinen en períodos cortos de tiempo.  

El mejor aprovechamiento de los ciclos de lluvia en la agricultura de secano, se logra con adecuadas fechas de siembra y poblaciones de plantas, según la humedad edáfica disponible durante el ciclo de vida. Cuando hay excesos se construyen drenajes para avenar convenientemente los campos y cuando hay defectos se busca mejorar  la infiltración del agua en el suelo.

La agricultura bajo riego proporciona una gran seguridad para el éxito de la producción de los cultivos. En Venezuela disponemos de sistemas de riego para cientos de miles de hectáreas que se utilizan principalmente en arroz y caña de azúcar. Muchos de nuestros productores de arroz utilizan modernos sistemas de nivelación, con rayos laser, para lograr sembrar con pendientes mínimas y el mínimo gasto de agua posible, lo cual permite incrementar las áreas de siembra con la misma disponibilidad de agua. También existen desarrollos de riego recientes, en su mayoría por particulares y especialmente para la producción de hortalizas, que se han orientado hacia el uso del concepto de riego localizado, con la aplicación simultánea de la fertirrigación, que es uno de los métodos de aplicación de fertilizantes más modernos y eficientes que existen en la actualidad. Estos sistemas de riego localizado se han instalado tanto para agricultura a cielo abierto como para agricultura protegida en invernaderos, donde también es posible controlar luz y temperatura. En muchos de ellos se han instalado los dispositivos para automatizar todo el manejo del sistema, aportando eficiencia y disminución de costos por menor cantidad de mano de obra empleada.

La luz es un factor muy importante ya que es determinante para que ocurra la fotosíntesis, y por consiguiente, para el crecimiento de las plantas. Por supuesto, existen diferencias en los requerimientos de luz de las plantas ya que hay especies que tienen un punto de saturación de luz muy bajo y otras muy alto. En la producción de cultivos es importante lograr poblaciones de plantas adecuadas en cada uno de ellos, para obtener una eficiente intercepción y utilización de la luz por las plantas. Cuando las poblaciones son muy bajas, una buena proporción de la energía radiante incidente no puede ser interceptada por las hojas y se pierde; por otro lado, existe un punto por encima del cual un incremento en la población de plantas de un cultivo no produce mayores rendimientos, entre otras cosas, porque ocurre una fuerte competencia entre las plantas por agua, luz y nutrientes.

Hay un aspecto asociado a la suplencia de luz de gran importancia en agricultura, el cual se refiere a la duración diaria del período de claridad u oscuridad, o lo que se ha denominado longitud del día o de la noche. El comportamiento de la planta en relación a la longitud del día es llamado fotoperíodo, y en nuestras condiciones, aún cuando a lo largo del año la diferencia entre el día más largo y el más corto es aproximadamente una hora, tiene gran trascendencia en el comportamiento de muchas especies, particularmente en lo que se refiere a la inducción de la floración. Por eso es un factor que se toma en consideración para establecer las fechas de siembra de los cultivos.

El suelo: es un cuerpo natural donde se arraigan las plantas, y entre otras cosas,  es fuente de los nutrientes que éstas necesitan para su normal desarrollo. El suelo tiene características que se agrupan en físicas, químicas, físico-químicas y biológicas, las cuales en una u otra forma afectan el crecimiento de las plantas.

Las características físicas textura, estructura y porosidad del suelo son determinantes en el almacenamiento de agua y nutrientes, movilidad de iones en la fase líquida, y principalmente, en las pérdidas de nutrientes (contenidos en el suelo o adicionados con los fertilizantes) por los procesos de lixiviación o de arrastre por acción de la erosión.

Las características químicas están relacionadas con la naturaleza de los minerales y la disponibilidad de nutrientes del suelo, tanto en forma intercambiable como en solución. El instrumento de diagnóstico más utilizado con la finalidad de conocer estas características y por ende, el estado nutritivo del suelo, es el análisis químico de suelos lo cual se realiza en laboratorios especializados.

Las características físico-químicas se refieren principalmente a la capacidad de intercambio catiónico (CIC) y al pH del suelo. La CIC refleja la capacidad del suelo para retener cationes y se relacionan con ella la CIC efectiva, CIC a pH 7,0, saturación con aluminio, saturación con bases, acidez potencial.

Con el conocimiento o la consideración del sistema suelo-planta-clima, se pueden establecer las prácticas de manejo para mantener niveles adecuados de nutrientes en la solución del suelo, hacer un uso eficiente de los fertilizantes, y asegurar una nutrición adecuada y balanceada para las plantas. Desafortunadamente, por lo menos durante los últimos diez años, en Venezuela no se ha podido aplicar cantidades suficientes de fertilizantes, ya que el gobierno asigna una dosis única, de una fórmula única, para todos los sistemas suelo-planta-clima del país. Esas dosis son erradas e insuficientes.

Finalmente, todo ese manejo de los sistemas agrícolas, la realización de muchas labores, se realiza con el concurso de maquinarias y equipos agrícolas, que en la mayoría de los casos son de los más modernos del mercado internacional, pero deben recuperarse por encontrarse en mal estado por falta de repuestos y mantenimiento adecuado

En relación al clima en particular, vale la pena mencionar que por lo menos en Acarigua, los agricultores organizados disponen diariamente de la información meteorológica al momento, así como el pronóstico para el futuro inmediato, de tal manera que puedan programar mejor sus actividades. Igualmente, ya se encuentran utilizando drones para la evaluación de los campos cultivados, de una forma más rápida y económica que la forma tradicional de visitar los diferentes confines de cada finca.

En conclusión, podemos decir que en Venezuela hay una agricultura moderna, que necesita el apoyo de políticas adecuadas para su recuperación y crecimiento tanto vertical como horizontal. Hemos visto la complejidad  de la agricultura, los riesgos que existen en la actividad, y hemos visto que solo se logra producir alimentos, fibras y otros bienes provenientes del mundo vegetal, conociendo los factores de producción y manejándolos en el campo. No se produce alimentos diagnosticando las calorías necesarias por las personas ya que eso es asunto de los nutricionistas, ni se produce alimentos asignando recursos monetarios que luego son mal invertidos o no se invierten en el sector, solo se produce alimentos trabajando en el campo con dedicación, con apoyo financiero suficiente y oportuno, y con apoyo científico y tecnológico.

Agosto de 2016


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jueves, 25 de agosto de 2016

III.-INFRAESTRUCTURA PARA LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POSTSOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Pedro Raúl Solórzano Peraza

III.-INFRAESTRUCTURA DE APOYO A LA AGRICULTURA (Resumen del original)

En el caso de la agricultura existen al menos cinco aspectos de infraestructura fundamentales para apoyarla:
-Vialidad agrícola
-Electrificación rural y servicio de agua potable
-Sistemas de riego
-Centros poblados
-Centros de recepción y almacenamiento de cosechas.

-Vialidad agrícola: si las carreteras nacionales están descuidadas y muy deterioradas, la vialidad agrícola está en peores condiciones.

-Electrificación rural y servicio de agua potable: la electrificación rural permite accionar motores de diversa utilidad en las fincas y favorece el confort para la vida del agricultor dentro de su unidad de producción. Así mismo, es imprescindible que en el campo las personas puedan disfrutar de un saludable servicio de agua potable.

Hoy en día, cuando estos dos servicios básicos son precarios en las grandes ciudades del país, lógicamente están en peores condiciones en el “campo” venezolano.

-Sistemas de riego: en Venezuela, la mayor actividad agrícola corresponde a agricultura de secano, la cual es aquella que depende de los ciclos de lluvia para el crecimiento y desarrollo de los cultivos. Estos ciclos pueden ser muy erráticos, tanto por la cantidad de agua que cae durante cada temporada de lluvias, como por la distribución de las mismas. Éste es uno de los grandes riesgos de la agricultura de secano.

Con la agricultura bajo riego se evitan los riesgos de las irregularidades de los ciclos de lluvia, se dispone de agua para aplicarla a los terrenos sembrados según sus requerimientos y asegurar, en lo que al agua se refiere, un suministro adecuado para poder aspirar a una buena cosecha. Además, al disponer de riego se puede hacer un uso más intensivo de los suelos ya que se pueden cultivar prácticamente durante todo el año.

-Centros poblados o vivienda rural: disponer de una vivienda suficientemente cómoda, con servicios básicos eficientes, en una localidad donde se pueda acceder con facilidad a expendios de alimentos y de medicinas, con facilidades de atención médica primaria, escuelas, transporte para dirigirse a otros poblados o ciudades cercanas, entre otras condiciones, es fundamental en el campo para la estabilidad de las familias, y para que puedan llevar una vida agradable tanto parceleros que tengan sus terrenos aledaños a estos centros poblados, como las personas que trabajen en las unidades de producción de la zona o que  presten servicios diversos a la población.

-Centros de recepción, tratamiento y almacenamiento de cosechas: los productos agrícolas, en general, son perecederos en el corto plazo cuando están expuestos a condiciones normales de alta temperatura y elevada humedad ambiental. Los granos en general, son más susceptibles al deterioro cuando su contenido interno de humedad es elevado. Por lo tanto, debe existir una satisfactoria capacidad para la recepción, tratamiento y almacenamiento de cosechas lo suficientemente cerca de los sitios de producción, bien sea con silos de almacenamiento de granos, o frigoríficos para la recepción y almacenamiento en frío de hortalizas y frutos.

ALGUNAS SOLUCIONES

VialidadAgrícola

-Disponer de una Dirección de Vialidad Agrícola para la coordinación de todas las acciones para la construcción y mantenimiento permanente de la vialidad agrícola del país. El mantenimiento de la vialidad agrícola que requiera trabajos de pequeña y mediana magnitud puede ser responsabilidad, al igual que de las carreteras nacionales, de los cuerpos de gobierno regional y local.

-Es necesario el concurso obligatorio de las asociaciones de productores y de agricultores independientes que se puedan beneficiar de estas labores de mantenimiento.

-El tránsito por estas vías rurales debe ser regulado para evitar su deterioro y hasta su destrucción por un mal uso. En casos de daños por imprudencia u otras causas fuera de lo normal, los causantes de tales irregularidades deben hacerse cargo de las reparaciones a que hubiere lugar.

Electrificación rural: evaluación del servicio existente para acondicionarlo adecuadamente y decidir si es necesario hacer nuevos tendidos eléctricos. Este servicio debe llegar a todas las regiones agrícolas por medio de nuevas acometidas a partir de las grandes líneas existentes, o con el apoyo de plantas eléctricas. En fincas aisladas, el servicio puede ser responsabilidad del mismo agricultor utilizando plantas propias para cubrir sus necesidades de electricidad.

Servicio de agua potable: es fundamental y es responsabilidad del gobierno satisfacer su suministro a todos los ciudadanos que ocupen cualquier tipo de desarrollo habitacional. Se debe evaluar el estado actual de los acueductos rurales, mejorarlos y ampliar el servicio a todos los centros poblados ubicados en las zonas de producción agrícola con la instalación de acometidas desde líneas existentes que puedan utilizarse, o con la perforación de pozos e instalación de las plantas de tratamiento para asegurar un suministro de agua de calidad a los habitantes.

Sistemas de riego: dentro de los elementos de infraestructura de mayor impacto en la agricultura están las obras de riego y drenaje. El Estado Venezolano a lo largo de diversos períodos durante el siglo XX, construyó importantes obras de riego y drenaje, algunas grandes obras que podían servir a miles de hectáreas y otras de menores dimensiones hasta llegar a lo que se denominó Pequeños Sistemas de Riego.

Entre las grandes obras destaca el Sistema de Riego Rio Guárico, el Sistema de Riego Cojedes-Sarare en el estado Portuguesa, conocido popularmente como Las Majaguas. Además de esas grandes obras, se han construido otras de menor envergadura pero no por ello menos importantes en los estados Cojedes, Aragua, Zulia, Falcón, Yaracuy, Sucre, Trujillo, Portuguesa, Barinas y otros.

Algunos de estos sistemas de riego no almacenan agua de los ríos si no que éstas son derivadas hacia las zonas de regadío por medio de canales y tuberías, por lo cual se llaman sistemas por derivación. Dos de los más importantes sistemas de estas características son el del Rio Boconó y el del rio Guanare

Otra opción de la agricultura bajo riego que se implementó en el país, fue la de los Pequeños Sistemas de Riego, los cuales consistían en dotar de riego a algunos asentamientos campesinos de la reforma agraria que tuvieran las condiciones para ello. Sus resultados iniciales fueron excelentes, pero ha sido otra política abandonada por los entes gubernamentales.

Muchos sistemas de riego del país no operan a su total capacidad por problemas de infraestructura dañada, errores de diseño o porque la infraestructura quedó incompleta desde el momento de su construcción. Hacia finales del siglo pasado, por medio del MAC se evaluó el estado actual de la infraestructura de algunos sistemas de riego, para reacondicionarlos, corregir las fallas de infraestructura que afectaran su operación y luego transferir legalmente su administración, operación y mantenimiento bajo la responsabilidad de los usuarios debidamente organizados.

Esa actividad no pasó de los estudios previos ya que ocurrió el cambio de gobierno, de la democracia representativa que veníamos disfrutando desde 1958 al régimen de Socialismo del Siglo XXI que impera desde el año 1999, el cual abandonó estos proyectos. Éste es un camino que debe revisarse.

Otra acción que pudiera tomarse para mejorar y ampliar la agricultura de riego en el país es revisar y continuar con los proyectos de pequeños sistemas de riego, hoy en día con la posibilidad de utilizar sistemas de riego localizado.

La mayor superficie regada actualmente en Venezuela se debe a desarrollos de particulares, quienes han establecido sus propias obras de riego. En los últimos años estos riegos desarrollados por particulares se han orientado hacia el uso del riego localizado, con la aplicación simultánea de la fertirrigación.

Para los nuevos desarrollos de riego localizado con fertirrigación, se deben realizar entrenamientos y cursos teóricos y prácticos, para ilustrar a los futuros usuarios en este novedoso y eficiente método para regar y fertilizar al  mismo tiempo.

Centros poblados: deben actualizarse los centros poblados existentes, ya que fueron construidos con todos sus servicios funcionando adecuadamente pero que en la actualidad están muy deteriorados.

Es grave la falta de atención médica, el abandono o mal funcionamiento de las escuelas, la ausencia de un transporte confiable, la inexistencia de sistemas para evitar que la basura y las aguas negras se conviertan en  problemas ambientales, y los problemas de inseguridad personal y de mal estado de la vialidad a los que ya hemos hecho referencia en capítulos anteriores.

Para los casos de basura y efluentes domésticos, colocar  alguna solución para la basura y sistemas de pozos sépticos y lagunas de oxidación  para las aguas negras producidas.

Se debe evaluar la necesidad de construir nuevos centros poblados. En nuevos caseríos y villorrios que van creciendo desordenadamente, iniciar sustitución de ranchos por vivienda rural mejorada, y apoyarlos para que dispongan de los servicios mínimos necesarios para llevar una vida lo más agradable posible.

En conclusión, la vivienda debe ser prioritaria en la vida campesina, porque las condiciones naturales y las obligaciones de las personas como trabajadores, o como padres, o como amas de casa, son bastante más duras que cuando se vive en las ciudades rodeado de recursos para tener mayores comodidades y una mejor formación y desarrollo intelectual. La vivienda en el campo tiene gran importancia en la estabilidad familiar.

Centros de recepción y almacenamiento de cosechas: la producción agrícola no termina con la recolección de los frutos de los cultivos, ya que hay una serie de actividades post cosecha que deben ser cubiertas.

Los granos se recolectan con una humedad superior al 12% (humedad de almacenamiento), por lo que deben ser llevados a un centro de recepción para ser secados y luego almacenados para ir distribuyéndolo gradualmente a los centros de consumo. Este secado y almacenamiento son necesarios  porque la producción en el campo es estacional pero el consumo es durante todo el año.

Algo parecido ocurre con las hortalizas ya que en la mayoría de las ocasiones deben ser almacenadas para su posterior comercialización pero con temperatura y humedad relativa controladas. Otra infraestructura que puede convivir en las áreas agrícolas son industrias procesadoras de productos agrícolas


Es preciso evaluar la capacidad actual de recepción, tratamiento y almacenamiento de cosechas, y de ser necesario recuperarlos a su máxima capacidad, y decidir si se requieren nuevos desarrollos de este tipo de infraestructura. 

lunes, 22 de agosto de 2016

CAPÍTULO II.- LOS RECURSOS SUELO Y AGUA

RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POST SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Pedro Raúl Solórzano Peraza

II.-LOS RECURSOS SUELO Y AGUA (Resumen del original)

Dos de los recursos naturales renovables de mayor importancia en la agricultura son, indudablemente, el suelo que es asiento para el crecimiento y desarrollo de las plantas y el agua que es el componente principal de los vegetales.

El suelo es un cuerpo natural y por lo tanto, de una gran variabilidad espacial, es por eso que en pocos metros de distancia sobre un terreno pueden existir suelos de muy diferentes características. Esto quiere decir que existen suelos muy diferentes entre sí, cada uno de los cuales tiene especiales condiciones para determinado uso, por lo que para utilizarlos lo mejor posible deben ser estudiados y clasificados.

Muchas personas, especialmente los políticos, algunas veces dicen que en Venezuela tenemos millones de hectáreas para la agricultura porque creen que por poseer un vasto territorio ocupado por solo treinta millones de personas, es suficiente la superficie que corresponde per cápita para que se pueda producir excesos de alimentos. Pero el suelo va mucho más allá de lo que vemos sobre la superficie terrestre

Para ejemplo de lo anterior, tomemos la información de Comerma, J. y  R. Paredes. 1978. Principales limitaciones y potencial agrícola de las tierras en Venezuela. Agron. Trop. 28:71-85, quienes señalan que solo un 2% del territorio nacional puede ser considerado sin limitantes para la producción agrícola. Quiere decir que de 91,2 millones de hectáreas que aproximadamente tiene el país, solamente un poco más de 1,8 millones de hectáreas se pueden utilizar en agricultura sin ninguna limitación. Sin embargo, buena parte de esa superficie ha sido inutilizada al ser ocupada por desarrollos viales, urbanísticos e industriales; y otra parte se ha degradado por erosión, salinidad, alcalinidad, compactación, acidez y otros factores, como consecuencia de un mal uso de esos suelos. Por lo tanto, actualmente disponemos de mucho menos que esas 1,8 millones de hectáreas.

Los mismos autores hicieron una prospección del uso de la tierra, y aplicando tecnologías ya probadas por investigadores y productores avanzados en 1978, la situación es que dispondríamos de 4% de áreas con amplia gama de uso agrícola, 14% con una limitada gama, 30% para uso ganadero, 41% para bosques, recreación y reservas hidráulicas y 11% que posee una asociación de áreas con limitada gama de uso agrícola y zonas limitadas a bosques y recreación.

Es decir, tendríamos 3,6 millones de hectáreas con amplia gama de uso agrícola y 14% para uso con cultivos específicos, como por ejemplo los suelos con mal drenaje, anegadizos, para producir arroz y algunas forrajeras, y suelos de elevadas pendientes para producir café, pero siempre aplicando prácticas agronómicas específicas para evitar el deterioro de esos suelos.

Como corolario a lo anterior es obvio que se deben aplicar una serie de conocimientos científicos y tecnológicos para manejar los suelos, para recuperar aquellos que tienen algunas limitaciones para su uso agrícola y para conservarlos en el tiempo, ya que se pueden deteriorar con facilidad. Quiere decir que los suelos deben ser estudiados, para conocerlos y poder utilizarlos  adecuadamente.

Durante la primera mitad el siglo XX, en Venezuela se realizaron algunos estudios de suelos, sin embargo, a partir de la década de 1960 y quizás hasta los años ochenta, estos estudios se intensificaron tratando de cubrir la mayor parte del territorio nacional. Posteriormente, poco a poco fue disminuyendo la intensidad de estos estudios, hasta llegar el momento actual cuando prácticamente no se han continuado. Paralelo a esto, toda esa información generada por años no ha estado a buen resguardo y se han perdido algunos estudios total o parcialmente, especialmente lo correspondiente a los mapas que complementan los estudios de suelos.

En relación al agua, no se han realizado más obras para su almacenamiento, control de cauces, utilización en riego, generación de electricidad, saneamiento de cuerpos de agua; por el contrario, se han realizado muchas actividades destructivas de algunas cuencas hidrográficas importantes, para lo cual basta con señalar lo que ocurre en amplios sectores de Guayana, región que recoge nuestra mayor riqueza hidrológica, donde se permite la  devastadora minería ilegal sin ningún control oficial y se destruyen las márgenes de los grandes ríos, sus nacimientos, se contamina el agua, en fin, se está destruyendo este importante recurso natural.

Sumado a la destrucción de la gran cuenca hidrográfica guayanesa como un todo, que pudiera afectar en el mediano plazo el suministro de agua de calidad a las industrias de hierro y aluminio tan importantes de la región, a los desarrollos urbanos que tanto han crecido en los últimos cincuenta años y a la agricultura; se puede destruir y casualmente en este año 2016 lo estamos viendo, la generación de la electricidad que ilumina a la mayor parte del territorio nacional.

Además de la necesidad de estudiar suelos y agua, se requiere disponer de información de algunas variables meteorológicas. Los registros de clima en Venezuela han disminuido enormemente, parte de las estaciones meteorológicas están abandonadas y no se generan suficientes datos de apoyo a la planificación del uso de los recursos suelo y agua. Los planes de ordenamiento del territorio no se han continuado y cuando existen, es frecuente que no se tomen en consideración al momento de decidir el uso de los recursos naturales.

Otro aspecto lamentable, ligado al uso de los recursos naturales, ha sido eliminar el ministerio que debe manejar todo lo relacionado con dichos recursos y convertirlo en una oficina dentro de otro ente del Poder Ejecutivo, demostrando la poca importancia que este régimen dedica  al uso y  conservación de suelos, agua, flora y fauna. Paradójicamente, se ha creado un Ministerio de Agricultura Urbana, lo cual no pasa de ser otra burla en la organización del Poder Ejecutivo, ya que ésa si es una materia que no debería ir más allá de una oficina dentro del Ministerio de Agricultura y Tierras.

ALGUNAS SOLUCIONES

Un punto de partida para una agricultura exitosa, en cualquier parte y circunstancia, es conocer cabalmente los recursos naturales renovables suelos y agua, y disponer de una información meteorológica confiable, para darle el mejor uso posible a esos recursos. Esto conllevaría a rendimientos elevados de los cultivos y a que a pesar de utilizar los suelos y el agua en agricultura, se conserven en buenas condiciones en el tiempo infinito y puedan rendir frutos a generación tras generación.

Hay un arduo trabajo con los estudios de suelos:

Recuperar los  estudios realizados cuyos informes no se encuentren en las oficinas públicas y que pudieran estar en manos de particulares (personas naturales y jurídicas).

Al recuperarlos reproducir textos y mapas de suelos, disponerlos en las oficinas gubernamentales correspondientes y controlar su consulta por parte de los usuarios interesados.

Los estudios recuperados se reunen con los que existen en las organizaciones oficiales autorizadas, se hace inventario y se decide por los estudios faltantes para programar continuarlos hasta tener un mapa de suelos de todo el país, con el grado de detalle que amerite cada región en particular.

Con el recurso agua es fundamental establecer manejos adecuados de las cuencas hidrográficas del país, destacando obras y prácticas necesarias para su protección y su recuperación.

Emprender programas de descontaminación de cuerpos de agua que posteriormente puedan ser utilizados no solo en agricultura, si no con fines recreativos, urbanos e industriales. 

Retomar las mediciones de los cauces de ríos de cierta magnitud, que ayuden en programas de almacenamiento o derivación de esos ríos según sus caudales máximos para preparar programas tendientes a evitar posibles desastres naturales causados por el agua, o según su caudal de estiaje para su posible uso en riego.

En lo que respecta a la información climatológica, es preciso recuperar las estaciones meteorológicas existentes en el país, construir las que sean necesarias, utilizar todos los recursos incluyendo los satelitales, hasta disponer de una información completa, actualizada, permanente y confiable.

Conocer suelos, recursos hídricos y clima de las regiones potencialmente agrícolas del país, es fundamental para el éxito de cualquier programa agrícola que se quiera adelantar, ya que permite establecer los sistemas suelo-planta-clima-manejo más adecuados a cada espacio en cada región agrícola.

Es fundamental disponer nuevamente de un ministerio que se encargue del estudio y planificación del uso de los suelos, del agua y demás recursos, que dicte las políticas necesarias para el mejor conocimiento, utilización, recuperación y conservación de los recursos naturales renovables en todo el territorio nacional.


pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

martes, 16 de agosto de 2016

RECUPERACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA POST SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Pedro Raúl Solórzano Peraza

I.-INSEGURIDAD PERSONAL Y JURÍIDICA (Resumen del original)

Este es un problema de alcance nacional, ya que en todas las instancias de la vida del ciudadano venezolano, habitante de este país llamado Venezuela, existe un peligro permanente de inseguridad personal y de inseguridad jurídica. Crímenes, secuestros, robos, expoliaciones de propiedades, son sucesos cotidianos en nuestras ciudades, pero también al “campo” venezolano ha llegado esta situación de inseguridad personal y jurídica,  afectando profundamente la producción agrícola.

INSEGURIDAD PERSONAL

1.-Riesgos en las carreteras nacionales

Las carreteras nacionales son las vías que utilizan todos los ciudadanos para movilizarse dentro del territorio nacional. Eso incluye la movilización hacia y desde las unidades de producción agrícola ubicadas en todos los confines de nuestra geografía, o para dirigirnos hacia los centros de servicio que apoyan la actividad agrícola. Para nadie es un secreto la cantidad de riesgos a los que estamos expuestos los ciudadanos venezolanos al transitar por las diversas autopistas, troncales y otras vías que unen las principales ciudades, pueblos, villorrios y toda clase de poblados existentes en el país. Algunas de estas situaciones de riesgos son las siguientes:
1.a.-Calidad de la vialidad
1.b.-Escasez de vigilancia y de equipos de apoyo vial
1.c.-Reductores de velocidad

Al llegar a las fincas por esas carreteras nacionales, con todos los peligros que ofrecen a los usuarios, los agricultores y visitantes comienzan a enfrentar los riesgos que existen en esas unidades de producción, que han transformado la otrora tranquilidad  del campo en sitios de inseguridad, de incertidumbre.

2.-Riesgos en las unidades de producción
El origen de estos riesgos, está nuevamente basado sobre la falta de vigilancia oficial. Dicho de otra manera, son riesgos alimentados por la ausencia de los cuerpos de seguridad del Estado en las regiones agrícolas, o por su presencia timorata y hasta posiblemente cómplice con las bandas irregulares que hacen vida en las áreas campesinas de nuestro país. Algunos de estos riesgos son:
2.a.-Robo de maquinarias y equipos 
2.b.-Robos de cultivos y ganado 
2.c.-Peligros de secuestros o asaltos
2.d.-Cobro de “vacunas”

INSEGURIDAD JURÍDICA. La mejor expresión de la inseguridad jurídica  son las expropiaciones, que no han sido más que expoliaciones. Las fincas expoliadas que antes eran productivas hoy en día se han transformado en terrenos abandonados, yermos.
La inseguridad jurídica ha causado que las inversiones que se realizan en las fincas con miras a un mejoramiento de la producción y de las condiciones de la vida familiar dentro de estas propiedades, no se lleven a cabo y se mantenga la propiedad un poco disfrazada. Esto, para evitar tentaciones de ser confiscadas por entes gubernamentales o por personeros del gobierno
La inseguridad jurídica también ha invadido la agroindustria. Estas empresas, que trabajaban a gran capacidad han sido expoliadas y llevadas a niveles de producción muy por debajo de sus niveles originales.

ALGUNAS SOLUCIONES

Riesgos en las carreteras nacionales:

-Campañas para el asfaltado, reparación y mantenimiento general de las vías,  retornar la responsabilidad de estas acciones a los gobiernos regionales y locales. En el país se tiene experiencia de esto con buenos resultados y con la posibilidad de que los ciudadanos tengan mayores oportunidades de reclamar, en esas instancias cercanas como son las gobernaciones y alcaldías, las necesidades de atención a la vialidad.  
-Vigilancia y apoyo vial: aumentar patrullaje de seguridad durante 24 horas al día, disponer vehículos oficiales de apoyo vial y facilitar el trabajo de particulares que generalmente han realizado estas labores de apoyo.
-Reductores de velocidad: son ilegales porque son obstáculos que se colocan en la vía y, en caso de obtener permisos para su uso, se deben restringir a puntos muy bien justificados. Usar diseños que no dañen los vehículos, identificarlos muy bien con la pintura reglamentaria, colocar anuncios claros y visibles para que los conductores tomen las precauciones del caso, y eliminar los ventorrillos y otros usos de esos puntos que pudieran conducir a malas acciones contra la población.

Riesgos  en las unidades de producción:
 
Robos, asaltos, secuestros y cobros de “vacunas”: es necesario emprender serios programas contra la delincuencia en general en todos los ámbitos del país. En el caso específico de las regiones agrícolas se pudiera revisar la experiencia de los Comandos Rurales de las Fuerzas Armadas y crear otros comandos que se encarguen del verdadero resguardo de las fronteras. Control de la infiltración de cualquier tipo de guerrillas y procurar eliminar los focos existentes, tanto de guerrillas importadas como de los grupos que se han estado organizando por nuestros propios compatriotas.

Los problemas de inseguridad jurídica, para su solución, requieren que los ciudadanos afectados tengan un interlocutor dentro del Poder Judicial, que los atienda con honestidad, a quien puedan presentar sus denuncias y adelantar juicios, con la intención de recuperar sus propiedades si éstas no hubieran sido correctamente expropiadas o procurar el cobro de sus bienes confiscados. Indudablemente, esto no es posible con un régimen donde el Poder Judicial está supeditado al Poder Ejecutivo que es el que ordena y autoriza las expoliaciones.
Este régimen de corte comunista, lógicamente ha buscado durante los últimos quince años ser el dueño de todos los bienes y recursos del país.
Se vive bajo una constante indefensión institucional.