viernes, 6 de octubre de 2017

¿Sabía usted? El girasol, un cultivo que vence la sed


El girasol  (Helianthus annuus) es un cultivo muy interesante debido a que su semilla acumula un alto porcentaje de aceite comestible de excelente calidad, y el subproducto, después de la extracción del aceite, es una torta de gran utilidad en la elaboración de alimentos balanceados para animales. Siendo una semilla oleaginosa, su producción en el país vendría a contribuir en la disminución de la dependencia que tenemos de mercados externos, desde donde importamos grandes volúmenes de aceites y grasas comestibles visibles cada año.

En el país su producción ha sido muy variable durante los últimos 25 años, considerándose el año pasado (2016), como un ciclo prácticamente perdido ya que no se dispuso a tiempo de suficiente semilla certificada para enfrentar los programas planteados, en particular, en la región de los Llanos Occidentales, cuyos productores se quedaron con la tierra preparada. Para este año (2017), esperamos que se logre disponer de los insumos fundamentales a tiempo, ya que en esta región la fecha de siembra se aproxima con la salida de las lluvias en el mes de octubre.

Esta especie se ha promocionado como una planta de buenas perspectivas en regiones de errática precipitación, tales como algunos sectores de los Llanos Centrales, y en las sabanas orientales con suelos de baja capacidad de retención de humedad, donde cortos períodos secos durante la estación lluviosa pueden causar estragos en cultivos sensibles a esta situación. Igualmente, se ha promocionado como segundo cultivo (salidas de aguas) en los Llanos Occidentales, todo lo cual se debe a que es una planta con un sistema radical profundo, capaz de aprovechar agua y nutrientes que escaparían a otras plantas cultivadas que tienen raíces más superficiales. Por esto consideramos que el girasol es un cultivo que vence la sed.

 

El girasol se ha estado evaluando en diversas regiones del país desde principios de los años setenta por parte de dos especialistas del FONAIAP, Voinea y Mazzani. Las evaluaciones comenzaron por el estado Guárico con unas variedades de origen rumano al igual que Voinea, que sembraron de amarillo las agrestes tierras en la ruta Chaguaramas-Las Mercedes del Llano. Aquello era una novedad en una región donde solo se conocía el blanco del algodonero que sembraban algunos productores con el concurso y apoyo de las empresas textileras, y para ese entonces, el alegre tono rojizo de las panículas de sorgo granífero que comenzaba a despuntar como un cultivo ideal para esa región ganadera del país.

Posteriormente se introdujeron materiales de girasol de USA, y cuando las evaluaciones se extienden a los Llanos Occidentales, también se trabaja con cultivares de origen argentino y de otros lugares. Luego de varios años, en la medida que se fueron obteniendo resultados favorables, el girasol se convirtió en una opción cierta y se comenzaron siembras comerciales que en un momento superaron las 100.000 ha anuales.

El estado Portuguesa se convirtió en el principal productor de este grano oleaginoso, en parte porque las condiciones de sus ciclos Norte-Verano son muy favorables ya que hay humedad edáfica suficiente cuando la planta de girasol la requiere en sus etapas de rápido crecimiento, un ambiente poco propicio para enfermedades foliares y un período seco para el momento de la maduración del grano y la recolección, lo cual es muy conveniente. Quizás esta región del país sea la mejor para este cultivo, aunque no hay que descuidar otras donde se pueda cultivar girasol con bastante éxito.

En esos ciclos denominados Norte-Verano, el girasol se siembra como segundo cultivo o cultivo complementario. Esto significa que después del cultivo principal que ocupa el primer pico de las lluvias, el cual puede ser maíz o arroz, o eventualmente soya ya que se han estado sembrando algunos cultivares que se comportan bien durante el ciclo de lluvias de esta región, se viene la siembra de girasol.  En estas condiciones, este segundo cultivo puede aprovechar el efecto residual de los fertilizantes fosfáticos y potásicos aplicados al cultivo principal, disminuyendo los costos de producción por concepto de fertilizantes. En el caso de que fuese soya el cultivo principal, posiblemente también se puedan disminuir las dosis de fertilizante nitrogenado para el girasol.

Basados sobre todo ese conocimiento que se tiene del cultivo, y la necesidad de producir fuentes de aceites comestibles en el país, es perentorio, apremiante, promover la siembra comercial de girasol en aquellos sistemas suelo-clima donde se tienen experiencias favorables, pero además mantener una evaluación permanente de los cultivares que pudieran tener buen comportamiento en esos sistemas, y de todas aquellas prácticas agronómicas que puedan contribuir a mejorar la productividad del cultivo. Paralelamente, organizar un flujo suficiente y oportuno de los insumos requeridos para que las siembras puedan llegar a un final satisfactorio, con buenos rendimientos y  productos de elevada calidad.


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Pedro Raúl Solórzano Peraza
Septiembre de 2017

pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com






miércoles, 4 de octubre de 2017

Unidos venceremos el 15 de octubre de 2017


El pueblo venezolano necesita urgentemente recobrar su libertad, su democracia, su calidad de vida que ha sido tan golpeada durante estos años recientes, pero para ello, tiene que actuar en unidad. Es preocupante ver, cómo algunos individuos pertenecientes a la oposición, tratan de desacreditar las decisiones y actividades de las personas que actualmente lideran los movimientos de unificación de esfuerzos en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y otras organizaciones, o se hacen eco de jugarretas de los cizañeros miembros del gobierno para angustiar a las personas, en lugar de tratar de aportar nuevas ideas que ayuden a derrotar al enemigo y a consolidar la unidad de la población. La MUD tiene su esencia en la unidad, por lo que al tratar de dividirla, de separarla en sus componentes, pierde toda su intención.

Simón Bolívar, el gran estratega de la época independentista venezolana, comprendió la necesidad de la unidad para poder enfrentar en la batalla decisiva, Carabobo, con elevadas probabilidades de éxito, a un ejército que lo aventajaba en número de soldados y en calidad de armamentos. En su intención de unificación de un ejército sólido para la lucha, El Libertador logra reunir en las cercanías de la ciudad de San Carlos ejércitos tan disímiles como el suyo, el de Páez y el de Urdaneta.

No fue tarea fácil reunir y convencer a aquellos personajes tan diferentes. Páez era un hombre indómito cuya escuela fueron los llanos apureños, su cotidianidad fue lidiar con bestias y aprender todas las labores del llano para lo cual tuvo que convertirse en un espectacular jinete, destreza que lo ayudó en las batallas libertarias que libró y le valió el mote de “Centauro de los llanos”. Urdaneta, tenía una sólida formación académica en lo político y en lo militar, y desde muy joven estuvo incorporado a los ejércitos patriotas. Ahora, estaba movilizando su división desde Maracaibo hacia la concentración dispuesta por Bolívar para la ofensiva final contra los ejércitos realistas. Y Bolívar, caraqueño de clase noble y distinguida, se formó con las lecturas de los grandes pensadores y viajando con frecuencia por Europa. Sin formación militar, con su espada llegó a ser líder de los ejércitos emancipadores de Hispanoamérica y, con su pluma, líder en el establecimiento de la base ideológica del movimiento independentista por medio de innumerables documentos escritos y discursos. Esos esfuerzos de unidad, de unificación, condujeron ineluctablemente a la victoria en Carabobo y a la huida y desmembramiento del ejército realista.

Durante estos años del siglo XXI, el gobierno venezolano, sembrando la desunión en los ciudadanos y aplicando otros efugios, ha logrado muchas victorias políticas que lo han conducido a consolidarse en el poder. Esas victorias le han permitido al régimen burlarse permanentemente de la Constitución desde los Poderes Legislativo, Electoral, Judicial y Moral; y especialmente desde el Poder Ejecutivo, cuya cabeza es una persona que ha sido incapaz de mostrar su partida de nacimiento y, además, no posee ninguna cualidad de ascendencia para gobernar a nuestro pueblo.

Por su lado, los movimientos opositores al gobierno han logrado algunas victorias políticas, pero la gran victoria ocurrió el 6 de diciembre del año 2015 cuando se eligió un Poder Legislativo con dos terceras partes de sus diputados perteneciendo a la MUD. Esta fue una victoria de una unidad, en aquel momento indestructible, que contó además con el apoyo de un pueblo cansado de tanta miseria y que luego de ese triunfo, se recreó con las expectativas de un futuro promisorio.

Pero casi dos años después de aquella maravillosa y esperanzadora victoria, el apoyo popular a esa unidad ha comenzado a enfriarse y a perderse la confianza en los dirigentes políticos de la oposición, debido a lo que se percibe como falta de resultados satisfactorios de su gestión. No se aprovechó ese apoyo popular para evitar tantas disposiciones arbitrarias del TSJ que han evitado que hasta ahora, aquella AN opositora pueda cumplir con sus responsabilidades constitucionales. Sin embargo, parece ser que esas actitudes, aparentemente pasivas de nuestros dirigentes, son en buena medida justificables por las consecuencias dramáticas y dolorosas que para el pueblo venezolano pueden causar acciones más precipitadas y agresivas, como ocurrió de abril a julio de este año durante las acciones de calle. En su favor, se puede anotar, que en los meses recientes, esos mismos dirigentes y otros venezolanos responsables han intensificado una amplia actividad con organismos internacionales, que están dando excelentes resultados a favor de la democracia en el país.

A los líderes opositores se le debe otorgar un voto de confianza pero al mismo tiempo pedirles evitar confrontaciones internas, no ocultar los logros o derrotas resultantes de sus acciones, apartar a aquellos voceros cuestionados por acciones contrarias al espíritu del movimiento opositor, compartir y consultar con las organizaciones que hacen vida en el país de los nuevos derroteros que están dispuestos a seguir, renovar algunos cuadros de la organización si lo considerasen conveniente.

Paralelamente, los ciudadanos que queremos un cambio en la conducción del país debemos reunificarnos, que no es más que unir de nuevo una colectividad que en algún momento constituyó una unidad. Pero más necesario aún es que los movimientos políticos de oposición se mantengan como un solo bloque, sólido, sin fisuras, que sea capaz de aglutinar a la población para enfrentar este régimen que cada día incrementa la ruina de Venezuela. Unir a Primero Justicia, Voluntad Popular, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Vente Venezuela y los demás partidos y movimientos políticos que hacen vida en la oposición venezolana, no puede ser más difícil que lo logrado por nuestros héroes libertadores del siglo XIX cuando se unieron los ejércitos de líderes tan diferentes como Páez, Urdaneta y Bolívar, para enfrentar al poderoso ejército español y lograr nuestra independencia de ese yugo secular.

En pocos días tendremos una nueva oportunidad de demostrar nuestra disposición a cambiar este régimen actual por un gobierno democrático, al celebrarse las elecciones regionales. Esto es algo constitucional que hemos pedido con vehemencia, por lo que es nuestro deber cumplir esta cita, a la cual pueden asistir todos los venezolanos que no han podido salir a manifestaciones de calle por razones de edad, exigencias laborales, controles gubernamentales y otros. Hagamos que esta nueva oportunidad electoral sea la movilización popular más multitudinaria de nuestra historia.

Así como esa gran luchadora por la democracia que es María Corina Machado, con gran coincidencia con la MUD ha planteado desde Soy Venezuela la “necesidad de retomar las movilizaciones, hacer visible el enorme descontento que prevalece en el país, hacerle saber a la comunidad internacional que no deseamos que las negociaciones del régimen con la MUD terminen facilitándole el acceso a fuentes de financiamiento y dejar claro que no reconocemos a la ANC de Maduro”, además de señalar que “no discriminan a quienes deseen votar en estas elecciones regionales”; los demás grupos organizados o no, que mantengan actitud discordante con la MUD y deseos abstencionistas, deberían meditar muy bien su decisión que solo beneficia al gobierno y su intención de permanencia infinita en el poder.

La unidad nos dio ayer la victoria en Carabobo, esperamos que los venezolanos de hoy, liderados por los que representan a la MUD y a otros movimientos, nos mantengamos unidos, tolerantes, sin fisuras, ante un adversario que se está desmembrando pero que tiene que ser enfrentado con todas las fuerzas de nuestra unión para lograr una nueva victoria. Estamos a las puertas de la palingenesia de nuestra independencia y libertad. No desperdiciemos esta oportunidad. Unidos venceremos el 15 de octubre de 2017.

Pedro Raúl Solórzano Peraza



viernes, 29 de septiembre de 2017

Onirismo oficialista de una soberanía alimentaria


Vamos a referirnos solamente a cuatro cultivos de importancia en Venezuela para evaluar cómo marcha la ruta hacia la Soberanía Alimentaria, proclamada por el gobierno socialista del siglo XXI desde el año 1999, cuando comenzó lo que han llamado revolución bolivariana. Estos cultivos son arroz, maíz, caña de azúcar y soya.

Venezuela necesita producir al menos 1.000.000 de toneladas de arroz paddy por año, lo que se convierte en unas 700.000 toneladas de arroz blanco que para una población de 30 millones de habitantes significa un consumo per cápita de 23,3 kg. Éste es un consumo bastante modesto si lo comparamos con los 40 y con los 54 kg/por persona/año de colombianos y peruanos respectivamente.

En cuanto a maíz (o en cuanto a maíz y sorgo granífero) se requiere producir unos 2.500.000 toneladas de granos forrajeros, entre maíz amarillo y sorgo granífero, para satisfacer la demanda de las fábricas de Alimentos Balanceados para Animales (ABA), y al menos 1.400.000 de toneladas de maíz blanco, para que la población disfrute de las tradicionales arepas.

Los requerimientos de azúcar se ubican aproximadamente en 1.200.000  toneladas, y los de soya rondan 1.400.000 toneladas de granos por año.

Para cubrir la modesta demanda de 1.000.000 de toneladas de arroz por año, se deben sembrar alrededor de 200.000 hectáreas con un rendimiento promedio estimado de 5 toneladas/ha, lo cual se ha logrado en el pasado cuando incluso se producían excedentes que eran exportados. Pero el gobierno tiene planes, el “Plan de Siembra y Cosecha Venezuela Cultiva” a nivel de lo que han denominado “Unidades de Producción Socialista (UPSA)”, en las cuales recientemente iniciaron la cosecha de arroz en 414 has ubicadas en 2 UPSAS en Turén, estado Portuguesa, con la “Empresa Socialista de Riego Río Guárico (ESRRG)”, que con un rendimiento estimado de 3.600 kg/ha esperan “contribuir con la soberanía y la seguridad alimentaria de la población venezolana”. En total, este plan comprende 7 UPSAS que de ser de iguales dimensiones a las señaladas deben cubrir un total de 1.449 ha (414x3,5). Con este rendimiento, para cubrir la demanda nacional se requerirían 278.000 ha (1.000.000 ton/3,6 ton/ha), es decir, con este plan y estas empresas de rimbombantes nombres, se tiene cubierto el 0,52% de los requerimientos.

Para el suministro de granos forrajeros, se estima que se tienen que sembrar unas 375.000 ha de maíz amarillo con un rendimiento promedio de 4 ton/ha y unas 335.00 ha de sorgo granífero con un rendimiento promedio de 3 ton/ha. Mientras que para cubrir la demanda de maíz blanco se deben sembrar unas 350.000 ha con un rendimiento promedio de 4 ton/ha. En total, se deben sembrar 1.060.000 ha entre maíz y sorgo granífero.

Para cubrir la demanda de azúcar se debe moler en los centrales más de 10.000.000 de toneladas de caña al año, las cuales se producirían en unas 120.000-200.000 ha dependiendo de los rendimientos promedio oscilando entre 50 y 83 ton/ha; consideremos entonces, que con un buen manejo del cultivo se requieran unas 160.000 ha de caña de azúcar. Paralelamente se deben mejorar los centrales azucareros, ya que si con la insuficiente cosecha de este año se dejaron de moler más de 300.000 toneladas de caña por limitaciones para su recepción, el problema se agravaría al aumentar la producción a los niveles requeridos.

Finalmente, la soya, cuyo grano contribuye a suplir concentrados proteicos para los ABA y aceite para consumo, con un rendimiento promedio de 2 ton/ha, se requeriría la siembra de unas 700.000 ha. Si se considera los logros de los programas oficiales con soya en el estado Anzoátegui, donde se han realizado inversiones millonarias en un moderno complejo agroindustrial pero donde los rendimientos de la soya apenas rondan los 500 kg/ha, para cubrir la demanda de 1.400.000 toneladas se requeriría sembrar 2.800.000 ha con soya.

Si sumamos estos cuatro rubros, con los rendimientos promedio previamente estimados, obtenemos un total de 2.120.000 ha que se deben sembrar anualmente. Si consideramos que en el cultivo de arroz se pueden lograr dos ciclos al año, su requerimiento de área a sembrar baja a 100.000 ha/año y el total de la superficie requerida bajaría a 2.020.000 ha. Tanto para arroz como para caña de azúcar, la superficie total sería de 260.000 ha que deben estar dotadas con riego.

El militar al frente del despacho de agricultura, mencionó que van hacia la siembra de 800.000 ha de maíz y 1.000.000 de ha de soya (cifras que deberían ser al contrario ya que se requiere mayor superficie para maíz que para soya), además que con el “Plan de Contingencia de Agricultura Soberana 2017-2018” van a reducir el uso de insumos tales como plaguicidas y fertilizantes, y también van orientados hacia la sustitución de híbridos por variedades (particularmente en el caso maíz, me imagino). Ante estos anuncios, sin ningún soporte técnico, estimo que los rendimientos promedio disminuirán significativamente y, por lo tanto, la superficie requerida por estos cuatro rubros considerados se incrementaría a más del doble de lo que estamos calculando.

Ahora bien, la gran pregunta para estos planes es: dónde están esos  2.000.000 de hectáreas o más acondicionadas para la siembra; dónde están los insumos, la maquinaria, la infraestructura de recepción y almacenamiento de cosecha y la de procesamiento (centrales azucareros suficientes y operativos para que no quede caña sin moler, plantas para la extracción de aceite del grano de soya en forma oportuna para evitar su deterioro). Los agricultores están a la expectativa de obtener recursos suficientes, tanto financieros como de bienes y servicios por parte del gobierno, de una verdadera y justa revisión de los precios de sus productos, para proceder a la siembra, a crecer en superficie y en productividad, a invertir en sus unidades de producción, y así contribuir verdaderamente con la soberanía y la seguridad alimentarias de la población venezolana.

Solamente con una sincera planificación agrícola sobre la base de acertadas políticas que consideren qué debemos sembrar, cuánto, dónde, con qué y con quién producir, se logrará disminuir la importación de alimentos baratos, excedentarios, que debilitan la producción agrícola y la estabilidad de la población campesina. O sea, planificar a corto, mediano y largo plazos sobre la base de los recursos naturales, financieros y humanos disponibles. Se lograría también, que la población tenga una disponibilidad inmediata y sostenida de alimentos nutritivamente adecuados y seguros de una manera socialmente aceptable, es decir, sin necesidad de depender de suministros alimenticios de emergencia, hurgando en la basura, robando o utilizando otras estrategias de afrontamiento, tal como lo expresa la FAO y tal como ocurre actualmente en Venezuela.

Le repito a los representantes del gobierno bolivariano responsables de las políticas agrícolas del país, que tienen que dejar la improvisación, que tienen que planificar con honestidad para el bien de la agricultura, que tienen que tomar en cuenta a los agricultores de valiosa trayectoria en esta actividad, que el manejo de millones de hectáreas de cultivo requieren un verdadero apoyo científico y tecnológico para poder salir adelante. Tienen que dejar de utilizar sus planes oníricos, llenos de fantasías, sin sentido de la realidad, para mentir en algo tan delicado como es la alimentación de la gente, para hacerles creer que van a implementar soluciones a la hambruna que hoy padece la población, todo esto como mecanismo de proselitismo político que al parecer durante las más recientes elecciones no les ha dado resultado, ni les resultará en el futuro con una sociedad saturada de promesas y mentiras.

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Pedro Raúl Solórzano Peraza
Septiembre 2017.


sábado, 23 de septiembre de 2017

Las plantas pueden padecer hambre oculta


La expresión Hambre Oculta es muy elocuente y puede ser padecida por las plantas cuando hay fallas en su nutrición, así como por nosotros, los humanos, por alguna insuficiencia nutritiva. Hambre oculta es simplemente un estado ocasionado por una nutrición desbalanceada o insuficiente, que no alcanza niveles tan elevados como para generar la manifestación de la sintomatología característica según el nutriente deficiente. En humanos podemos encontrar personas que se han debilitado pero están aparentemente sanas cuando están sentadas o, de alguna manera, reposando. Al incorporarse a alguna actividad pueden manifestar lentitud de movimientos, mareos, una enorme flojera, lo cual puede ser indicativo de una anemia por deficiencia en la ingesta de hierro (Fe). Esto pudiera ser una situación de hambre oculta y al continuar un suministro insuficiente de Fe, se pasa a una anemia clorótica ya que esa persona puede comenzar a mostrarse muy pálida porque disminuyen sus niveles de hemoglobina, de cuya molécula el Fe forma parte importante. Es decir, esa persona pasa de la etapa de hambre oculta a la etapa de manifestación de síntomas visuales de deficiencia nutritiva.

En las plantas ocurre lo mismo, y se puede apreciar muy claramente al analizar una curva que represente la respuesta de las plantas a las aplicaciones de un nutriente que se encuentra en niveles insuficientes en la solución del suelo. Veamos una relación general entre crecimiento de una planta y el suministro de nutrientes:

Si se considera el crecimiento de una planta en un suelo con limitada suplencia de un nutriente esencial, al cual se le aplican dosis crecientes de ese nutriente limitante, se obtiene la relación general que se ilustra en la figura siguiente. El punto de partida de esa relación es un crecimiento limitado de la planta cuando no se aplica el nutriente o la dosis es cero (X=0). A pesar de no aplicar fertilizante, ocurre cierto crecimiento de la planta dependiente del bajo nivel del nutriente limitante en la solución del suelo. A medida que se van aplicando dosis crecientes del nutriente (X=1, 2, 3,...,n), el crecimiento (o rendimiento) de la planta va incrementándose progresivamente hasta llegar a un punto máximo, y todo este sector de la curva representa una respuesta positiva de la planta a la aplicación de este nutriente. Por supuesto, si el nivel inicial del nutriente en el suelo hubiera sido satisfactorio, no hubiera ocurrido esta zona de respuesta a su aplicación. En este sector de respuesta a la aplicación del nutriente en cuestión, hay dos áreas diferentes, una en la cual la insuficiencia es tan grande que la planta muestra síntomas característicos de deficiencia nutritiva y, a continuación, otra área donde la suplencia del nutriente es insuficiente pero la planta ya no muestra los síntomas, por lo que se denomina zona de hambre oculta.
Relación general entre crecimiento o rendimiento de un cultivo y suplencia de nutrientes

Si continuamos la dirección de la curva, se aprecia un sector donde el rendimiento es estable, no continúa aumentando a pesar de seguir aplicando dosis crecientes del nutriente, es la zona de rendimiento máximo donde aumentos en la dosis de fertilizante no originan incrementos en los rendimientos, aunque si puede aumentar la concentración del nutriente en los tejidos representando el fenómeno que se conoce como “consumo de lujo”. Finalmente, tenemos un sector de la curva en el cual los rendimientos disminuyen por efecto de las dosis excesivas del nutriente que llegan a causar algún tipo de toxicidad, y esto representa una respuesta negativa de la planta a esas altas dosis del nutriente.

Entre la zona de respuesta de la planta a la aplicación de nutrientes y la zona de rendimiento máximo existe un sector que se denomina “rango crítico”, el cual generalmente se establece entre 90 y 100% del rendimiento máximo y representa un rango de valores en el cual se debe realizar la aplicación de fertilizantes ya que por debajo estamos dejando de propiciar mejores rendimientos y por encima estamos mal gastando los fertilizantes porque podemos llegar a la zona de consumo de lujo.

Lo importante de conocer estos conceptos, es que el agricultor puede estar limitando la productividad de su cultivo porque las dosis de fertilizantes aplicadas son insuficientes y las plantas se encuentran en la zona de hambre oculta. En esas condiciones, el agricultor no se percata de la condición de mal nutrición por la que atraviesa el cultivo ya que no hay manifestación de síntomas visuales, y esto ratifica una vez más la necesidad de que se disponga de un análisis de suelo que oriente mejor hacia la recomendación de dosis adecuadas de fertilizantes. También resalta la importancia de que se realicen análisis de tejidos de plantas que van a indicar directamente su estado nutritivo, y nos permite mejorar los programas de fertilización en ciclos de cultivos sucesivos.

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Pedro Raúl Solórzano Peraza
Septiembre 2017


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Coincidencias y discrepancias de dos Nicolás


La última dinastía en gobernar el Imperio Ruso fue la Dinastía Románov, la cual finalizó con la abdicación de Nicolás II, el último zar. El zarismo es un sistema político que gobernó a Rusia desde 1547 hasta 1917, es decir, 370 años, durante los cuales desfilaron cerca de 30 zares. Zar era el título del gobernante o emperador y es una palabra que proviene del latín caesar (César), lo cual se considera muy apropiado ya que los zares eran autócratas, por lo tanto, dueños de todo el poder político y económico de su imperio.

En Venezuela desde 1999 se está tratando de instaurar una especie de sistema monárquico, donde el poder se hereda si hubiera una descendencia adecuada, o simplemente se designa el sucesor. Los gobernantes de este sistema son una especie de zares, ya que son autócratas, y dueños de todo el poder político y económico del país.

Nikolái Aleksándrovich Románov (1868-1918), conocido como Nicolás II, gobernó el Imperio Ruso desde la muerte de su padre en 1894 hasta su abdicación en 1917. Durante sus 23 años de gobierno llevó a Rusia a la debacle económica y militar, y protagonizó tantos episodios sangrientos que lo apodaron Nicolás El Sanguinario.

Por supuesto, el Zar Nicolás tenía el linaje de los Románov, era descendiente de zares, reyes, reinas y princesas; fue educado por tutores que le enseñaron idiomas (francés, alemán e inglés) y llegó a dominar el inglés a la perfección que decían que podía hacerse pasar por un profesor de Oxford. Además, estudió geografía y otras materias importantes. Viajó por Egipto, India y Japón para completar su educación formal. Su padre, el Zar Alejandro III, muere repentinamente de un problema renal a los 49 años, por lo que Nicolás tiene que sucederlo de forma imprevista sin tener la fuerte personalidad de su padre, ni la preparación mínima requerida para una Rusia convulsionada, y ese pobre dominio de la política acabó por llevar al caos a la Rusia Imperial.

Sabiendo Nicolás que iba a suceder a su padre, dijo: no estoy preparado para ser zar, nunca quise serlo. No sé nada del arte de gobernar, ni siquiera sé la forma en que debo hablar a los ministros. Sabía que carecía de la formación política y lo ignoraba todo acerca del gobierno del imperio, incluso su propio padre dudaba de su habilidad para administrar y mantener un territorio tan extenso.

Esas debilidades de Nicolás II facilitaron que fuera fácilmente manipulado por sus tíos y por el Kaiser Guillermo II, quienes se aprovecharon del nuevo e incapaz gobernante para sacar partido en favor de sus conveniencias. Los desastres de la I Guerra Mundial y las instigaciones de los Bolcheviques, provocaron una situación que Nicolás II fue incapaz de controlar y abdicó sus derechos y los de su hijo, terminando con la dinastía Románov en 1917.

En Venezuela, en 1999, comienza un nuevo gobierno con base democrática porque fue electo por una considerable mayoría de ciudadanos que lo apoyaron en aquel momento; sin embargo, este gobierno poco a poco comienza a desviarse del camino de respeto a los diferentes poderes, lo cual se afianzó con un holgado triunfo en unas elecciones con poca competencia para dominar, con inmensa mayoría, el Poder Legislativo. Con esto, progresivamente se fueron adueñando de los demás poderes, el Poder Moral, el Poder Judicial y el Poder Electoral, para convertirse en lo que tenemos hoy, un gobierno autocrático dominado por el chavismo, que al igual que el zarismo, es dueño del poder político y económico del país, apoyado y sustentado por el “Poder Militar” representado por los jefes de los diversos componentes de las fuerzas armadas.

Al zar venezolano le llega la muerte inesperadamente y el poder no es heredado porque no hubo un descendiente adecuado, por consiguiente, se designa un sucesor y el escogido es Nikolái Aleksándrovich Madúrov. Aquí tenemos la primera gran coincidencia, ambos Nicolás tienen exactamente el mismo nombre bautismal. Las coincidencias continúan cuando Madúrov tiene que suceder de manera imprevista al moribundo zar venezolano sin tener la fuerte personalidad de su predecesor, ni la preparación mínima requerida para una Venezuela convulsionada y esta falta de dominio en la política, esta marcada ignorancia de todo lo relativo al arte de gobernar, terminó llevando al caos a la Venezuela “Chavista”, donde la gente muere de hambre porque no hay alimentos, muere por la falta de medicinas o muere porque una bala o un puñal ciegan sus vidas impunemente. Terminó arruinando a uno de los países más ricos del mundo en cuanto a sus recursos naturales, con la inflación más alta de todo el planeta, y un indetenible porcentaje de pobreza extrema en la población.

Otra coincidencia entre los dos Nicolás es que además de llevar al país a una debacle económica y militar (el desprestigio de los militares, especialmente los de alto rango, es abrumador), en los años más recientes Madúrov, al igual que Románov, se ha convertido en un sanguinario al provocar los más absurdos enfrentamientos entre la Guardia Nacional y otras fuerzas de “orden público” y la población desarmada y desesperada por la situación de pobreza, que han resultado en la muerte de muchos compatriotas manchando de sangre nuestras calles.

La ineptitud de Madúrov también ha permitido, como ocurrió con el último zar de la Rusia imperial, que sea fácilmente manipulado por personas cercanas, pero muy especialmente por el Kaiser Castro II, quien desde una miserable isla del Caribe lo ha guiado para convertir a Venezuela en el más miserable país de América.

Por supuesto existen profundas discrepancias entre los dos Nicolás comenzando por la educación, ya que Románov hablaba varios idiomas a la perfección y Madúrov habla español de vaina, con un verbo muy limitado y repetitivo de expresiones vulgares y ofensivas. De geografía conoce poco, porque cree que la tierra tiene cuatro latitudes y cinco puntos cardinales (aunque creo que esto último es a propósito una manera de tratar de esconder su ignorancia). Románov fue sincero al reconocer que no estaba preparado para ser zar, mientras que Madúrov cree que gobernar consiste en las barbaridades que él está haciendo en lo social, económico, diplomático y demás áreas donde debe intervenir el gobierno.

Los venezolanos estamos a la espera de una pronta coincidencia entre los dos Nicolás, referida a que las instigaciones de los nuevos libertadores, de esa resistencia que lucha contra esta dictadura que avanza en Venezuela con un golpe de estado continuado, provoque una situación tal que Nikolái Madúrov sea incapaz de controlar y tenga que abdicar terminando con el chavismo en nuestro país. Tenemos la esperanza también, que al igual que el zarismo terminó en el año 17 del siglo pasado, el chavismo también termine en el año 17 de este siglo con la salida del último zar chavista.




jueves, 14 de septiembre de 2017

Fertilizantes simples, complejos y mezclas físicas


Existen fertilizantes simples y completos, agrupándose según su riqueza en elementos nutritivos esenciales para las plantas. Se consideran fertilizantes simples aquellos que generalmente aportan un solo nutriente como la urea [(NH2)2CO] que aporta nitrógeno (N); o un máximo de dos, los cuales también se denominan binarios, como por ejemplo sulfato de amonio [(NH4)2SO4] que aporta nitrógeno (N) y azufre (S) y los fosfatos de amonio (monoamónico-MAP [NH4H2PO4] y diamónico-DAP [(NH4)2HPO4]) que aportan N y fósforo (P). Mientras que se consideran fertilizantes completos aquellos que aportan al menos nitrógeno, fósforo y potasio (K).

Los fertilizantes simples y binarios generalmente se producen por procesos relativamente sencillos, como es el caso del sulfato de amonio el cual se obtiene haciendo reaccionar amoníaco (NH3) con ácido sulfúrico (H2SO4):

                2NH3  +  H2SO4                      (NH4)2SO4


Otro fertilizante sintético simple de gran importancia en Venezuela es la urea, para cuya producción se combina amoníaco con CO2 a altas temperaturas y presión:                            

                 2NH3  +  CO2                             NH2COONH4
                 NH2COONH4                         NH2CONH2  +  HOH

El primer fertilizante fosfatado simple es el ácido fosfórico (H3PO4) y se obtiene por la acción del ácido sulfúrico (H2SO4) sobre la roca fosfórica:

                Ca10(PO4)6F2 + 10 H2SO4 + 20 H2O
                10 CaSO4.2H2O + 2 HF + 6 H3PO4

Después están los ortofosfatos de calcio que son sales de calcio del ácido fosfórico u ortofosfórico, y en la industria de fertilizantes están incluidos en los llamados superfosfatos. Los más comunes son el superfosfato simple que se obtiene al reaccionar H2SO4 y roca fosfórica y el superfosfato triple que se obtiene tratando la roca fosfórica con H3PO4.

Los fosfatos de amonio se producen por la neutralización del H3PO4 con NH3, y los más conocidos son el fosfato monoamónico y el fosfato diamónico.

Los fertilizantes potásicos simples se extraen de depósitos de sales que están constituidos principalmente por silvita con 63% de K2O, silvinita con 20-30% de K2O, carnalita con 9-10% de K2O, kainita con 12-16% de K2O y en su mayoría son a base de cloruro de potasio (KCl). A partir de estas sales, la tecnología para la producción de fertilizantes potásicos incluye una serie de procesos, que son resumidos de la siguiente manera:

-Extracción del mineral
-Separación del material potásico deseado de los materiales contaminantes
-Modificación de las propiedades físicas o transformación de la composición química de los concentrados beneficiados, para elaborar diversos tipos de productos.

El sulfato de potasio (K2SO4), al igual que el cloruro de potasio, es un producto natural de minería, pero en este caso no se obtiene directamente como otros productos ya que no existen grandes depósitos de minerales de K2SO4. Se sintetiza a partir del KCl.

Dentro de lo que hemos denominado fertilizantes completos que al menos contienen N-P-K, existen dos grupos: los complejos y las mezclas físicas, para cuya producción se pueden utilizar productos simples en forma sólida, líquida o gaseosa. Dependiendo de las materias primas utilizadas, estos fertilizantes completos pueden contener también calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S) y micronutrientes.

Fertilizantes complejos: se elaboran con productos simples por varios procedimientos, los cuales conducen a la obtención de unos gránulos con una composición nutritiva según las proporciones de las materias primas utilizadas, donde todos los gránulos poseen la misma proporción de nutrientes. Los procedimientos son granulación química, granulación al vapor y compactación.

Granulación química: por este procedimiento se fabrica la mayor cantidad de fertilizantes complejos que se comercializan en el mundo. Permite juntar productos sólidos, líquidos y gases produciéndose una reacción química que conduce a un estado estable de aglomeración de los componentes y tamaño de partículas. Los materiales se combinan en un granulador giratorio y luego se pasan a un secador, también giratorio, donde se consolidan los aglomerados y la formación final del gránulo.

Los componentes sólidos generalmente son sales que se incorporan al proceso finamente molidas o en polvo, los líquidos en su mayoría son ácidos o soluciones salinas como soluciones de nitrato de amonio y otras, y el componente gaseoso fundamentalmente es amoníaco. Entonces, esta metodología permite una gran versatilidad en el uso de productos simples y, a la vez, la generación de una gran cantidad de formulaciones de fertilizantes complejos de excelente calidad química ya que cada gránulo tiene la misma composición, y física debido a la fuerte estabilidad de los gránulos formados.

Granulación al vapor: este procedimiento solamente acepta componentes sólidos en forma de polvo o muy finamente molidos, lo cual facilita lograr la mayor homogeneidad posible en la combinación de las materias primas. En este caso no hay reacciones químicas entre los componentes, los cuales se mezclan muy bien, se introducen en un granulador con vapor o con agua para aglomerar el material seco y formar los gránulos finales. Posteriormente, el producto se pasa a un secador giratorio hasta lograr la consistencia deseada.

Compactación: al igual que la granulación al vapor solo acepta materiales sólidos muy finos, los cuales se mezclan bien y se les aplica fuerza mecánica para compactar, aglomerar las partículas y formar los gránulos.

Mezclas físicas: consisten en el mezclado de fertilizantes sólidos, simples o complejos, de tal manera que luego de mezclados cada partícula conserva sus propiedades físicas y químicas, no hay ningún tipo de transformación por no ocurrir reacciones químicas, ni presión suficiente para producir fragmentación de las partículas de las materias primas. Debido a estas características, los productos utilizados como materia prima deben poseer partículas de tamaños similares para evitar una excesiva segregación que origine aplicaciones de fertilizantes muy desuniformes o irregulares. Así mismo, se debe realizar un buen mezclado disponiendo de equipos de calidad durante el tiempo necesario para lograr la mayor uniformidad posible en la mezcla y, luego, evitar transportar las mezclas físicas por largas distancias, ya que en el tránsito se favorece la segregación de las partículas componentes según sus densidades.

Estos productos, a pesar de algunas limitaciones como lo indicado previamente, ofrecen importantes ventajas a los productores al permitir una amplísima gama de formulaciones, las cuales se pueden generar para satisfacer los requerimientos particulares de cada sistema suelo-planta-clima. Es lo que se ha denominado ofrecer una combinación de nutrientes a la carta para cada sistema. Las mezclas físicas también permiten preparar fertilizantes muy concentrados, con lo que se aplicarían menores cantidades por unidad de superficie disminuyendo los costos de flete y de aplicación en el campo.

Como conclusión, en el mercado de fertilizantes debe existir una amplísima gama de productos simples, binarios, complejos y mezclas físicas, para atender las necesidades de cada sistema suelo-planta-clima y aspirar a obtener elevados rendimientos y mejores ganancias del proceso productivo.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos, su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Septiembre 2017.