miércoles, 12 de febrero de 2020

No hay sacos para los fertilizantes



Pequiven, nuestra industria petroquímica que entre otras cosas realiza la producción de fertilizantes en apoyo a la agricultura venezolana, enfrenta innumerables limitaciones tales como falta de gas natural, pobre suministro de roca fosfórica, energía eléctrica insuficiente para activar a total capacidad los mecanismos de las plantas, accidentes laborales, deterioro de las plantas por falta de mantenimiento, paralización de las mismas por algún repuesto que no llega a tiempo, mala gerencia por desconocimiento de la actividad; y así, múltiples problemas que obstaculizan la producción de fertilizantes nitrogenados y fosfatados, y el procesamiento de los potásicos que se deben importar para producir fertilizantes complejos.

Se puede señalar que todas las plantas de Pequiven están accidentadas por una u otra razón, pero quizás las del Complejo Petroquímico de Morón sean las más representativas porque allí, además de la producción de amoníaco para la fabricación de fertilizantes nitrogenados como la urea, se debe procesar la roca fosfórica para producir ácido fosfórico y el fertilizante fosfato diamónico especial, conocido popularmente como DAPITO. por poseer menor contenido de P2O5 que el DAP (DiAmonium Phosphate).

Las limitaciones del complejo de Morón, también se sufren en las demás instalaciones de Pequiven, como es el caso del Complejo Ana María Campos, ubicado en El Tablazo, Puertos de Altagracia del estado Zulia, donde ha habido momentos en los cuales todas las plantas han estado paralizadas. La zuliana Ana María Campos fue una de las valerosas mujeres, verdaderas heroínas venezolanas que de alguna manera participaron en las luchas para independizarnos de las legiones españolas, unas más conocidas que otras, pero todas dispuestas a arriesgarlo todo por la causa patriótica.

El complejo petroquímico de El Tablazo fue bautizado con el nombre de esta valerosa mujer, Ana María Campos, con el fin de darle la fuerza necesaria para que se convirtiera en un baluarte de nuestra soberanía económica, y no para que terminase como otro elefante blanco símbolo de la administración venezolana del siglo XXI.

La problemática de los fertilizantes no concluye con su bajísima producción, ya que tampoco se dispone de sacos para un adecuado manejo de estos productos. Así, otro de los problemas de Pequiven, es referido a que las plantas de olefinas y poliolefinas no están trabajando eficientemente porque no hay suministro suficiente de propano y de etano, que son materias primas para la producción de dos de las olefinas más importantes: propileno y etileno.

La polimerización de esas olefinas permite producir poliolefinas, que son fibras de polipropileno y polietileno que tienen múltiples usos, entre los cuales se encuentra la fabricación de sacos que sirven para envasar fertilizantes. Esta falta de producción de polietileno y polipropileno causa que las empresas fabricantes de sacos para fertilizantes no puedan operar por falta de materia prima, dificultándose la comercialización de los abonos y su distribución hacia los centros de producción agrícola.

La escasez de sacos no es nueva. Recuerdo que en el 2015, ante la falta de sacos, en Pequiven ofrecían la venta del sulfato de amonio a granel y, en estos momentos del año 2020, están ofreciendo urea a granel. El sulfato de amonio es un fertilizante difícil de manejar, en parte, porque físicamente es un polvo, y si se adquiere sin la protección y la facilidad de manipulación del saco, su transporte, almacenamiento y distribución en las fincas requerirán de equipos e infraestructuras especiales o acondicionadas para este manejo. En el caso de la urea, su almacenamiento a granel puede causar enormes pérdidas debido a su elevada higroscopicidad, requiriendo medidas especiales para mantenerla en óptimas condiciones. Para un pequeño o mediano productor quizás sea imposible disponer de esas facilidades, y quienes puedan hacerlo tendrán gastos adicionales en el proceso productivo por esta causa, y posiblemente una pérdida de producto por problemas de humedad y por otros contaminantes, que pueden causar que las pérdidas superen los límites de tolerancia.

La falta de sacos también implica que las importaciones se tengan que realizar con productos ya envasados, porque ante la escasez de sacos no se puede importar fertilizante a granel para ser ensacado al costado del barco, lo que le daría al producto un valor agregado al utilizar mano de obra, materiales y equipos nacionales. En fin, Pequiven debe revisar sus actividades, su organización, su gerencia, para tratar de aprovechar el potencial que tiene el país en recursos, tanto naturales como de infraestructura, para la producción y distribución de fertilizantes. No se puede justificar que los diferentes complejos petroquímicos del país se encuentren parcialmente paralizados u operando con una eficiencia bajísima, o sus plantas, en algunos casos, totalmente paralizadas. No se puede continuar con una agricultura sin fertilizantes.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general.


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Febrero de 2020

pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com



martes, 4 de febrero de 2020

Continúa el onirismo oficial con la agricultura



En la fantasía del régimen que impera en Venezuela, la agricultura ha sido uno de los principales protagonistas. El realismo mágico continúa. Los voceros gubernamentales insisten en querer hacer creer a la población que ellos apoyan la producción agrícola, pero ya estamos en una situación en la que es imposible aceptar esas mentiras oficiales. Cada año que pasa disminuye el área sembrada y, de manera concomitante, disminuye la producción de alimentos. Para el 2018 se estimó que se produjo un 20% de los requerimientos alimenticios básicos de la población, y para el 2019 no se tienen cifras, pero esa tendencia de pendiente negativa ha continuado.

En la segunda mitad del año 2017, en el mes de septiembre, el militar que funge de ministro de agricultura mencionó que iban hacia la siembra de 800.000 hectáreas de maíz y 1.000.000 de hectáreas de soya. Además señaló que con el “Plan de Agricultura Soberana 2017-2018”, se reduciría el uso de plaguicidas y fertilizantes, y van orientados hacia la sustitución de híbridos por variedades. Efectivamente, lo único que se cumplió fue que se redujo enormemente el uso de plaguicidas y fertilizantes, pero por la gran caída de la superficie sembrada, y los híbridos de calidad se han sustituido, en muchos casos, por semillas que reciclan los mismos agricultores ante la imposibilidad de poder obtener semillas certificadas de los mejores cultivares para cada región y cada época. Sin embargo, de aquellas millón ochocientas mil hectáreas de maíz y soya no vimos nada.

Maduro, en la presentación de la Memoria y Cuenta del año 2018 y el Plan de la Patria período 2019-2025, indicó que se aprobaron 1.037 millones de euros para garantizar la siembra de 3.235.000 hectáreas. Por supuesto, asignar dinero a un programa no “garantiza” la siembra de los cultivos. Como de costumbre, de esa millonada de hectáreas no se sembró nada. Sería interesante conocer el destino de esos fondos asignados a este programa imaginario.

La más reciente noticia apareció en Visión Agropecuaria del 30/01/2020, la cual expresa lo siguiente: el Ejecutivo Nacional aprueba destinar un millón de hectáreas al PSUV para una producción agrícola extraordinaria, las cuales se sumarían a las superficies planificadas por el MAT. Esta superficie será administrada por Movimientos Campesinos Revolucionarios durante el año 2020. Maduro concluye que estos planes activados y en pleno proceso de desarrollo, demuestran que el año 2020 es de victorias y de trabajo. ¿Cuál será el desenlace de esta nueva fantasía gubernamental?

Sabemos que un programa agrícola necesita una planificación seria, basada sobre qué se va a producir, cuánto, dónde, con qué y con quién se realizará dicho programa. A estas alturas del año, mes de febrero, nos podemos hacer múltiples preguntas, como por ejemplo ¿dónde está ese millón de hectáreas acondicionadas para la siembra? ¿dónde están los insumos; dónde la maquinaria y equipos agrícolas; dónde la infraestructura para la recepción, acondicionamiento y almacenamiento de las cosechas? ¿dónde está la infraestructura para el procesamiento de esa extraordinaria cosecha?

Evidentemente, la eterna improvisación que caracteriza al régimen conducirá al fracaso de esta nueva ilusión, cargada de un fuerte componente demagógico.

La mejor manera de impulsar la agricultura venezolana, es apoyando a los agricultores de tradición, que se encuentran organizados y dispuestos a trabajar en los campos del país, a soportar el radiante sol, los días calurosos, las noches infinitas cuando las plagas atacan ferozmente a los cultivos, esperar las lluvias oportunas y en cantidades adecuadas, coordinar las actividades de recolección y despacho de los productos. Ellos necesitan un acceso seguro a los insumos agrícolas, sin los cuales, tal como se ha visto en los años recientes, la superficie sembrada es poca, los cultivos son pobres por una mal nutrición y los rendimientos son muy bajos. De otra manera, continuará el sueño oficialista de una soberanía alimentaria para los venezolanos.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Febrero de 2020.

viernes, 31 de enero de 2020

La Primera Revolución Industrial



En la actualidad estamos viviendo en la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por increíbles adelantos científicos y tecnológicos, parecidos a lo que para la generación de mediados del siglo XX nos parecían sueños del futuro, como por ejemplo, el viaje del hombre a la luna. La inteligencia artificial está compitiendo muy favorablemente con la mente humana. Posiblemente, los hombres de hace miles de años se asombraron  con inventos como la rueda, que vemos ahora de una gran simpleza, pero en aquel entonces, comparable a nuestro actual asombro cuando por primera vez vimos un dron surcando los cielos del mundo.

En la historia de la humanidad, han ocurrido eventos profundamente transformadores del comportamiento de la sociedad de cada época. Un ejemplo interesante es el del surgimiento de la agricultura en el Período Neolítico, el cual se considera que abarca desde el año 6000 hasta el año 3000 a.C. En ese período ocurre lo que se ha denominado la Revolución Neolítica, la cual se refiere a la gran transformación que sufre la forma de vida de la humanidad, que va pasando de nómada a sedentaria, de una economía recolectora (recolección de frutos, caza y pesca) se pasa a una economía productora (agricultura vegetal y animal).

Cuando nos vamos hacia atrás en el tiempo, se observa que los cambios profundos en la sociedad ocurrieron en períodos muy prolongados en comparación con la época actual. Así, a miles de años del Neolítico, llega la primera revolución industrial durante el período 1760-1840, pero en los ciento ochenta años siguientes, hasta el 2020, han ocurrido tres revoluciones industriales más. Esa primera revolución industrial surge en Gran Bretaña, y la gran transformación que produce, se basa en que la economía deja de sustentarse principalmente en la agricultura y la artesanía para depender en gran medida del desarrollo industrial.

En este período, de unos ochenta años aproximadamente, ocurren importantes cambios tecnológicos con el uso de nuevos materiales como el acero, nuevas fuentes energéticas como el carbón, y el mayor suceso que fue la creación de la máquina de vapor, la cual vino a convertirse en el motor inicial de esta revolución industrial. Aparecen nuevas técnicas para el desarrollo del trabajo, comenzando con la especialización de la mano de obra, que asigna a cada trabajador labores específicas que debe realizar. Esto mejoró profundamente la eficiencia de los empleados y la calidad de su trabajo. Ocurre un tremendo desarrollo de trenes y buques de diferentes tipos y capacidades, incrementándose y mejorándose significativamente tanto el transporte como el comercio.

Paralelamente al surgimiento de las industrias en múltiples ramas, hay un profundo aumento de los conocimientos científicos y tecnológicos que influyen en que también se inicie una revolución agrícola mundial, disminuyendo las necesidades de mano de obra en el campo sustituida por máquinas y promoviendo un numeroso éxodo de trabajadores desde las zonas rurales hacia las ciudades, para ir a trabajar en las fábricas que iban en aumento.

Esta revolución industrial que nace en Gran Bretaña, fue propagándose rápidamente al resto de Europa, Estados Unidos de América y Japón, principalmente, debido a las grandes ventajas que ofrecía. Se considera que paralelamente a cada revolución industrial ha ocurrido una revolución en la agricultura, por lo que actualmente se considera que estamos entrando en la Agricultura 4, como consecuencia de la cuarta revolución industrial.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Enero de 2020.

martes, 21 de enero de 2020

La Fertilización Nitrogenada Biológica (FNB)


(Promoción y mejoramiento de procesos naturales que resultan en suministro de nitrógeno para las plantas)


En las regiones agrícolas de Venezuela, en la actualidad, el cultivo de la soya está tomando mucho auge, y se espera que tenga un incremento significativo en la superficie sembrada este año. Una de las bondades de las especies leguminosas como la soya, es que son capaces de suministrarse sus propios requerimientos de nitrógeno, que son bastante elevados, mediante un proceso que se denomina diazotrofía, a través de una simbiosis que establecen estas plantas en sus raíces con unas bacterias del grupo de los rizobios (Géneros Rhizobium y Bradirhizobium). Estos microorganismos son capaces de fijar nitrógeno del aire, el cual puede ser aprovechado por las plantas, y los rizobios se aprovechan de productos elaborados por la planta en una perfecta y específica simbiosis. También hay organismos de vida libre y asociados a ciertas especies de plantas, capaces de fijar nitrógeno atmosférico que puede ser utilizado por algunas especies vegetales.

Con los desarrollos tecnológicos actuales, el nitrógeno puede ser manejado aprovechando estos procesos naturales para contribuir en la nutrición de las plantas. Esto lo he definido como “Fertilización Biológica”, de la siguiente manera: Utilización y mejoramiento de procesos o fenómenos naturales donde intervienen seres vivos, que sirven para mejorar la disponibilidad y aprovechamiento de los nutrientes esenciales por parte de las plantas. Se puede hablar, entonces, de Fertilización Nitrogenada Biológica (FNB), cuando esos procesos o fenómenos naturales se utilizan para mejorar la disponibilidad y aprovechamiento del nitrógeno por parte de las plantas.

Hasta el momento, el principal mecanismo de fijación biológica de N atmosférico al suelo es el que ocurre de la simbiosis entre plantas leguminosas y bacterias de los géneros Rhizobium y Bradirhizobium. También existe fijación biológica por otros organismos asociados a otras especies vegetales, aunque no en simbiosis, y la fijación por organismos de vida libre.

La simbiosis entre raíces de leguminosas y los rizobios, produce unos nódulos que son los sitios de fijación y reducción del nitrógeno atmosférico (N2), la planta puede utilizar este elemento y las bacterias utilizarán productos elaborados por la planta. Es una perfecta simbiosis que es muy específica en lo que respecta al tipo de bacteria, que en el caso de la soya solamente el Bradyrhizobium japonicum es capaz de producir nódulos eficientes para la fijación de nitrógeno. Los nódulos pueden iniciarse en las pequeñas plantas tan pronto aparecen los pelos radicales, lo cual puede ser unos 5-6 días después de la germinación de la semilla. Estos nódulos se pueden formar con otras especies de rizobios que existen en los suelos, pero por corresponder a infecciones de bacterias no específicas, no tienen la capacidad de fijar nitrógeno con esa especie de planta. Por lo tanto, en algunos casos las raíces de las plantas pueden presentar una profusa nodulación, pero inefectiva desde el punto de vista de suministro de nitrógeno a la planta.

Siguiendo con el ejemplo de la soya, los nódulos maduran en unas cuatro semanas, alcanzando una forma más o menos redondeada y un tamaño alrededor de 4-6 mm en diámetro. Los nódulos más efectivos en la fijación de N son aquellos que se ubican cerca de la raiz principal y al abrirlos presentan una coloración interna rosada. Algunos nódulos aparentan ser efectivos pero internamente son de color crema o verdoso, lo que indica que no son activos en la fijación de nitrógeno atmosférico.

Este fenómeno existe en todas las leguminosas, cultivadas o silvestres, pero en las especies cultivadas se ha mejorado la selección de cepas de bacterias muy específicas, adaptadas a diferentes condiciones ambientales, y se han desarrollado métodos de inoculación muy eficientes, de tal manera que se espera una abundante y efectiva nodulación de las plantas cuando la semilla es adecuadamente tratada o inoculada con el rizobio específico; es decir, cuando se realiza adecuadamente la Fertilización Nitrogenada Biológica (FNB).

Se considera indispensable realizar la inoculación de las leguminosas cultivadas, lo cual es una práctica sencilla, natural y más económica que el uso total de fertilizantes nitrogenados químicos. Si no se inocula y se deja de aprovechar este fenómeno natural, el agricultor estará en la necesidad de aplicar altas cantidades de fertilizantes nitrogenados, porque las leguminosas además, tienen altos requerimientos de N, lo que causaría un incremento considerable en los costos de producción, poco beneficio de las leguminosas como cultivos mejoradores del suelo para siembras consecutivas, además de aumentar las probabilidades de contaminación del ambiente por excesos de nitratos.

Además de la simbiosis leguminosas-rizobios para la fijación de N2, existe fijación no simbiótica por organismos de vida libre y asociados a algunas especies vegetales, lo cual puede ser de importancia agronómica. Una de las asociaciones de mayor importancia es la que ocurre a nivel de rizósfera entre Azospirillum y Azotobacter con las raíces de algunas gramíneas tropicales como maíz y arroz, y a pesar de la gran variabilidad en la magnitud del N2 fijado, se le ha prestado mucha atención por su potencialidad en el suministro de N a algunos cultivos. En países como Brasil, se expenden comercialmente productos a base de estos microorganismos de vida libre. Las algas verde-azules también juegan un papel importante en la fijación de N2 en suelos inundados. Todos estos procesos, continúan bajo constante estudio y evaluación para tratar de mejorarlos, hacerlos más eficientes, y buscar vías para poder utilizarlos en lo que hemos denominado Fertilización Nitrogenada Biológica (FNB).

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Enero de 2020


El tiempo cronológico y su organización



El tiempo es un artificio, un recurso, una herramienta, que ha utilizado el hombre para organizar, de una manera sencilla, los sucesos históricos por orden y fecha de ocurrencia. Posee la habilidad de transportar a un individuo al pasado, al presente y al futuro. Éste es el tiempo cronológico, pero la palabra tiempo también se utiliza en otros ámbitos como el tiempo verbal en la gramática, los tiempos en que se dividen los partidos de algunos deportes, los tiempos de la música, en los motores, el tiempo meteorológico, etc.

En la organización del tiempo cronológico se han separado dos grandes épocas, una que corresponde a los sucesos ocurridos antes de Cristo y que en español se indica como a.C., y otra que considera los sucesos ocurridos después del nacimiento de Cristo que se indica como d.C. La escala del tiempo a.C. es de orden descendente, es decir, viene desde un momento infinito y va descendiendo hasta llegar a un punto cero (0). Por ejemplo, el Período Neolítico de la Edad de Piedra, se considera que abarca desde el año 6.000 a.C. hasta el año 3.000 a.C. Año tras año esta escala va en descenso hasta llegar al último año o año 1 (uno) a.C., el cual termina el 31 de diciembre a las 12 de la noche cuando alcanza el punto cero (0), y a partir de allí, comienza el primer año o año 1 (uno) de la siguiente época, que es la Era Cristiana identificada como d.C.

En ese punto cero (0), la hora medida es 0h:0min:0s desde donde comienza el primer año o año 1 d.C., época que se extiende en una escala ascendente, que hasta el fin de año ocurrido hace unos días, ha recorrido el período desde 0h:0min:0s del 01/01/01 hasta las 24h:0min:0s del 31/12/2019. O sea, hasta ese momento que acabamos de celebrar como la Noche Vieja, cuando nos dimos el tradicional abrazo de fin de año, habían transcurrido 2019 años de la Era Cristiana o d.C.

Así, esta organización del tiempo cronológico no deja espacios vacíos, de tal manera que la primera década de la Era Cristiana (d.C.) va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/10, ocupando los primeros diez años d.C. La segunda década comenzó el 01/01/11 (el cual es el día que sigue al 31/12/10), hasta el 31/12/20. Sucesivamente siguen las décadas, 3-4-5…..etc. Igualmente, el siglo I d.C. comienza el 01/01/01 hasta el 31/12/100; luego el primer milenio va desde el 01/01/01 hasta el 31/12/1000, el segundo milenio comenzó el 01/01/1001 hasta el 31/12/2000, y el recién comenzado tercer milenio se inició el 01/01/2001 del cual han transcurrido 19 años y unos días, por lo que la segunda década finalizará el 31/12/2020 después de que hayan transcurrido los 20 años completos, para que la tercera década de este tercer milenio o de este siglo XXI, comience el 01/01/2021 y se extienda hasta el 31/12/2030.

Este tema de la organización del tiempo por el hombre, trae diferencias de opiniones cada vez que comienza un año que termina en cero (0) como este 2020, ya que da la impresión de estar finalizando una década, cuando en realidad está comenzando el último año de una década. Por lo tanto, como ya se señaló, esta segunda década del siglo XXI terminará el 31/12/2020, es decir, una vez que hayan transcurrido completamente 20 años del mencionado siglo.

Volvamos a la primera década de la Era Cristiana (d.C.). El primer año comenzó el 01/01/01 y terminó el 31/12/01, el segundo año comenzó el 01/01/02 y terminó el 31/12/02, el décimo año o fin de la década comenzó el 01/01/10 y terminó el 31/12/10.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Enero de 2020

jueves, 19 de diciembre de 2019

Fertilización orgánica o ecológica, fertilización biológica y fertilizantes sintéticos



Los fertilizantes sintéticos son criticados por muchas personas y considerados enemigos del ambiente, al mismo tiempo, estas personas promueven el uso de fertilizantes orgánicos. En este aspecto, hay una gran controversia, por lo que me gustaría hacer un modesto aporte en relación a algunos conceptos involucrados en este tema.

Frecuentemente se ha tratado de descalificar el uso de fertilizantes sintéticos en la agricultura moderna, tildándolos de contaminantes del ambiente, tanto por su mala aplicación como por el consumo energético requerido para su producción. Paralelamente, se promueve la fertilización orgánica o ecológica, sobre la base de utilizar productos o sustancias de origen orgánico. Sin embargo, en mi opinión, en esta área hay mucha confusión con los términos utilizados para identificar estos productos y hay mucha exageración en el mal trato a los fertilizantes sintéticos.

Un excelente documento publicado por Intagri, organización mexicana líder en capacitación agrícola y transferencia tecnológica, preparado por el Dr. Ricardo Hugo Lira Saldívar (Lira S., R.H. 2017. Uso de Biofertilizantes en la Agricultura Ecológica. Serie Agricultura Orgánica. Num. 14. Artículos Técnicos de Intagri. México. 9p), me ha motivado a insistir en aspectos conceptuales de lo que podemos llamar genéricamente fertilización orgánica, que no es más que el uso de productos o sustancias orgánicas como fertilizantes.

Comencemos por la descalificación de los fertilizantes sintéticos, lo cual se promueve fundamentalmente sobre la base de que su producción consume una gran cantidad de energía fósil y hay una importante emisión de CO2 al ambiente. Además, su aplicación a los suelos de forma irracional puede conducir a la contaminación de aguas subterráneas especialmente por lixiviación de nitratos, y a la eutrofización de cuerpos de agua superficiales especialmente por excesos de fosfatos. Entonces, estos productos, mal utilizados, pueden ser causa de contaminación ambiental porque destruyen la calidad potable de las aguas subterráneas al recibir excesos de nitratos, poniendo en peligro la vida del hombre y animales que al consumir excesos de nitratos y nitritos en aguas y alimentos, pueden ir directo a la muerte víctimas de metahemoglobinemia, cianosis o síndrome del bebé azul y, además, contaminan cuerpos de agua superficiales por efectos de eutrofización que atenta contra la vida de la fauna acuática de ríos, lagos y lagunas.

Quien no comprenda la complejidad de la agricultura, difícilmente puede entender la necesidad de aplicar, racionalmente, estos fertilizantes de origen químico, por lo que siempre existirá la posibilidad de que surjan grupos de personas opuestas a estas tecnologías, tan necesarias para alimentar al mundo en la actualidad. Si todos los insumos de origen químico se utilizan racionalmente en la agricultura, con un claro conocimiento de las características de cada sistema suelo-planta-clima, su impacto sobre el ambiente puede minimizarse a niveles en los cuales, la renovación de los recursos naturales afectados, pueda realizarse en períodos de tiempo tolerables. Si con los desarrollos científicos y tecnológicos actuales dejamos de utilizar estos productos que son insustituibles en su totalidad, con toda seguridad los rendimientos de la mayoría de los cultivos disminuirían a niveles tan bajos que se tendría que incrementar considerablemente la superficie bajo cultivo para producir la misma cantidad de alimentos. Esa ampliación de la frontera agrícola se tendría que realizar a expensas de la incorporación a la producción de áreas sensibles a la degradación, áreas correspondientes a refugios de fauna silvestre y nichos de especies vegetales que eventualmente pudiesen llegar a niveles de peligro de extinción, áreas protectoras de cursos de agua, áreas con suelos de calidad marginal donde los rendimientos serían muy bajos.

Por supuesto, la fertilización orgánica o ecológica que es la aplicación de abonos orgánicos, y la fertilización biológica, son herramientas importantes que en la actualidad permiten que las dosis de fertilizantes nitrogenados y fosfatados se puedan disminuir, llegando incluso a eliminarse los nitrogenados casi totalmente en cultivos de especies leguminosas y los fosfatados en algunos sistemas suelo-planta-clima muy específicos. Estas opciones ecológicas representan un complemento a la fertilización convencional, e irán ganando terreno al uso de los fertilizantes sintéticos en la medida que la investigación siga logrando avances importantes en esta área.

El término “fertilización biológica”, es empleado por Lira en su artículo previamente citado, para indicar que es el “uso de microorganismos benéficos como biofertilizantes (BF) para minimizar impactos de la fertilización convencional y asegurar la permanencia de la agricultura sustentable”. A esos microorganismos utilizados en agricultura se le ha dado diferentes denominaciones tales como fertilizantes bacterianos, fitoestimulantes, biopesticidas, bioinoculantes y otros, pero el término que más le aplican en la actualidad es BF. Sin embargo, el mismo autor incluye una cita refiriendo que “en un sentido estricto los BF no son fertilizantes que dan directamente la nutrición a las plantas, sino que son cultivos de microorganismos como bacterias, hongos, algas verde-azules, envasados en un material de soporte”. Entonces, son sustancias que contienen microorganismos vivos, que se aplican a semillas, plantas o al suelo, colonizan la rizósfera o el interior de la planta promoviendo el crecimiento al aumentar el suministro o disponibilidad de nutrientes. En lo personal estoy de acuerdo en que lo identificado como BF no pueden ser fertilizantes, por lo que he aplicado el término Fertilización Biológica, el cual defino de la siguiente manera:

Fertilización biológica es la utilización y mejoramiento de procesos o fenómenos naturales donde intervienen seres vivos, que sirven para mejorar la disponibilidad y aprovechamiento de los nutrientes esenciales por parte de las plantas. Además de la economía que se puede obtener en los costos directos de la producción agrícola al sustituir parte de los fertilizantes sintéticos, la fertilización biológica es una herramienta con inmensas probabilidades para desarrollar productos ecológicos. Aquí es necesario aclarar algunos conceptos relacionados con este tema, ya que como hemos visto con anterioridad, se tiende a considerar abonos orgánicos y fertilización biológica bajo el término general de biofertilizantes.

En mi opinión, biofertilizante (BF) es cualquier sustancia de origen vegetal o animal que se aplique al suelo para mejorar su fertilidad, es el caso de cualquier estiércol, humus de lombriz, compost, abono verde. Todos esos son fertilizantes orgánicos, de origen biológico, que tienen y generan vida al incorporarlos al suelo, por lo que son capaces de descomponerse, transformarse, mineralizarse. Los abonos orgánicos o BF además, mejoran las propiedades físicas de los suelos como estructura y porosidad, mejoran las propiedades físico-químicas del suelo al incrementar la capacidad de intercambio catiónico (CIC) para una mayor retención de nutrientes y amortiguar las variaciones del pH. En cuanto a su efecto sobre la vida del suelo, al aumentar los aportes de carbono se promueve un crecimiento marcado de la población de microorganismos incrementándose la actividad biológica del suelo, capaz de producir exudados que puedan favorecer la solubilización de nutrientes, mejorando, por lo tanto, las propiedades químicas y permitiendo en algunas oportunidades disminuir las dosis de fertilizantes químicos.

En relación a bacterias como Bradyrhizobium u hongos como las micorrizas, o  Bacterias Promotoras del Crecimiento Vegetal (BPCV o PGPR –Plant Growth Promoting Rizobacteria-), muchas personas los consideran biofertilizantes porque tienen vida, pero no entran en el concepto de fertilizante; sin embargo, participan en procesos que se utilizan en la “Fertilización Biológica”. Así, podemos destacar la fertilización nitrogenada biológica y la fertilización fosfatada biológica.

En conclusión, en la fertilización de cultivos se pueden combinar aplicaciones de abonos orgánicos o BF; con inoculantes de bacterias fijadoras de N atmosférico, micorrizas, bacterias solubilizadoras de P (BSP) y bacterias promotoras del crecimiento vegetal (BPCV) o plant growth promoting rizobacteria (PGPR); y con fertilizantes sintéticos; siempre sobre la base de un cabal conocimiento de cada sistema suelo-planta-clima. El suelo lo conocemos por medio de un análisis reciente con fines de fertilidad, de la planta que vamos a sembrar debemos conocer sus requerimientos nutritivos, y el clima predominante va a ser un factor que determina las expectativas de rendimiento de un determinado cultivo, para ajustar las dosis de nutrientes a aplicar.

Son 13 nutrientes esenciales y hasta ahora se han logrado grandes avances en la fertilización biológica y orgánica o ecológica, solamente con nitrógeno y fósforo. En próximas entregas trataré los temas de Fertilización Nitrogenada Biológica (FNB) y Fertilización Fosfatada Biológica (FFB).

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Diciembre de 2019


domingo, 15 de diciembre de 2019

En Venezuela, oposición versus oposición



La situación política que vive Venezuela en los actuales momentos es bastante delicada, ya que pudiera ocurrir que el actual régimen comunista y destructor de la nación se eternice en el poder, tal como el caso de Cuba.

Desde el año 2002, se han realizado innumerables esfuerzos para cambiar este régimen, los cuales no han llegado a cumplir el objetivo por diferentes razones. En algunos casos se han cometido errores, en otros no ha habido suficiente apoyo de los partidos políticos y de la sociedad en general, tampoco se logró un fuerte apoyo de la comunidad internacional, los militares han dado la espalda al clamor popular de cambio, además, el régimen ha respondido con increíbles violaciones de la constitución para frenar los movimientos encaminados a cambiar el gobierno actual, incluyendo en algunos casos una feroz represión.

Pero ahora se ha presentado una importante oportunidad, consecuencia de que la oposición, muy unida, bien organizada y muy bien coordinada, obtuvo un triunfo contundente en las elecciones parlamentarias del año 2015, logrando una mayoría absoluta que le permitiría tomar medidas de gran trascendencia, que seguramente terminarían con la victoria definitiva frente al régimen. Sin embargo, el gobierno violando toda norma constitucional, nombró un TSJ que fue cerrando todas las opciones de triunfo para la oposición. Posteriormente, creó un poder legislativo paralelo con una fantasmal ANC.

A pesar de los esfuerzos del gobierno, de liquidar toda capacidad de respuesta de la oposición, quedó una ventana abierta porque se realizaron unas elecciones presidenciales ilegales en mayo del 2018, cuyos falsos resultados condujeron a que Maduro, el 10 de enero del 2019, se proclamara presidente de la república para un nuevo período. Esta situación, según la constitución, permitió catalogar ese acto como una usurpación del poder ejecutivo, y consecuentemente, el presidente de la Asamblea Nacional pasó a ser el presidente encargado de la república.

De acuerdo a los movimientos establecidos en la AN, el 5 de enero de este año 2019, la presidencia le correspondía al partido Voluntad Popular, el cual designó a Juan Guaidó para esa responsabilidad. Afortunadamente le correspondió a este joven tomar la batuta, quien valientemente y rápidamente, logró aglutinar a su alrededor la simpatía de un altísimo porcentaje de la población, que algunos señalan superior al 80%. Adicionalmente, logró el apoyo de unos 60 países que lo reconocen como presidente de la república, y el respaldo de una buena cantidad de organizaciones internacionales.

Con esta nueva situación, las expectativas para salir del régimen socialista del siglo XXI eran muy grandes. Guaidó comenzó a trabajar organizadamente y valientemente, se fueron logrando puntos a favor y todo conducía a que, en el mediano plazo, sería una gestión exitosa para el logro de los objetivos fundamentales: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Pero al poco tiempo, el régimen comenzó una campaña de intrigas, a sembrar cizañas, en lo cual ellos son bastante fuertes y la población venezolana es muy débil, y pronto se sintieron sus efectos.

Después de varios episodios, hemos llegado a un punto con la confrontación de la oposición versus la oposición. Aunque el trabajo intrigante del régimen tiene su efecto sobre parte de los contrarios al régimen, peor efecto es el que se origina internamente, cuando algunas personas que dicen estar luchando por la libertad y el bienestar del país, comienzan a atacar al presidente encargado. La mayor parte de estos casos obedece a las ambiciones personales y al tradicional oportunismo de las personas, cuando quieren ocupar el lugar de Guaidó y de sus colaboradores más cercanos.

Todos quisiéramos ser el presidente de nuestra república, pero a Guaidó le tocó el turno así como le ha podido tocar a cualquiera de los diputados de la AN. A Guaidó le tocó, y por lo tanto, todos los demás que queremos recuperar a Venezuela, debemos apoyarlo para alcanzar los objetivos planteados. No debemos convertirnos en cientos de “Yago”, disgustados porque no nos escogieron, y comenzar a intrigar para dañar a la causa de Guaidó, que es la causa de toda Venezuela. Debemos evitar que con esa actitud de enfrentamiento y de descalificación hacia Guaidó, nos lleguemos a convertir en una tragedia de Shakespeare como la de Otelo, cuando estranguló a su querida esposa Desdémona haciendo caso de las intrigas de Yago, y luego, al comprobar que todo fue una mentira orquestada por este envidioso personaje y darse cuenta que había matado a su esposa en vano, se suicidó.

Esperamos que Guaidó supere dignamente la actitud de Otelo, el Moro de Venecia, y que con el apoyo de todos los venezolanos que queremos libertad, no se permita que esta gran oportunidad sea estrangulada ni que él se vaya a suicidar políticamente. Debemos estar claros que la única opción de cambiar este régimen tan dañino para el país, tiene que considerar estar unidos en un solo bloque, dirigiendo todos nuestros esfuerzos para combatir al régimen usurpador, que progresivamente ha venido destruyendo al país en todas sus instancias. El enemigo es el régimen. No se puede continuar con la actitud de oposición versus oposición. Debemos convertir esta oportunidad en la victoria definitiva contra esta corruptela que nos está destruyendo.