jueves, 18 de mayo de 2017

INSTRUCTIVO PARA LA PRODUCCIÓN DE SOYA EN VENEZUELA

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo de 2017.

I.-MARCO DE REFERENCIA

Vamos a comenzar estas líneas presentando algunos episodios del pasado y del presente del cultivo de la soya en Venezuela y algunas proyecciones para su futuro, que puedan servir como marco de referencia para una mejor planificación de los posibles programas comerciales con este cultivo tan necesario en el país, ya que es fuente de aceite comestible y concentrados proteicos, a la vez que tiene características excepcionales para fungir como cultivo de rotación, especialmente con cereales, para una mejor sanidad de los campos agrícolas y enriquecimiento de los suelos en nitrógeno.

El pasado de la soya en Venezuela ha estado lleno de incertidumbre. En un principio, no se pudo escapar a su necesidad ya que es la principal fuente de aceites comestibles del mundo y durante los últimos años hemos estado importando más de un millón de toneladas de soya, principalmente en forma de harina desgrasada como concentrado proteico para la elaboración de alimentos balanceados para animales y como aceite comestible; y una pequeña proporción la hemos importado en forma de grano para su industrialización en el país. A pesar de esta importancia del grano de soya para nuestra alimentación, en el pasado su cultivo en Venezuela se caracterizó por la siembra de superficies relativamente pequeñas, que permitieron preparar un paquete tecnológico para el manejo del cultivo y promover investigaciones para desarrollar y evaluar genotipos de buen comportamiento en nuestras áreas agrícolas.

El presente de la soya en nuestro país, a pesar de haber ocurrido un incremento en las áreas sembradas, es deprimente, ya que se han planteado programas para mejorar su producción que no han tenido el éxito esperado; quizás por no tomar en cuenta el pasado, por no creer en nuestro conocimiento y basar dichos programas en tecnología extranjera que quiere imponerse sin evaluación previa. En otras oportunidades, por tener al frente de estos programas a personas que no conocen el cultivo, en ocasiones a extranjeros que no conocen nuestro medio rural y mucho menos las características de nuestros productores. Recordemos la experiencia con el Grupo Grobo, muy exitoso en su natal Argentina, con un contrato millonario para la siembra de miles de hectáreas que prácticamente se perdió en su totalidad. Esto ha contribuido al fracaso de dichos programas que han tenido un costo enorme sin retribución alguna.

Es necesario mencionar la gran inversión que se ha realizado en el Complejo Agroindustrial José Inacio de Abreu e’ Lima, ubicado en las cercanías de la población de El Tigre, estado Anzoátegui, cuya concepción fue sembrar unas 15.000 hectáreas propias de soya y motivar la siembra por agricultores de la región, para recibir, acondicionar y procesar el grano en esas instalaciones. Luego de varios ciclos de fracasos en la producción de campo, de desmejoramiento de las instalaciones por deterioro y pérdida de maquinarias y equipos valiosos, y quizás de otros problemas, este complejo se ha convertido en todo lo contrario de lo que fue concebido, como consecuencia, con toda seguridad, de que su manejo ha sido más político que agronómico.

En el presente de la soya también es obligatorio hacer referencia a un nuevo movimiento para su producción en todo el país, pero que tiene sus más dinámicos propulsores en Portuguesa, lo han denominado “La Ruta de la Soya” y han estado realizando siembras comerciales tanto en la temporada de lluvias como en el ciclo de Norte-Verano. Los resultados, sin haber sido extraordinarios, si han sido prometedores en la medida que se ajusten algunas prácticas agronómicas. En lo personal, le auguro un buen futuro a este esfuerzo, ya que ha sido iniciativa de los propios agricultores y quizás represente su participación en lo que hace unos años, en el 2005, consideré el renacimiento o palingenesia de la soya en Venezuela.

El futuro del cultivo de la soya en Venezuela, al igual que el de la mayoría de los cultivos que se pueden producir en el país, va a depender mucho de las buenas políticas agrícolas que se implementen. Si realmente queremos lograr una soberanía alimentaria debemos dedicarnos a la producción agrícola organizada, priorizada, en la cual el cultivo de la soya debe tener una posición preponderante. La producción de este grano en el país debe servir para disminuir sustancialmente la importación de alimentos (aceites comestibles y concentrados proteicos) y para incrementar la producción agrícola interna, para aumentar significativamente y productivamente la ocupación de la gente del campo y para mejorar la fertilidad de nuestros suelos al incorporarles nitrógeno en forma natural, entre otros beneficios increíbles. 

Con excepción de las zonas montañosas y aquellas que permanecen la mayor parte del año cubiertas con agua, prácticamente todas las regiones del país han sido utilizadas con mayor o menor intensidad para la evaluación y producción comercial de soya; sin embargo, pocas de ellas han presentado las condiciones adecuadas para el éxito del cultivo. Las primeras siembras comerciales exitosas se realizaron en el Valle de Aroa, estado Yaracuy, en el año 1967, con la variedad Improved Pelican que había sido la única con adaptabilidad suficiente para emprender estos programas comerciales, demostrándose que esta zona del país tiene un gran potencial para la producción de este grano. A partir de este momento se comenzaron a realizar siembras en otras regiones del país con resultados más o menos favorables, pero estos primeros intentos de establecer el cultivo dentro de nuestros programas agrícolas terminaron en 1975-76, siendo una de las causas principales el precio del grano, el cual era tan bajo que impedía que la soya compitiera con otros cultivos de mayor tradición y buenos rendimientos.

A mediados de los años setenta, en la Universidad de Florida, USA, se produjo la variedad Júpiter, de comportamiento muy aceptable en regiones tropicales, la cual comenzó a ser evaluada y multiplicada en Venezuela a partir de 1976 con resultados bastante satisfactorios. Esta variedad vino a reforzar a la variedad Improved Pelican y a la vez se utilizó como material para desarrollar nuevas variedades tropicalizadas.

A principio de los años ochenta se comenzó a evaluar el manejo de las sabanas orientales para la producción de soya, lográndose ensamblar distintos aspectos tecnológicos para lograr el establecimiento exitoso del cultivo de soya en esta región del país. Como consecuencia de estos esfuerzos, las sabanas de Anzoátegui y Monagas han sido asiento de la mayor actividad comercial con el cultivo de la soya, y hasta final de los años ochenta y principio de los noventa aún se consideraba como un cultivo de importancia en esa región. Cabe destacar que en 1988 se llegó a sembrar con soya en esas sabanas cerca de 10.000 ha con excelentes resultados, indicando que esta región puede llegar a ser la más importante para el desarrollo del cultivo de la soya en Venezuela. Efectivamente, para el año 2010, cuando se señala según cifras oficiales que se ha llegado a sembrar en el país unas 41.000 ha con soya, más del 80% se ubicó en esta parte del territorio. 

En 1979, en el marco del Programa Fundación Polar-Fusagri, se presentan los primeros resultados de sus trabajos con soya correspondientes a los Llanos Occidentales. En esta región se concluyó que las altas precipitaciones y su gran variabilidad hacia finales de año, dificultan la cosecha y favorecen enfermedades del grano. Por esta razón, a partir de 1980 este programa se concentró hacia la región nor-oriental del país, desde las cercanías de El Sombrero en Guárico hasta El Tigre en Anzoátegui, con menores lluvias y mejor definidas hacia finales de año que en los Llanos Occidentales, por lo que se consideró, y así resultó, con mejores condiciones para la explotación comercial de la soya.

Sin embargo, los Llanos Occidentales no se deben descartar para la producción de soya, ya que es factible sembrarla como segundo cultivo en lo que se conoce como ciclo Norte-Verano. Esta opción aún puede requerir algunas evaluaciones, entre otras cosas, en lo referente al manejo de las fechas de siembra, ciclo de vida de las variedades, nuevas variedades, fertilización residual y otros aspectos agronómicos.

Más recientemente, a partir del año 2006, la empresa Agroisleña, C.A. inició un interesante programa comercial de soya unido a la evaluación e introducción de variedades de Brasil y algunos genotipos nacionales, el cual tuvo un crecimiento progresivo en los estados Guárico, Anzoátegui y Monagas, hasta el año 2010 cuando la empresa fue expoliada por el gobierno nacional y no se continuó con esta iniciativa. Este programa tenía la ventaja de contar con el apoyo del personal técnico de Agroisleña en todo el territorio nacional, el cual era permanentemente entrenado en el manejo de este cultivo y además contemplaba la rotación de los campos con los cultivos maíz y sorgo granífero.

En conclusión, hasta los momentos actuales se tiene que las mejores zonas de Venezuela para la producción de soya están ubicadas en una extensa área de las sabanas orientales de Anzoátegui y Monagas, buena parte de la zona de producción de maíz y similares en el estado Guárico y los Llanos Occidentales en el ciclo Norte-Verano con algunas evaluaciones previas. Otras zonas ubicadas en Yaracuy, Aragua, Carabobo, Lara y Zulia, donde se han realizado siembras menores con relativo éxito, ameritan algunas evaluaciones antes de lanzarse a programas de grandes extensiones, especialmente en lo relativo a comportamiento de variedades y manejo de los ciclos de lluvia y fotoperíodo en conjunción con las fechas de siembra y poblaciones de plantas.

II.-DÓNDE Y CUÁNDO SEMBRAR SOYA

Cuando se planifican programas comerciales de producción agrícola se debe partir del conocimiento de los siguientes puntos: qué se va a producir, cuánto, con quién, dónde y cuándo, y con qué vamos a desarrollar esos programas, asumiendo que existe un mercado seguro para el producto cosechado. En este caso que nos ocupa, ya está definido que lo que vamos a producir es soya y que es necesario sembrar al menos unas 600.000 hectáreas para intentar cubrir nuestros requerimientos de este grano. Además, estos programas los vamos a desarrollar con los agricultores venezolanos, apoyados, cuando sea necesario, por personal técnico capacitado en el manejo de este cultivo y por especialistas en las diferentes áreas de la agronomía como pueden ser entomología, edafología, fitopatología, botánica y combate de malezas, mecanización agrícola, economía agrícola, mercadeo y otras.

La meta de sembrar 600.000 hectáreas de soya se logrará en el mediano plazo, ya que se debe comenzar con superficies moderadas para poder concentrar allí los esfuerzos necesarios y aspirar a lograr el éxito indispensable de estos programas agrícolas, éxito tan necesario para que el cultivo de la soya se arraigue definitivamente en nuestros campos agrícolas. Quizás se pueda iniciar el primer año con la siembra de 30.000 hectáreas, con una mayoría de agricultores con experiencia en el cultivo, y con actividades de adiestramiento para aquellos agricultores novatos en la siembra de soya. Se aspira llegar al total de la superficie requerida en un máximo de unos 8-10 años.

Conociendo qué, cuánto y con quién vamos a sembrar, en esta sección vamos a considerar dónde y cuándo vamos a desarrollar los programas de soya en Venezuela. Lo lógico es comenzar el primer año en las regiones donde se tiene experiencia con el cultivo, donde existen los recursos humanos y de maquinarias y equipos agrícolas, facilidades de transporte y suficientes centros de recepción, acondicionamiento y almacenamiento de las cosechas. En tal sentido, se deben seleccionar agricultores en el eje El Sombrero-El Tigre-Maturín y zonas aledañas, e incluir al menos 3.000 hectáreas para siembras de Norte-Verano en los Llanos Occidentales del estado Portuguesa.

Como contactos importantes para la selección y el compromiso de los agricultores de participar en el programa de producción de soya, se deben considerar las asociaciones de productores regionales y algunas individualidades con experiencia en el cultivo como el caso de la finca de la Familia Meneses entre El Sombrero y Chaguaramas, el señor Pedro Solano en El Socorro, el Ingeniero Ramón Bolotín en Turén y otros productores de Anzoátegui, Monagas y Portuguesa que han estado por años vinculados a este cultivo.

Es muy importante considerar que en cada caso, en cada región, los sistemas suelo-clima son diferentes y, por lo tanto, las fechas de siembra variarán especialmente según las características del ciclo de lluvias. En general, la época más conveniente para sembrar soya se selecciona en función de que en lo posible, el ciclo de la planta transcurra durante los días de mayor número de horas de luz y aprovechando la mayor cantidad de agua de lluvia durante su ciclo de vida. Esto permite que no ocurran mayores limitaciones de estos dos importantes factores de crecimiento y la planta pueda expresar toda su capacidad de producción. Por supuesto, se debe procurar que la cosecha coincida con períodos de poca precipitación para favorecer la labor de recolección y proteger la calidad del grano.

Con las consideraciones anteriores, para el primer año se recomienda concretamente la siembra de soya en las áreas potenciales de Guárico, Anzoátegui y Monagas, tan pronto como se tenga seguridad del inicio de la estación lluviosa y que el suelo se encuentre suficientemente húmedo para asegurar la pronta germinación de las semillas y la emergencia de las pequeñas plantas sobre la superficie del suelo. En otras palabras, la soya no se debe sembrar en suelo seco, y además se debe buscar que después de la germinación de las semillas se mantenga húmeda la sección superficial del suelo de tal manera que las plántulas puedan emerger fácilmente.

La fecha de siembra se puede prolongar por algo más de un mes, y corresponde en las áreas señaladas de Guárico, Anzoátegui y Monagas,  en años normales, a finales de mayo y todo el mes de junio. Sembrar después del mes de junio en aquellos casos cuando las lluvias comienzan en los primeros días de mayo, es riesgoso porque puede presentarse escasez de agua hacia los períodos de llenado de grano, causando anormalidades en el desarrollo del grano, aborto excesivo de vainas, bajos rendimientos y mala calidad del producto.

En algunos sectores del estado Monagas es posible establecer dos fechas de siembra ya que el ciclo de lluvias es bimodal, una durante el principal pico de lluvias que generalmente comienza en el mes de mayo, y otra para aprovechar el ciclo de Norte-Verano que es muy definido y permite la siembra tardía de la soya. La siembra realizada en el principal pico de lluvias puede llevar a coincidir la maduración de la soya con lluvias importantes, pero las características de los suelos de esta región, de texturas ligeras y alta conductividad hidráulica que son responsables de un rápido drenaje, permiten que se pueda realizar la cosecha mecanizada al poco tiempo después de la ocurrencia de una fuerte lluvia.

La soya debe sembrarse como segundo cultivo en las zonas bajas de la región de los Llanos Occidentales donde el ciclo de lluvias también es bimodal, después de la cosecha de maíz y de arroz que ocupan la sección de la primera moda que va de finales de abril a principios de octubre, recomendándose realizar las siembras de soya desde octubre hasta un máximo de la primera quincena de noviembre. Esto puede ajustarse de acuerdo a la irregularidad de los ciclos de lluvia, ya que si el inicio de la estación lluviosa se retrasa como ha ocurrido en algunos años, la siembra de Norte-Verano se puede prolongar hasta todo el mes de noviembre, siempre y cuando se utilicen variedades precoces, de ciclo corto y tolerantes al menor número de horas luz como ocurre en los meses finales del año.

En los llanos altos de Portuguesa y Barinas, en el pié de monte de estos estados, las siembras deben realizarse, al igual que para centro-oriente al comienzo de la estación lluviosa, aprovechando al máximo los días más largos del año y que las plantas puedan utilizar una buena cantidad del agua de lluvia, pero procurando que para el momento de la recolección, no se retrase la labor por motivo de excesos de agua o excesivo aguachinamiento de los suelos que pudieran impedir la entrada de las cosechadoras combinadas a los campos de cultivo. En estas situaciones, el drenaje superficial de los suelos se acelera favorecido por las pendientes del terreno.

Paralelamente a esos programas de siembras comerciales, se deben impulsar evaluaciones en otras regiones del país, con siembras experimentales o semi comerciales para evaluar variedades, fechas de siembra, densidad de población, fertilización, y otras variables, que permitan seleccionar otras regiones importantes para la expansión futura del cultivo.

Es recomendable establecer programas para la producción de semilla certificada de soya con las variedades más promisorias, lo cual es un proceso bastante exigente para lograr un producto de buena calidad, evitando incidencia de enfermedades, por lo cual se recomienda planificar estos programas para la época seca con la aplicación de riego.

III.-CON QUÉ VAMOS A SEMBRAR SOYA

Una vez que se ha definido qué, cuánto, con quién, dónde y cuándo sembrar, queda por establecer con qué se realizarán esos programas. Esto incluye los insumos fundamentales para la adecuada atención a los cultivos, asumiendo que se tiene asegurado un financiamiento suficiente y oportuno, y un destino para la venta del producto a precios razonables. Esos insumos son básicamente semillas certificadas de variedades de comprobado buen comportamiento en nuestros sistemas suelo-clima, inoculantes a base de Bradyrhizobium japonicum que pueden incluir molibdeno (Mo), fertilizantes,  insecticidas, herbicidas, fungicidas y otros biocidas, maquinarias y equipos agrícolas, y transporte para el ingreso de insumos a las fincas y la salida de la cosecha hacia los centros de recepción.

Semillas: durante los años más recientes, en las siembras de soya que se han realizado en el país se ha utilizado casi exclusivamente un par de variedades provenientes de Brasil, identificadas como Tracajá y Sambaiba, y pequeñas áreas con otras variedades. Especialmente en Brasil, permanentemente están liberando nuevas y mejoradas variedades; así mismo, en el país aún hay instituciones como Fundación DANAC, Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado y otras, trabajando en evaluación y mejoramiento genético de esta especie, por lo que se espera que otros cultivares de más reciente desarrollo puedan ofrecer características favorables para ser utilizados en siembras comerciales.

Hasta hace poco tiempo, la mejor orientación que tenía el agricultor para la escogencia de la variedad a sembrar era la información producida por los Ensayos Regionales de Soya realizados por el FONAIAP desde 1987; después de varios años fueron suspendidos y luego el INIA trató de reiniciarlos en coordinación con SENASEM. Posteriormente se denominaron Ensayos Regionales Uniformes (ERU), y para la soya se suspendieron después de 1994 haciendo intentos por reactivarlos a partir del año 2004. Durante los años 2000 al 2002 se realizaron otras evaluaciones de variedades de soya, sin el carácter de ensayos regionales pero que sirvieron para introducir algunos materiales como las variedades Conquista, Suprema, DOKO, Prosoya 1 y 2, Celeste y otras. Posteriormente se evaluaron extraoficialmente las variedades Tracajá y Sambaiba, desarrolladas por EMBRAPA en Brasil para el estado de Tocantis y las regiones norte y noreste de dicho país.

En la actualidad, no se están realizando los ERU, y como se señaló anteriormente, solamente se utilizan las variedades Tracajá y Sambaiba en los programas comerciales que se llevan a cabo en el país para la producción de soya. La implicación de esto, es que las siembras comerciales de soya en Venezuela están expuestas a los grandes riesgos que implica utilizar solamente dos variedades, riesgos que pueden conducir al fracaso total de los programas, si llegara a ocurrir la aparición de algunas plagas o enfermedades ante las cuales estos materiales muestren una gran sensibilidad.

Para este primer año se debe utilizar en una mayor superficie, quizás en un 80%, las variedades Tracajá y Sambaiba debido a las experiencias previas, pero es necesario incluir algunas áreas con otras variedades de comprobada excelencia, para lo cual se debe consultar a Fundación DANAC, UCLA, INIA y alguna otra institución que disponga de materiales de soya previamente evaluados en nuestras condiciones. Además, para los ciclos de Norte-Verano se requieren variedades poco sensibles al fotoperíodo y que sean de ciclo corto o intermedio (alrededor de 90 días a cosecha) para un mejor aprovechamiento de lo reducido de esta parte de la temporada de lluvias. Entonces, hay un arduo trabajo por delante para lograr poner a disposición de los agricultores suficientes cultivares según las necesidades de cada sistema suelo-clima.

Fertilización de la soya: no se debe recomendar una dosis generalizada de fertilizantes, ya que la cantidad de nutrientes a aplicar va a depender de las condiciones de cada sistema suelo-clima que se utilice para la producción de soya. A continuación se presenta una forma de calcular un adecuado programa de fertilización para el cultivo de la soya, partiendo de un análisis de suelo:

1.-Si el suelo tiene problemas por excesos de sales solubles se debe consultar con un especialista para su recuperación o no sembrar soya en esas condiciones.

2.-pH del suelo >5,5, no hay problema de acidez. Si el pH del suelo < 5,5 corregir según las siguientes instrucciones:

2.1.-Contenido de arena superior a 50% y contenido de arcilla igual o inferior a 20%:
        -pH entre 4,7 y 5,4: aplicar 400 kg de caliza agrícola/ha
        -pH inferior a 4,7: aplicar 600 kg de caliza agrícola/ha
La caliza se aplica uniformemente sobre la superficie del suelo húmedo y se incorpora con los implementos de labranza. En este tipo de suelos, esperar al menos una semana para fertilizar y sembrar.

2.2.-Contenido de arcilla igual o inferior a 30%, con excepción de suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos:
-pH entre 4,7 y 5,4: aplicar 800 kg de caliza agrícola/ha
        -pH inferior a 4,7: aplicar 1.000 kg de caliza agrícola/ha
La caliza se aplica uniformemente sobre la superficie del suelo húmedo y se incorpora con los implementos de labranza. En este tipo de suelos esperar al menos dos semanas para fertilizar y sembrar.

2.3.-Contenido de arcilla superior a 30%:
-pH entre 4,7 y 5,4: aplicar 1.200 kg de caliza agrícola/ha
        -pH inferior a 4,7: aplicar 1.800 kg de caliza agrícola/ha
La caliza se aplica uniformemente sobre la superficie del suelo húmedo y se incorpora con los implementos de labranza. En este tipo de suelos esperar al menos tres semanas para fertilizar y sembrar.

3.-Fertilización con nitrógeno: la soya por medio de una simbiosis que se establece en las raíces de la planta con bacterias del género  Bradyrhizobium, es capaz de fijar directamente el nitrógeno atmosférico para cubrir sus requerimientos. Entonces, se debe aplicar la fertilización biológica haciendo una adecuada inoculación de las semillas con las bacterias respectivas inmediatamente antes de la siembra y, si el suelo es muy pobre, se recomienda aplicar una dosis stándard de 20 kg de N/ha en una sola fracción al momento de la siembra, lo cual permite asegurar el suministro de este nutriente hasta cuando se inicie el proceso de fijación de N atmosférico por parte de las bacterias. En suelos pobres, de baja fertilidad, se recomienda utilizar inoculantes que contengan molibdeno.

4.-Fertilización con fósforo:
       
4.1.-El análisis de suelo indica nivel BAJO de P: como el suelo se encala o el pH>5,5, aplicar 70 kg de P2O5/ha.

4.2.-El análisis de suelo indica nivel MEDIO de P: como el suelo  se encala o el pH>5,5, aplicar 50 kg de P2O5/ha.

4.3.-El análisis de suelo indica nivel ALTO de P: como el suelo se encala o el pH>5,5, aplicar 30 kg de P2O5/ha.

5.-Fertilización con potasio:

5.1.-El análisis de suelo indica nivel BAJO de K:

5.1.1.-El contenido de arena es superior a 50% y el contenido de arcilla es inferior a 20%: aplicar 120 kg de K2O/ha, fraccionado, una fracción de 60 kg de K2O/ha al momento de la siembra y otra fracción de 60 kg de K2O/ha a los 25-35 días de edad del cultivo.

5.1.2.-El contenido de arcilla del suelo es inferior a 30%, excepto suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos: aplicar 140 kg de K2O/ha en una sola fracción al momento de la siembra.

5.1.3.-El contenido de arcilla del suelo es igual o superior a 30%: aplicar 160 kg de K2O/ha, una sola fracción al momento de la siembra.

5.2.-El análisis de suelo indica nivel MEDIO de K:

5.2.1.-El contenido de arena es superior a 50% y el contenido de arcilla es inferior a 20%: aplicar 100 kg de K2O/ha, fraccionado, una fracción de 50 kg de K2O/ha al momento de la siembra y otra fracción de 50 kg de K2O/ha a los 25-35 días de edad del cultivo.

5.2.2.-El contenido de arcilla del suelo es inferior a 30%, excepto suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos: aplicar 110 kg de K2O/ha en una sola fracción al momento de la siembra.

5.2.3.-El contenido de arcilla del suelo es igual o superior a 30%: aplicar 120 kg de K2O/ha, una sola fracción al momento de la siembra.

5.3.-El análisis de suelo indica nivel ALTO de K:

5.3.1.-El contenido de arena es superior a 50% y el contenido de arcilla es inferior a 20%: aplicar 40 kg de K2O/ha, fraccionado, una fracción de 20 kg de K2O/ha al momento de la siembra y otra fracción de 20 kg de K2O/ha a los 25-35 días de edad del cultivo.

5.3.2.-El contenido de arcilla del suelo es inferior a 30%, excepto suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos: aplicar 70 kg de K2O/ha en una sola fracción al momento de la siembra.

5.3.3.-El contenido de arcilla del suelo es igual o superior a 30%: aplicar 100 kg de K2O/ha, una sola fracción al momento de la siembra.

6.-Relación Ca/Mg: en los programas de fertilización se debe mantener la relación Ca/Mg intercambiables con valores entre 2 y 7. Cuando la relación es baja (<2) porque hay poco Ca o mucho Mg y se encala, generalmente al encalar se corrige la relación Ca/Mg; si no se encala porque el pH es adecuado, se debe corregir la relación Ca/Mg aplicando 400 kg de caliza/ha. Cuando la relación Ca/Mg es alta (>7) porque hay muy poco Mg, se corrige aplicando 50 kg de MgO/ha, utilizando sulfato de magnesio o sulpomag.

7.-Fertilización con micronutrientes: en este caso, donde no tenemos mucho espacio para explicar a fondo el manejo de los micronutrientes, solo vamos a referirnos a las aspersiones preventivas. Si el análisis de suelo indica que el suelo es pobre en micronutrientes, o si no se reportan los niveles de micronutrientes pero el pH del suelo es de tendencia alcalina o mayor que 7,0, o si el suelo es en general muy pobre y de texturas gruesas (a, af y fa), las aspersiones preventivas de micronutrientes se consideran una buena opción.

En esas aspersiones preventivas se deben utilizar fertilizantes foliares que contengan mezcla de  micronutrientes, en dos aplicaciones, una en la primera etapa de alta tasa de crecimiento, que ocurre más o menos a los 20-25 días de edad del cultivo y, la otra, dos semanas después. Según la concentración de nutrientes en el fertilizante se aplican dosis que varían entre 0,5 y 1,0 kg/ha disueltos en 100 a 200 litros de agua, o puede seguir las instrucciones del fabricante, o puede consultar un especialista.

Consideración final: en las siembras de soya durante el ciclo Norte-Verano de los Llanos Occidentales, si este cultivo sigue a un cultivo de maíz o arroz que fue adecuadamente fertilizado y se realiza una correcta inoculación de las semillas, no es necesario aplicar fertilizantes, ya que la soya aprovechará el efecto residual de P y K, y el nitrógeno será suministrado por la mineralización de la materia orgánica y la fijación biológica. Esto representa una disminución significativa de los costos de producción, por lo que el punto de equilibrio de la gestión se obtiene con rendimientos modestos de la soya, que son los más probables durante estas siembras con poca lluvia y con variedades precoces.

Manejo de malezas: las malezas constituyen uno de los factores o agentes bióticos que más afectan negativamente a los cultivos, pues interfieren o compiten con él por elementos que le son esenciales para su normal desarrollo.

La habilidad de la soya para competir con malezas es limitada, ya que es una especie C3 mientras que la mayoría de las malezas que crecen asociadas con ella son especies C4. Las plantas C4 son fotosintéticamente más eficientes que las C3, tienen menor sensibilidad a altas temperaturas y menor coeficiente de transpiración, asimilan mejor el CO2 ya que no tienen fotorespiración aparente, son de rápido crecimiento, todo lo cual capacita a estas especies para competir ventajosamente con la soya.

En soya entonces es indispensable realizar un adecuado manejo de las malezas, para lo cual existen diversos métodos de control tales como algunas prácticas culturales, métodos manuales y mecánicos, métodos físicos como las quemas y el método químico, que en el caso de la soya dispone de una amplia gama de herbicidas de aplicación pre y posemergente, para combate de plantas de hoja ancha, de gramíneas y de ciperáceas. Para decidir sobre el control químico, se recomienda analizar las poblaciones de malezas, especies predominantes, etapa de desarrollo de malezas y plantas de soya, lo cual conducirá a la selección del producto más adecuado en cada caso. Lo importante es recordar que debemos combatir las malezas para poder aspirar a altos rendimientos y buena calidad del grano de soya. En caso de necesidad, se recomienda buscar un asesoramiento técnico adecuado para tomar las mejores decisiones en el combate de malezas en soya.

Como una orientación en la selección de herbicidas se incluye el siguiente resumen de cuándo aplicarlos y tipo de malezas que combate:

Basagran 480, en mínima labranza y posemergencia temprana, hoja ancha y ciperáceas.
Brioso 10 SL, en posemergencia temprana, hoja ancha y pocas gramíneas.
Classic, hasta posemergencia intermedia, hoja ancha.
Command 4, en mínima labranza, preemergencia y posemergencia temprana; gramíneas.
Doblete 200, desecante de contacto no selectivo.
Dual Gold, en presiembra incorporado y preemergencia, gramíneas y ciperáceas.
Flex, en posemergencia total, hoja ancha.
Glyfosatos, desecante sistémico no selectivo, en mínima labranza y presiembra.
Gramisso CE 480, en preemergencia, gramíneas.
Gramocil y Gramoxone, mínima labranza y presiembra, no selectivos.
Hache Uno 2000, en posemergencia total, gramíneas.
Hexone 70 PM y Hexone Fácil 70 GD, en preemergencia y posemergencia temprana, gramíneas y hoja ancha.
Linurex, en preemergencia, gramíneas y hoja ancha.
Prowl 400, en preemergencia, fundamentalmente gramíneas.
Zulu 900 EC, en preemergencia, fundamentalmente gramíneas.

Manejo de plagas: para esta actividad se sugiere la aplicación del manejo integrado de plagas (MIP) que se refiere al uso de todas las técnicas disponibles, integradas de una manera armoniosa para mantener las plagas a niveles poblacionales que no causen daño económico al cultivo de la soya.

Para tomar decisiones acertadas de control se debe disponer de una estimación de los niveles de población de los insectos plaga, para lo cual el monitoreo o seguimiento diario de los campos es imprescindible. Es conveniente considerar, que la planta de soya tolera hasta medios niveles de defoliación temprana, durante las etapas de desarrollo vegetativo, pero desde el inicio de floración hasta el llenado de granos se debe defender el follaje para lograr evitar pérdidas significativas en el rendimiento final.

Los insectos plaga tienen muchos enemigos naturales como arañas, insectos de varios órdenes, parasitoides de huevos y larvas, hongos entomopatógenos, bacterias, virus y nemátodos, que permiten implementar medidas de control biológico. Para un acertado control de plagas se deben identificar bien y conocer sus hábitos, biología y época de aparición; disponer de umbrales económicos (UE) para aplicar las medidas de control; conocer los enemigos naturales y el modo y mecanismo de acción de los insecticidas para utilizar aquellos selectivos y compatibles con el MIP, sin olvidar su manejo adecuado para evitar la aparición de resistencia.

La soya es atacada por insectos defoliadores donde se incluyen larvas de lepidópteros como el gusano del frijol (Anticarsia gemmatalis) y el falso medidor (Pseudoplusia sp.) que consumen gran cantidad de follaje. El UE para el control de estas larvas es de 40 larvas por pase de malla o 30% de defoliación. Coleópteros como los coquitos perforadores (varios géneros de la familia Chrysomelidae) que pueden causar niveles importantes de defoliación y el UE es cuando se estime 30% de defoliación.

También la soya está expuesta a ataques de insectos chupadores, que en el caso de los chinches (varios géneros de la familia Pentatomidae), pueden causar un daño enorme cuando el cultivo se encuentra en etapa de desarrollo de los frutos, durante el llenado de granos, llegando a causar hasta vaneamiento total de las vainas. El control debe iniciarse al conseguir de 2 a 4 adultos o ninfas en 2 metros de hilera.

Otra plaga importante en soya es la mosca blanca (Bemisia tabaci) cuyo principal peligro está asociado a la transmisión de enfermedades virales y tiene una gran cantidad de plantas hospederas. Su control se complica cuando se deja que las poblaciones se incrementen considerablemente.

También pueden tener importancia económica ataques de bachacos (Atta sexdens) que cortan follaje y flores, y los insectos que tienen acción de cortadores de plantas recién germinadas entre los cuales hay larvas de lepidópteros, grillo común (Gryllus assimilis) y perro de agua (Neocurtilla hexadactyla). 

Control de enfermedades: las enfermedades representan uno de los factores más limitantes de la producción y calidad de los granos de soya, además de ser de difícil control. La siembra de extensiones importantes bajo el sistema de monocultivo, empleándose cultivares genéticamente semejantes, puede conllevar al aumento de enfermedades causadas por hongos, bacterias, virus y nemátodos, que afecten considerablemente los rendimientos del cultivo y hasta causar pérdida total de los campos.

La aparición e importancia de las enfermedades varía de año en año en las zonas productoras, dependiendo de los cultivares empleados, condiciones climáticas durante el ciclo del cultivo, época de siembra y algunas prácticas agronómicas implementadas. En nuestras condiciones, las elevadas temperaturas y humedad relativa ambiental, favorecen los ataques, principalmente, de hongos fitopatógenos.

En la producción de soya se debe prestar mucha atención a la presencia de enfermedades por las consecuencias tan graves que pueden causar; por lo tanto, se deben considerar algunos aspectos como el uso de variedades resistentes a las principales enfermedades, aplicación de prácticas agronómicas que tiendan a disminuir la incidencia de patógenos como densidad y época de siembra adecuadas, rotación de cultivos, eliminación de restos de cosecha, y el uso del control químico cuando sea factible. Por lo delicado que puede ser la presencia de enfermedades en los campos de cultivo, se sugiere, para su manejo, disponer de un adecuado asesoramiento técnico.

IV.-COSECHA

La recolección del grano de soya debe realizarse en forma mecanizada mediante el uso de las cosechadoras combinadas, con los ajustes correspondientes, para una elevada eficiencia y disminución de las pérdidas de granos, que pueden ser muy altas debido a la deshicencia fisiológica de las vainas y a la mala operación de los equipos.

La cosecha de la soya debe iniciarse tan pronto los campos de cultivo alcancen el estado R8 (95% de las vainas han alcanzado su color típico de vainas maduras. En general se requieren de 5 a 10 días de ambiente seco después de R8 para que las semillas alcancen menos de 15% de humedad); por lo tanto, el productor debe estar preparado con anticipación con la maquinaria necesaria, sitio de recepción y acondicionamiento de los granos, almacén adecuado, etc., ya que tan pronto se alcance la maduración del grano, comienza su deterioro.

Durante la recolección es normal que ocurran pérdidas, pero es necesario que éstas sean reducidas a un mínimo para mejorar la rentabilidad. Para poder reducir las pérdidas es necesario conocer sus causas, algunas de las cuales son: una mala preparación de tierras que cause oscilaciones pronunciadas de la mesa de corte; inadecuado espaciamiento, densidad de plantas y época de siembra, que en conjunto afectan la altura normal de las plantas y la altura de inserción de las vainas inferiores; uso de variedades poco adaptadas que puede resultar en inserción de vainas muy bajas o excesivo acame; presencia de malezas durante la cosecha; humedad del grano inadecuada estableciéndose como humedad ideal para la recolección entre 13 y 15%. En relación a esta última causa de pérdida de granos, cabe agregar que a medida que disminuye el contenido de humedad de los frutos éstos tienen la tendencia a abrirse esparciendo los granos sobre el suelo. Además, se ha determinado que con alto contenido de humedad (más de 20%) los granos tienen la cutícula muy suave y pueden ser triturados con facilidad y muchas vainas verdes no son trilladas; por otro lado, una humedad inferior a 10% puede provocar gran cantidad de granos partidos.

En conclusión, para una cosecha eficiente se debe manejar bien el cultivo desde la preparación del terreno, se debe iniciar la cosecha con una humedad de grano adecuada y realizar una operación bastante precisa de la combinada. Esta última debe incluir al menos la operación del molinete a velocidad ligeramente superior al desplazamiento de la máquina, una posición de la mesa de corte suficientemente baja para recolectar la mayor cantidad posible de vainas, una velocidad de desplazamiento de la máquina entre 3 y 5 km/h, abertura del cóncavo entre 3/8” y 1”, velocidad del cilindro cerca de 400 r.p.m. y velocidad del ventilador por debajo de 750 r.p.m.

Se sugiere que al comenzar la cosecha se realice una evaluación de pérdidas para ajustar convenientemente el equipo. Para ello se puede utilizar un marco de madera o metal de 2 m2, cuyo mayor lado debe ser igual al largo de la mesa de corte de la combinada, es decir, si la mesa tiene 3,4 m de largo, el lado menor se calcula dividiendo 2 entre 3,4 y el resultado es 0,588, por lo tanto los lados del rectángulo serán 3,4 m x 0,59 m. Este marco se coloca a todo lo ancho del corte de la combinada en un campo recién cosechado y se recolectan y pesan los granos dentro del rectángulo. La pérdida se calcula de la siguiente manera:

GSR = peso de los granos de soya recolectados dentro del área del rectángulo expresado en gramos.
GSP = gramos de soya perdidos, o cantidad de soya perdida.
GSR x 5 = GSP en kg/ha

Por ejemplo, si recolectamos 53 gramos de soya dentro del rectángulo, la pérdida sería 53 x 5 = 265 kg/ha.

El grano de soya, especialmente debido a su elevado contenido de grasas, tiende a deteriorarse rápidamente en condiciones ambientales de alta temperatura y elevada humedad relativa, además de elevado contenido interno de humedad. Por esas razones, una vez que se recolecta el grano, debe ser enviado inmediatamente a los sitios de recepción para su acondicionamiento en cuanto a limpieza y secado, y pueda ser almacenado en condiciones de temperatura y humedad controladas, de tal manera que se mantenga su calidad durante tiempo suficiente para su correcto consumo.


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo 2017



miércoles, 10 de mayo de 2017

ALGUNAS IDEAS PARA LA PRODUCCIÓN DE SOYA EN VENEZUELA
(CUARTA PARTE DE UN TOTAL DE CUATRO)

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo de 2017.

IV/4.-CON QUÉ VAMOS A SEMBRAR SOYA (2ªparte) Y COSECHA  

En la sección anterior se incluyeron los aspectos de semillas y fertilización, en esta parte incluiremos los aspectos fitosanitarios y la cosecha o recolección para completar la etapa de campo en la producción de este maravilloso cultivo.

Manejo de malezas: las malezas constituyen uno de los factores o agentes bióticos que más afectan negativamente a los cultivos, pues interfieren o compiten con él por elementos que le son esenciales para su normal desarrollo.

La habilidad de la soya para competir con malezas es limitada, ya que es una especie C3 mientras que la mayoría de las malezas que crecen asociadas con ella son especies C4. Las plantas C4 son fotosintéticamente más eficientes que las C3, tienen menor sensibilidad a altas temperaturas y menor coeficiente de transpiración, asimilan mejor el CO2 ya que no tienen fotorespiración aparente, son de rápido crecimiento, todo lo cual capacita a estas especies para competir ventajosamente con la soya.

En soya entonces es indispensable realizar un adecuado manejo de las malezas, para lo cual existen diversos métodos de control tales como algunas prácticas culturales, métodos manuales y mecánicos, métodos físicos como las quemas y el método químico, que en el caso de la soya dispone de una amplia gama de herbicidas de aplicación pre y posemergente, para combate de plantas de hoja ancha, de gramíneas y de ciperáceas. Para decidir sobre el control químico, se recomienda analizar las poblaciones de malezas, especies predominantes, etapa de desarrollo de malezas y plantas de soya, lo cual conducirá a la selección del producto más adecuado en cada caso. Lo importante es recordar que debemos combatir las malezas para poder aspirar a altos rendimientos y buena calidad del grano de soya. En caso de necesidad, se recomienda buscar un asesoramiento técnico adecuado para tomar las mejores decisiones en el combate de malezas en soya.

Como una orientación en la selección de herbicidas se incluye el siguiente resumen de cuándo aplicarlos y tipo de malezas que combate:

Basagran 480, en mínima labranza y posemergencia temprana, hoja ancha y ciperáceas.
Brioso 10 SL, en posemergencia temprana, hoja ancha y pocas gramíneas.
Classic, hasta posemergencia intermedia, hoja ancha.
Command 4, en mínima labranza, preemergencia y posemergencia temprana; gramíneas.
Doblete 200, desecante de contacto no selectivo.
Dual Gold, en presiembra incorporado y preemergencia, gramíneas y ciperáceas.
Flex, en posemergencia total, hoja ancha.
Glyfosatos, desecante sistémico no selectivo, en mínima labranza y presiembra.
Gramisso CE 480, en preemergencia, gramíneas.
Gramocil y Gramoxone, mínima labranza y presiembra, no selectivos.
Hache Uno 2000, en posemergencia total, gramíneas.
Hexone 70 PM y Hexone Fácil 70 GD, en preemergencia y posemergencia temprana, gramíneas y hoja ancha.
Linurex, en preemergencia, gramíneas y hoja ancha.
Prowl 400, en preemergencia, fundamentalmente gramíneas.
Zulu 900 EC, en preemergencia, fundamentalmente gramíneas.

Manejo de plagas: para esta actividad se sugiere la aplicación del manejo integrado de plagas (MIP) que se refiere al uso de todas las técnicas disponibles, integradas de una manera armoniosa para mantener las plagas a niveles poblacionales que no causen daño económico al cultivo de la soya.

Para tomar decisiones acertadas de control se debe disponer de una estimación de los niveles de población de los insectos plaga, para lo cual el monitoreo o seguimiento diario de los campos es imprescindible. Es conveniente considerar, que la planta de soya tolera hasta medios niveles de defoliación temprana, durante las etapas de desarrollo vegetativo, pero desde el inicio de floración hasta el llenado de granos se debe defender el follaje para lograr evitar pérdidas significativas en el rendimiento final.

Los insectos plaga tienen muchos enemigos naturales como arañas, insectos de varios órdenes, parasitoides de huevos y larvas, hongos entomopatógenos, bacterias, virus y nemátodos, que permiten implementar medidas de control biológico. Para un acertado control de plagas se deben identificar bien y conocer sus hábitos, biología y época de aparición; disponer de umbrales económicos (UE) para aplicar las medidas de control; conocer los enemigos naturales y el modo y mecanismo de acción de los insecticidas para utilizar aquellos selectivos y compatibles con el MIP, sin olvidar su manejo adecuado para evitar la aparición de resistencia.

La soya es atacada por insectos defoliadores donde se incluyen larvas de lepidópteros como el gusano del frijol (Anticarsia gemmatalis) y el falso medidor (Pseudoplusia sp.) que consumen gran cantidad de follaje. El UE para el control de estas larvas es de 40 larvas por pase de malla o 30% de defoliación. Coleópteros como los coquitos perforadores (varios géneros de la familia Chrysomelidae) que pueden causar niveles importantes de defoliación y el UE es cuando se estime 30% de defoliación.

También la soya está expuesta a ataques de insectos chupadores, que en el caso de los chinches (varios géneros de la familia Pentatomidae), pueden causar un daño enorme cuando el cultivo se encuentra en etapa de desarrollo de los frutos, durante el llenado de granos, llegando a causar hasta vaneamiento total de las vainas. El control debe iniciarse al conseguir de 2 a 4 adultos o ninfas en 2 metros de hilera.

Otra plaga importante en soya es la mosca blanca (Bemisia tabaci) cuyo principal peligro está asociado a la transmisión de enfermedades virales y tiene una gran cantidad de plantas hospederas. Su control se complica cuando se deja que las poblaciones se incrementen considerablemente.

También pueden tener importancia económica ataques de bachacos (Atta sexdens) que cortan follaje y flores, y los insectos que tienen acción de cortadores de plantas recién germinadas entre los cuales hay larvas de lepidópteros, grillo común (Gryllus assimilis) y perro de agua (Neocurtilla hexadactyla). 

Control de enfermedades: las enfermedades representan uno de los factores más limitantes de la producción y calidad de los granos de soya, además de ser de difícil control. La siembra de extensiones importantes bajo el sistema de monocultivo, empleándose cultivares genéticamente semejantes, puede conllevar al aumento de enfermedades causadas por hongos, bacterias, virus y nemátodos, que afecten considerablemente los rendimientos del cultivo y hasta causar pérdida total de los campos.

La aparición e importancia de las enfermedades varía de año en año en las zonas productoras, dependiendo de los cultivares empleados, condiciones climáticas durante el ciclo del cultivo, época de siembra y algunas prácticas agronómicas implementadas. En nuestras condiciones, las elevadas temperaturas y humedad relativa ambiental, favorecen los ataques, principalmente, de hongos fitopatógenos.

En la producción de soya se debe prestar mucha atención a la presencia de enfermedades por las consecuencias tan graves que pueden causar; por lo tanto, se deben considerar algunos aspectos como el uso de variedades resistentes a las principales enfermedades, aplicación de prácticas agronómicas que tiendan a disminuir la incidencia de patógenos como densidad y época de siembra adecuadas, rotación de cultivos, eliminación de restos de cosecha, y el uso del control químico cuando sea factible. Por lo delicado que puede ser la presencia de enfermedades en los campos de cultivo, se sugiere, para su manejo, disponer de un adecuado asesoramiento técnico.

Cosecha: la recolección del grano de soya debe realizarse en forma mecanizada mediante el uso de las cosechadoras combinadas, con los ajustes correspondientes, para una elevada eficiencia y disminución de las pérdidas de granos, que pueden ser muy altas debido a la deshicencia fisiológica de las vainas y a la mala operación de los equipos.

La cosecha de la soya debe iniciarse tan pronto los campos de cultivo alcancen el estado R8 (95% de las vainas han alcanzado su color típico de vainas maduras. En general se requieren de 5 a 10 días de ambiente seco después de R8 para que las semillas alcancen menos de 15% de humedad); por lo tanto, el productor debe estar preparado con anticipación con la maquinaria necesaria, sitio de recepción y acondicionamiento de los granos, almacén adecuado, etc., ya que tan pronto se alcance la maduración del grano, comienza su deterioro.

Durante la recolección es normal que ocurran pérdidas, pero es necesario que éstas sean reducidas a un mínimo para mejorar la rentabilidad. Para poder reducir las pérdidas es necesario conocer sus causas, algunas de las cuales son: una mala preparación de tierras que cause oscilaciones pronunciadas de la mesa de corte; inadecuado espaciamiento, densidad de plantas y época de siembra, que en conjunto afectan la altura normal de las plantas y la altura de inserción de las vainas inferiores; uso de variedades poco adaptadas que puede resultar en inserción de vainas muy bajas o excesivo acame; presencia de malezas durante la cosecha; humedad del grano inadecuada estableciéndose como humedad ideal para la recolección entre 13 y 15%. En relación a esta última causa de pérdida de granos, cabe agregar que a medida que disminuye el contenido de humedad de los frutos éstos tienen la tendencia a abrirse esparciendo los granos sobre el suelo. Además, se ha determinado que con alto contenido de humedad (más de 20%) los granos tienen la cutícula muy suave y pueden ser triturados con facilidad y muchas vainas verdes no son trilladas; por otro lado, una humedad inferior a 10% puede provocar gran cantidad de granos partidos.

En conclusión, para una cosecha eficiente se debe manejar bien el cultivo desde la preparación del terreno, se debe iniciar la cosecha con una humedad de grano adecuada y realizar una operación bastante precisa de la combinada. Esta última debe incluir al menos la operación del molinete a velocidad ligeramente superior al desplazamiento de la máquina, una posición de la mesa de corte suficientemente baja para recolectar la mayor cantidad posible de vainas, una velocidad de desplazamiento de la máquina entre 3 y 5 km/h, abertura del cóncavo entre 3/8” y 1”, velocidad del cilindro cerca de 400 r.p.m. y velocidad del ventilador por debajo de 750 r.p.m.

Se sugiere que al comenzar la cosecha se realice una evaluación de pérdidas para ajustar convenientemente el equipo. Para ello se puede utilizar un marco de madera o metal de 2 m2, cuyo mayor lado debe ser igual al largo de la mesa de corte de la combinada, es decir, si la mesa tiene 3,4 m de largo, el lado menor se calcula dividiendo 2 entre 3,4 y el resultado es 0,588, por lo tanto los lados del rectángulo serán 3,4 m x 0,59 m. Este marco se coloca a todo lo ancho del corte de la combinada en un campo recién cosechado y se recolectan y pesan los granos dentro del rectángulo. La pérdida se calcula de la siguiente manera:

GSR = peso de los granos de soya recolectados dentro del área del rectángulo expresado en gramos.
GSP = gramos de soya perdidos, o cantidad de soya perdida.
GSR x 5 = GSP en kg/ha

Por ejemplo, si recolectamos 53 gramos de soya dentro del rectángulo, la pérdida sería 53 x 5 = 265 kg/ha.


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo 2017





sábado, 6 de mayo de 2017

JÓVENES VENEZOLANOS: DEMOCRACIA Y DICTADURA

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo 2017

Los jóvenes venezolanos nacidos y desarrollados en la democracia del siglo XX tuvimos libertad para decidir la orientación política de nuestra preferencia, resultando en que de esas generaciones hoy tenemos simpatizantes y militantes de una variada gama de partidos políticos tales como Acción Democrática, Copei, Partido Comunista de Venezuela, Unión Republicana Democrática, Movimiento Electoral del Pueblo, Movimiento al Socialismo, Causa R, entre otros.

Muchos de quienes participaron en el PCV y otros movimientos de los denominados de tendencia izquierdista, se adoctrinaron y creyeron que cosas como la URSS, Europa Oriental, Cuba, Fidel y el Che Guevara, eran buenas, porque así se lo hicieron creer ya que solo las veían desde lejos. Un buen grupo de ellos sigue creyendo en lo mismo a pesar que la URSS ya no existe, los países de Europa Oriental ya no son comunistas como antes, Fidel desapareció pero previamente y según algunos expertos parece ser que envió al Che Guevara a su destino final cuando ya no era útil para su revolución, y Cuba se ha degradado social y económicamente desde que triunfó ese movimiento popular. Siguen creyendo y buscan justificación a su pensamiento a pesar de haber sido testigos a distancia, por ejemplo, que los cubanos prefieren morir en el mar lanzándose a la aventura de llegar a Florida en rústicas y frágiles embarcaciones y los alemanes que quedaron del lado oriental exponían sus vidas tratando de cruzar la frontera hacia la libertad que se vivía del lado occidental, antes que permanecer viviendo en esos infiernos, donde no se respeta nada ni a nadie que piense de manera diferente y donde se tortura y hasta se asesina sin piedad a los opositores como lo demostraba el Che, donde no hay independencia de poderes y por lo tanto el destino de todo lo deciden el dictador y su séquito sin ningún tipo de limitación jurídica.

En Venezuela, algunos han abandonado al gobierno socialista del siglo XXI aceptando su fracaso, pero otros, los que tienen más ambición material y de poder que convicción de su pensamiento político y moral, y han llegado a acumular una inmensa y fraudulenta riqueza o han cometido demasiados desmanes contra los ciudadanos y las propiedades, continúan en el gobierno, enchufados como han sido denominados popularmente, y mantienen en esa posición a la mayor parte de sus familias. Pero han perdido el apoyo de los ciudadanos, pobres y ricos, ya que éstos han sido testigos de todos estos desbarajustes que han conducido a la miseria, a la hambruna crónica, a la muerte por falta de atención hospitalaria debido a escasez de recursos, a la ausencia o pésima calidad de los servicios básicos, en fin, a una increíble pobreza en un país inmensamente rico.

A los jóvenes venezolanos que han crecido y se han desarrollado con la única vivencia del socialismo del siglo XXI y creen que es bueno, no se les puede poner como ejemplos a la Unión Soviética o el muro de Berlín, ni la realidad cubana a menos que visiten y convivan con el pueblo cubano, pero deberían revisar sus fanatismos al ver los desastres que realiza el gobierno contra la vida y las propiedades de los ciudadanos, especialmente en estos días tristes de abril y mayo del año en curso. Algunos han cambiado su manera de pensar y de actuar, pero otros se han dejado convencer de que esos desastres son buenos, que se realizan dentro de la constitución, que sus respuestas agresivas se deben a que quieren darle un golpe de Estado a este Estado forajido, y como no tienen mayores puntos de comparación, siguen creyendo que estos gobernantes, quienes sí son el producto de un golpe de Estado, son demócratas y quieren el bienestar de la población. No se dan cuenta que los gobernantes controlan todo, disponen de todo y se apoderan de todo, y como consecuencia de su incapacidad para gobernar y de sus habilidades para delinquir han arruinado al país, pero todos sus fracasos se los achacan a una supuesta guerra económica, orquestada y dirigida desde la oposición con apoyo del imperio norteamericano.

Hace pocos días me embargó una enorme tristeza porque un joven sobrino, recién graduado de abogado, escribió en las redes justificando nuestra pobreza y miseria con la existencia de la famosa guerra económica, todo debido quizás a que es un enchufado más. Así como él, existen otros familiares nuestros y familiares de algunos amigos que andan en la misma onda, y al justificar estas barbaridades no creo que puedan dormir tranquilos. A ellos les voy a exponer un ejemplo nuestro, que muestra el respeto a la constitución, a la vida, a la decencia por parte de un gobierno democrático y el irrespeto por parte de un gobierno autoritario, forajido, tramposo:

Cuando Hugo Chávez fue apresado, junto a otros militares que dieron un golpe de Estado contra un gobierno de elección popular y que actuaba dentro de las normas de convivencia que dicta nuestra constitución, donde había separación de poderes; fue enjuiciado y enviado a una prisión especial, no por razones de seguridad si no porque se trataba de un privado de libertad por causas muy especiales y muy graves. A pesar de la gravedad de su delito, por haber intentado derrocar un gobierno democrático causando la muerte de muchos ciudadanos venezolanos, fue tratado respetando sus derechos humanos. Disfrutaba de una vida confortable y lo único que le faltaba era poder salir a la calle. Lo visitaban sus amigos y admiradores pasando momentos de alegría compartiendo sus emociones y, posiblemente conspirando, ya que no se esperaban que el reo, además, iba a ser beneficiado con un increíble indulto. Como prueba de esto, recientemente ha circulado una fotografía de esa situación, mostrando en su reclusión a un reído Chávez, rodeado por su esposa y sus alegres amigos tales como Tarek William Saab, Luisa Ortega Díaz, Nicolás Maduro, Cilia Flores, Freddy Bernal y otros, que hoy han llegado a ocupar posiciones insospechadas en el gobierno venezolano.

Veamos la otra cara de la moneda. Leopoldo López se entregó a la justicia luego de dictársele auto de detención, se hicieron arreglos ilegales para enjuiciarlo, se le acusó de falsos delitos sin pruebas, con testigos fantasmas, se dictó sentencia totalmente irregular, se envió a una cárcel donde disfruta de lo mínimo para sobrevivir, donde es torturado físicamente y emocionalmente, donde no se le permite visitas ni siquiera de sus familiares más cercanos si no cuando a los cancerberos les provoca; es decir, se violan todos los derechos humanos de una persona injustamente e ilegalmente privada de su libertad. Esto que ocurre con Leopoldo López también lo hacen con otros detenidos de carácter político, igualmente sin considerar las etapas reglamentarias para arrestarlos y sentenciarlos, los cuales en su mayoría son salvajemente torturados como ha ocurrido en los peores regímenes comunistas y fascistas que han existido en la historia de la humanidad.

Jóvenes, creo que es momento de revisar sus actuaciones y ver el ejemplo de infinidad de jóvenes que representan una gran mayoría de esas generaciones que denominan X y Y, de unírseles para que en conjunto puedan aspirar a un verdadero futuro de desarrollo y de decencia.


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo 2017



AGRICULTORES Y PROFESIONALES DEL AGRO, LO QUE NOS FALTABA

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo de 2017

Acabo de leer una columna escrita por el Ingeniero Agrónomo Werner Gutiérrez Ferrer, incansable como siempre, denunciando las intenciones del militar Wilmar Castro Soteldo de entregar a empresarios colombianos 100.000 hectáreas de nuestro territorio, que fueron expoliadas a nuestros agricultores en los estados Guárico y Anzoátegui, para que siembren maíz, arroz, sorgo y soya. Posiblemente este funcionario, dominado por su incompetencia y su manifiesta estupidez, cree que en Venezuela necesitamos la creación de colonias agrícolas como las que se establecieron en el país durante la primera mitad del siglo pasado, y que han sido tan celebradas por venezolanos de varias generaciones debido a los grandes aportes que ellas significaron para el avance de nuestra agricultura, mayoritariamente rudimentaria en aquella época.

Estamos en el siglo XXI y gran parte de nuestros agricultores y profesionales del agro hemos tenido la oportunidad de viajar, estudiar, conocer suficientes adelantos tecnológicos, y de trabajar y modernizar nuestra agricultura a pesar de la crisis nacional de estos años. No voy a ser despectivo diciendo que los colegas colombianos no tienen nada que enseñarnos, así como creo que ellos tampoco lo harían con nosotros, pero gracias a los actuales desarrollos en comunicación, estamos en constante intercambio de ideas y conocimientos no solo con el sector del agro colombiano, si no prácticamente con los de cualquier parte del mundo.

Hasta hace poco tiempo, porque actualmente y afortunadamente eso ha experimentado un profundo cambio, muchos venezolanos no se mostraban conformes con sus costumbres y tradiciones y eran fácil presa de penetraciones extranjeras. Por ejemplo, en agricultura tenemos casos como el de “mínima labranza” que fue como originalmente conocimos la técnica de sembrar sin realizar labranza de los campos, y por influencia de Brasil, donde identificaban esa práctica como “plantio direito”, ahora nosotros la denominamos “siembra directa”. Otro caso es el de la “lechosa”, nombre tradicional venezolano de tan suculenta fruta, que ahora denominamos “papaya” como en el resto del mundo de habla hispana. O como el caso de los “invernaderos”, que ahora denominamos “casas de cultivo” por la influencia cubana de los años recientes.

Algo parecido a esos ejemplos, a menos que detrás de eso exista algún otro tipo de negociado, ocurre con esta intención del militar Castro Soteldo, con la cual expone su ignorancia, ya que si alguien sabe cómo hacer agricultura hoy en día en Venezuela son nuestros agricultores y profesionales del agro. Es inaceptable que se pretenda importar y apoyar agricultores y técnicos extranjeros, cuando tenemos el conocimiento suficiente y nuestros conciudadanos están ociosos en sus unidades de producción porque no disponen de los insumos básicos para llevar adelante sus cultivos, porque están de manos atadas en su deseo de contribuir con la producción de alimentos, en momentos cuando el hambre está invadiendo los hogares venezolanos ya que el gobierno es incapaz de apoyarlos como ahora pretende hacerlo con extraños.

Al régimen no le ha bastado con degradar nuestra soberanía territorial en el Esequibo; en la frontera colombiana donde los guerrilleros de ese país secuestran, cobran vacuna y literalmente han invadido nuestro país con el consentimiento oficial; con herir nuestro orgullo al favorecer a funcionarios cubanos para que ejerzan una medicina mediocre, para que controlen todo lo correspondiente a registros, notarias e identificación que es algo tan delicado; y más grave aún, con permitir que militares cubanos formen parte de nuestro otrora glorioso ejército y tengan la oportunidad de tomar decisiones trascendentales para nuestro porvenir; si no que ahora también quieren ofender a nuestros productores agrícolas y profesionales del agro, y continuar erosionando nuestro territorio con esta nueva intención de entregar parte de nuestros recursos naturales. Esto es lo que nos faltaba y tenemos que evitar que se cumpla.


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo 2017





ALGUNAS IDEAS PARA LA PRODUCCIÓN DE SOYA EN VENEZUELA
(TERCERA PARTE DE UN TOTAL DE CUATRO)

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo de 2017.

III/4.-CON QUÉ VAMOS A SEMBRAR SOYA (primera parte)

Una vez que se ha definido qué, cuánto, con quién, dónde y cuándo sembrar, queda por establecer con qué se realizarán esos programas. Esto incluye los insumos fundamentales para la adecuada atención a los cultivos, asumiendo que se tiene asegurado un financiamiento suficiente y oportuno, y un destino para la venta del producto a precios razonables. Esos insumos son básicamente semillas certificadas de variedades de comprobado buen comportamiento en nuestros sistemas suelo-clima, inoculantes a base de Bradyrhizobium japonicum que pueden incluir molibdeno (Mo), fertilizantes,  insecticidas, herbicidas, fungicidas y otros biocidas, maquinarias y equipos agrícolas, y transporte para el ingreso de insumos a las fincas y la salida de la cosecha hacia los centros de recepción.

Semillas: durante los años más recientes, en las siembras de soya que se han realizado en el país se ha utilizado casi exclusivamente un par de variedades provenientes de Brasil, identificadas como Tracajá y Sambaiba, y pequeñas áreas con otras variedades. Especialmente en Brasil, permanentemente están liberando nuevas y mejoradas variedades; así mismo, en el país aún hay instituciones como Fundación DANAC, Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado y otras, trabajando en evaluación y mejoramiento genético de esta especie, por lo que se espera que otros cultivares de más reciente desarrollo puedan ofrecer características favorables para ser utilizados en siembras comerciales.

Hasta hace poco tiempo, la mejor orientación que tenía el agricultor para la escogencia de la variedad a sembrar era la información producida por los Ensayos Regionales de Soya realizados por el FONAIAP desde 1987; después de varios años fueron suspendidos y luego el INIA trató de reiniciarlos en coordinación con SENASEM. Posteriormente se denominaron Ensayos Regionales Uniformes (ERU), y para la soya se suspendieron después de 1994 haciendo intentos por reactivarlos a partir del año 2004. Durante los años 2000 al 2002 se realizaron otras evaluaciones de variedades de soya, sin el carácter de ensayos regionales pero que sirvieron para introducir algunos materiales como las variedades Conquista, Suprema, DOKO, Prosoya 1 y 2, Celeste y otras. Posteriormente se evaluaron extraoficialmente las variedades Tracajá y Sambaiba, desarrolladas por EMBRAPA en Brasil para el estado de Tocantis y las regiones norte y noreste de dicho país.

En la actualidad, no se están realizando los ERU, y como se señaló anteriormente, solamente se utilizan las variedades Tracajá y Sambaiba en los programas comerciales que se llevan a cabo en el país para la producción de soya. La implicación de esto, es que las siembras comerciales de soya en Venezuela están expuestas a los grandes riesgos que implica utilizar solamente dos variedades, riesgos que pueden conducir al fracaso total de los programas, si llegara a ocurrir la aparición de algunas plagas o enfermedades ante las cuales estos materiales muestren una gran sensibilidad.

Para este primer año se debe utilizar en una mayor superficie, quizás en un 80%, las variedades Tracajá y Sambaiba debido a las experiencias previas, pero es necesario incluir algunas áreas con otras variedades de comprobada excelencia, para lo cual se debe consultar a Fundación DANAC, UCLA, INIA y alguna otra institución que disponga de materiales de soya previamente evaluados en nuestras condiciones. Además, para los ciclos de Norte-Verano se requieren variedades poco sensibles al fotoperíodo y que sean de ciclo corto o intermedio (alrededor de 90 días a cosecha) para un mejor aprovechamiento de lo reducido de esta parte de la temporada de lluvias. Entonces, hay un arduo trabajo por delante para lograr poner a disposición de los agricultores suficientes cultivares según las necesidades de cada sistema suelo-clima.

Fertilización de la soya: no se debe recomendar una dosis generalizada de fertilizantes, ya que la cantidad de nutrientes a aplicar va a depender de las condiciones de cada sistema suelo-clima que se utilice para la producción de soya. A continuación se presenta una forma de calcular un adecuado programa de fertilización para el cultivo de la soya, partiendo de un análisis de suelo:

1.-Si el suelo tiene problemas por excesos de sales solubles se debe consultar con un especialista para su recuperación o no sembrar soya en esas condiciones.

2.-pH del suelo >5,5, no hay problema de acidez. Si el pH del suelo < 5,5 corregir según las siguientes instrucciones:

2.1.-Contenido de arena superior a 50% y contenido de arcilla igual o inferior a 20%:
        -pH entre 4,7 y 5,4: aplicar 400 kg de caliza agrícola/ha
        -pH inferior a 4,7: aplicar 600 kg de caliza agrícola/ha
La caliza se aplica uniformemente sobre la superficie del suelo húmedo y se incorpora con los implementos de labranza. En este tipo de suelos, esperar al menos una semana para fertilizar y sembrar.

2.2.-Contenido de arcilla igual o inferior a 30%, con excepción de suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos:
-pH entre 4,7 y 5,4: aplicar 800 kg de caliza agrícola/ha
        -pH inferior a 4,7: aplicar 1.000 kg de caliza agrícola/ha
La caliza se aplica uniformemente sobre la superficie del suelo húmedo y se incorpora con los implementos de labranza. En este tipo de suelos esperar al menos dos semanas para fertilizar y sembrar.

2.3.-Contenido de arcilla superior a 30%:
-pH entre 4,7 y 5,4: aplicar 1.200 kg de caliza agrícola/ha
        -pH inferior a 4,7: aplicar 1.800 kg de caliza agrícola/ha
La caliza se aplica uniformemente sobre la superficie del suelo húmedo y se incorpora con los implementos de labranza. En este tipo de suelos esperar al menos tres semanas para fertilizar y sembrar.

3.-Fertilización con nitrógeno: la soya por medio de una simbiosis que se establece en las raíces de la planta con bacterias del género  Bradyrhizobium, es capaz de fijar directamente el nitrógeno atmosférico para cubrir sus requerimientos. Entonces, se debe aplicar la fertilización biológica haciendo una adecuada inoculación de las semillas con las bacterias respectivas inmediatamente antes de la siembra y, si el suelo es muy pobre, se recomienda aplicar una dosis stándard de 20 kg de N/ha en una sola fracción al momento de la siembra, lo cual permite asegurar el suministro de este nutriente hasta cuando se inicie el proceso de fijación de N atmosférico por parte de las bacterias. En suelos pobres, de baja fertilidad, se recomienda utilizar inoculantes que contengan molibdeno.

4.-Fertilización con fósforo:
       
4.1.-El análisis de suelo indica nivel BAJO de P: como el suelo se encala o el pH>5,5, aplicar 70 kg de P2O5/ha.

4.2.-El análisis de suelo indica nivel MEDIO de P: como el suelo  se encala o el pH>5,5, aplicar 50 kg de P2O5/ha.

4.3.-El análisis de suelo indica nivel ALTO de P: como el suelo se encala o el pH>5,5, aplicar 30 kg de P2O5/ha.

5.-Fertilización con potasio:

5.1.-El análisis de suelo indica nivel BAJO de K:

5.1.1.-El contenido de arena es superior a 50% y el contenido de arcilla es inferior a 20%: aplicar 120 kg de K2O/ha, fraccionado, una fracción de 60 kg de K2O/ha al momento de la siembra y otra fracción de 60 kg de K2O/ha a los 25-35 días de edad del cultivo.

5.1.2.-El contenido de arcilla del suelo es inferior a 30%, excepto suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos: aplicar 140 kg de K2O/ha en una sola fracción al momento de la siembra.

5.1.3.-El contenido de arcilla del suelo es igual o superior a 30%: aplicar 160 kg de K2O/ha, una sola fracción al momento de la siembra.

5.2.-El análisis de suelo indica nivel MEDIO de K:

5.2.1.-El contenido de arena es superior a 50% y el contenido de arcilla es inferior a 20%: aplicar 100 kg de K2O/ha, fraccionado, una fracción de 50 kg de K2O/ha al momento de la siembra y otra fracción de 50 kg de K2O/ha a los 25-35 días de edad del cultivo.

5.2.2.-El contenido de arcilla del suelo es inferior a 30%, excepto suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos: aplicar 110 kg de K2O/ha en una sola fracción al momento de la siembra.

5.2.3.-El contenido de arcilla del suelo es igual o superior a 30%: aplicar 120 kg de K2O/ha, una sola fracción al momento de la siembra.

5.3.-El análisis de suelo indica nivel ALTO de K:

5.3.1.-El contenido de arena es superior a 50% y el contenido de arcilla es inferior a 20%: aplicar 40 kg de K2O/ha, fraccionado, una fracción de 20 kg de K2O/ha al momento de la siembra y otra fracción de 20 kg de K2O/ha a los 25-35 días de edad del cultivo.

5.3.2.-El contenido de arcilla del suelo es inferior a 30%, excepto suelos arenosos, areno francosos y franco arenosos: aplicar 70 kg de K2O/ha en una sola fracción al momento de la siembra.

5.3.3.-El contenido de arcilla del suelo es igual o superior a 30%: aplicar 100 kg de K2O/ha, una sola fracción al momento de la siembra.

6.-Relación Ca/Mg: en los programas de fertilización se debe mantener la relación Ca/Mg intercambiables con valores entre 2 y 7. Cuando la relación es baja (<2) porque hay poco Ca o mucho Mg y se encala, generalmente al encalar se corrige la relación Ca/Mg; si no se encala porque el pH es adecuado, se debe corregir la relación Ca/Mg aplicando 400 kg de caliza/ha. Cuando la relación Ca/Mg es alta (>7) porque hay muy poco Mg, se corrige aplicando 50 kg de MgO/ha, utilizando sulfato de magnesio o sulpomag.

7.-Fertilización con micronutrientes: en este caso, donde no tenemos mucho espacio para explicar a fondo el manejo de los micronutrientes, solo vamos a referirnos a las aspersiones preventivas. Si el análisis de suelo indica que el suelo es pobre en micronutrientes, o si no se reportan los niveles de micronutrientes pero el pH del suelo es de tendencia alcalina o mayor que 7,0, o si el suelo es en general muy pobre y de texturas gruesas (a, af y fa), las aspersiones preventivas de micronutrientes se consideran una buena opción.

En esas aspersiones preventivas se deben utilizar fertilizantes foliares que contengan mezcla de  micronutrientes, en dos aplicaciones, una en la primera etapa de alta tasa de crecimiento, que ocurre más o menos a los 20-25 días de edad del cultivo y, la otra, dos semanas después. Según la concentración de nutrientes en el fertilizante se aplican dosis que varían entre 0,5 y 1,0 kg/ha disueltos en 100 a 200 litros de agua, o puede seguir las instrucciones del fabricante, o puede consultar un especialista.

Consideración final: en las siembras de soya durante el ciclo Norte-Verano de los Llanos Occidentales, si este cultivo sigue a un cultivo de maíz o arroz que fue adecuadamente fertilizado y se realiza una correcta inoculación de las semillas, no es necesario aplicar fertilizantes, ya que la soya aprovechará el efecto residual de P y K, y el nitrógeno será suministrado por la mineralización de la materia orgánica y la fijación biológica. Esto representa una disminución significativa de los costos de producción, por lo que el punto de equilibrio de la gestión se obtiene con rendimientos modestos de la soya, que son los más probables durante estas siembras con poca lluvia y con variedades precoces.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Mayo de 2017