miércoles, 3 de marzo de 2021

¿Por qué el combate contra los fertilizantes químicos?

 

Thomas Robert Malthus (1776-1834), escribió: “Ensayo sobre el principio de la población”, en el cual afirma que la población tiende a crecer en progresión geométrica, mientras que los alimentos solo aumentan en progresión aritmética, por lo que la población se encuentra siempre limitada por los medios de subsistencia. Además escribió: “Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza”.

 

Algo más de un siglo después de la muerte de Malthus, aparecen los primeros trabajos de Norman Ernest Borlaug (1914-2009), un ingeniero agrónomo estadounidense considerado el padre de la agricultura moderna y de la Revolución Verde, y llamado por otros como “el hombre que salvó mil millones de vidas”. Los trabajos de Borlaug y su equipo, consistieron básicamente en el mejoramiento genético de especies de trigo, maíz y arroz, para producir cultivares más resistentes a climas extremos y a plagas; además del uso de maquinarias y equipos agrícolas, y la aplicación de fertilizantes, plaguicidas y riego. En conclusión, entre 1940 y 1984, la producción mundial de granos aumentó en 250%.

 

La Revolución Verde ha sido una respuesta contundente a la teoría de Malthus, y en lugar de buscar una solución al desabastecimiento de alimentos por la vía del control de la natalidad, se busca la vía de producir mayor cantidad de alimentos por unidad de superficie, para poder saciar las necesidades de una población en crecimiento. Pero a pesar de estos avances, comienzan a aparecer movimientos que luchan por la disminución del uso de agroquímicos, incluyendo los fertilizantes, y a criticar la Revolución Verde desde los puntos de vista ecológico, económico, cultural y nutricional.

 

Hemos llegado al siglo XXI y siguen surgiendo grupos, organizaciones o personas que combaten el uso de fertilizantes químicos en la agricultura, llegando incluso a indicar que no se debe aplicar estos fertilizantes a los cultivos porque se está matando al suelo. Peor trato están recibiendo los plaguicidas y los organismos genéticamente modificados (OGM) considerados como una amenaza para la vida en el planeta. Toda la tecnología desarrollada para aplicar en la agricultura moderna, en la Agricultura 4, es responsable de nuevos incrementos en la productividad mundial, sin lo cual se hubiese tenido que expandir considerablemente la superficie bajo cultivo para tratar de producir suficientes alimentos para la humanidad. Podemos imaginar, como ejemplo, la destrucción de los territorios amazónicos que aun se conservan para incorporarlos a la agricultura, y el tremendo daño ecológico que esto representaría, si no se está permanentemente mejorando la productividad de los cultivos.

 

Los fertilizantes químicos son en general productos naturales o derivados de productos naturales, que existen en yacimientos donde se han acumulado bajo la forma de diversos minerales, de allí se extraen y son mejorados en su concentración, en su solubilidad y en el tamaño de partículas hasta llegar a la nanotecnología, para mejorar el aprovechamiento de sus nutrientes por parte de las plantas. Todos esos nutrientes que se aplican en los fertilizantes, con excepción del nitrógeno, existen en los suelos provenientes de la meteorización y descomposición  de rocas y minerales presentes en la corteza terrestre, pero en la mayoría de los casos, en cantidades insuficientes para cubrir los requerimientos de cultivares con elevado potencial de rendimiento, por lo que se deben aplicar con los fertilizantes. El nitrógeno se fija industrialmente del aire, igual que lo fijan biológicamente los diazótrofos presentes en los suelos. Entonces, los suelos deben ser fertilizados utilizando todos los recursos disponibles para cada sistema suelo-planta-clima.

 

Una eficiente y racional fertilización se obtiene conjugando todas las opciones disponibles, como son:

 

-Fertilización edáfica convencional, fertirrigación y fertilización foliar con fertilizantes químicos.

-Fertilización biológica, diazotrofía, micorrizas, PGPR, BSP.

-Uso de biofertilizantes o fertilizantes orgánicos.

 

Una eficiente y racional fertilización de los cultivos conduce a una excelente nutrición vegetal protegiendo a las plantas cultivadas de la trofobiosis y, consecuentemente, a mejores rendimientos y una favorable protección de los recursos naturales.

 

Irónicamente, Malthus ha escapado a severas críticas mientras que el Dr. Borlaug y los fertilizantes químicos que han aportado una enorme contribución para mejorar la alimentación de la humanidad, han sido fuertemente vilipendiados.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Marzo de 2021

 

pedroraulsolorzano@yahoo.com  www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

domingo, 20 de diciembre de 2020

El deterioro ambiental y el hambre en el mundo

 

¿Cómo se puede ayudar a que el mundo se alimente mejor y se preserve el medio ambiente? Quizás culpar al cambio climático puede ser la respuesta más costosa y menos efectiva. Las Naciones Unidas, con su grupo de expertos en cambio climático, han demostrado que a nivel global no han aumentado ni las sequías ni las inundaciones. Si bien en algunas partes del planeta se experimentan más y peores sequías e inundaciones, en otras áreas ocurren menos y más suaves eventos de este tipo.

 

Algunas estrategias para combatir el calentamiento global pierden efectividad, como el caso del uso de biocombustibles para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La deforestación, los fertilizantes y los combustibles fósiles utilizados para producir biocombustibles contrarrestan un 90% del dióxido de carbono ahorrado. Por ejemplo, en 2013 los biocombustibles europeos utilizaron una extensión de terreno suficiente para alimentar a 100 millones de personas.

 

Las políticas climáticas desvían los recursos de medidas que reducirían el hambre en forma directa. Hay maneras efectivas de producir más alimentos que requerirían mayor inversión en investigación y desarrollo para mejorar la productividad agrícola. Estos aumentos en la productividad de los cultivos serían mayores que los daños aún en los peores escenarios de los efectos del calentamiento global, y además, habría beneficios adicionales ya que el Banco Mundial ha encontrado que el crecimiento en la productividad agrícola puede ser hasta cuatro veces más efectiva en la reducción de la pobreza que el crecimiento de la productividad en otros sectores.

 

Entonces, aumentos en la productividad agrícola contribuirían a reducir el hambre de la población mundial, a la vez que no se incrementa el daño al ambiente que pudiera contribuir al calentamiento global. Esto implica que se detendría la deforestación que rompe ecosistemas en equilibrio, se evita el deterioro de la biodiversidad, se evita afectar la fauna que habita en esas reservas naturales, y así, se lograría una amplia gama de beneficios para la humanidad.

 

Estamos llegando al 2021, y hace diez años, en el 2011, FAO planteó el objetivo de implementar el ISPA o Intensificación Sostenible de la Producción Agrícola, lo cual se define como “el incremento de la producción a partir de la misma área de tierra, al tiempo que se reducen los efectos negativos para el medio ambiente y se aumenta la contribución al capital natural y el flujo de servicios ambientales”. Para lograr ese objetivo, FAO decide utilizar el enfoque ecosistémico en la gestión agrícola, empleando insumos como tierra, agua, semillas, fertilizantes, en complemento con los procesos naturales que respaldan el crecimiento de las plantas como son polinización, depredación natural para el control biológico de insectos plaga y enfermedades dentro de sistemas de manejo integrado, y la acción de la biota del suelo que permite mejorar el acceso de las plantas a los nutrientes disueltos en la solución del suelo.

 

En el caso particular de la agricultura venezolana, debe basarse en un enfoque ecosistémico ampliando la racionalidad en el uso de los recursos, ser más eficientes en el uso de los fertilizantes químicos; aplicar fertilizantes orgánicos cuando sea posible; utilizar cultivares mejorados dando importancia a la edición genética y al uso de organismos genéticamente modificados; considerar el impacto de la epigenética sobre el comportamiento de los cultivares; multiplicar la aplicación de la fertilización biológica, especialmente con el uso de diazótrofos para la fijación de nitrógeno atmosférico y de micorrizas y microorganismos solubilizadores de fosfatos; seguir ampliando el uso de labranza reducida en las condiciones en que esta práctica ofrezca ventajas sobre la labranza convencional, para proteger los suelos e incrementar la captura de carbono; utilizar organismos capaces de controlar insectos plaga y agentes patógenos; mejorar la vida del suelo.

 

En este enfoque tienen que converger y complementarse todas las corrientes, tanto los que impulsan la agricultura orgánica y el uso de biológicos de diversa índole, como los que impulsan la agricultura intensiva de elevados insumos de origen químico. Unos reconociendo las limitaciones para el logro de elevados rendimientos de los cultivos y otros haciendo un uso muy eficiente de los insumos aplicados. Esta conjugación de factores sería un verdadero enfoque ecosistémico, que contribuiría a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) especialmente el que se refiere a “Hambre Cero”. Éste sería un verdadero ISPA.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Diciembre 2020

lunes, 14 de diciembre de 2020

De Asnoldo a Yulimar

 

Aunque el deporte venezolano en el contexto mundial no ha sido de espectacular relevancia, hay individualidades que han logrado los máximos galardones en sus respectivas actividades. Hemos tenido grandes boxeadores campeones mundiales y olímpicos; “peloteros” en las Grandes Ligas con variados records, triple coronado y Salón de la Fama; esgrimistas, nadadores y otros. En conjunto, como equipo nacional, quizás lo más celebrado han sido los triunfos en la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur de 1941 en La Habana, y en los II Juegos Iberoamericanos de Atletismo de 1962 categoría masculino en Madrid. Pero hay una competencia de atletismo en particular que nos ha dado las únicas medallas olímpicas, es el salto triple, en la cual Asnoldo Devonish Romero en 1952 consiguió la medalla de bronce, y Yulimar Rojas Rodríguez en el 2016 obtuvo la medalla de plata.

 

Devonish tuvo una carrera breve a pesar de sus excelentes condiciones físicas y características fenotípicas para saltar. Con apenas 20 años de edad, en los Juegos Olímpicos de Helsinki-Finlandia, en el año 1952, Asnoldo obtuvo la medalla de bronce en una prueba donde el gran atleta brasileño Adhemar Ferreira da Silva se tituló campeón, manteniendo la supremacía en esta competencia. Sin embargo, da Silva se impresionó con las condiciones de Devonish y lo consideró su sucesor y próximo campeón del salto triple en el mundo.

 

Las expectativas con Devonish no se pudieron demostrar porque durante los Juegos Panamericanos de 1955 en Ciudad de México, luego de ganar medalla de plata con un salto de 16,13 metros detrás de da Silva, dejó la concentración de la delegación venezolana para asistir a las carreras de caballo en el Hipódromo de Las Américas por ser un apasionado de esta actividad. Por ello, la Federación Venezolana de Atletismo aplicó la absurda sanción de suspenderlo por un período de ocho años, eliminando los mejores años de su proyectada vida deportiva.

 

Antes de hablar de Yulimar Rojas, es conveniente saber qué es el World Athletics. Es el órgano de gobierno del atletismo a nivel mundial, y hasta 2019 era denominado International Association of Athletic Federations con las iniciales IAAF, conocida en español como Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo. Una de sus atribuciones, en conjunto con International Athletic Foundation, es otorgar cada año desde 1988, el premio Atleta del Año tanto femenino como masculino, a los atletas con el mejor desempeño en una temporada.

 

Yulimar Rojas es una joven atleta, quien desde muy temprana edad ha arrasado con todas las competencias continentales, con una gran dedicación y esfuerzo de superación constante, que la han llevado a la cúspide de los podios atléticos del mundo. Ha sido campeona mundial en varias oportunidades, tanto al aire libre como bajo techo, condición en la cual, recientemente, rompió el record mundial de salto triple con una marca de 15,43 metros. Ahora completa su palmarés transitorio con lo que quizás es el mayor reconocimiento que puede recibir un atleta a nivel mundial, “mejor atleta femenino del 2020”, según el World Athletics y International Athletic Foundation.

 

En los Juegos Olímpicos del 2016 en Río de Janeiro, Brasil, Yulimar obtuvo la medalla de plata. De esta manera, nuestras únicas medallas olímpicas en atletismo han sido en la modalidad de salto triple, desde Asnoldo Devonish en Helsinki 1952 hasta Yulimar en Río 2016.

 

 

martes, 10 de noviembre de 2020

Una nota a los fertilizantes

 

Recientemente se escucha o se lee mucha información que critica severamente al uso de fertilizantes químicos. Debemos empezar por indicar que la fertilización, práctica agrícola basada en la aplicación de sustancias que enriquecen el suelo químicamente, físicamente y biológicamente, necesita utilizar muchas veces en forma complementaria, biofertilizantes, fertilizantes químicos y microorganismos eficientes en la fertilización biológica.

 

En algunas ocasiones se debe mejorar la vida del suelo, entonces son muy útiles los biofertilizantes y la amplia gama de microorganismos que favorecen la vida del suelo. Otras veces se requiere mejorar algunas propiedades físicas como estabilidad estructural, porosidad, retención de humedad, en cuyos casos son de gran utilidad los biofertilizantes. En otras oportunidades el suelo está muy empobrecido en algunos nutrientes esenciales, tenemos cultivos con altos requerimientos nutritivos para producir abundantes cosechas y grandes superficies para cultivar, entonces los fertilizantes químicos son, hasta ahora, insustituibles.

 

Un ejemplo típico de la importancia de complementar los recursos disponibles para la fertilización de cultivos, es el caso de las leguminosas con la “fertilización nitrogenada biológica” complementada con fertilizantes químicos. Consideremos el cultivo de soya, en el cual se aplica la diazotrofía inoculando las semillas con bacterias Bradyrhizobium japonicum, capaces de fijar todo el nitrógeno que estas plantas requieren. Pero la fertilización no termina allí porque es necesario cubrir los requerimientos de los demás nutrientes esenciales. Consideremos el caso del potasio con el cual la soya produce unos 20 kg de granos por kg de K2O acumulado, por lo que para producir 3.000 kg de granos/ha debe acumular alrededor de 150 kg de K2O/ha. Pocos suelos agrícolas están en capacidad de suministrar todo ese potasio durante un ciclo de unos 120 días. Supongamos que el suelo es pobre y solo puede suministrar 30 kg de K2O/ha, entonces los otros 120 kg se pueden aplicar con 200 kg de cloruro de potasio/ha. Si intentamos aplicar por ejemplo un estiércol de bovinos, que en las mejores condiciones puede contener 2,5% de K2O, se necesitarían 4.800 kg/ha. Supongamos que se sembrarán 100 ha, se debe aplicar 480 toneladas de estiércol de bovinos. Se necesitan unas 30 gandolas para transportar el producto a la finca y varios días para su aplicación en el campo.

 

Se aprecia claramente que la fertilización nitrogenada biológica sustituye solamente al fertilizante nitrogenado, pero el resto de nutrientes se debe aplicar utilizando los fertilizantes químicos disponibles en el mercado. Ambos recursos se complementan para lograr una sana nutrición del cultivo y esperar obtener altos y favorables  rendimientos. Tengamos siempre presente que “el suelo no es otro instrumento en la producción de cultivos como son los plaguicidas, fertilizantes o tractores. Por el contrario, el suelo es un medio complejo, viviente y frágil que tiene que ser protegido y alimentado para asegurar su estabilidad y productividad a largo plazo”. Generalmente su alimentación se logra aplicando fertilizantes químicos.

 

Afortunadamente, cada día se trabaja incansablemente en la búsqueda de mejoras en todas esas fuentes de nutrientes para los suelos. Se perfecciona la simbiosis leguminosas-rizobios, se estudian nuevos diazotrofos de vida libre, se identifican micorrizas específicas para determinadas especies de plantas cultivadas, se cuantifica el efecto de bacterias solubilizadoras de fosfatos; se evalúan nuevos sistemas de compostaje, se perfecciona la producción y uso de biochar y bocashi, se descubren vías para el procesamiento de estiércol y otras fuentes de materias primas para elaborar biofertilizantes; se producen nuevas formulaciones de fertilizantes químicos, se llevan al mercado fertilizantes con liberación controlada de nutrientes y con inhibidores de la nitrificación; en fin, se trabaja arduamente para disponer de sustancias enriquecedoras de los suelos procurando el menor daño posible al ambiente en general. Todas estas opciones han evolucionado con el tiempo, y se originaron más o menos de la siguiente manera:

 

-El hombre se dio cuenta que las plantas que crecían donde se acumulaba el estiércol, eran más verdes y más grandes, y sus frutos eran más jugosos y más abundantes………..y comenzó la historia de los abonos orgánicos.

 

-El hombre se dio cuenta también, que cuando los huesos se molían y se trataban con ácido, y luego se aplicaban al suelo donde crecían las plantas, éstas eran más verdes y más grandes, y sus frutos más jugosos y más abundantes………..y comenzó la historia de los abonos fosfatados químicos.

 

-El hombre descubrió que el nitrógeno es el principal componente del aire que respiramos, que en la naturaleza existen microbios que fijan ese nitrógeno del aire al suelo para que lo utilicen las plantas. Y el hombre fue capaz de imitar a esos microbios y logró fijar el nitrógeno atmosférico, y sintetizó el amoníaco, gas maravilloso precursor de todos los fertilizantes nitrogenados y de otros compuestos…..……y comenzó la historia de los abonos nitrogenados químicos.

 

-Y se pudieron suceder revoluciones verdes, y se pudo intentar alimentar al mundo.

 

Para alimentar los suelos, y por consiguiente, para lograr suelos sanos y cosechas abundantes, se debe promover y utilizar todos los recursos posibles de una manera racional.

domingo, 18 de octubre de 2020

El Lago de Valencia, lo bueno y lo malo

 


En la región central de Venezuela, donde se ubican importantes ciudades como  Maracay y Valencia, entre la Cordillera de la Costa y la Serranía del Interior, se encuentra el Lago de Valencia, o Lago de Los Tacarigua según los aborígenes que ocupaban la región antes de la conquista por parte de los españoles, el cual es el centro receptor de las aguas de una cuenca hidrográfica endorreica, de una gran belleza natural. Este lago tiene una superficie aproximada de 350 km2 y la cuenca cubre 3.150 km2 que corresponde al 0,3% de la superficie del país.

 

El Lago de Valencia recibe, entre otros, las aguas de los ríos Aragua, Turmero, Cabriales, Güigüe, Los Guayos y Aragua, y en su interior se encuentran islas como El Burro, Burrito, El Horno, Otama, Chambergo, El Zorro y Caigüire. Tiene una longitud máxima de unos 30 km por 20 km de ancho, y una profundidad media de algo más de 20 metros, alcanzando un máximo de 39 metros. En la actualidad, los ríos que fluyen hacia el lago, que en el pasado fueron muy utilizados en agricultura, han sido convertidos en colectores de aguas servidas, lo que ha creado un problema ecológico de grandes dimensiones.

 

El efecto de los factores formadores de suelos en la depresión del lago ha generado suelos calcáreos, ricos y porosos en lo que es la llanura lacustre; rodeada por una llanura de sedimentos aluviales recientes, generadores de suelos de alto valor agrícola, predominantes en la depresión y valles adyacentes. Sin embargo, esta riqueza edáfica se ha visto disminuida por dos razones fundamentales. Una la expansión de desarrollos urbanos e industriales que crecieron en promedio 621 ha/año entre los años 1939 y 2017, y la otra, el aumento de la cota del lago que ha crecido en promedio 229 ha/año desde 1976. Como consecuencia, se estima que más del 50% de las tierras urbanizadas entre 1985 y 2017, o inundadas por el lago en el período 2000-2017, eran de alto potencial agrícola.

 

La cota de equilibrio del Lago de Valencia, definida en 1987 y decretada en 1995, es de 408 msnm. Siendo una cuenca endorreica, su equilibrio se establece en función de que la evaporación que allí ocurre compensa las entradas de aguas durante la temporada de lluvias. Eso produce una cota máxima y una cota mínima, las cuales definen en buena medida el uso del territorio de la cuenca aledaño a las aguas del lago, en especial en lo referente al establecimiento de asentamientos urbanos que debe ser contemplado en los planes de ordenamiento territorial. La cota máxima del lago ha sido alterada porque a la cuenca le han incorporado, desde la Cuenca del río Pao, 8 m3/s a partir de 1978 y cerca de otros 8 m3/s a partir de 1996. Por la naturaleza de la cuenca, esos excedentes no tienen salida y causan el incremento en la cota máxima del lago, con las terribles consecuencias que estamos viendo en estos momentos, de destrucción de varios asentamientos urbanos que incluye importantes urbanizaciones al sur de la ciudad de Maracay.

 

Lo que está ocurriendo con el aumento del nivel del lago es una tragedia para una buena cantidad de ciudadanos que están exponiendo sus vidas viviendo en esas condiciones, además de los problemas de calidad de unas aguas con elevados grados de contaminación al recibir aguas servidas tanto domésticas como industriales, sin ningún tratamiento previo que sea efectivo. En el Plan de Saneamiento 1995-2005 del MARNR, se iniciaron obras para reusar dentro de la Cuenca del Lago de Valencia aguas servidas tratadas, y para el trasvase de cierta cantidad de agua, con tratamiento terciario, hacia la Cuenca del río Guárico. Todo este plan se paralizó después de 1999, las obras parcialmente construidas están abandonadas y fuera de vigencia porque contemplaban estabilizar el nivel del lago en la cota 408 msnm. Lo sensato es que en el muy corto plazo, se deben buscar medidas para solucionar tanto la calidad del agua del lago, como para estabilizar su nivel en una cota máxima que evite las serias inundaciones que ocurren actualmente. Aparentemente, la solución para evitar los desbordes de agua pasa por evacuar las aguas excedentarias hacia cuencas vecinas.

 

Todo el lago ofrece paisajes de gran atractivo, que serían ideales para un desarrollo turístico importante. En el pasado, algunos lugareños ubicados cerca de sus orillas, construyeron pequeños muelles y embarcaderos, para pasear por estas tranquilas aguas en botes, en algún momento fue un sitio muy especial para el esparcimiento de los habitantes del lugar y de una buena cantidad de visitantes de regiones vecinas. Su cercanía a Maracay y Valencia, dos ciudades con suficiente capacidad para la atención de turistas, favorecen un desarrollo de este tipo.

 

En la Venezuela por venir se tiene que transformar el Lago de Valencia y sus alrededores en sitios donde pueda desarrollarse un programa turístico de gran alcance, lo cual debe comenzar con la ejecución de proyectos que permitan aliviar los excedentes de agua, el saneamiento de la cuenca, construcción de plantas de tratamiento de las aguas de los ríos más importantes y la regularización de la deposición de las aguas servidas tanto del uso doméstico, como del uso por la gran cantidad de industrias ubicadas en las cercanías de este atractivo espejo de agua. Luego, continuar con la infraestructura y equipamiento que permita disfrutar de paseos lacustrinos y visitas a las islas que serían adecuadamente acondicionadas para este fin.

 

Pedro Raúl Solórzano Peraza.

domingo, 4 de octubre de 2020

Agroisleña, C.A. y los fertilizantes: lo que no pudimos culminar

 

Las personas relacionadas con el agro en Venezuela, recuerdan el lema de la empresa Agroisleña, C.A. que expresaba: “Todo para el agricultor”. En ese todo, que comenzó con la venta de semillas de hortalizas certificadas para mejorar la productividad de renglones como cebolla, tomate, pimentón y otros, se llegó al suministro oportuno de todos los insumos necesarios para cubrir el ciclo de los cultivos, incluyendo riego,  transporte para la movilización de insumos y cosechas, y silos para el acondicionamiento y almacenamiento de granos. Ese todo, también incluyó los fertilizantes, en momentos cuando el suministro de este recurso era complicado de lograr por la exclusividad que tenía el gobierno para la producción, importación y distribución de los fertilizantes en el territorio nacional; además del subsidio que les permitía vender a precios muy por debajo de los costos requeridos para llevar el producto a los usuarios.

 

A pesar de esas limitaciones, la empresa comprendió que muchos productores no estaban satisfechos con la calidad y con la disponibilidad oportuna de muchos de los productos ofrecidos por intermedio de Pequiven, y se decidió a buscar las vías para poder ofrecer este insumo, y que las siembras pudieran realizarse con buenas expectativas de rendimiento para el éxito de los consecuentes agricultores. La importación de complejos N-P-K y algunos fertilizantes simples no era suficiente, y se buscaron vías para mejorar la oferta en cuanto a variedad de fertilizantes y a mejores precios. Así, lo primero que se hizo fue establecer un gran complejo para producir mezclas físicas, con formulaciones para diversos cultivos y sistemas suelo-planta-clima, que permitieran una mejor nutrición de las plantas y consecuentemente, mejores rendimientos. Con esto, se ofrecieron mejores y más balanceadas fórmulas, y algo muy importante, a precios más bajos por cada unidad de nutriente que los correspondientes en los fertilizantes complejos importados.

 

Cuando comienza a crecer la agricultura de riego localizado, se nota otra deficiencia que era disponer de fertilizantes hidrosolubles sin depender de las importaciones. Para esto, se decidió establecer una planta mezcladora de fertilizantes especiales para fertirrigación. Se organizó y construyó la infraestructura, se importaron todos los equipos necesarios incluyendo mezcladora, ensacadora y línea de despacho; se obtuvieron las opciones para la adquisición de materias primas tanto nacionales como importadas, pero la expoliación de la empresa por parte del gobierno a comienzos de octubre del 2010, hace exactamente diez años, no permitió la culminación de este proyecto.

 

Otro proyecto que no pudimos culminar fue el de producción de fertilizantes nitrogenados con inhibidores de la nitrificación. Este proyecto surge porque estos son fertilizantes “ecológicos”, y se quería atender al llamado de disminuir la contaminación del ambiente, especialmente de las aguas subterráneas y cuerpos de agua superficiales con excesos de nitratos, una de las principales quejas por el uso de abonos nitrogenados. La empresa ya había introducido con mucho éxito estos fertilizantes importándolos desde Alemania, lo cual complicaba el suministro y elevaba los precios al usuario. Se presentó la oportunidad de producir esos fertilizantes en el país aprovechando que éramos grandes productores de urea, y se hicieron todos los trámites para instalar una planta para producir internamente los fertilizantes con inhibidores de la nitrificación. Estos fertilizantes se utilizarían en el mercado interno y se exportarían, mejorando la cadena de valor de la comercialización de la urea. Se comenzó a levantar la infraestructura requerida, se hicieron los trámites para la importación de los complejos equipos que se utilizan con este fin, y nuevamente, la expoliación de la empresa no permitió que se culminara este proyecto.

 

Cuando pasamos por la vía que conduce de El Palito a Morón, en el estado Carabobo, vemos con tristeza que el inmenso galpón que albergaría la planta para producir fertilizantes nitrogenados con inhibidores de la nitrificación, después de diez años, no ha sido concluido. Además, nos informan que los equipos para producir formulaciones de fertilizantes hidrosolubles para fertirrigación, ni siquiera fueron sacados de los embalajes que los protegieron durante el viaje. Estos son dos de los proyectos de fertilizantes que iban a apoyar enormemente a la agricultura venezolana, pero al no estar Agroisleña, C.A., quedaron solo en buenas intenciones.

 

Así era Agroisleña, C.A., siempre preocupada por el éxito de los agricultores y por el cuidado del medio ambiente.

 

viernes, 18 de septiembre de 2020

Coronavirus, tenis y Rafael Nadal

 

Coronavirus, tenis y Rafael Nadal

 El pandémico coronavirus que azota al mundo, también ha estado causando inconvenientes en el desarrollo del deporte mundial, hasta tal punto que fueron suspendidos los Juegos Olímpicos a celebrarse este año en Japón, cosa que no ocurría desde la II Guerra Mundial. Por supuesto, la razón es que el deporte atrae mucho público y se tienen que evitar las aglomeraciones humanas para evitar el contagio del Covid 19. Ante esta situación, algunos deportes han logrado reiniciar sus actividades con algunas medidas y reglamentaciones especiales. Uno de esos deportes ha sido el tenis profesional.

 

La Asociación de Tenis Profesional, ATP, comenzó organizando torneos en los Estados Unidos hasta llegar al Grand Slam norteamericano, el US Open, con los espectáculos de los partidos sin fanáticos presentes. A continuación se están desarrollando en Italia torneos previos al Grand Slam Francés, el Roland Garros, que se disputa en París sobre canchas de lo que denominan arcilla o tierra batida, el cual está programado para iniciar el 27 de este mes de septiembre.

El tenis mundial, en la categoría masculino, durante los pasados quince años ha estado dominado por un trio de jugadores que se han repartido, casi equitativamente, todos los premios de la Asociación de Tenis Profesional (ATP). Sin embargo, uno de los mayores dominios ha sido el del tenista español Rafael Nadal en uno de los cuatro Grand Slam, el Roland Garros. Rafa, como es conocido popularmente este espectacular deportista en el ambiente tenístico, ha ganado este trofeo en las doce ocasiones en que ha llegado a la final de este torneo. Nadal ganó el Roland Garros por primera vez en el año 2005, cuando contaba con 19 años y dos días de edad, mientras que el más reciente lo obtuvo en el 2019 a la edad de 33 años.

Nació en Manacor, Mallorca, Islas Baleares de España, el 3 de junio de 1986, en una familia con antecedentes deportivos. Un tío suyo, Miguel Ángel Nadal, fue futbolista profesional. Otro tío, Toni Nadal, fue jugador de tenis y quien lo inició en el deporte prácticamente desde los 3 años de edad. Desde su edad infantil practicó futbol, baloncesto y tenis, pero a la edad de 12 años se dedicó exclusivamente al tenis y comenzó a hacer carrera en este deporte, guiado por su tío Toni. Una de las primeras demostraciones del potencial de Rafa como tenista en arcilla ocurrió en mayo del 2001, en Mallorca, cuando en un juego de exhibición que se iba a realizar entre Pat Cash y Boris Becker, el alemán se lesionó y fue sustituido por el joven Nadal. Éste derrotó al excampeón de Wimbledon antes de cumplir sus 15 años de edad.

Resumiendo la carrera deportiva de Rafael Nadal podemos señalar lo siguiente:

-Es uno de los mejores en la historia del tenis, pero es el mejor en tierra batida o arcilla, al punto que lo llaman “El Rey de la Arcilla”.

-Es segundo en títulos de Grand Slam conquistados con 19, de los cuales doce corresponden al Roland Garros.

-Con el equipo de España ha ganado medalla de oro individual en los Juegos Olímpicos (JO) de Pekin 2008 y en dobles en los JO de Río de Janeiro 2016. Desde 2004 forma parte del equipo de Copa Davis logrando la victoria en cinco oportunidades.

-El oro olímpico le permitió obtener el Golden Slam del Tenis, que consiste en ganar los cuatro Grand Slam de la ATP más la dorada de los JO.

-En 2010 obtuvo el Clay Slam o Slam de Tierra batida al ganar los tres Masters 1000 y el Roland Garros; y en 2013 ganó el Summer Slam al triunfar en los dos Masters 1000 de Montreal y Cincinati, además del Abierto de los Estados Unidos.

-Es el primero en títulos de Masters 1000 con 35.

-Es cuarto con más títulos ATP con 84.

Aparentemente, Rafael Nadal todavía tiene oportunidades para incrementar sus triunfos en el tenis mundial. A pesar del coronavirus, el Roland Garros lo tiene a la vuelta de la esquina para seguir mejorando su palmarés deportivo.