jueves, 9 de febrero de 2023

EL POTASIO Y LA PLANTA

 

 

El potasio es un nutriente esencial para las plantas, donde, a pesar de no formar parte de sus estructuras, interviene en múltiples funciones. Algunos ejemplos de la importancia del potasio en los cultivos son los siguientes:

 

-Rendimiento de los cultivos y sus componentes: una buena suplencia de K tiende a resultar en mayores rendimientos de las plantas al afectar algunos componentes del rendimiento. Por ejemplo, en cereales como sorgo y arroz mejora el número de panículas llenas por unidad de área y el número y peso de los granos por panícula. En cultivos que producen hijos, aumenta el número de hijos y el número de granos por hijo. En yuca y papa, aumenta el tamaño de las raíces y tubérculos respectivamente.

 

-Fotosíntesis y regulación estomática: el CO2 para la fotosíntesis penetra en la planta a través de los estomas, el potasio tiende a regular la apertura estomática al acumularse en las células guardianes favoreciendo que los estomas se abran para una mayor entrada de gases a la planta. Además, este elemento activa algunas enzimas y está envuelto en la producción de ATP, fundamentales en la fotosíntesis.

 

-Transporte de azúcares: los azúcares producidos por la fotosíntesis son transportados vía floema a los diferentes órganos de las plantas, para su uso y almacenamiento. Los sistemas de transporte utilizan energía como ATP, cuya producción depende, como ya se señaló, de una buena suplencia de potasio.

 

-Transporte de agua y nutrientes por el xilema: una buena nutrición potásica favorece el transporte de agua y nutrientes desde los puntos de absorción hacia el resto de los órganos del vegetal donde sean requeridos.

 

-Metabolismo del nitrógeno y de carbohidratos: el potasio es esencial para la acción de enzimas que catalizan ciertas reacciones en el metabolismo del nitrógeno y de los carbohidratos. En plantas deficientes en K generalmente se acumulan formas solubles de N en los tejidos.

 

La deficiencia de potasio reduce la fotosíntesis e incrementa la respiración de las plantas, lo cual trae como consecuencia una limitación en la acumulación total de carbohidratos. Además de la disminución de la tasa de fotosíntesis, la acumulación total de carbohidratos también disminuye al reducirse el área foliar efectiva de la planta, ya que las hojas inferiores o más viejas deficientes en K mueren prematuramente y dejan de ser activas en fotosíntesis, consecuentemente habrá menor cantidad de carbohidratos para la producción de frutos.

 

Un gran número de los efectos de la deficiencia de potasio sobre el comportamiento de las plantas parte de una deficiencia de carbohidratos. En caña de azúcar es importante una buena suplencia de K para lograr altos rendimientos en caña e incrementar el porcentaje de azúcares. En cereales la deficiencia de K causa debilitamiento de la base de los tallos favoreciendo el volcamiento de las plantas, y en cultivos productores de fibra, ésta es escasa y de mala calidad; estos dos aspectos están asociados a plantas con baja producción de carbohidratos.

 

Existen varios aspectos sobre calidad de los productos cosechados que se relacionan con el metabolismo del N y de carbohidratos como son calidad de la papa y el repollo, contenido de aceite de oleaginosas, acidez de tomates, acidez y cantidad de jugo en cítricos, resistencia a enfermedades, etc.

 

El potasio es muy móvil dentro de la planta, redistribuyéndose a tejidos jóvenes en caso de limitaciones en su suplencia, por lo que los síntomas de deficiencia aparecen primero en los tejidos más viejos; por eso, los síntomas de deficiencia de potasio más característicos son clorosis y posterior muerte de los márgenes de las hojas inferiores de las plantas. 

 

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Enero 2023

 

lunes, 9 de enero de 2023

EL POTASIO, un nutriente esencial para las plantas

 

El potasio es un macronutriente que las plantas absorben en grandes cantidades siendo superado solamente por el nitrógeno, aunque algunos cultivos acumulan mayores cantidades de potasio que de N. A diferencia del fósforo, este elemento es relativamente abundante y ampliamente distribuido en la corteza terrestre, señalándose que la litósfera contiene un estimado de 2,3% de K2O total en base a peso, y se estima en 1,4% el contenido promedio de K2O total en los suelos.

 

A pesar que el potasio es removido continuamente de los suelos por los cultivos, en muchos casos los suelos tienen la capacidad de suplir K por largo tiempo. Esto contrasta con el caso del fósforo, ya que muchos suelos son muy pobres en P y dependen de su aplicación en fertilizantes para obtener cosechas aceptables, e igualmente contrasta con el caso del nitrógeno ya que muchos sistemas suelo-cultivo producirán bajos rendimientos sin su aplicación.

 

Lógicamente, el contenido de potasio total de los suelos es muy variable y puede oscilar desde muy pocos kilogramos por hectárea en suelos de textura gruesa de origen cuarcítico, hasta 20.000 kg/ha o más en suelos de texturas finas formados de material parental con alto contenido de minerales potásicos. Pero, en general, la mayor parte del potasio total no es aprovechable por las plantas porque puede estar formando parte de las estructuras de los minerales, retenidos de forma tal que las raíces no son capaces de absorberlo. Por esta razón, es conveniente conocer el contenido de K aprovechable de cada suelo por medio de un análisis con fines de fertilidad reciente, para programar la fertilización de los cultivos de la manera más adecuada.

 

El potasio que se considera aprovechable para las plantas se encuentra adsorbido a la fracción coloidal del suelo o disuelto en la solución del suelo, estas son dos formas que se intercambian y la magnitud del potasio en solución, que es desde donde las plantas lo absorben, depende en gran medida del contenido de arcilla de los suelos en lo que se conoce como las relaciones Q/I (Cantidad/Intensidad).

 

El origen del potasio del suelo es la desintegración y descomposición de rocas que contienen minerales potásicos, considerándose entre éstos a los feldespatos potásicos (ortoclasa y microclina) y las micas (biotita y moscovita).

 

        Feldespato: KAlSi3O8

        Moscovita: KAl2(AlSi3O10)(OH)2 (mica blanca)

        Biotita: K(Mg,Fe)3AlSi3O10(OH,F)2 (mica negra)

 

Los niveles de potasio aprovechable en el suelo pueden variar en un amplio rango, y son consecuencia de la meteorización de los minerales potásicos del suelo y de los aportes que se hagan mediante la aplicación de fertilizantes, cuando sea necesario llevar esos niveles a rangos adecuados para suplir las necesidades de los cultivos. Cuando se superan esos rangos y hay excesos de potasio disponible o aprovechable para las plantas, éstas pueden absorber cantidades de K superiores a sus requerimientos sin que eso sea favorable para mayores rendimientos de los cultivos, por lo que se conoce como consumo de lujo.

 

A diferencia de N y P, el potasio no forma parte de la estructura de las plantas si no que interviene en la activación de sistemas enzimáticos que sirven como catalizadores para las reacciones químicas dentro del vegetal.

 

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Enero 2023

domingo, 27 de noviembre de 2022

Éxodo, el caso de Venezuela

 

Éxodo es una palabra de origen griego, “exodos”, que significa salida y se asocia a la movilización de mucha gente o de pueblos enteros que salen de su ambiente tradicional hacia otros lugares. Cuando esos lugares de destino quedan fuera del país de origen de las personas que salen, el éxodo se convierte en emigración.

 

Los éxodos internos, que ocurren dentro de un mismo país, generalmente corresponden a lo que se denomina éxodo rural, el cual consiste en la movilización de gran cantidad de personas que se van de los campos a las ciudades buscando mejores condiciones de vida, mejores ofertas de empleo, más comodidades. Muchas veces la modernización de la agricultura conlleva a que se requiera menos mano de obra en las actividades del campo, y la gente decide probar suerte en las ciudades. Esa migración, ese éxodo rural, puede causar problemas en las ciudades, ya que generalmente ocurren de forma imprevista, creando caos en la infraestructura y los servicios de las ciudades.

 

Éxodo es el Segundo Libro de la Biblia en el Antiguo Testamento, el cual relata la época en que los hebreos eran esclavizados en el Egipto faraónico, y al ser liberados con la intervención de Moisés, inician el éxodo hacia la Tierra Prometida. Este éxodo permitió al pueblo israelita adquirir conciencia de su unidad étnica, filosófica y religiosa, a la vez que hizo de ellos un pueblo libre, con identidad nacional propia y provisto de ley.

 

Los éxodos de masas humanas hacia otros países diferentes a los suyos, las emigraciones, están ocurriendo en la actualidad con mucha frecuencia en todo el mundo, y sus causas principales son guerras, escasez de alimentos a causa de condiciones climáticas adversas, y gobiernos dictatoriales que limitan a tal grado las condiciones de vida de los ciudadanos, que los impulsan a emigrar.

 

Estos éxodos actuales son motivo de discusión mundial, por los problemas que pueden causar en la tranquilidad de los países receptores de esas muchedumbres. En muchos casos han motivado la revisión de los aspectos legales que tienen que ver con todos esos procesos migratorios.

 

En el actual año 2022, se estima que de Venezuela han emigrado en un éxodo masivo más de seis millones de personas, en una diáspora distribuida por todo el mundo, principalmente hacia otros países latinoamericanos, hacia los Estados Unidos de América y hacia la Madre Patria, España.

 

La diáspora venezolana del siglo XXI está representando un grave problema porque incluye una buena cantidad de profesionales, jóvenes, que están empobreciendo las posibilidades de desarrollo y de recuperación del país en su economía, salud y educación entre otros. Esos otros países, receptores de estas personas, son los que se enriquecen con las actividades de estos venezolanos, cuya formación profesional ha tenido un costo bastante elevado, especialmente cuando se incluyen estudios de posgrado en otros países.

 

Es necesario crear condiciones en el país para que esas personas regresen y puedan contribuir en el desarrollo de Venezuela, dispongan de suficientes recursos para realizar sus respectivas tareas que sean generadoras de riquezas materiales y sociales, y que se sientan justamente remunerados. Hay que favorecer que la diáspora venezolana regrese a sus querencias.

 

He vuelto a mi querencia original,

he vuelto a mi refugio natural:

 

he vuelto a ver el serpenteante río,

he vuelto a revolcarme en el pantano,

he vuelto a ver la flora de mi llano,

para quedarme he vuelto con renovado brío.

 

Que bello el rostro alegre de mi madre,

que bellos sus labios incansables:

 

labios que buscan llevar a mis mejillas

el calor de un afectuoso beso

como lleva el río en su reposo y embeleso

el fértil sedimento hasta su orilla.

 

Que placentero el silencio de la noche

iluminada por múltiples estrellas:

 

luceros que alumbran la noche campesina

como alumbra Dios con el sol cada mañana,

como escucha el ser muy dentro en sus entrañas

el canto incansable de la inquieta golondrina.

 

Que verdes los potreros infinitos

rodeados de alambradas y arboledas:

 

verde alterado por el brillo de las pieles

de las reses que pastan complacidas,

y por las garzas que sobre sus lomos erguidas

espulgan sus cuerpos cual amigos fieles.

 

Que atractivos los campos florecidos

con colores y aromas especiales:

 

es la blanquecina flor del estoraque agresivo,

es el amarillo intenso de la flor del cundeamor,

es del mastranto su inconfundible olor,

es de mi tierra su carácter posesivo.

 

Que excepcionales tus paisajes infinitos

adornados con recursos tan variados:

 

es el agua cristalina que fluye en manantiales,

es el color rojizo del sol vespertino,

es el concierto de las aves con sus trinos,

es el espectáculo de ver correr tus animales.

 

He vuelto a mi querencia original,

he vuelto a mi refugio natural.

 

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza.

Noviembre 2022.

Complejidad de la fertilización de cultivos y la guerra contra los fertilizantes químicos

 

Cuando se elaboran programas de fertilización de cultivos se deben considerar todas las opciones posibles, eso permite que se obtenga un verdadero programa racional y eficiente. Estas opciones son:

 

1.-Fertilización edáfica convencional química y orgánica: consiste en incorporar al suelo fertilizantes químicos y orgánicos (biofertilizantes). Cuando se consideran cultivos que cubren miles de hectáreas, los fertilizantes orgánicos solo pueden ser rentables si se generan en las propias unidades de producción o en lugares cercanos donde el transporte no los encarezca a niveles antieconómicos.

 

2.-Fertirrigación: es la aplicación de los fertilizantes junto con el agua de riego, se riega con soluciones nutritivas. Es un método muy eficiente de aplicar los nutrientes si se dispone de sistemas de riego localizado y productos hidrosolubles.

 

3.-Fertilización foliar: se refiere a la aspersión de soluciones nutritivas sobre el follaje de las plantas. Se deben utilizar productos especialmente elaborados con este fin, los cuales generalmente contienen nutrientes y estimulantes del metabolismo vegetal. Se utilizan particularmente para la aplicación uniforme de micronutrientes y para correcciones urgentes de alguna insuficiencia nutritiva.

 

4.-Fertilización biológica: es la utilización y mejoramiento de procesos o fenómenos naturales donde intervienen seres vivos, que sirven para incrementar la disponibilidad y aprovechamiento de los nutrientes esenciales por parte de las plantas. Los casos de nitrógeno y fósforo son los más estudiados en cuanto a la fertilización biológica, en los cuales se dispone de información muy importante para su aplicación. Algunos de esos procesos consisten en utilizar la diazotrofía, las micorrizas, las bacterias promotoras del crecimiento (PGPR) y las bacterias solubilizadoras de fosfatos (BSP).

 

Fertilización nitrogenada biológica (FNB): se logra por medio de la diazotrofía, que es el proceso de fijación de nitrógeno atmosférico molecular (N2) al suelo por medio de la actividad de microorganismos simbiontes (leguminosas) o de vida libre. Estos microorganismos fijadores de nitrógeno se denominan diazótrofos, y como ejemplos tenemos Rhizobium y Bradyrhizobium que son simbiontes; y Azospirillum y Azotobacter que son de vida libre.

 

Fertilización fosfatada biológica (FFB): en este caso del fósforo (P), ha tenido una gran significación el suministro de micorrizas a algunas especies de plantas. Estos hongos infectan las raíces causando una extensión del sistema radical por medio de sus hifas, permitiendo a la planta explorar un mayor volumen de suelo, y por lo tanto, mayor capacidad para absorber nutrientes, especialmente aquellos que tienen poca movilidad en el suelo como es el caso del fósforo. En el aprovechamiento de los fosfatos, también son importantes los microorganismos capaces de incrementar la solubilidad del P del suelo (BSP), tal como Bacillus megaterium var. Fosfaticum y las bacterias promotoras del crecimiento (PGPR).

 

Para poder aprovechar estas opciones en forma integrada, es preciso tener un conocimiento básico del sistema suelo-planta-clima, mediante un análisis de suelo reciente, una buena información climatológica, y los requerimientos nutritivos de la planta. Considero que la integración de las opciones aplicables a cada sistema suelo-planta-clima es fundamental para lograr un programa de fertilización de cultivos eficiente y racional.

 

Recientemente, el 5 de noviembre de este año, asistí al Expocongreso Latinoamericano de Ganadería Tropical, en Maracaibo, en el marco de la Asamblea Anual de Fedenaga y Extraordinaria de Fegalago, durante el cual le dieron una buena participación al cultivo de la palma aceitera como opción para diversificar la producción pecuaria regional. Después de mi presentación, la cual fue referida a un programa general para la fertilización de este cultivo (general porque no se dispone de un análisis de suelo ni de otros datos del sistema suelo-planta-clima), surgió la siguiente pregunta. “¿Cuánto tiempo pasará para matar al suelo con la aplicación de esos fertilizantes químicos?”.

 

Si los fertilizantes se aplican a los cultivos de manera racional, no tienen por qué “matar” al suelo. Al contrario, los fertilizantes químicos son fuente de nutrientes que necesitan tanto los macroorganismos como los microorganismos del suelo, para su nutrición y para poder incrementar sus poblaciones. Recordemos que los fertilizantes en su mayoría son productos naturales, provenientes de yacimientos que son fuente de la materia prima para elaborarlos, por ejemplo, minas de apatitas como fuente de P y de silvita como fuente de K. Igualmente, los nutrientes que contienen los suelos provenientes del material parental, también se liberan por la descomposición y meteorización de rocas y minerales. Por otro lado, el nitrógeno es el principal componente del aire, desde allí lo fijan al suelo los diazótrofos, al igual que lo fija la industria para la síntesis de amoníaco que es el punto de partida en la elaboración de los fertilizantes nitrogenados. Entonces, estos productos naturales vuelven al suelo por medio de los fertilizantes, en un ciclo cerrado, para ser utilizados por las plantas.

 

Los fertilizantes químicos son difíciles de excluir en un programa de fertilización de cultivos racional y serio, ya que representan los productos más concentrados en nutrientes para suplir las necesidades de las plantas. Para cubrir los requerimientos nutritivos de un cultivo posiblemente se requieran varias toneladas de biofertilizantes por hectárea, mientras que con fertilizantes químicos solo se pueden requerir varios cientos de kilogramos de producto. Sin embargo, si el manejo del sistema suelo-planta-clima lo permitiera y existiera la posibilidad de incorporar biofertilizantes en el programa de fertilización, sería mucho mejor ya que se estarían mejorando las condiciones de fertilidad y la vida del suelo. Por esto, la cero o mínima labranza del suelo que permite un aporte de los restos de cosecha al suelo y los abonos verdes, integrados con una racional fertilización química, producen excelentes resultados en la producción de los cultivos y su sostenibilidad en el tiempo.

 

Como un ejemplo para comprender que la aplicación racional de fertilizantes químicos al suelo para la producción de alimentos, difícilmente puede “matar” a un suelo, veamos los siguientes datos: Cada vez que se aplica a un suelo una tonelada de fertilizante/ha/año (lo cual es una dosis alta y poco utilizada), que equivale a aplicar 100 gramos de fertilizante por cada metro cuadrado de terreno, en un suelo hasta 30 cm de profundidad y una densidad aparente de 1,5 ton m-3, cada metro cuadrado de terreno tiene una masa de 450 kg, por lo tanto, esa dosis equivale a distribuir 100 gramos de fertilizante por cada 450.000 gramos de suelo o 0,1 kg de fertilizante por cada 450 kg de suelo. Es una concentración tan baja de fertilizantes que difícilmente puede “matar” a un suelo; más bien, favorece la vida del suelo y la biodiversidad vegetal sobre el planeta.

 

Cada vez estoy más convencido que los fanatismos no son favorables para una correcta fertilización de los cultivos. Así como se intenta castigar a los fertilizantes químicos como destructores del medio ambiente, en general se trata de imponer conceptos fuera de toda razón. Por ejemplo, recuerdo que por los años setenta y ochenta del siglo pasado, el fanatismo de algunas personas intentó desprestigiar al aceite de palma considerándolo como un veneno para la salud pública; por supuesto, eso no tuvo mayor asidero científico. Ahora en el 2022, en este evento tecnológico, identificado como Expocongreso Latinoamericano de Ganadería Tropical, celebrado los días 4 y 5 de noviembre en Maracaibo, el fanatismo de un expositor intenta desprestigiar al aceite de soya indicando que “nos está matando”. Me pregunto, ¿Cómo explicar que los chinos han consumido aceite de soya durante varios siglos y la República Popular China es el país más poblado del mundo?

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Noviembre de 2022

viernes, 28 de octubre de 2022

¿Sabía usted? El fósforo y el medio ambiente

 

¿Sabía usted?

El fósforo y el medio ambiente

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Octubre de 2022

 

Los nutrientes en el suelo son elementos químicos derivados de la propia naturaleza, por descomposición de los minerales de la corteza terrestre, por mineralización de la materia orgánica o por fijación de la atmósfera como el caso del nitrógeno, y frecuentemente son considerados como sustancias contaminantes del ambiente por diversas razones. La principal causa que se les endosa como contaminantes, se refiere a que en determinados sitios o determinadas situaciones sus niveles de disponibilidad pueden ser muy elevados, esto tiende a modificar negativamente las condiciones favorables para el desarrollo de la vida en la superficie terrestre, por lo que se considera que desmejoran el medio ambiente. Esta abundancia de nutrientes  puede ser porque los suelos se derivan de materiales originarios muy ricos en determinados elementos; o porque esos elementos se han acumulado en lugares donde se depositan sedimentos, concentrando la cantidad de algunos de ellos; o porque a los suelos y a las fuentes  naturales de agua se les hacen aplicaciones excesivas de nutrientes, por medio de  una variada gama de sustancias emanadas de las actividades industrial, doméstica y agrícola, entre otras, dentro de las cuales se incluyen los fertilizantes.

 

Hay casos muy típicos de nutrientes que son señalados como contaminantes del medio ambiente, y uno de ellos es el de la eutrofización causada por los excesos de fósforo en depósitos de aguas superficiales como lagunas, lagos y represas. En realidad los excesos de cualquiera de los nutrientes pueden ser causa de eutrofización, pero una gran cantidad de reportes señalan al fósforo como el principal responsable de este fenómeno.

 

Una de las razones principales para que el P sea considerado responsable de la eutrofización en cuerpos de agua, es que este elemento es componente principal de un producto de consumo masivo como son los detergentes, los cuales por la forma en que son utilizados aportan grandes cantidades de fósforo al ambiente. Los detergentes tienen un altísimo consumo en todo el mundo y algunos de sus principales componentes son aditivos de diversa naturaleza que se pueden convertir en contaminantes del agua. El principal de estos aditivos es un compuesto llamado tripolifosfato de sodio, cuya fórmula es Na5P3O10. Este es un aditivo del tipo formador porque tiene varias funciones en el proceso de lavado: en primer lugar actúa como una base elevando el pH del agua de lavado, lo que es necesario para la acción del detergente; en segundo lugar, los iones fosfato reaccionan con los iones predominantes en aguas duras como Ca y Mg para que no interactúen con el detergente lo que limitaría su acción limpiadora; y en tercer lugar, se puede decir que ayuda a mantener las grasas y el polvo en suspensión para que puedan ser eliminados fácilmente durante el lavado. (Trabajo final de química. Jabones y detergentes.tripod.com)

 

La parte negativa del tripolifosfato de sodio ocurre cuando se desechan las aguas de lavado ricas en fosfatos. En muchos países estos efluentes no son tratados y llegan directamente a los cuerpos de agua, y en otros casos muchas plantas de tratamiento de estas aguas negras no han sido diseñadas para eliminar fosfatos, por lo que los detergentes se convierten en una fuente importante de contaminación del medio ambiente acuático. El enriquecimiento de las aguas en nutrientes que pareciera favorable, tiene efectos adversos ya que se promueve un crecimiento masivo, principalmente de algas, que van a representar una barrera para la entrada de luz hacia las profundidades de estos cuerpos de agua disminuyendo la actividad fotosintética generadora de oxígeno. Esto, unido a que la descomposición de esa abundante biomasa también consume oxígeno, causa que vaya desapareciendo la condición aeróbica de estos ecosistemas acuáticos y el ambiente se torne anóxico, lo cual afecta negativamente la vida en estos sitios, incluyendo especialmente la vida de los peces.

 

En conclusión, se puede aseverar que los fertilizantes no son el principal contaminante del ambiente por fosfatos, a pesar de ser en la mayoría de los casos los primeros señalados como tal. Existen muchos productos derivados de la industria con mayor poder que los fertilizantes para degradar los ecosistemas naturales. Los fertilizantes fosfatados son de variada naturaleza, de variado comportamiento en los suelos, pero si todos ellos son utilizados racionalmente, en dosis suficientes para asegurar un adecuado suministro de este nutriente a las plantas sin que ocurran excesos, si son debidamente incorporados hasta profundidades donde permanezcan al alcance de las raíces de las plantas y se eviten o  se disminuyan pérdidas por erosión; en fin, si se cumple con las indicaciones correctas de uso, estos fertilizantes en lugar de ser enemigos del medio ambiente van a ser una herramienta indispensable para el mejoramiento de la productividad de los cultivos.

 

Interpretación de análisis de suelos, una enseñanza errada

 

 

Los laboratorios que realizan análisis de suelos con fines de fertilidad, pueden utilizar diferentes metodologías para extraer y determinar los nutrientes de una muestra de suelo. Por existir diversas metodologías, cada laboratorio debe indicar en su reporte de resultados la solución extractora utilizada.

 

Para asociar lo que extraen las raíces de una planta con lo que extrae una solución extractora y que ésta pueda ser adoptada como metodología válida, debe existir una correlación satisfactoria entre el rendimiento de dicha planta y el nivel de nutriente extraído. Es decir, a grandes rasgos, las concentraciones bajas de nutrientes extraídas con la solución deben coincidir con rendimientos bajos de las plantas, y las concentraciones altas deben coincidir con rendimientos altos. Entre ambos se establecen los niveles críticos de respuesta.

 

En el país, para la extracción de fósforo (P), unos laboratorios extraen del suelo este nutriente con solución Olsen, otros laboratorios lo hacen con solución Bray 1 y otros con solución Carolina del Norte. La composición de esas soluciones extractoras son diferentes y, por lo tanto, extraen diferentes cantidades y formas de P de una misma muestra de suelo. Los resultados obtenidos con cada solución extractora han sido calibrados con la respuesta de las plantas a este nutriente, lo que ha permitido establecer categorías de respuesta identificadas como BAJO, MEDIO y ALTO.

 

Olsen es una solución de NaHCO3 0,5N y es la más débil de estas tres, luego Bray 1 es una mezcla de NH4F 0,03N + HCl 0,025N, y finalmente Carolina del Norte es una mezcla de dos ácidos fuertes, H2SO4 0,025N + HCl 0,05N y por lo tanto es la más fuerte de las tres y la que extrae mayor cantidad de P. Lógicamente, para cada solución extractora existe una tabla con los valores de la concentración de P correspondientes a las diferentes categorías de respuesta de las plantas a este nutriente. Dichas tablas de referencia son las siguientes:

 

CATEGORÍA        

BAJO           MEDIO            ALTO               MÉTODO

 

                             <5,0           5,0-10,0         >10,0                Olsen

P mg kg-1              <7,0           7,0-20,0         >20,0                Bray 1

                            <11,0        11,0-31,0          >31,0                C. del Norte

 

Esos valores indican, que si se somete una misma muestra de suelo a extracciones separadas con estas tres soluciones para determinar P aprovechable, los tres valores deben ser bastante diferentes. Por ejemplo, si consideramos que ese suelo tiene un contenido de P aprovechable en el límite superior de la categoría MEDIO, el resultado de ese análisis debería ser 10 mg kg-1 de P cuando la extracción se realiza con solución Olsen, 20 mg kg-1 con Bray 1 y 31 mg kg-1 de P con Carolina del Norte. Hasta aquí la interpretación de los resultados es correcta, pero también es el punto de partida para lo que considero una enseñanza errada de esta interpretación.

 

Todo comenzó cuando asistí a una charla de un joven ingeniero agrónomo, quien a partir de un análisis de suelo con una concentración de P extraído con solución Olsen expresada en ppm (mg kg-1), lo transformó en kg de P/ha. El análisis de suelo reportó 10 mg kg-1 de P, y los cálculos del joven transformaron ese valor en 22,5 kg de P/ha (igual a 51,5 kg de P2O5/ha), considerando una densidad aparente del suelo de 1,5 ton/m3 y una profundidad de 0,15 m. Por supuesto, hice el planteamiento de que si la extracción hubiera sido con solución Bray 1 el reporte del laboratorio hubiese sido 20 mg kg-1, equivalentes a 45 kg de P/ha (igual a 103,05 kg de P2O5/ha); y si la extracción se hubiera realizado con solución Carolina del Norte el reporte del laboratorio hubiese sido 31 mg kg-1, equivalentes a 69,75 kg de P/ha (igual a 159,7 kg de P2O5/ha).

 

Entonces, ¿cuántos kg de P aprovechable/ha contiene ese suelo?, ¿Serán 22,5; 45 o 69,75 kg de P/ha?. Hacer esa transformación de mg kg-1 a kg/ha es un error conceptual y no debe continuar multiplicándose esa enseñanza errada. Cuando un reporte de laboratorio indica que la concentración de P corresponde a la categoría BAJO es porque en ese suelo las plantas responderán claramente a la aplicación de fertilizantes fosfatados; si corresponde a la categoría MEDIO la respuesta de las plantas será moderada; y si corresponde a la categoría ALTO no habrá respuesta de las plantas a la aplicación de fertilizantes fosfatados. Aquí debe terminar la interpretación de los resultados de análisis de rutina de suelos con fines de fertilidad.

 

En la actualidad, este error lo cometen muchos profesionales del agro porque ha continuado su divulgación en aulas de clases, laboratorios, en congresos y en otros medios donde se presentan e interpretan análisis de suelos con fines de fertilidad.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Octubre de 2022

 

lunes, 16 de mayo de 2022

La magia de la agricultura tropical

 

Venezuela, desde el Descubrimiento de América, luego durante la Colonia y por varios siglos más, fue un territorio que dependía de la agricultura posible en el trópico, donde el café y el cacao fueron los principales productos de exportación hacia Europa. Progresivamente se fueron desarrollando otros cultivos y una ganadería de buena calidad, para llegar a tener una agricultura que logró sobrevivir a la riqueza petrolera del siglo XX, la cual se convirtió en el motor de la economía venezolana.

 

Esa agricultura venezolana, hasta finales del siglo pasado, logró producir alrededor del 70% de los requerimientos alimenticios de la población. Sin embargo, durante las dos primeras décadas del siglo actual, los gobiernos de turno, sin saber por cuales razones, han ido colocando obstáculos que progresivamente han disminuido la actividad agrícola, hasta tal punto, que se estima que desde el año 2018 solo se ha logrado aportar el 20% de los requerimientos alimenticios de la población.

 

En la Venezuela por venir es imprescindible recuperar la agricultura, aprovechar los inmensos recursos edáficos, hídricos y climáticos disponibles, sacar partido a esa magia de la agricultura tropical que comienza con la llegada de las lluvias, cuyas aguas comienzan a llenar los esteros y los pastos comienzan a brotar como verdes alfombras en los potreros. El ganado va a pastar para iniciar su recuperación de la escasez del verano, los frutales se muestran con abundancia de frutos, los maizales florecen y comienzan a llenar sus mazorcas, se comienza a observar el rojo de los campos de sorgo, las doradas espigas de arroz se mecen al impulso del viento. Los girasoles embellecen los campos con sus cabezas circulares y doradas, cañaverales en flor, cebollas, tomates, pimentones, raíces y tubérculos, patillas, melones, pepinos, multitud de alimentos que se pueden producir en estas tierras tropicales.

 

Así es la magia de la agricultura tropical, variada en especies y en sabores, en paisajes, en tecnologías, en sistemas de producción, en agricultores. En la Venezuela por venir todos los comprometidos con el agro deben dedicarse a producir alimentos para la población, a producir forrajes para el ganado, fibras textiles, flores, madera para construcción y mobiliarios, en fin, todo lo que se le pueda sacar racionalmente a estas maravillosas y disímiles tierras que cubren nuestro territorio.

En los años recientes se ha mantenido una insuficiente actividad agrícola en el país gracias a la testarudez de muchos agricultores que se resisten a rendirse ante tantas limitaciones, ya que a la frecuente falta de insumos de calidad ahora se ha sumado la escasez de combustible, fundamental para poner en marcha los motores de las maquinarias y equipos, que harían posible una agricultura amplia y variada para contribuir con las soñadas seguridad y soberanía alimentaria de la población venezolana. Gracias a esos “tercos del campo”, como se han identificado, se logra cubrir un 20% de nuestras necesidades alimentarias; sin embargo, disponemos de recursos naturales, materiales y humanos suficientes, para que con adecuadas políticas agrícolas, se pueda aprovechar a cabalidad la magia de la agricultura tropical y se pueda satisfacer los requerimientos para una adecuada nutrición de todos los habitantes de nuestro país.

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Mayo 2022