sábado, 23 de septiembre de 2023

AGRICULTURA ECOLÓGICA versus AGRICULTURA QUÍMICA

 


Si queremos que en las próximas décadas no ocurra una hambruna en las regiones más vulnerables del mundo en cuanto a su alimentación, no se debe plantear un encuentro, una guerra, entre lo que se ha denominado agricultura ecológica, conservacionista, regenerativa, orgánica y otras, contra lo que se ha denominado agricultura química, sintética o convencional. Cada una necesita de la otra para mejorar los rendimientos de los cultivos, recuperar regiones degradadas, mejorar el trato al ambiente, especialmente a los suelos, para prolongar la utilidad de los recursos en el tiempo infinito.

 

Parece ser que en estos enfrentamientos existen intereses económicos y políticos, lo cual no puede estar por encima del bienestar de la creciente población mundial. En lugar de guerras entre estos dos conceptos de agricultura, lo que debe existir y promoverse es una conciliación. Uno de los insumos de uso casi obligatorio en la agricultura química son los fertilizantes, responsables de grandes incrementos de los rendimientos de los cultivos durante décadas, que en estas guerras han sido descalificados debido a su supuesto maltrato al ambiente y todas las consecuencias que ello acarrea.

 

La producción agrícola tiene que utilizar los recursos naturales para sobrevivir en el planeta, y los viene aprovechando con cierto orden desde hace milenios, desde el inicio de la evolución de la agricultura en el Período Neolítico (desde el año 6 000 hasta el año 3 000 a.C.). En este inicio, el arado ha sido un protagonista especial, ya que se conoce que desde el año 4 000 a.C. era utilizado, en Mesopotamia, para surcar y remover el suelo antes de sembrar. Hoy el arado y otros implementos de labranza son considerados desfavorables porque su aplicación excesiva, irracional, ha causado una serie de problemas al dejar el suelo desnudo a la intemperie y favorecer procesos erosivos y, además, promover compactación en el subsuelo. Esto ha llevado a que se busquen opciones diferentes, una de las cuales, que ha tenido gran arraigo entre los agricultores, es la labranza reducida hasta llegar a labranza cero. Sin embargo, hay sistemas suelo-planta-clima en los cuales en algunas oportunidades es necesario el uso de implementos de labranza por lo que no deben ser descartados totalmente.

 

En cuanto al uso de fertilizantes, en América, desde el Período Prehispánico antes de la conquista y la colonización españolas, ya el caliche o nitrato de soda, nativo de las provincias de Tarapacá y Antofagasta había sido empleado como fertilizante agrícola por los nativos de esa región. Atacames, Coyas e Incas fertilizaban sus tierras con el caliche pulverizado. A comienzos y mediados del siglo XIX se demostró que el crecimiento de las plantas dependía en buena medida de los aportes de nitrógeno, y comenzó la exportación del salitre hacia Inglaterra y Escocia, producto que comenzó a escasear rápidamente. Esto derivó en el desarrollo de los fertilizantes nitrogenados sintéticos debido a la escasez de productos naturales orgánicos para la agricultura como era el guano, y a lo limitado del suministro del salitre natural para la agricultura.

 

Estos dos casos, el uso histórico del arado y de los fertilizantes químicos, muestran que la naturaleza en equilibrio, sin disturbar, es capaz de mantener una producción de biomasa vegetal hasta cierto nivel de productividad; sin embargo, para incrementar esa producción, lo cual es reclamado cada vez más por el crecimiento desmedido de la población mundial, se debe ayudar al recurso suelo en cuanto a su capacidad de suministrar nutrientes para las plantas. Esto, históricamente se ha logrado, primero con el uso de fertilizantes orgánicos, que por su escasez abrieron las puertas al uso de los fertilizantes químicos naturales como el salitre y posteriormente a los fertilizantes químicos sintéticos, pero después de siglos, aplicar estos productos para enriquecer los suelos, en lugar de ser beneficiosos para la agricultura, son considerados dañinos para el medio ambiente y hasta han llegado a proponer que están “matando” al suelo.

 

Considerando esta situación, en este artículo trataré de explicar por qué es necesaria la ligazón entre la agricultura química y la agricultura orgánica:

 

Cuando se elaboran programas de fertilización de cultivos se deben considerar todas las opciones posibles, eso permite que se obtenga un verdadero programa racional y eficiente. Estas opciones son:

 

1.-Fertilización edáfica convencional química y orgánica.

2.-Fertirrigación.

3.-Fertilización foliar.

4.-Fertilización biológica.

 

1.-Fertilización edáfica convencional química y orgánica: consiste en incorporar al suelo fertilizantes químicos y orgánicos (bio fertilizantes). Cuando se consideran cultivos que cubren miles de hectáreas, los fertilizantes orgánicos solo pueden ser rentables si se generan cantidades suficientes para esas superficies, y en las propias unidades de producción o en lugares cercanos donde el transporte no los encarezca a niveles antieconómicos.

 

Algunos ejemplos de la aplicación de fertilizantes orgánicos o bio fertilizantes: Uso de la cachaza, sub producto de la industria azucarera, utilizado como fertilizante en siembras de caña aledañas a los centrales azucareros. Otro ejemplo más reciente ha sido el uso del bagazo resultante de la cosecha de los racimos de la palma aceitera, como abono orgánico para este cultivo, en plantaciones del Sur de El Lago de Maracaibo. Es un producto generado en las mismas unidades de producción, y por eso su facilidad y disponibilidad para la fertilización de las plantas en esas fincas. Sin embargo, este fertilizante orgánico o bio fertilizante, es complementado con fertilizantes químicos para cubrir la oferta de nutrientes esenciales para altos rendimientos.

 

2.-Fertirrigación: es la aplicación de los fertilizantes junto con el agua de riego, se riega con soluciones nutritivas. Es un método muy eficiente de aplicar los nutrientes si se dispone de sistemas de riego localizado y productos hidrosolubles. Es muy utilizado en algunos cultivos hortícolas, en frutales como la lechosa donde ha dado excelentes resultados, y se considera que es imprescindible en invernaderos. En algunos cultivos exigentes se complementa la aplicación de fertilizantes hidrosolubles químicos con aplicaciones de materia orgánica, ya que esos cultivos responden muy bien a estos bio fertilizantes, casos de espárragos, papa, lechosa y otros.

 

3.-Fertilización foliar: se refiere a la aspersión de soluciones nutritivas sobre el follaje de las plantas. Se deben utilizar productos especialmente elaborados con este fin, los cuales generalmente contienen nutrientes y estimulantes del metabolismo vegetal, una mezcla de sustancias químicas con extractos de algas, principalmente. Se utilizan en particular para la aplicación uniforme de micronutrientes, para correcciones urgentes de alguna insuficiencia nutritiva, y para recuperación de plantas que padecen algún tipo de estrés. En la mayoría de los programas de fertilización, especialmente cuando hay niveles bajos de micronutrientes disponibles para las plantas, es casi obligatoria la aplicación de algún fertilizante foliar que contenga mezcla de estos micronutrientes esenciales, considerándose como un complemento a la fertilización de los cultivos.

 

4.-Fertilización biológica: la defino como la utilización y mejoramiento de procesos o fenómenos naturales donde intervienen seres vivos, que sirven para incrementar la disponibilidad y aprovechamiento de los nutrientes esenciales por parte de las plantas. Los casos de nitrógeno y fósforo son los más estudiados en cuanto a la fertilización biológica, en los cuales se dispone de información muy importante para su aplicación. Algunos de esos procesos consisten en utilizar la diazotrofía, las micorrizas, las bacterias promotoras del crecimiento (PGPR) y las bacterias solubilizadoras de fosfatos (BSP).

 

Fertilización nitrogenada biológica (FNB): se logra por medio de la diazotrofía, que es el proceso de fijación de nitrógeno atmosférico molecular (N2) al suelo por medio de la actividad de microorganismos simbiontes (con especies de plantas leguminosas) o de vida libre. Estos microorganismos fijadores de nitrógeno se denominan diazótrofos, y como ejemplos tenemos en el grupo de los rizobios a Rhizobium y Bradyrhizobium que son simbiontes; y Azospirillum y Azotobacter que son de vida libre. La FNB debe ser de aplicación obligatoria en cultivos de especies de plantas leguminosas.

 

Fertilización fosfatada biológica (FFB): en este caso del fósforo (P), ha tenido una gran significación el suministro de micorrizas a algunas especies de plantas. Estos hongos infectan las raíces causando una extensión del sistema radical por medio de sus hifas, permitiendo a la planta explorar un mayor volumen de suelo, y por lo tanto, mayor capacidad para absorber nutrientes, especialmente aquellos que tienen poca movilidad en el suelo como es el caso del fósforo. En el aprovechamiento de los fosfatos, también son importantes los microorganismos capaces de incrementar la solubilidad del P del suelo  (Bacterias Solubilizadoras de Fosfatos o BSP) como Bacillus megaterium var. Fosfaticum, y las bacterias promotoras del crecimiento (PGPR).

 

Las BSP y PGPR están presentes en los suelos y, lo que se busca, es incrementar sus poblaciones para que tengan un mejor efecto sobre la disponibilidad de los nutrientes del suelo para las plantas. Especialmente en cultivos de ciclo corto, hasta ahora no se ha logrado que a lo largo del breve periodo de crecimiento de estas plantas se obtengan suficientes cantidades de fósforo aprovechable, por lo que no pueden ser sustitutos absolutos de los fertilizantes químicos.

 

Para poder aprovechar estas cuatro opciones en forma integrada, es preciso tener un conocimiento básico del sistema suelo-planta-clima, mediante un análisis de suelo reciente, una buena información climatológica, y los requerimientos nutritivos de la planta. Considero que la integración de las opciones aplicables a cada sistema suelo-planta-clima es fundamental para lograr un programa de fertilización de cultivos eficiente y racional.

 

Si los fertilizantes químicos se aplican a los cultivos de manera racional, no tienen por qué “matar” al suelo. Al contrario, los fertilizantes químicos son fuente de nutrientes que necesitan tanto los macroorganismos como los microorganismos del suelo, para su nutrición y para poder incrementar sus poblaciones. Recordemos que los fertilizantes en su mayoría son productos naturales, provenientes de yacimientos que son fuente de la materia prima para elaborarlos, por ejemplo, minas de apatitas como fuente de P y de silvita como fuente de K. Igualmente, los nutrientes que contienen los suelos provenientes del material parental, también se liberan por la descomposición y meteorización de rocas y minerales. Por otro lado, el nitrógeno es el principal componente del aire, desde allí lo fijan al suelo los diazótrofos, al igual que lo fija la industria para la síntesis de amoníaco que es el punto de partida en la elaboración de los fertilizantes nitrogenados. Entonces, estos productos naturales vuelven al suelo por medio de los fertilizantes químicos, en un ciclo cerrado, para ser utilizados por las plantas.

 

Cada vez estoy más convencido que los fanatismos, y más aun cuando son respaldados por conflictos políticos y comerciales, no son favorables para una correcta fertilización de los cultivos. Así como se intenta castigar a los fertilizantes químicos como destructores del medio ambiente, en general se trata de imponer conceptos fuera de toda razón en relación a la agricultura ecológica, orgánica, regenerativa. La guerra entre Agricultura Química y Agricultura Ecológica debe terminar y ser sustituida por la conciliación entre ambos conceptos.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Septiembre 2023

viernes, 15 de septiembre de 2023

LA AGRICULTURA REGENERATIVA I.-UNA OPCIÓN CONTROVERTIDA

 


Existe una profunda preocupación mundial por la necesidad de proteger el ambiente y recuperarlo cuando sea posible, para asegurar una vida sana a las generaciones futuras, para asegurar la supervivencia en el planeta. Una de las actividades más cuestionadas por su supuesto impacto ambiental negativo, es la agricultura convencional.

 

A esta agricultura tradicional, convencional o química como es denominada por algunas personas, heredada en algunas de sus prácticas desde hace más de cientos de años, se le cuestiona, entre otros aspectos, porque para esas personas es una actividad de altos costos energéticos, favorece la erosión del suelo, puede ser contaminante de fuentes de agua, ocurrir pérdida gradual de la productividad y ofrecer altos riesgos para la salud humana y la vida silvestre. Por supuesto, si se aplican las prácticas agrícolas racionalmente, esta agricultura convencional es amigable con el ambiente, su impacto negativo es mínimo y recuperable en periodos de tiempo relativamente cortos, y además, es una actividad indispensable para la alimentación de la humanidad.

 

En contraposición se promueve una agricultura alternativa, la cual está enfrentada con la química y otras tecnologías aplicadas en la agricultura convencional, incluyendo el uso de fertilizantes químicos sintéticos, herbicidas e insecticidas. Hoy en día, esta agricultura alternativa, orgánica o ecológica y vinculada a la Agricultura Regenerativa, es una opción controvertida porque su conceptuación permite que se manifiesten diversas opiniones, algunas veces armonizadas entre sí, pero otras veces contrapuestas. Hay quienes la defienden a ultranza, condenando a la agricultura convencional a desaparecer, pero no toman en cuenta que esa agricultura orgánica o ecológica no es capaz de satisfacer nuestras necesidades de alimentos, y menos aún, si se considera que cada día se incrementa, a una tasa increíblemente alta, el número de habitantes del mundo.

 

Por esas razones, una agricultura alternativa a la convencional tiene que tomar en cuenta la conservación y el mejoramiento del ambiente, la recuperación de los suelos degradados, pero además, debe ser rentable y  capaz de alcanzar elevados niveles de productividad.

 

El suelo es un componente importantísimo del ambiente en el cual se desarrollan los cultivos, muchos de esos suelos se han empobrecido por un uso inadecuado, y además, la necesidad derivada del incremento demográfico mundial ha llevado a incorporar a la producción agrícola suelos que en términos generales se denominan “marginales”, la mayoría de ellos muy pobres en su equilibrio de elementos nutritivos esenciales para las plantas. La fertilidad de estos suelos puede mejorarse a largo plazo, pero para lograrlo, y para que en el corto y mediano plazo se pueda obtener en ellos una producción agrícola rentable y de rendimientos aceptables, se requiere el concurso de los fertilizantes químicos sintéticos.

 

Gabe Brown, agricultor de Dakota del Norte en USA, pionero en la aplicación de la Agricultura Regenerativa, estableció cinco principios para la salud del suelo que es la base para este tipo de agricultura. Esos principios son:

 

1.-No labranza o mínima labranza

2.-Mantener el terreno cubierto

3.-Diversidad de especies de plantas y animales

4.-Dejar raíces vivas en el suelo tanto como sea posible

5.-Integración de animales en la producción agrícola

 

Todos esos principios se han estado aplicando por nuestros agricultores, cada uno en los sistemas suelo-planta-clima que lo permitan. Es el caso de la labranza cero o reducida, que mantiene el terreno cubierto y protegido contra la erosión. Esto es un ejemplo de la combinación de la agricultura convencional por el uso indispensable de herbicidas, con los principios de la agricultura regenerativa.

 

Uno de los grandes beneficios que ha encontrado Gabe Brown como resultado de la Agricultura Regenerativa ha sido un considerable aumento del contenido de materia orgánica de los suelos, incrementándose a más de 7%, con todas sus ventajas en cuanto a suministro de nutrientes y mejoramiento de las condiciones físicas y biológicas. Se debe tomar en cuenta que en nuestras condiciones tropicales es muy difícil logar incrementos significativos de la materia orgánica en suelos dedicados a la actividad agrícola. Este caso nos demuestra que es fundamental aplicar los principios y los resultados de la agricultura regenerativa, pero considerando la gran diferencia que puede llegar a existir en los sistemas suelo-planta clima del trópico, en comparación con los sistemas de zonas templadas donde hay un clima de cuatro estaciones cada año.

 

A pesar de los esfuerzos dedicados al desarrollo de lo que se ha denominado bio fertilizantes o fertilizantes orgánicos, y al mejoramiento de la fertilización biológica, una agricultura alternativa sustentable pero que al mismo tiempo sea capaz de sustentar a la población mundial, tiene que armonizar aspectos de la agricultura regenerativa, orgánica o ecológica con aspectos de la agricultura convencional, donde los fertilizantes químicos utilizados racionalmente juegan un papel indispensable.

 

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Agosto 2023.

miércoles, 9 de agosto de 2023

LA AGRICULTURA Y EL CALENTAMIENTO GLOBAL: CAUSA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

 

 

En la atmósfera del planeta existen una serie de gases de efecto invernadero (GEI) que son los responsables de la existencia de la vida, sin ellos, en adecuadas proporciones, la temperatura de la tierra sería de -18°C ya que no existiría freno para detener el escape del calentamiento de la tierra por efecto del calor del sol. Por lo tanto, el efecto invernadero es un proceso natural que permite a la tierra mantener condiciones necesarias para la vida. Entonces, los GEI son necesarios, pero el problema se presenta cuando por efecto principalmente de las actividades humanas, se aumenta la concentración de algunos de estos gases en la atmósfera reteniendo más calor que el necesario, provocando que la temperatura media del planeta aumente produciendo el calentamiento global, que es causa del cambio climático. Esto ha sido denominado como el Antropoceno o la nueva era geológica motivada por el impacto del ser humano en la tierra.

 

El CO2 es uno de los principales gases de efecto invernadero, y sus emisiones se han venido incrementando desde la aparición de la primera revolución industrial a mediados del siglo XVIII, siendo la quema de combustibles fósiles para generación de energía la fuente más importante de estos incrementos.

 

La vegetación puede ser la principal herramienta natural para capturar esos excesos de CO2 en la atmósfera y frenar su efecto invernadero, ya que las plantas absorben CO2 en el proceso de fotosíntesis y también lo emiten en el proceso de respiración, siendo la diferencia entre ellos lo que va a formar parte de los tejidos de las plantas y a quedar secuestrado. Sin embargo, la fotosíntesis es solo una parte de la situación ya que ese carbono en la vegetación puede regresar al aire después que los microbios, los animales y las personas consumen las plantas. Por esa razón, mantener el carbono en el suelo o encontrar otras formas de almacenarlo puede ser tan importante como capturarlo de la atmósfera.

 

Se considera que una de las mejores vías para la captura de carbono atmosférico son árboles y bosques. Como ejemplo, el Servicio Forestal de los Estados Unidos ha estimado que sus bosques son capaces de secuestrar 866 millones de toneladas de carbono anualmente, que es equivalente a alrededor de 16% de las emisiones totales de ese país cada año.

 

Cuando los árboles, al igual que todas las plantas realizan la fotosíntesis extraen CO2 del aire, lo transforman en azúcares y liberan oxígeno. Con esos azúcares los árboles construyen madera en tallos, ramas y raíces, y así el carbono se atrapa durante largos períodos de tiempo, ya que pueden permanecer por mucho tiempo como árboles en pie y tardar años en descomponerse después que mueren.

 

Los suelos forestales también pueden ser buenos para capturar carbono pero depende de algunos factores externos. El caso de la selva amazónica que pareciera ser un buen lugar para el secuestro de carbono porque tiene abundantes árboles de rápido crecimiento, no lo es porque ese carbono atrapado tiene poca permanencia. Estos árboles se descomponen rápidamente en el clima cálido y húmedo, la lluvia abundante también acelera la descomposición de la materia orgánica y lava el suelo arrastrando nutrientes.

 

En general, los suelos pueden ser una gran herramienta para secuestrar carbono, mitigar e incluso revertir el calentamiento global. Para ello, la restauración de los suelos puede ayudar en la reducción de las emisiones de carbono y potenciar su almacenamiento a largo plazo en el subsuelo, incrementando su permanencia secuestrado.

 

Una de las orientaciones en la investigación actual para incrementar el secuestro de carbono de la atmósfera por medio de la vegetación, es la edición genética en plantas para aumentar su capacidad de almacenamiento de carbono. La investigación ha tomado en cuenta a los cultivos agrícolas a pesar que la captura de carbono, como ya hemos señalado, se asocia con los árboles. Se inicia este programa con cultivos que ocupan grandes superficies como arroz y sorgo, y en el futuro se extenderá a trigo y maíz. Se centra esta investigación en mejorar la fotosíntesis a las plantas para ser más eficientes en la captura de carbono de la atmósfera, en optimizar tanto el desarrollo del sistema radical para incrementar la permanencia de ese carbono en suelos y subsuelos, como de los exudados a nivel de la rizósfera promotores del secuestro de carbono. Las plantas y los microbios, además de capturar carbono de la atmósfera, pueden almacenarlo en la biomasa y en los suelos de las tierras cultivadas que ocupan una tercera parte de la superficie terrestre. De allí una de sus grandes ventajas.

 

Entonces, los resultados de estas nuevas investigaciones con especies de plantas cultivadas, mejorando la fotosíntesis y la permanencia del carbono retenido en los tejidos, convertiría a la agricultura en un formidable recurso para disminuir la concentración de GEI en la atmósfera y contribuir en la desaceleración del calentamiento global.

 

En Venezuela podemos tomar el ejemplo de las sabanas del oriente del país, principalmente en los estados Anzoátegui y Monagas, donde en forma natural existe una vegetación muy escasa representada por un estrato de gramíneas de baja altura, y algunos árboles y arbustos dispersos en pequeñas áreas de los campos. En estas condiciones, las expectativas de secuestro de carbono atmosférico son muy bajas. Si se compara esta situación con el desarrollo agrícola que existe en algunos sectores de estas sabanas orientales, con algunas prácticas conservacionistas combinadas con otras de la agricultura convencional, con genotipos mejorados en su fotosíntesis y en su sistema radical, se incrementaría significativamente el balance de secuestro y permanencia del carbono en la biomasa producida. Esto sería un aporte de la agricultura para mitigar el cambio climático.

 

Como corolario a esta situación se puede señalar que para acabar con esta tragedia de eventos extremos sobre la tierra se debe respetar la naturaleza, aplicar técnicas de silvicultura para la gestión de cultivos de bosques orientadas, entre otras cosas, a la conservación del medio ambiente, a la protección de cuencas hidrográficas y a la producción de bienes para la sociedad. Acabar con la deforestación desordenada, reforestar áreas degradadas para su recuperación, aplicar las mejores prácticas agrícolas conservacionistas adaptadas a cada sistema suelo-planta-clima, regenerativas de los recursos naturales, utilizar más conscientemente las áreas agrícolas indispensables para la producción de alimentos y de otros bienes para la humanidad con genotipos mejorados. En fin, utilizar la agricultura y otras disciplinas afines como una solución y no como una causa del deterioro ambiental del planeta.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Agosto 2023

sábado, 5 de agosto de 2023

LOS BOMBARDEROS DE TRUIS PARK

 

 

En el periodismo deportivo uno de los temas más apasionantes es el de los récords, de las marcas máximas o mínimas que son difíciles de superar. Además, en cada deporte hay eventos favoritos, como es el caso del home run, o jonrón, o cuadrangular en béisbol; las cestas de tres puntos en baloncesto; los 100 y 200 m planos en atletismo; etc.

 

Algunos de esos records han sido considerados imbatibles en el tiempo debido a su característica y a la evolución de los deportes. Ejemplos de esto es frecuente en los lanzadores del béisbol, debido a los cambios significativos que han ocurrido como es el caso de las limitadas entradas que lanzan al ser sustituidos por relevos tempranos, o por el número de partidos que inician por temporada. Algunos de estos casos aparentemente imbatibles son los 5.714 ponches y 7 no-hitter propinados por Nolan Ryan, cuando históricamente sus más cercanos competidores han sido dos fenómenos del montículo como Randy Johnson con 4.875 ponches y Sandy Koufax con 4 no-hitter. Otro ejemplo interesante es el de Cy Young con 511 victorias en Grandes Ligas.

 

En los 100 m planos del atletismo, la impresión que dejó el Jamaiquino Usain Bolt al correrlos en 9,58 segundos a una velocidad de 44,72 km/h es que parece que va a durar mucho tiempo; sin embargo, su otro record difícil de superar el impresionante 19,19 segundos en 200 m planos acaba de ser superado por un joven atleta de los Estados Unidos.

 

Volviendo al béisbol, en mi opinión hay otros records que parecen imbatibles. Es el caso de los 4.256 imparables conectados por Pete Rose en 24 temporadas, cifra que parece imposible de alcanzar si tomamos en cuenta que el más cercano ha sido Ty Cobb con 4.189 imparables también en 24 temporadas, y más recientemente, el gran Hank Aaron con 3.771 en 23 temporadas. Entre los venezolanos el record original fue de Luis Aparicio quien conectó 2.677 imparables en 18 temporadas para un promedio de 149 por año, luego superado por Omar Vizquel con 2.858 en 24 temporadas para un promedio cercano a 120 imparables por año.

 

En la actualidad, el record nacional lo mantiene Miguel Cabrera con 3.139 imparables en 21 temporadas, 2.762 encuentros y 10.223 turnos al bate; para un promedio alrededor de 1,14 imparables por encuentro y un imparable cada 3,3 turnos al bate. Este record puede ser muy duradero pero tiene dos acosos posibles, José Altuve y Ronald Acuña jr.

 

Altuve, en poco más de 12 temporadas ha logrado 1.978 imparables, participado en 1.618 encuentros y consumido 6.478 turnos al bate; con un promedio de 1,22 imparables por encuentro y un imparable cada 3,26 turnos al bate. Actualmente, Ronald Acuña jr., en 6 temporadas tiene 694 imparables, 621 encuentros y 2.409 turnos al bate, para promediar 1,18 imparables por encuentro y un imparable cada 3,47 turnos. Altuve tiene 33 años de edad pero Acuña tiene solamente 25.

 

Siguiendo con el béisbol existe un record muy sólido, el de Carl Ripken jr., quien participó en 2.632 encuentros en forma consecutiva entre el 30 de mayo de 1982 y el 19 de septiembre de 1998, más de 16 temporadas sin faltar a ningún encuentro. ¿Qué otro jugador de béisbol podrá ser tan saludable?

 

Regresemos a lo más apasionante del béisbol, el cuadrangular. En los sesenta, Roger Maris impuso una marca de 61 cuadrangulares en una temporada, record que se mantuvo, con deportistas totalmente aptos para los records deportivos, por más de 70 años. Sin embargo, en la temporada pasada de 2022, surgió Aaron Judge y terminó el año con 62 cuadrangulares. Lo que parecía muy difícil y duradero, un año después, ese record está en peligro con el acelerado ritmo jonronero de Oshei Ohtani en esta temporada de 2023.

 

Otro record de cuadrangulares que parecía difícil de superar es el de más cuadrangulares por un equipo en una temporada. Los NYY en el 2018 impusieron una marca de 267 cuadrangulares, pero apenas a la siguiente temporada, 2019, los Twins los superaron con 307. Ese mismo año los NYY llegaron a 306 cuadrangulares. Ahora están surgiendo los Bravos de Atlanta, equipo que en el 2022 conectó 243 cuadrangulares en 162 encuentros, para un promedio de 1,5 por encuentro. Este año, 2023, los Bravos han conectado 209 cuadrangulares en 107 encuentros para promediar 1,95 cuadrangulares por encuentro y una proyección de 316 en la presente temporada.

 

¿Los Bravos de Atlanta serán los nuevos Bombarderos de Truis Park, en sustitución de los Bombarderos del Bronx y de los Bombarderos de la Calle Blake donde hacía filas Andrés Galarraga? ¿Será Ohtani el sustituto inmediato de Judge?

 

Definitivamente, los records en el deporte existen para ser superados.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Agosto 2023

 

miércoles, 26 de julio de 2023

La labranza reducida en Venezuela

 


Labranza reducida puede ser considerada, desde cero labranza, hasta la mínima labranza que pueda requerir un determinado sistema suelo-planta-clima. Su desarrollo importante se puede ubicar en los años sesenta, y tomó mucho auge con el desarrollo de sembradoras especiales y de herbicidas que, como el glifosato, logran un prolongado combate de malezas para permitir que el cultivo de turno pueda desarrollarse bien en sus primeras etapas, hasta llegar a ser competitivo con las nuevas malezas emergentes. Esto es fundamental para la siembra sobre el manto de vegetación que permanece recubriendo los terrenos, cuando se aplica la labranza reducida.

 

En Venezuela, quizás el primer intento de aplicar la labranza reducida con un equipo de siembra, se realizó a mediados de los años sesenta promovido por el Servicio Shell para el Agricultor, siempre pionero, con una pequeña sembradora de dos hileras, con la cual se hicieron siembras demostrativas y comerciales del cultivo de caraotas negras en algún sector del estado Yaracuy.

 

Esa pequeña sembradora fue el punto de partida de la labranza reducida en Venezuela. Se comenzó una importación muy limitada de estos equipos para la siembra, y al disponer de sembradoras, herbicidas y algunas experiencias positivas, se podía esperar que se hiciera popular esta práctica.

 

Sin embargo, al principio no fue fácil que los agricultores adoptaran la labranza reducida, la tradición les impedía aceptar nuevos retos, les preocupaba la incertidumbre de los cambios en la rutina que repetían ciclo tras ciclo de siembra. Se llevó tiempo convencerlos de las bondades de esta práctica, pero ocurrieron eventos que ayudaron a que la labranza reducida se comenzara a expandir en el país. Algunos de ellos considero que han sido los siguientes:

 

1.-El visible deterioro de los suelos por la erosión y por la compactación de sus partículas.

2.-El encarecimiento de las labores de labranza, que llegaron a ser mucho más costosas que la adquisición de nuevas sembradoras y la aplicación de herbicidas pre siembra.

3.-El menor tiempo requerido en la adecuación de los terrenos para la siembra.

4.-La llegada, al mercado nacional, de abundantes equipos agrícolas para labranza reducida, especialmente de sembradoras importadas de Brasil y Argentina, de buena calidad. 

5.-La preocupación y dedicación de algunos técnicos por difundir la tecnología de labranza reducida y sus beneficios.

6.-El efecto multiplicador realizado por los agricultores vanguardistas que han divulgado las ventajas de esta práctica agrícola, del mejoramiento de los rendimientos, de la disminución de los costos de producción, y la protección y recuperación de los suelos.

 

Entonces, la introducción de la labranza reducida en la agricultura nacional no ha sido una tarea fácil, aún en condiciones tan delicadas como la erosión hídrica que ocurría en algunas regiones. Recuerdo que a principios de la década del setenta, cuando comenzó un vertiginoso incremento de la siembra del sorgo granífero en las sabanas onduladas que van desde El Sombrero hasta El Socorro, y más allá de los confines del estado Guárico, la erosión era tan evidente que se hacía necesario tomar medidas urgentes para detener aquella avalancha. Una opción fue intentar aplicar la labranza reducida. Lo mismo ocurrió en otras regiones agrícolas, como en los importantes Llanos Occidentales del país, donde especialmente los costos crecientes de la labranza convencional y la compactación de los suelos, requieren entre otras cosas, la siembra con labranza reducida.

 

Ante ese panorama, y aún con la escasez o inexistencia de equipos para la siembra en labranza reducida, en Protinal, C.A. desarrollamos un equipo, que aunque fue efectivo para la siembra, era sumamente pesado y lento para la labor. Afortunadamente, comenzaron a importarse equipos para la siembra y aspersión, que dieron un fuerte impulso a la labranza reducida, a tal punto que en la actualidad un altísimo porcentaje de productores de maíz aplican esta práctica, que les ha resultado muy positiva para mejorar los rendimientos y para proteger los suelos.

 

La labranza reducida es una de las principales recomendaciones de los partidarios de la agricultura regenerativa, y realmente, bien manejada favorece la restauración de los suelos. Lo importante es que esta práctica se inició en el país hace más de seis décadas, y hoy es una gran herramienta para la producción agrícola del país. Además, es un excelente ejemplo de armonizar la agricultura ecológica, orgánica o conservacionista, como la siembra sobre mantos vegetales que protegen los suelos; con prácticas de la agricultura tradicional como es el combate químico de malezas, y eventualmente, con el uso de Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

 

Una vez más, específicamente para los programas de fertilización de los cultivos, sugiero que se deben considerar todas las opciones posibles para un determinado sistema suelo-planta-clima, las cuales son:

 

-Aplicación de fertilizantes químicos y de fertilizantes orgánicos o bio fertilizantes.

-Fertirrigación con fertilizantes hidrosolubles.

-Fertilización foliar.

-Fertilización biológica aplicando la diazotrofía y el enriquecimiento de los suelos con micorrizas y con los diversos microorganismos promotores del crecimiento vegetal.

 

Definitivamente, en la actualidad, para lograr producir suficientes alimentos para la humanidad y afectar lo menos posible al ambiente, es necesario y sensato armonizar y aplicar racionalmente todas las prácticas agrícolas disponibles. Hemos presentado en este artículo el ejemplo de la labranza reducida, en armonía con el inevitable combate químico de malezas.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Julio 2023

 

jueves, 9 de febrero de 2023

El final del nudo gordiano venezolano

 


Venezuela necesita un nuevo gobernante, porque lo contempla la constitución una vez que finaliza un período presidencial, lo cual ocurrirá con el actual período, en el año 2024. Como consecuencia del desacuerdo existente en la oposición venezolana, para tomar tan importante decisión los líderes opositores, al igual que los habitantes de la región de Frigia por allá por los años 300 a.C., consultaron el oráculo. La respuesta del oráculo, el cual no era más que el pueblo desesperado por tantas carencias, fue que para tal responsabilidad se debe seleccionar una persona por medio de elecciones primarias, y que se respeten los resultados sin que ocurran fisuras en el bloque opositor que puedan debilitar la fuerza arrolladora de esa gran mayoría de venezolanos que anhelamos un nuevo rumbo en el futuro, para mejorar, entre otras, las condiciones sociales y económicas de los ciudadanos. Al poco tiempo, después de las primarias, apareció una persona que cumplía con la descripción del oráculo, había sido seleccionado por abrumadora mayoría y trasmitía la seguridad de tener la capacidad de emprender tan ardua tarea, con la colaboración de los venezolanos más destacados en las diferentes áreas del quehacer nacional. Esto era suficiente credencial para optar a tan alto cargo. La población, la enfebrecida con el carisma del candidato seleccionado, obedeció al oráculo y eligió a aquel ciudadano como su nuevo presidente.

 

En los meses siguientes a la toma de posesión, el mandatario ya había liberado a Venezuela del colonialismo que imponían Cuba, Rusia, China, Irán y otros países, explotadores de nuestro territorio y sus riquezas. Ya había tomado y encaminado las medidas para mejorar los servicios públicos que como la electricidad y el suministro de agua potable eran irregulares y escasos. Para mejorar la educación desde los primeros niveles hasta la universidad con la revisión de los programas, especialmente en primaria e inicio de secundaria, y con la dotación de una infraestructura adecuada y justas mejoras sociales y económicas para los docentes. Para mejorar la salud con el rescate de hospitales y otros centros de atención primaria, recuperando su infraestructura y dotándolos con suficientes equipos y productos médicos que aseguren una atención adecuada a los pacientes, y con la justa mejora de las condiciones sociales y económicas de médicos, enfermeros y de todo el personal que labora en estos centros de salud. Para mejorar la agricultura recuperando la infraestructura de apoyo a esta actividad que sea responsabilidad de los entes oficiales, retomando programas de financiamiento suficiente y oportuno, y tomar las medidas para que el productor cuente con su seguridad personal y jurídica, al combatirse eficientemente los delitos que se cometen contra las personas y sus bienes. Para hacer respetar el ordenamiento territorial y la conservación de nuestros recursos naturales, tan afectados últimamente con las explotaciones mineras especialmente en la región de Guayana que promueve la destrucción de la mayor riqueza acuífera del país, que además es fundamental para  la generación de energía eléctrica limpia. Para recuperar el prestigio y la honorabilidad de la Fuerza Armada Nacional y de todos los organismos que tienen responsabilidad en la defensa y protección del territorio y de sus ciudadanos. Para mejorar la economía, la industria, el comercio, en fin, para mejorar todo lo que afecte las condiciones de vida de los venezolanos y nos lleve a un ambiente de paz y bienestar.

 

En fin, este nuevo mandatario tiene que luchar contra todos esos obstáculos que frenan el desarrollo y engrandecimiento del país, que han ido apareciendo y estableciéndose progresivamente, los cuales son difíciles pero no imposibles de salvar. Esos obstáculos son un Nudo Gordiano que nos han colocado en el camino y representa un freno para la felicidad de nuestro pueblo.

 

Es impostergable eliminar ese complicado nudo, quien acabe con él abrirá las puertas para la reconstrucción de Venezuela. Allá en Gordios, Frigia, el Nudo Gordiano fue un reto para Alejandro Magno, dispuesto a conquistar el mundo pero según las leyendas, eso lo lograría quien desatara aquel nudo imposible de eliminar. Por supuesto, Alejandro aceptó el reto y luego de analizar el nudo, sacó su espada y con ella cortó las amarras diciendo: “Tanto monta cortarlo que desatarlo” significando que era lo mismo cortarlo que desatarlo. Nosotros no tenemos un nuevo Alejandro Magno, pero sí tenemos un pueblo cansado de tanta miseria que debe ser reunido, y como un solo hombre, enfrentar el reto de nuestro nudo, nuestro obstáculo, y eliminarlo para que se abran las puertas al desarrollo del país y a la felicidad de nuestra gente. Alejandro somos todos juntos, todo el pueblo de Venezuela agrupado y conducido por nuevos gobernantes, quienes sin egoísmo y sin apetencias personales trabajaremos unidos hasta lograr y consolidar un amplio camino hacia el desarrollo integral del país.

 

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza.

Enero de 2023.

 

EL POTASIO Y LA PLANTA

 

 

El potasio es un nutriente esencial para las plantas, donde, a pesar de no formar parte de sus estructuras, interviene en múltiples funciones. Algunos ejemplos de la importancia del potasio en los cultivos son los siguientes:

 

-Rendimiento de los cultivos y sus componentes: una buena suplencia de K tiende a resultar en mayores rendimientos de las plantas al afectar algunos componentes del rendimiento. Por ejemplo, en cereales como sorgo y arroz mejora el número de panículas llenas por unidad de área y el número y peso de los granos por panícula. En cultivos que producen hijos, aumenta el número de hijos y el número de granos por hijo. En yuca y papa, aumenta el tamaño de las raíces y tubérculos respectivamente.

 

-Fotosíntesis y regulación estomática: el CO2 para la fotosíntesis penetra en la planta a través de los estomas, el potasio tiende a regular la apertura estomática al acumularse en las células guardianes favoreciendo que los estomas se abran para una mayor entrada de gases a la planta. Además, este elemento activa algunas enzimas y está envuelto en la producción de ATP, fundamentales en la fotosíntesis.

 

-Transporte de azúcares: los azúcares producidos por la fotosíntesis son transportados vía floema a los diferentes órganos de las plantas, para su uso y almacenamiento. Los sistemas de transporte utilizan energía como ATP, cuya producción depende, como ya se señaló, de una buena suplencia de potasio.

 

-Transporte de agua y nutrientes por el xilema: una buena nutrición potásica favorece el transporte de agua y nutrientes desde los puntos de absorción hacia el resto de los órganos del vegetal donde sean requeridos.

 

-Metabolismo del nitrógeno y de carbohidratos: el potasio es esencial para la acción de enzimas que catalizan ciertas reacciones en el metabolismo del nitrógeno y de los carbohidratos. En plantas deficientes en K generalmente se acumulan formas solubles de N en los tejidos.

 

La deficiencia de potasio reduce la fotosíntesis e incrementa la respiración de las plantas, lo cual trae como consecuencia una limitación en la acumulación total de carbohidratos. Además de la disminución de la tasa de fotosíntesis, la acumulación total de carbohidratos también disminuye al reducirse el área foliar efectiva de la planta, ya que las hojas inferiores o más viejas deficientes en K mueren prematuramente y dejan de ser activas en fotosíntesis, consecuentemente habrá menor cantidad de carbohidratos para la producción de frutos.

 

Un gran número de los efectos de la deficiencia de potasio sobre el comportamiento de las plantas parte de una deficiencia de carbohidratos. En caña de azúcar es importante una buena suplencia de K para lograr altos rendimientos en caña e incrementar el porcentaje de azúcares. En cereales la deficiencia de K causa debilitamiento de la base de los tallos favoreciendo el volcamiento de las plantas, y en cultivos productores de fibra, ésta es escasa y de mala calidad; estos dos aspectos están asociados a plantas con baja producción de carbohidratos.

 

Existen varios aspectos sobre calidad de los productos cosechados que se relacionan con el metabolismo del N y de carbohidratos como son calidad de la papa y el repollo, contenido de aceite de oleaginosas, acidez de tomates, acidez y cantidad de jugo en cítricos, resistencia a enfermedades, etc.

 

El potasio es muy móvil dentro de la planta, redistribuyéndose a tejidos jóvenes en caso de limitaciones en su suplencia, por lo que los síntomas de deficiencia aparecen primero en los tejidos más viejos; por eso, los síntomas de deficiencia de potasio más característicos son clorosis y posterior muerte de los márgenes de las hojas inferiores de las plantas. 

 

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Enero 2023