viernes, 1 de marzo de 2019

Planes para el día después. Agricultura XVII.-fertilización de pastizales



Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos el tema de la fertilización de pastizales.

I.-MARCO DE REFERENCIA.

Especialmente en áreas tropicales los pastizales son el principal alimento para los rumiantes. Además, está demostrado que las carnes producidas bajo pastoreo, ofrecen mejores características nutritivas y de sabor que las que se producen en condiciones de estabulación total o parcial con una alimentación que se basa en granos y otras fuentes alimenticias. Esto pone de manifiesto la importancia de disponer de un buen pastizal.

Las especies forrajeras para su explotación, deben ser consideradas como un cultivo más y deben ser manejadas como tales, ya que al igual que todas las plantas, su crecimiento y desarrollo están determinados por su genética y por las condiciones externas a las cuales están sometidos. Por ello, para una producción eficiente de los pastizales, éstos deben manejarse tomando en cuenta el sistema suelo-planta-clima donde se está desarrollando esa planta, sistema en el cual la planta no crece en forma aislada si no que depende de la interrelación de todos los factores que intervienen en dicho sistema.

Dentro de ese manejo se incluye la fertilización, la cual busca aplicar los recursos y las prácticas necesarias a los sistemas suelo-planta-clima, para que dichas plantas puedan absorber cantidades suficientes de todos los nutrientes esenciales, de tal forma que se cubran cabalmente sus requerimientos a todo lo largo de su ciclo de vida. Por lo tanto, para realizar un acertado manejo de la fertilización, se requiere conocer las condiciones iniciales del suelo; las características de las plantas en cuanto a sus requerimientos nutritivos totales y a sus etapas críticas de crecimiento y nutrición; y las condiciones climáticas predominantes, especialmente en lo referente a temperatura, radiación solar, humedad o las relaciones suelo-agua, y la composición de la atmósfera.
En el trópico, para la producción de forrajes, se tiene la ventaja de disponer de una gran variedad de climas, de suelos, y de una inmensa diversidad de especies, tanto gramíneas como leguminosas, que se adaptan a esos diferentes sistemas suelo-clima existentes. Por ello, es indispensable conocer los requerimientos de cada especie forrajera en cuanto a suelos y clima, para poder seleccionar el sistema más ventajoso para la producción de forraje, de biomasa, aplicando las mejores prácticas de manejo posibles, donde se deben incluir los programas de fertilización.

Los elementos nutritivos esenciales tienen funciones muy específicas dentro de las plantas, y así mismo también son esenciales para los organismos consumidores, que en el caso de los forrajes son los animales herbívoros, especialmente la ganadería bovina por la gran cantidad de pastos que consumen. Cuando un suelo no está en capacidad de suministrar todos esos nutrientes esenciales en cantidades adecuadas para las plantas, éstos deben aplicarse por medio de fertilizantes para que no se afecte el rendimiento y la calidad de un pastizal.

Pero para decidir si se fertiliza o no un pastizal debemos conocer el sistema suelo-clima, de tal manera que se tenga información sobre la capacidad del suelo para suplir nutrientes a las plantas y saber hasta donde las condiciones climáticas permiten la expresión de la capacidad de rendimiento del cultivo forrajero. Además, se deben analizar los siguientes puntos:

-Si se esperan o no, incrementos en la producción de forrajes, con la fertilización.
-Si el forraje adicional que se logre producir con la fertilización es necesario para la unidad de producción.
-Si se espera un beneficio de la inversión realizada con la fertilización.

No tiene sentido fertilizar los pastizales y lograr rendimientos elevados si el forraje extra producido no es utilizado. Además, para lograr un beneficio de la inversión en fertilización, el forraje debe ser utilizado o cosechado y el producto (ganancia en peso del animal, leche, heno o silaje) debe poder comercializarse.

La importancia de analizar esos puntos anteriores es fundamental, ya que la fertilización puede ser una práctica muy favorable para incrementar la productividad de los pastizales. Se considera, que en general, la producción de biomasa se puede incrementar hasta tres veces o más con un buen programa de fertilización, incluido dentro de un mejoramiento integral del manejo del pastizal, y por lo tanto, debe existir una adecuada utilización de esos incrementos en la disponibilidad de forrajes en la unidad de producción.

Para Venezuela, Espinoza y Argenti (1997) señalan que al fertilizar las pasturas se incrementa la producción de materia seca entre 30 y 95%, permitiendo un aumento importante en la carga animal de los potreros. Sin embargo, esas respuestas son más acentuadas en los pastos introducidos ya que si éstos no se fertilizan sus rendimientos serán similares a los de los pastos nativos, por lo que el productor corre el riesgo de perder la inversión del establecimiento del pastizal.

En el caso de gramíneas, se considera que la primera prioridad para mejorar la productividad es cubrir sus requerimientos de nitrógeno, los cuales son en general elevados y la respuesta de la planta también es alta. Las gramíneas también van a responder a aplicaciones de fósforo y potasio cuando los niveles de estos nutrientes en el suelo son bajos; pero para que esa respuesta rinda beneficios, también se deben aplicar las dosis de nitrógeno adecuadas en cada sistema suelo-clima.

Con las especies leguminosas, por el contrario, no es necesario aplicar fertilizantes nitrogenados ya que estas plantas son capaces de fijar nitrógeno atmosférico para cubrir sus requerimientos. Así mismo, en asociaciones de gramíneas-leguminosas, cuando la porción de leguminosas es superior a un tercio del total del pastizal, no es necesaria la fertilización nitrogenada ya que la gramínea es capaz de cubrir sus requerimientos aprovechando el N fijado por la leguminosa. Cuando la superficie ocupada por la leguminosa es inferior a un tercio del total, se hace necesario aplicar fertilizantes nitrogenados para cubrir los requerimientos de las gramíneas por este nutriente. También se considera que en las asociaciones gramíneas-leguminosas los requerimientos de P y K son superiores que cuando las gramíneas están solas en el pastizal.

II.-PROGRAMAS DE FERTILIZACIÓN DE PASTIZALES.

A un alto nivel de abstracción podemos considerar que hay dos tipos de pastizales, las pasturas naturales y las pasturas mejoradas.

Los pastizales naturales están formados por especies gramíneas y leguminosas que en general son de mala calidad forrajera, son especies nativas que solo pueden soportar una baja capacidad de carga animal, sometidas a pastoreo continuo, sin aplicación de fertilizantes y frecuentemente sometidas a sobrepastoreo en un manejo extensivo de dichos pastizales. La explotación de este tipo de pasturas es común en los llanos venezolanos, generalmente con la presencia de potreros de grandes extensiones que dificultan el manejo integral del pastizal.

Los pastizales mejorados se consideran indispensables para poder incrementar la producción de carne y leche, al permitir una alta capacidad de carga en comparación con las pasturas naturales, y favorecer una mejor salud de los rebaños al disponer de forrajes de mejor calidad.

Esos pastizales mejorados se obtienen con el establecimiento de especies forrajeras de elevada capacidad de producción de biomasa, alta digestibilidad y niveles de proteínas relativamente altos; conjuntamente con programas de fertilización adecuados, períodos de corte o pastoreo ajustados a las características de cada especie, y en algunos casos, con la aplicación de riego para una producción continua a lo largo del año.

La fertilización de los pastizales, especialmente con fertilizantes nitrogenados, es una de las prácticas de mayor impacto sobre los incrementos en la producción de biomasa y sobre los niveles de proteína, mejorando la calidad del forraje. Consecuentemente, se mejora la producción de carne o leche, así como la rentabilidad de la explotación. Cuando se fertilizan los pastos con nitrógeno y se aumentan los rendimientos de materia seca, se debe tener presente que paralelamente ocurre una mayor extracción de los otros nutrientes esenciales. Por esta razón, es muy probable, que se haga necesario incorporar otros nutrientes a los programas de fertilización, especialmente el resto de macronutrientes. En este sentido, se recuerda que la fertilización de los pastos debe manejarse como la de un cultivo más, y por lo tanto, es conveniente disponer de un análisis de suelos reciente y en lo posible, conocer los requerimientos de la especie forrajera y el manejo que se vaya a dar al pastizal.

Los fertilizantes son insumos relativamente costosos, por lo que particularmente en pastizales, deben ser aplicados con elevada eficiencia. Esto quiere decir, que se deben aplicar las cantidades correctas de cada fertilizante y en los momentos más convenientes para cada sistema suelo-planta-clima-manejo.

El momento de aplicación de los fertilizantes es muy importante  en relación a la eficiencia en su uso por parte de las plantas. En el caso de las especies forrajeras, éstas permanecen en continuo crecimiento si las condiciones son favorables, por lo que requieren un suministro frecuente de nutrientes. Esto es particularmente importante durante la temporada de lluvias, cuando las tasas de crecimiento de las plantas son más elevadas y consecuentemente se incrementan sus requerimientos nutritivos. Por esta razón, en la fertilización de pastizales cuando no se dispone de riego, los fertilizantes serán más eficientes si se aplica una fracción importante al inicio de la temporada de lluvias, y otra fracción se aplica un poco antes (un mes o más) del fin del ciclo lluvioso, siguiendo un corte o un pastoreo según sea el manejo del potrero.

En regiones donde el ciclo de lluvias es muy prolongado y cubre casi todo el año, o en aquellos casos donde se riegue el pastizal, los fertilizantes se pueden aplicar en cualquier momento siempre y cuando las plantas estén en pleno crecimiento y en el suelo exista un contenido de humedad aprovechable adecuado.

En términos generales, el fertilizante de base, generalmente  con fórmulas NPK, se debe aplicar al momento del establecimiento del pastizal, y según los requerimientos, hacer al menos una aplicación anual de estas fórmulas completas. Por su lado, los fertilizantes nitrogenados se aplicarán con mayor  frecuencia, en lo posible, después de cada corte o pastoreo siempre y cuando la humedad edáfica sea adecuada.

Para el momento de fertilizar, también es conveniente considerar el estado de desarrollo de las plantas, ya que las aplicaciones tardías son poco eficientes. Se recomienda fertilizar cuando las plantas se encuentran en pleno desarrollo vegetativo.

En suelos de textura gruesa, como las sabanas orientales y otras regiones del país con suelos de tendencia arenosa, el fertilizante de base se debe fraccionar varias veces a lo largo de la estación lluviosa, para lograr una mayor eficiencia en su uso por las plantas al disminuir las pérdidas por lavado fuera del perfil del suelo.

El manejo de la explotación determina la frecuencia y la calidad de la fertilización; así, cuando el manejo del pastizal es intensivo, la fertilización debe ser frecuente y abundante según los requerimientos del sistema; cuando el manejo es semi-intensivo, la fertilización será  estacional o estratégica; y cuando el manejo es extensivo, la fertilización es eventual.

Recomendaciones de fertilización de pastizales en Venezuela.

En Venezuela existe una variada gama de especies forrajeras, nativas e introducidas, que se utilizan en el establecimiento de potreros que algunas veces son para pastoreo, y en otras oportunidades, para corte en la producción de heno y silaje. En la mayoría de los casos, los niveles de rendimiento en biomasa y la calidad de los forrajes en la alimentación animal, y por ende el rendimiento en proteína animal y la salud de los animales, dependen profundamente de un adecuado programa de fertilización de los pastizales.

En nuestro país no hay mayor tradición en la fertilización de pastizales, con excepción de la producción intensiva de algunas gramíneas dedicadas a la producción de pacas de heno de elevada calidad, y de algunos productores que fertilizan al momento de sembrar algunas especies forrajeras de ciertas exigencias nutritivas. Sin embargo, se ha comprobado que uno de los aspectos que más contribuiría a elevar significativamente los rendimientos de carne de bovinos en el país, sería la fertilización de pastizales, especialmente con nitrógeno.

En el estado Zulia, en la zona del Sur del Lago de Maracaibo que es una de las regiones más importantes en la producción ganadera del país, Espinoza y Argenti (1997) destacan que solamente el 31% de los ganaderos fertilizan y que 46% no lo hace por falta de recursos y el resto considera que esta práctica es muy importante. No obstante, se ha demostrado que con una adecuada fertilización de los pastizales, tanto la eficiencia reproductiva de bovinos como el peso al destete se incrementan.

Con las especies de pasto que se utilizan comercialmente en Venezuela, se han realizado diversas zonificaciones (adaptación de las especies a determinadas condiciones de suelo y clima) y una de las más completas es la de L. Mancilla (2002), la cual se resume de la siguiente manera:


-Suelos de buena fertilidad y altura superior a 800 msnm:
Kikuyo (Pennisetum clandestinum)

-Suelos de tendencia ácida, de baja fertilidad natural y bien drenados:
Brachiaria brizantha, B. humidicola, B. decumbens, B. dyctioneura, Digitaria swazilandesis, Andropogon gayanus.

-Suelos de tendencia ácida, de moderada fertilidad y bien drenados:
B. humidicola, B. brizantha, Andropogon gayanus.

-Suelos de mediana fertilidad y mal drenados:
Pará (Brachiaria mutica), Tanner grass (B. radicans)

-Suelos de baja fertilidad y mal drenados:
Paja de sabana (Axonopus purpusii), Lambedora (Leersia hexandra), Paja de agua (Hymenachne amplexicaulis)

-Suelos con limitaciones de aridez:
Buffel grass (Cenchrus ciliaris), Rodesia (Setaria ancepts), Elefante enano (Pennisetum purpureum).

-Suelos sin limitaciones:
Elefante enano (P. purpureum), Guinea (Panicum maximum), Pangola (Digitaria decumbens), Bermuda (Cynodon dactylon)

En el caso de pastizales, al realizar programas de fertilización debemos considerar algunos aspectos muy específicos:

-Al manejar mejor los pastizales, incluyendo la fertilización, se puede elevar significativamente la capacidad de carga de los potreros y se mejoraría la productividad de carne y leche. En anterior oportunidad mencionamos que con un buen programa de fertilización la producción de biomasa de un potrero puede incrementarse hasta tres veces o más, pero se debe tener presente que ese incremento en la producción va a ser utilizado, o por los animales de la finca o porque va a ser vendido a otros productores que tengan limitaciones de fuentes de alimento para su ganado. También se puede aprovechar el incremento de rendimientos de los pastizales al fertilizarlos, para introducir y perfeccionar técnicas de conservación de forrajes que permitan su uso en épocas críticas del año, y así asegurar una adecuada alimentación a los rebaños durante todo el año sin que tengan que ser movilizados de un lado a otro, en la ganadería trashumante que ha caracterizado al llano venezolano.

-En Venezuela hay unos 5 millones de hectáreas de pasto sembradas y solo se fertilizan 372.000 ha, con un consumo total de fertilizantes NPK de 82.000 toneladas que corresponde a una dosis promedio de 222 kg/ha. Esto revela que nuestros ganaderos aplican poco fertilizante a las pocas pasturas que se fertilizan, y la mayor parte de estos fertilizantes aplicados a los pastos son fuentes nitrogenadas.

-Recordar también que cuando se va a fertilizar pasturas, debemos asegurar que el balance de la operación sea positivo, por ello se deben hacer evaluaciones económicas del uso de fertilizantes en los pastos.

Los programas de fertilización de forrajes van a depender, además de las condiciones del suelo y clima, de la especie forrajera y del sistema de producción. De esta manera, algunas situaciones comunes en Venezuela son las siguientes:

-Producción intensiva de heno: generalmente campos de bermuda para producir pacas de alta calidad, destinadas a alimentar caballos pura sangre, vacas de alta producción lechera y como fuente de fibra en la elaboración de alimentos balanceados para animales. Este tipo de explotación se realiza en suelos con pocas limitaciones de fertilidad porque sean así de forma natural o porque las limitaciones hayan sido corregidas, por lo que se recomienda aplicar sobre el pastizal 250 kg de fosfato monoamónico/ha más 250 kg de cloruro de potasio/ha, una vez al año y al inicio de la temporada de lluvias. Después de cada corte, aplicar 75 kg de N/ha procurando alternar las fuentes de N, una vez con urea y la siguiente con sulfato de amonio. Esta fertilización equivale aproximadamente a la aplicación de 477-130-150 kg/ha/año, de N-P-K respectivamente.

-En potreros dedicados principalmente a pastoreo y que eventualmente se puedan henificar, se recomienda fertilizar de la siguiente manera:

a.-Suelos ácidos, pobres en P y Ca: aplicar una vez al año a entrada de la estación lluviosa, 500 kg de roca fosfórica (fosforita)/ha, más 100 kg de fosfato monoamónico/ha, más 120 kg de cloruro de potasio/ha. Después de cada pastoreo, aplicar 75 kg de urea/ha ó 150 kg de sulfato de amonio/ha. Esto tiende a aumentar los rendimientos, la capacidad de carga del potrero, mejora la salud de los animales y promueve el aumento de la proporción de especies leguminosas nativas en el pastizal. Esta fertilización equivale aproximadamente a la aplicación de 220-152-72 kg/ha/año, de N-P-K respectivamente.

b.-Suelos de tendencia neutra a alcalina: estos suelos generalmente tienen buenos niveles nutritivos para la mayor parte de las especies forrajeras que se adaptan a estas condiciones. Para mantener esas buenas condiciones a lo largo del tiempo, se recomienda aplicar a entrada de la temporada de lluvias 100 kg de fosfato monoamónico/ha más 120 kg de cloruro de potasio/ha. Después de cada pastoreo, aplicar 75 kg de urea/ha ó 150 kg de sulfato de amonio/ha. Esta fertilización equivale aproximadamente a la aplicación de 220-63-72 kg/ha/año, de N-P-K respectivamente.

Para todos los casos, la intensidad de uso del pastizal va a influir en las modificaciones que se incorporen a los programas de fertilización.

Algunos aspectos importantes en los programas de fertilización de pastizales que ameritan ser enfatizados, son los siguientes:

Los programas de fertilización de pastizales tienen que ser rentables, lo cual implica que el beneficio obtenido por la práctica de fertilización debe superar el costo de la práctica. En este sentido, se le recomienda al productor o a su asesor, que mantenga un adecuado control de los egresos por la fertilización y de los ingresos adicionales que pudieran ocurrir por un aumento de la productividad en relación a no fertilizar. Esos ingresos adicionales o beneficios se pueden medir por el incremento en forraje producido al fertilizar en relación a no fertilizar, dándole un precio al forraje producido; o puede medirse por el aumento en la capacidad de carga de los potreros, incrementos en la producción de carne o leche, y por la salud de los animales, que implica ahorro en medicinas y en suplementos alimenticios.

Otro factor asociado a los programas de fertilización es la calidad de los forrajes producidos. Lógicamente, al aplicar un buen programa de fertilización a un pastizal, además del esperado incremento en la producción de biomasa, debe ocurrir un mejoramiento de su calidad medido por mayores tenores de proteína y una mayor y más balanceada concentración de nutrientes. Recordemos que los forrajes son la principal fuente de nutrientes para los herbívoros consumidores, y si un forraje no tiene las cantidades adecuadas de nutrientes, éstos deben suministrarse por medio de suplementos minerales o alimentos balanceados, incrementándose sustancialmente los costos de producción de carne y leche. Basta con recordar el caso de lo que denominaron “el síndrome de Santa María de Ipire”, cuando en esta región del país el ganado caía postrado por una alimentación a base de forrajes muy pobres en nutrientes, especialmente en fósforo y calcio.

La calidad de los forrajes también tiende a disminuir con la edad de las plantas, obteniéndose, en general, menores concentraciones de proteínas y de minerales a medida que la planta envejece. Sin embargo, un buen programa de fertilización permite manejar mejor los pastizales, de tal manera que a cada especie le demos la edad y la intensidad de uso (pastoreo o corte) más convenientes, para lograr niveles óptimos de biomasa producida y capacidad de recuperación del pastizal.

Para mayor información en relación a este tema se recomiendan las siguientes lecturas:

-Barnhart, S.K.; R.D. Voss and J.R. George. 1997. Fertilizing pasture. Department of Agronomy. Iowa State University. University Extension. Pm-869. Reprinted June 1997. USA.

-Bernal, J. y J. Espinoza. 2003. Manual de nutrición y fertilización de pastos. International Plant Nutrition Institute (IPNI). 3500 Parkway Lane. Suite 550. Norcross, GA 30092-2806. USA.

-Bernardi, A. C. de C. 2010. Adubaçao de campos de produçao de sementes de gramíneas forrageiras tropicais. Embrapa. Pecuária Sudeste. Brasil.

-Espinoza, F. y P. Argenti. 1997. Estrategias de fertilización en pasturas. FONAIAP DIVULGA Nº55. Enero-marzo 1997. FONAIAP, Maracay. Venezuela.

-Mancilla, L. 2002. La agricultura forrajera sustentable. Asociación Regional de Ganaderos del estado Barinas. Barinas. Venezuela.

-Newman, Y.C.; C. Mackowiak; R. Mylavoparn and M. Silvera. 2011. Fertilizing and liming forage crops. University of Florida IFAS Extension. SS-AGR-176.  April 2011. USA.

-Solórzano, P.R. 2001. Manual para la fertilización de cultivos en Venezuela. Agroisleña, C.A. Cagua, Aragua. Venezuela.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Marzo de 2019.



lunes, 25 de febrero de 2019

Los aborígenes en nuestro territorio, de Colón a Maduro.



A principios del año 1492, el navegante genovés Cristoforo Colombo, o Cristóbal Colón en español, andaba en la búsqueda de apoyo para emprender un viaje, con el fin de navegar por el Océano Atlántico hacia el oeste hasta alcanzar parte del continente asiático. Finalmente consiguió el apoyo y financiamiento de parte de los Reyes Católicos de España, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Enseguida Colón se dedicó a la búsqueda de embarcaciones y tripulantes, pudo reunir tres naves y noventa marinos lanzándose al mar, partiendo del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, llegando a la Isla de Guanahaní (actualmente perteneciente a Bahamas) el 12 de octubre, setenta días después de haber zarpado.

Rápidamente, Colón y su tripulación establecieron relaciones amistosas con los pobladores de la isla, los aborígenes, posiblemente los habitantes primitivos de aquel lugar, a los que erróneamente llamaron “indios” porque Colón creía que había llegado a la India. Estaban en el “Nuevo Mundo”, como se conoció esta parte del planeta hasta que se percataron que este lugar no estaba conectado por tierra con Europa y tampoco con la India, por lo que a partir de 1507 a este nuevo continente se le llamó América, en honor a Amerigo Vespucci, o Américo Vespucio en español, quien fue protagonista del descubrimiento del Nuevo Mundo y de su identificación como un nuevo continente.

Posterior al Descubrimiento de América, gracias a la valiente y extraordinaria aventura Colombina de cruzar el mar océano viajando desde España hacia el oeste, vinieron la conquista y la colonización del nuevo continente en las cuales intervinieron, además de España, potencias europeas como Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda, entre otras.

Esas etapas: descubrimiento, conquista y colonización de América, iban a ocurrir, tenían que ocurrir. Cualquier navegante de la época, en la búsqueda de nuevas rutas marítimas podía llegar por primera vez a estas tierras desconocidas, pero a Cristóbal Colón le correspondió la gloria de haberlo conseguido, por lo que históricamente es considerado el “Descubridor de América”, y en la mayor parte del nuevo continente, se celebra el 12 de octubre como el “Día del Descubrimiento de América”.

Después del descubrimiento vino la barbarie de la conquista. Esta etapa enfrentó la resistencia de numerosas tribus de aborígenes, dirigidas por valientes caciques, que le dificultaron el trabajo a los invasores. Con sus lanzas y flechas, durante muchos años, resistieron ante expertos guerreros, quienes estaban protegidos por fuertes vestiduras, montando amaestradas cabalgaduras, utilizando arcabuces y armas blancas metálicas bien diseñadas para la guerra.

En estas confrontaciones destacaron caciques como Guaicaipuro, Chacao, Tamanaco, Arichuna, Maracay, Baruta, Guaicamacuto, Manaure, Mara, Paramacay, Paramaconi, Tamanaco, Tiuna, Nigale y muchos otros. En Venezuela se le ha rendido tributo permanente a estos héroes de aquellos episodios. Muchos puntos de importancia de nuestro territorio han sido bautizados con sus nombres, como un recuerdo imperecedero de sus glorias. Por cierto, Nigale, cacique de los Zaparas y guardián de la entrada al Lago de Maracaibo, iba a ser honrado colocando su nombre al segundo puente sobre el lago ofrecido por el régimen chavista, y como todos sus actos, no pasó de las intenciones y posiblemente del mal gasto de cuantiosas cantidades de dinero.

Cristóbal Colón no tuvo nada que ver con la barbarie de la conquista, sin embargo, desde que llegó al poder en Venezuela el socialismo del siglo XXI, con su característica actitud populista, se inició una campaña contra Colón, la cual terminó en la destrucción de los monumentos erigidos en honor a tan especial personaje de la Historia Universal, y en el bautizo como “Día de la Resistencia Indígena” al 12 de octubre de cada año.

Ese amor por los aborígenes, fue utilizado por el actual régimen chavista-madurista como pantalla de su hipócrita acercamiento con estos ancestros de nuestro mestizaje, actitud que también ha mostrado con la población más pobre de nuestra sociedad, aparentando ayudarlos a progresar, y al final, condicionándolos a una total dependencia o moderna esclavitud.

En la medida que esos aborígenes y pobres se cansan de su permanente y precaria situación, y comienzan a protestar y a reclamar derechos ciudadanos, en esa misma medida comienzan a ser agredidos por las fuerzas represoras del régimen. Al dejar de obedecer y abandonar el comportamiento sumiso ante la voluntad del régimen, los acosan, los hostigan, los asesinan. Ejemplo de esto ha ocurrido en las recientes protestas en el país, promovidas y lideradas desde las barriadas populares de nuestras ciudades, cuando los chismosos, correveidiles, adulantes del régimen, delataron a jóvenes que participaron en estas protestas y fueron buscados por los opresores para apresarlos, torturarlos y hasta asesinarlos.

Sin embargo, quizás lo más triste es lo que está ocurriendo con los aborígenes en los momentos actuales. La ayuda humanitaria que necesita Venezuela con urgencia, ha llegado a las fronteras del territorio. El régimen se ha opuesto a su ingreso al país donde hace tanta falta para salvar vidas. Infinidad de voluntarios se han ofrecido para colaborar en la entrada de esa ayuda humanitaria y su distribución hacia los sitios, donde alimentos y medicinas, son requeridos con mayor urgencia. Uno de esos grupos de voluntarios han sido los Pemones, quienes habitan en la Gran Sabana, pero han sido reprimidos con saña, asesinados a mansalva. Nuevamente nuestros aborígenes enfrentan sus lanzas y flechas al moderno armamento de este vergonzoso ejército venezolano, que acepta la barbarie ordenada por el régimen a través de cubanos, quienes han invadido con autorización de Chávez y ahora de Maduro, nuestro ejército y otras instituciones del país.

¿Qué le puede importar a un cubano de éstos o a otros invasores autorizados, que sea asesinado un venezolano? Le ha tocado el turno al Pueblo Pemón, quienes dignamente han enfrentado a sus agresores, a costa de sus vidas y de su tranquilidad en estas tierras que han habitado por siglos. La barbarie de los conquistadores contra los aborígenes, tan criticada por Chávez, Maduro y todo su círculo de “jala bolas”, parece que se queda pequeña ante la actual masacre contra los pemones, en pleno siglo XXI, sobre todo cuando estos venezolanos han querido contribuir con una causa tan noble, como la entrada de la ayuda humanitaria a nuestro territorio.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Febrero de 2019.



domingo, 24 de febrero de 2019

Planes para el día después. Agricultura XVI: Un servicio de extensión y de asistencia técnica


 


Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos el tema de la necesidad de un servicio de extensión agrícola y de asistencia técnica.

Un servicio de extensión agrícola y de asistencia técnica


La extensión agrícola y la asistencia técnica en el campo ha sido ofrecida en Venezuela por diversas organizaciones y, en los últimos años, ante la ausencia de un organismo oficial que pudiera coordinar todas estas actividades, lo poco que se brinda a los productores es aportado por algunas universidades e institutos tecnológicos, y por las pocas empresas privadas que aún permanecen suministrando insumos para la agricultura y realizando labores de asistencia técnica.

Se considera que las Demostradoras del Hogar Campesino, fueron de los primeros grupos que fungieron como agentes de extensión en los hogares campesinos y, aunque su labor estaba dirigida hacia el mejoramiento de las amas de casa y el bienestar de las familias campesinas, no dejan de ser importantes como extensionistas en nuestro mundo agrícola.

En la estructura del antiguo Ministerio de Agricultura y Cría (MAC) existía una Dirección General de Extensión Agrícola, la cual tenía secciones y personal entrenado para las actividades de extensión en todas las oficinas del MAC, distribuidas en todo el territorio nacional. Esa Dirección General fue eliminada hace varios años y nadie tomó la responsabilidad de esta actividad tan importante para la agricultura.

La extensión, el extensionista o agente de extensión agrícola, representa la conexión directa de los centros donde se imparte educación e investigación agrícola y de las empresas que ofrecen insumos para esta actividad, con los productores. La extensión es la ligazón de los avances de la ciencia y la tecnología con los productores, la cual funciona en ambos sentidos. Por un lado el agricultor informa al extensionista de algún problema en sus cultivos y éste le busca solución, personalmente o acudiendo a los centros donde puede conseguir las respuestas correspondientes, llevando luego al agricultor la solución encontrada. Por otro lado, el agente de extensión le informa al agricultor acerca de las novedades que van apareciendo en los centros de investigación agrícola para el mejoramiento de la productividad, para administrar mejor su negocio, para proteger cada vez más el ambiente, trata de convencerlo y el agricultor pone en práctica esos avances.

Las labores de extensión agrícola no solo son beneficiosas para el agricultor y la agricultura, sino también para la programación de actividades en los centros de investigación. La búsqueda de respuesta a problemas particulares de un productor, o problemas que afectan a un cultivo, o a una región o al país entero, lleva al agente de extensión a informar en los centros de investigación agrícola del problema en cuestión. Si existe la solución, el extensionista la lleva al productor, de lo contrario el instituto de investigación puede programar algunas líneas que le permitan tratar de encontrar esa solución. Es una labor coordinada, donde la presencia del agente de extensión es fundamental, lo que significa que para tener una agricultura próspera debe existir en el país un efectivo servicio de extensión agrícola.

Una vez que el extensionista tiene una respuesta para un problema particular de un agricultor, procura explicarle la solución de manera teórica o práctica, o teórica-práctica según sea la naturaleza de dicha solución. Cuando la respuesta es a un problema que va más allá de un agricultor aislado, el extensionista debe explicar la solución recurriendo a opciones de información multipersonal, como talleres, seminarios, demostraciones, días de campo, donde él participa en conjunto con los especialistas e investigadores que sean necesarios y donde el público que asiste son los agricultores interesados. También se recurre a esas herramientas, en especial a los días de campo, cuando se quiere mostrar a los productores nuevos cultivares o material genético de una determinada especie cultivada, o nuevos productos para la protección de sus cultivos, o nuevas metodologías para la realización de una determinada labor, etc.

Otra herramienta de la extensión agrícola lo constituye un buen material divulgativo, que explique de la manera más sencilla posible, tanto en forma escrita como gráfica, cómo realizar determinadas actividades agrícolas, que pueden ir desde la labor más sencilla hasta la descripción de todo el ciclo de cultivo de una determinada especie vegetal. También deben existir órganos divulgativos de publicación periódica, que informen sobre lo cotidiano de la actividad agrícola nacional y mundial.

Actualmente en Venezuela, la poca actividad que se puede considerar de extensión en el campo agrícola por parte de entes oficiales, está orientada más que todo hacia el adoctrinamiento de la población en un esquema de gobierno y no hacia lo que realmente es específicamente importante para la agricultura. Para apoyar la producción agrícola interna tiene que existir una verdadera actividad de extensión, que abarque todos los aspectos de su competencia de una manera formal y eficiente.

Definitivamente, ante la ausencia de un organismo oficial dedicado a la extensión agrícola, es perentorio organizar en el país un verdadero Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica, que permita crear un vínculo fuerte y permanente entre el productor del campo y las instituciones de investigación y educación agrícola, así como con todas las actividades comerciales que van desde la adquisición de los recursos para la producción hasta la venta de la cosecha.

El Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica pudiera ser una dependencia del Ministerio de Agricultura, o pudiera ser un instituto autónomo, o vinculado a cualquier otra instancia gubernamental, pero lo importante es que tenga una estructura y una organización que le permita cumplir cabalmente su misión. Debe existir una oficina central donde se encuentren sus directivos y donde se produzcan las políticas que van a orientar esta actividad en el país. Además, en las oficinas regionales del ministerio que funcionan en cada estado, o en un local independiente, debe existir una sección o departamento del Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica que pueda atender con prontitud las necesidades presentadas por los productores, en forma individual o por medio de sus asociaciones respectivas.

En estas oficinas regionales, o en grupos de oficinas afines, debe contarse con el apoyo de especialistas en disciplinas comunes a los cultivos, como por ejemplo especialistas en combate de malezas, fitopatólogos, entomólogos, especialistas en fertilización de cultivos, en mecanización, etc. Si en las oficinas regionales del ministerio no existieran tales especialistas, debe recurrirse a las universidades u otras instituciones de investigación cercanas que cuenten con personal de esta categoría. Lo importante es que todos aquellos que participen en este servicio estén convencidos de la proyección e influencia que deben tener hacia los agricultores, especialmente los agentes de extensión, que tienen que ser preparados técnicamente y en sus relaciones interpersonales para ganarse la confianza de los productores asistidos.

El personal técnico que va a laborar en el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica debe ser minuciosamente seleccionado. Para las posiciones directivas y de coordinación deben ser profesionales de comprobada experiencia e intachable trayectoria profesional. Los que van a desempeñarse como  agentes de extensión, tienen que recibir una instrucción específica para que puedan cumplir cabalmente sus funciones. Esa instrucción debe contemplar cursos para el desarrollo de relaciones interpersonales que favorezcan su trato con los productores y luego la instrucción técnica necesaria.

El desarrollo o afianzamiento de actitudes personales para el trato del extensionista con los agricultores, se implementa con alguna institución de educación que se especialice en esta área y es la misma para todos los individuos seleccionables para trabajar en el servicio. Se pueden organizar cursos por regiones para facilidad de la asistencia y atención de los candidatos. La instrucción técnica o ampliación de los conocimientos para los candidatos preseleccionados, se debe realizar contratando los servicios de las universidades regionales, o de organizaciones privadas, o de especialistas independientes, que puedan ofrecer este servicio.

Durante el avance de esta etapa de instrucción se realiza una evaluación continua de los candidatos, que permita seleccionar sobre la marcha a los más adecuados, a los que muestren mejores condiciones personales y técnicas para el trabajo que realizarán, para evitar la pérdida de tiempo y esfuerzo en una actividad que es por demás costosa para el gobierno.

En la oficina central del Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica se debe realizar todo lo relativo a publicaciones y material divulgativo en general, para lo cual es preciso contar con personal capacitado en esta materia, o contratar este servicio con alguna oficina especializada. En el país existe experiencia en esto, basta con recordar ejemplos como la publicación El Agricultor Venezolano o toda la trayectoria que tuvo el Consejo de Bienestar Rural (CBR) en estas actividades. Por supuesto, hoy en día, es fundamental incluir el mundo virtual de internet para estas actividades de instrucción y divulgación.

Una opción para que el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica no represente una organización burocrática en exceso, sería combinarlo con oficinas privadas de asistencia técnica a los agricultores. Esto se ha practicado con anterioridad en el país con evidente éxito por lo que vale la pena revisarlo y considerarlo.

Un ejemplo de la asistencia técnica privada en la agricultura venezolana se implementó como parte del PRA, que son las siglas de Programa Racional Agrícola. Recuerdo que éste fue un programa llevado a cabo por la empresa Protinal, C.A., e instrumentado para la producción de sorgo granífero principalmente en los estados Guárico y Barinas en los años setenta del siglo pasado. En estos casos la asistencia técnica debe ser pagada por el agricultor, se considera un costo de producción y así se incluye en los programas crediticios.

Esas empresas de asistencia técnica estarían conformadas por un grupo de agrotécnicos, quienes también recibirían la debida instrucción para poder apoyar adecuadamente a los agricultores. Para poder ejercer sus funciones, la calidad de los profesionales que forman parte de estas empresas será evaluada y aprobada por el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica y la supervisión de sus actividades pudiera ser responsabilidad de las oficinas regionales del mismo servicio.

Si en algún momento se llegase a establecer que la venta de los biocidas de uso en agricultura, que tienen restricciones debido a su elevado grado de toxicidad para la vida de humanos, animales domésticos y fauna silvestre, tiene que estar autorizada por personal profesional del agro, debidamente acreditado ante las instancias oficiales que se seleccionasen para ello, estas empresas de asistencia técnica también pudiesen realizar estas funciones una vez que sean autorizadas.

Finalmente, es recomendable estudiar el funcionamiento de algunos servicios de extensión exitosos en el mundo como es el caso del Servicio de Extensión del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, o lo existente en países vecinos como Brasil, o cualquier otro conocido que pueda ser de interés para la agricultura venezolana.



Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Febrero de 2019.



jueves, 14 de febrero de 2019

Pequiven reactivó planta de urea. Eureka.



Para el sector agrícola venezolano es una buena noticia que Pequiven haya anunciado la reactivación de la planta de producción de urea de Morón, para producir 50 toneladas de urea por hora. Suponiendo que dicha planta va a trabajar en promedio 16 horas por día, la producción diaria promedio sería de 800 toneladas de urea, que pudieran servir para abonar 3.200 hectáreas/día a razón de 250 kg de urea/ha, equivalente a una dosis de 115 kg de N/ha, suficiente para cubrir los requerimientos de la mayoría de los cultivos.

Si se baja la dosis de urea a 200 kg/ha, equivalente a 92 kg de N/ha, que sigue siendo una dosis aceptable aunque insuficiente para muchos sistemas suelo-planta, con esas 800 toneladas de urea que se producen diariamente se pudieran fertilizar 4.000 hectáreas/día. En este caso, para abonar 2.000.000 de hectáreas se necesita la producción de urea durante 500 días. Para abonar 1.500.000 hectáreas con esa dosis de 200 kg/ha, se necesitaría la producción de urea durante 375 días, es decir, un poco más de un año y las siembras deben comenzar en la segunda quincena de abril, o sea, 60 días a partir de este momento.

Si lo analizamos desde otro punto de vista, podemos apreciar que con la producción de urea desde ahora (digamos 15 de febrero) hasta finales de mayo, cuando han transcurrido 105 días, se habría producido fertilizante para cubrir 420.000 hectáreas, que es quizás un tercio de lo que ya se debería haber sembrado por esa fecha. Todo esto, aplicando una dosis de N un poco baja en muchos casos, y suponiendo que la planta trabaje a un buen ritmo y toda esa urea se destine al campo venezolano.

Lo que se quiere mostrar es que esas informaciones de 50 toneladas/hora impresionan a las personas que no conocen el proceso agrícola. Esa información ha debido venir acompañada con una explicación, como por ejemplo “sabemos que esa es una cantidad de urea insuficiente en relación a nuestras necesidades, pero estamos trabajando para repotenciar y aumentar la producción de abonos nitrogenados en las otras plantas que tiene Pequiven”. Con una explicación como esa, por supuesto que la urea sigue siendo insuficiente, pero es una manifestación de sinceridad y de que al menos tienen idea de cuáles son las necesidades reales de los agricultores.

Es importante señalar, según la noticia difundida, que la señora María Eugenia Noroño indicó que “la mayor parte de esta producción de urea está dirigida al mercado nacional”. La otra parte, seguramente, es para regalarla a Cuba, Nicaragua y algunos de los pequeños países caribeños.

Otro detalle a considerar, es que para distribuir esa urea a las unidades de producción se debe ensacar. Éste es otro proceso que consume tiempo y requiere de ciertos materiales y equipos. Por ejemplo, se necesitan sacos con capacidad para 50 kg, por lo que desde ahora hasta finales de mayo se necesitarían más de 1.600.000 sacos. La pregunta es ¿Dónde están esos sacos?

Recordemos que hace un poco más de un año, se reportó que las plantas de olefinas y poliolefinas de Pequiven, no estaban trabajando porque no había suministro de propano y etano, que son las materias primas para producir propileno y etileno. La polimerización de estas olefinas permite producir poliolefinas, que son las fibras de polipropileno y polietileno, utilizadas, entre otras cosas, para fabricar los sacos que sirven de envase a los fertilizantes. Esta situación paralizó a las empresas fabricantes de sacos para los fertilizantes. Si este problema con las plantas de olefinas y poliolefinas no se ha solucionado, estamos ante otro obstáculo para que la urea llegue oportunamente y en buenas condiciones a las fincas de las diferentes regiones agrícolas del país.

Sería de interés nacional, que en unos 40 días, digamos alrededor del 25 de marzo, Pequiven informe sobre la marcha de la producción de urea y su distribución a las fincas venezolanas. Esperemos que con buenas noticias y para el éxito de nuestra agricultura, podamos gritar como lo hizo Arquímedes, ¡¡Eureka!!, lo hemos logrado. Aunque eso sea una anormalidad para el régimen socialista del siglo XXI.

Es bueno destacar que con esta información oficial, se está considerando solamente la producción de urea y el suministro de parte del nitrógeno requerido en nuestros campos agrícolas, cuando para un buen programa de fertilización se debe aplicar además fertilizantes a base de fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, hierro, manganeso, cobre, zinc, boro y molibdeno. Los fosfatados también deberían ser producidos por Pequiven, y el resto de nutrientes con excepción del calcio, se deben importar para procesarlos en las plantas nacionales y producir fertilizantes complejos de los que se llaman popularmente fórmulas NPK. Es un trabajo enorme que va mucho más allá de esta información.

Esperemos….

Sin fertilizantes es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/


Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Febrero de 2019.

jueves, 7 de febrero de 2019

Planes para el día después. Agricultura XV: Pequiven tiene una ardua tarea con los fertilizantes.



La industria de fertilizantes en Venezuela comenzó en 1956, cuando se creó el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP) a partir de la recién fundada Industria Petroquímica Nacional en 1953. El IVP comienza la producción interna de fertilizantes sobre la base de la existencia de los recursos gas natural y roca fosfórica, que son fundamentales para la elaboración de fertilizantes nitrogenados y fosfatados.

Efectivamente, para producir los fertilizantes nitrogenados disponemos de gas natural que contiene más de 80% de metano (CH4) como fuente de hidrógeno (H) y abunda en nuestro subsuelo libre o asociado a la extracción de petróleo; y disponemos del aire que respiramos que contiene alrededor de 79% de nitrógeno (N) por lo que se considera una fuente inagotable de este elemento. Con H y N se sintetiza amoníaco, a partir del cual se produce el resto de fertilizantes nitrogenados y otros productos. Para producir los fertilizantes fosfatados disponemos de inmensas reservas de roca fosfórica ubicadas en más de 50 localidades del país, con los yacimientos más importantes en los estados Barinas, Falcón, Mérida, Táchira y Zulia.

La evolución de la industria de fertilizantes ha llevado a que Venezuela tenga una capacidad potencial de producción de fertilizantes nitrogenados y fosfatados bastante grande, pero es muy desalentador ver como la producción real ha venido disminuyendo progresivamente por problemas en las plantas productoras, especialmente falta de mantenimiento oportuno y escasez de materia prima, como ha ocurrido en el caso de suministro insuficiente de gas natural a la planta de nitrogenados de El Tablazo. Así, para el año 2004, Venezuela llega a tener una capacidad potencial de producción de abonos nitrogenados de 2.510.000 toneladas, que representa el 32% de la capacidad de producción de toda Latinoamérica, pero ese año solamente se produjeron unas 370.000 toneladas, lo que representó aproximadamente el 15% del potencial de producción. Ese mismo año, solamente se llegó a procesar 350.000 toneladas de roca fosfórica micronizada para producir ácido fosfórico, fosfato diamónico especial (conocido en el mercado como DAPITO), y roca fosfórica parcialmente acidulada (conocida en el mercado como Superphosfertil), cifras que están muy por debajo de la capacidad potencial de producción de fertilizantes fosfatados.

La industria de fertilizantes nitrogenados de Venezuela, en lugar de crecer en su producción como lo demandaría una agricultura creciente, lo que ha hecho es decrecer en los últimos años, a pesar que recientemente se ha puesto en funcionamiento parcial una nueva planta de amoníaco y urea en Morón, estado Carabobo. Posiblemente una solución sería repotenciar las plantas de amoníaco y urea más antiguas de Morón y El Tablazo, para incrementar la producción de urea, así como la de Fertinitro en Barcelona, estado Anzoátegui, para incrementar la capacidad de exportación de este producto, y en conjunto, para que se pueda colocar la urea oportunamente en la regiones agrícolas del país. La nueva planta de amoníaco y urea de Morón, de una gran capacidad de producción, aparentemente requiere el suministro de suficiente energía eléctrica para su cabal funcionamiento, lo cual es actualmente una crisis nacional.

La roca fosfórica es la materia prima para la producción de los fertilizantes fosfatados. Se han realizado diversos estudios para estimar y conocer las reservas de rocas fosfóricas en nuestros yacimientos, encontrándose que en Venezuela existen recursos fosfáticos indicados e inferidos del orden de 2.652 millones de toneladas. Si estimamos un consumo deseable de fosfatos en unas 400.000 toneladas de P2O5 por año, los recursos posibles serían capaces de cubrir la demanda actual de P2O5 durante más de 1.432 años estimando un tenor de 21,6% de P2O5 en las rocas. La mayor parte de estas rocas se encuentran en el estado Táchira en los yacimientos de Montefresco, Navay y Lobatera, siendo los más importantes los de San Joaquín de Navay que se estiman en 115 millones de toneladas de reservas probadas, por lo que solo estos yacimientos de Navay cubrirían toda la demanda nacional actual durante unos 65 años.

En el estado Falcón se encuentran las minas de Riecito, cuya roca es utilizada en la planta de fertilizantes del Complejo Morón, en el estado Carabobo, pero solo tienen reservas probadas por unos 17 millones de toneladas por lo que están resultando insuficientes para satisfacer la demanda de esta planta. La gran reserva de roca fosfórica de las minas de Navay, se proyecta utilizarlas con un gran complejo petroquímico en las cercanías de San Joaquín de Navay, municipio Abejales en el sur este del estado Táchira.

Como vemos, en Venezuela tenemos recursos de materia prima y algo de infraestructura que nos proporcionan un gran potencial para la producción de fertilizantes fosfatados, que pudieran cubrir la demanda interna y hasta pudieran exportarse los excedentes. Sin embargo, importamos fertilizantes fosfatados para cubrir buena parte de la demanda interna porque a pesar de tanto potencial para su fabricación la industria es muy ineficiente, entre otros, por los dos siguientes aspectos:

1.-Complejo Morón: esta planta no puede trabajar a total capacidad ya que por años no se le ha dado el mantenimiento que requiere y su futuro está muy comprometido porque las reservas de las minas de Riecito están escaseando y no se le ha buscado solución. Aparentemente, se debe hacer algunas modificaciones a nivel de las minas para ampliar su vida útil, y otra opción sería utilizar otras minas cercanas como el caso de Lizardo, en el mismo estado Falcón. Por supuesto, es impostergable reponteciar la planta en su totalidad.

2.-Complejo Petroquímico Navay: la primera piedra para la construcción de este complejo fue colocada el 23 de septiembre del año 2007, y dos años más tarde, el entonces presidente de la república, anunciaba su progreso y sus bondades alabando la tecnología de los bielorusos que estaban encargados de adelantar dicho proyecto, que pronto estaría en funcionamiento.

Con todos estos beneficios de disponer de inmensos depósitos de fosforita de buena calidad para su procesamiento y cientos de millones de dólares aportados para la construcción y puesta en marcha del complejo industrial de Navay, con capacidad proyectada para procesar 2,5 millones de toneladas de roca anualmente, en diciembre del año 2013 el gobernador del estado Táchira anunciaba apoyar la culminación de esta importante obra. A pesar de todas esas acciones, que no van más allá de su proclamación propagandística, llegamos al año 2019 sin la conclusión de la construcción del complejo y sin esperanza de una fecha cierta para su culminación.

Por esas dos razones mencionadas, entre otras, la industria nacional de fertilizantes fosfatados no es capaz de satisfacer la demanda interna, perdiéndose todo ese potencial que tenemos y recurriendo a la importación de un insumo tan importante para el tratamiento de nuestros suelos ácidos y pobres en este nutriente esencial.

En el corto y mediano plazo, para la recuperación de la agricultura venezolana, se deben sembrar  con los cultivos más importantes, sin incluir forrajes, unos 3,5 millones de hectáreas. Para fertilizar esa superficie se requiere como mínimo unas 700.000 toneladas de fertilizantes nitrogenados y alrededor de 1.250.000 toneladas de fertilizantes NPK. En estos últimos se puede incluir un 60% o 750.000 toneladas de fosfatos de amonio o de superfosfatos, para aplicarlos como fertilizantes simples o para producir complejos NPK y mezclas físicas. Si consideramos que la producción nacional actual de nitrogenados más fosfatados está alrededor de 480.000 toneladas, tenemos un déficit en estos dos tipos de productos del orden de 970.000 toneladas, que resulta de restar 1.450.000 (700.000+750.000) que pudiéramos producir, menos 480.000 toneladas que es lo que aparentemente se está produciendo.

Los recursos naturales constituidos por gas natural, nitrógeno atmosférico y los yacimientos de roca fosfórica, son más que suficientes para producir esas 970.000 toneladas de nitrogenados y fosfatados faltantes, pero la limitante es la capacidad de las plantas para producir dichos insumos. Entonces, Pequiven tiene el gran reto de acondicionar y completar su infraestructura para que esos fertilizantes se produzcan en el país y aprovechemos los recursos naturales disponibles.


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Febrero de 2019

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

viernes, 1 de febrero de 2019

Planes para el día después. Agricultura XIV: Pronto comenzaremos a recuperar la agricultura.



Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, y creo que su día después está muy cerca. Nuestros agricultores, quienes bregan día tras día produciendo comida para la población, labrando la tierra, abonando los suelos para mejorarle su vida, abriendo surcos, sembrando las semillas para que germinen y comience a ocurrir el milagro salvador de la fotosíntesis, cuidando sus cultivos, recogiendo los frutos de su esfuerzo y llevándolos adonde puedan saciar las necesidades nutritivas de la gente, están felices porque, parodiando al insigne Don Andrés Bello,…….

-Los ganaderos se regocijan cuando:

……”y greyes van sin cuento
paciendo su verdura, desde el llano
que tiene por lindero el horizonte,
hasta el erguido monte,
de inaccesible nieve siempre cano”…..

-Los cañicultores brincan de alegría porque:

…..”Abrigo den los valles
a la sedienta caña……
…..Tú das la caña hermosa
de do la miel se acendra,
por quien desdeña el mundo los panales”….

-Los fruticultores nos brindarán exquisitos frutos:

…..”y el ananás sazona su ambrosía.
Tendida para ti la fresca parcha
en enramadas de verdor lozano,
cuelga de sus sarmientos trepadores
nectáreos globos y franjadas flores…..
…..y para ti el banano
desmaya al peso de su dulce carga…..
…..la manzana y la pera
en la fresca montaña
el cielo olviden de su madre España”…..

-Los cultivadores de café y cacao celebrarán cuando:

…..”adorne la ladera
el cafetal; ampare
a la tierna teobroma en la ribera
la sombra maternal de su bucare”…..

-Los productores de raíces y tubérculos se alegrarán cuando sus plantas produzcan:

…..”su blanco pan la yuca;
sus rubias pomas la patata educa”…..

-Los que siembran esperanzas disfrutarán:

…..”y para ti el maíz, jefe altanero
de la espigada tribu, hincha su grano…..
…..y el algodón despliega el aura leve
las rosas de oro y el vellón de nieve”…..

-Y a los agricultores, Don Andrés Bello les dijo:

…..”Id a gozar la suerte campesina;
la regalada paz, que ni rencores
al labrador, ni envidias acibaran;
la cama que mullida le preparan
el contento, el trabajo, el aire puro,
y el sabor de los fáciles manjares,
que dispendiosa gula no le aceda;
y el asilo seguro
de sus patrios hogares
que a la salud y al regocijo hospeda”…..

Están llegando los días en los que cuando el sol comienza a despertar, ya rugen los motores de los tractores, ya el humeante café sobre el fogón perfuma la mañana, ya el ordeño está en progreso y las aves han iniciado su concierto matutino, anunciando que está comenzando la recuperación de la agricultura venezolana.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Febrero de 2019.



lunes, 28 de enero de 2019

El deporte romántico del siglo XX y el baloncesto aragüeño.



Seguramente, en muchos países la actividad deportiva estuvo rodeada de romanticismo, hasta que el profesionalismo de los atletas, su consideración del deporte como una profesión y un medio de vida, eliminó esa sensación de placer, de diversión de la actividad deportiva, por la responsabilidad de tener que competir con el fin de generar dividendos para una franquicia a la cual “pertenece”.

En el caso de Venezuela, he sido testigo del deporte desde los años cincuenta del siglo pasado, ya que nací en el año 1943 y comencé a interesarme por el deporte organizado en mi adolescencia. Desde muy pequeño disfrutaba jugar “pelota” de goma en las calles de Maracay, ciudad a la cual llegamos desde Lagunillas del Zulia en nuestro tránsito hacia el centro del país. Allí viví hasta los 9 años de edad y luego nos mudamos a Caracas donde seguí con mis juegos infantiles pero también jugando pelota de goma, y al llegar a la adolescencia, a jugar caimaneras en la inmensidad de terrenos pedregosos que había en la Urbanización Carlos Delgado Chalbaud (Coche).

A partir de 1958 realicé mis primeros pasos en el baloncesto y este deporte me cautivó, dedicándole la mayor parte de mi tiempo a las enseñanzas de Celestino Aellos en las estrategias de este deporte. Participábamos, entre otros, en competencias Inter Liceistas, Inter Parques del Consejo Venezolano del Niño, campeonatos distritales y atendiendo algunas invitaciones de intercambio deportivo. Así fuimos madurando en el equipo Los Cedros, categoría juvenil, con Freddy Guerra, Luis Herrera, Ricardo Sanguino, Marcos Mata, Pedro García y otros, marcando una época en Caracas al ganar prácticamente todos los campeonatos en los que logramos participar.

En 1960, me fui de nuevo a Maracay a estudiar en la Facultad de Agronomía de la UCV, y por supuesto, comencé a participar en los Juegos Inter Facultades en baloncesto y volibol. Pero lo mejor fue que pasé a integrar el equipo de la Universidad Central que participaba en los campeonatos estadales de baloncesto, haciendo equipo con Pedro “Camagüey” Espinosa, Rafael “Puro Estilo” Romero, Rodolfo Ramirez, Anibal Pino, Alí Vals y otros. Allí enfrentamos las otras divisas tradicionales de Aragua que eran Escuela de Aviación Militar, Fuerza Aérea de Venezuela y Real Calicanto. Entre los adversarios recuerdo a Carlos Herrera y por supuesto a Clifford Fenton Johnson, alias “Mauricio”. Por aquella época, finales de los cincuenta y comienzo de los sesenta, Aragua fue el equipo más ganador en los torneos nacionales con cinco triunfos, y con una gran rivalidad con el equipo del estado Carabobo, que contaba entre sus filas a grandes de este deporte como Arcadio Silva, Gustavo López y más adelante Tulio Sánchez y otros. ¡¡Cómo disfrutábamos aquellos encuentros en la Maestranza César Girón, con plaza llena y la disputa acalorada entre las barras de Aragua y Carabobo!!.

Los integrantes de la selección aragüeña de baloncesto eran unos héroes regionales, y hasta cierto punto nacionales, cuando muchos de ellos pasaban a formar parte de la selección nacional para competencias internacionales. Especialmente Camagüey, Puro Estilo y Mauricio Johnson, con el tiempo se convirtieron en íconos de la Ciudad Jardín, Maracay. Hoy, estos tres deportistas y otros integrantes de aquel equipo de la era romántica del deporte en Venezuela, se han marchado a otra dimensión, pero nos han dejado cientos de recuerdos y un ejemplo de una vida donde compartieron los sudores en las canchas con los estudios en las aulas universitarias o en otras actividades profesionales, dedicada además en algunos casos, a la enseñanza deportiva y a la dirección técnica en equipos que hoy compiten en la Liga de Basquetbol Profesional.

A comienzos de la década de los setenta inicia actividades la Liga Especial de Baloncesto, con visos de profesionalismo, y con la incorporación de jugadores extranjeros. Esta liga, ha sido muy importante para el crecimiento del nivel de juego en el baloncesto nacional, ha permitido que muchos jóvenes venezolanos lo hayan tomado como su profesión para satisfacer sus necesidades económicas y ha permitido, que en ocasiones, nuestra selección nacional haya llegado a obtener triunfos insospechados, hasta competir en Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales.

Sin embargo, esta liga que agrupa a los equipos profesionales de baloncesto, las irregularidades de los Juegos Nacionales de Mayores y Juveniles, de los Juegos Inter Liceistas, de los Juegos Inter Facultades, de los Juegos Nacionales Universitarios y de otros niveles de competencia que se han eliminado con el tiempo, han contribuido al fin del romanticismo deportivo del siglo XX.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Enero de 2019.