sábado, 14 de julio de 2018


Apetencias personales o unidad de acción.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Julio 2018.

No me considero ni siquiera aprendiz o aficionado a la política, pero estoy convencido y me atrevo a decir, al igual que lo expresa la mayoría, que los venezolanos opuestos al actual gobierno lo que necesitamos es unidad de acción. Por supuesto, unidad de pensamiento es imposible en movimientos democráticos, donde cada quien sigue ideologías particulares y se rige por los estatutos de su propio partido político. Cuando estemos en democracia, esos partidos y sus líderes tendrán la oportunidad de hacer sus ofertas y tratar de captar simpatizantes, pero en estos momentos de tragedia nacional, cuando un gobierno no tiene pueblo pero tiene la fuerza bruta para mantenerse en el poder, todos debemos empujar en la misma dirección, debemos tener unidad de acción. De otra manera, el gobierno continuará con sus martingalas, seguiremos arruinando nuestras vidas y llegaremos a un punto de equilibrio en la pobreza, en la miseria, como ha ocurrido en Cuba durante más de sesenta años.

En estos años de gobierno socialista, partidos y líderes en la oposición han tenido oportunidades para llegar al poder. Es el caso de Enrique Capriles, quien logró amalgamar a la oposición y a pesar de parecer ganador en alguna oportunidad, nunca llegó a la meta deseada. Enrique sabe que le pasó su momento de máximo líder y parece, que acertadamente, lo ha aceptado y se mantiene al margen pero colaborando en la búsqueda de la libertad de Venezuela. Es el caso de las elecciones para la Asamblea Nacional, donde se logró formar una unidad de acción de los partidos de oposición, se obtuvo un triunfo importante que quizás no se pudo concretar en hechos favorables para una apertura democrática debido a las artimañas y efugios del gobierno. Desafortunadamente, con el paso del tiempo, apetencias personales parecen haber motivado el inicio de la ruptura de aquel monolito, de aquella unidad de acción, comenzaron a formarse fisuras que cada vez se fueron haciendo más grandes hasta que hemos llegado a la situación actual, con una especie de desbandada de los participantes en la Mesa de la Unidad Democrática, en momentos cuando más se necesita estar unidos.

Muchos líderes de los principales partidos: Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y otros, han perdido credibilidad y apoyo de las masas populares, porque quizás no han tomado las decisiones más acertadas en su quehacer político. Muy pocos quedan aún con cierta aceptación popular como por ejemplo los casos de Miguel Pizarro y Delsa Solórzano, y algunos que por razones de seguridad tienen que permanecer en el extranjero. Creo que en estos momentos debemos seguir el rumbo que está fijando el propio pueblo y algunas instituciones, que en su desesperación por tratar de sobrevivir, por tratar de cubrir sus necesidades mínimas, han comenzado a despertar y a generar movimientos de calle, que de ser bien encauzados pueden llevar al cambio de dirección que requiere la conducción del país.

Esos movimientos populares e institucionales están tratando de paralizar muchas actividades, están apuntando a paros, que de generalizarse y con la participación de todos pudieran tener los resultados deseados. Leo con frecuencia que Andrés Velázquez y su gente no solo están de acuerdo con estos movimientos, sino que están pidiendo el apoyo generalizado hacia este objetivo. Con excepción de María Corina Machado y su Vente Venezuela que van en una dirección parecida, no he logrado ver que haya respuesta de compromiso de las organizaciones políticas a este llamado, quizás porque piensan que de ser exitosos estos movimientos, Andrés o María Corina serían los héroes nacionales. No, si por esta vía se logra salir de esta terrible situación en que han metido a Venezuela, no existirá un solo héroe porque todos seremos héroes. Dejemos de lado las apetencias personales y vayamos a una verdadera unidad de acción.

Lo primero es lo primero, lograr establecer un gobierno de transición y luego, entre todos, comenzar a construir un nuevo país. Construyamos un verdadero país sin regresar al pasado; donde todos los ciudadanos puedan participar haciendo lo que saben y pueden para que la  burocracia oficial sea eficiente, sin pretender superar las capacidades de las personas; donde exista una verdadera justicia y no se promueva la protección de personas afines que realizan actividades irregulares o ilegales; donde exista una verdadera educación y los educadores de todos los niveles se consideren adecuadamente capacitados, no por tener un título sino por tener la capacidad y la disposición de poder enseñar y educar; donde las familias sean debidamente atendidas para que se puedan formar las generaciones de ciudadanos útiles para el desarrollo del país; donde las fuerzas armadas y policiales sepan que deben proteger al ciudadano, al territorio nacional y su soberanía, y recuperen su prestigio y apoyo popular; donde la salud sea prioritaria y los centros hospitalarios vuelvan a ser sitios donde se atiende adecuadamente al ciudadano, con personal bien formado en todos los niveles y con suficiente disponibilidad de insumos; donde la alimentación del pueblo se sustente en unas verdaderas seguridad y soberanía alimentarias promoviendo la producción nacional con todos sus recursos; donde las industrias vuelvan a ser centros de producción de riquezas y generadoras de empleos; en fin, donde podamos considerarnos que somos un país en desarrollo, los ciudadanos sean felices y se sientan orgullosos de ser venezolanos.

¿Sabía usted? Calidad de tierras en Venezuela y posibilidades de uso.



El conocimiento de los suelos y las condiciones climáticas de las diversas regiones del país, constituye una información básica para apreciar las potencialidades y limitaciones de nuestra geografía para la producción agrícola. En este sentido, en 1970, COPLANARH basado en los estudios de suelos realizados en el país para la fecha, señala que solo el 2% del territorio nacional corresponde a tierras sin mayores limitaciones para la actividad agrícola, lo cual equivale aproximadamente a 1.800.000 ha, parte de las cuales han sido ocupadas por desarrollos urbanos, viales, industriales, etc. Igualmente, indican que un 10% de nuestras tierras pueden dedicarse a la agricultura superando severas limitaciones; aproximadamente 44% de las tierras son aptas para la producción de pastos y bosques sin restricciones, y alrededor de 2% son tierras de muy pobre calidad por problemas extremos de mal drenaje y salinidad.

Posteriormente, en 1978, Comerma y Paredes analizan las principales limitaciones y potencialidades de las tierras en Venezuela sobre la base de sus aspectos físico-naturales, encontrando que alrededor de un 4% de la superficie del país tiene limitaciones por aridez y está ubicada fundamentalmente en planicies o sistemas de colinas de la Costa Norte de Venezuela. Un 18% tiene limitaciones de drenaje y su ubicación predominante es en las grandes planicies aluviales como las del Sur del Lago de Maracaibo, los Llanos Centrales y Occidentales, y el Delta del Orinoco. Un 32% de la superficie nacional es señalada con limitante prioritaria de baja fertilidad, concentrada principalmente en los Llanos Centrales y Orientales, así como en el Sur del país. La limitante por excesivo relieve ocupa un 44% comprendiendo los dos ramales de la Cordillera Andina, la Cordillera de la Costa y la región montañosa del Sur de Venezuela. Finalmente, los autores señalan que un 2% de la superficie venezolana puede ser considerada sin limitantes para uso agrícola.

Los mismos autores hacen una prospección del uso de la tierra, indicando que aplicando tecnologías ya probadas por investigadores y agricultores avanzados, existe un 4% de áreas con amplia gama de uso agrícola; un 14% con una limitada gama; un 30% fundamentalmente para uso ganadero; un 41% para bosques, recreación, reservas hidráulicas, etc.; y un 11% que posee una asociación de áreas con limitada gama de uso agrícola y zonas limitadas a bosques y recreación.

En la actualidad, con nuevas tecnologías que se han aplicado a la producción agrícola, quizás se pueda señalar que disponemos de un 5% de áreas con amplia gama de uso agrícola y 15% con una limitada gama, lo que representaría un 20% del territorio que se pudiera utilizar en la producción de cultivos sin incluir pastizales. Ese porcentaje representa unos 18 millones de hectáreas que se pueden dedicar a la producción de cultivos extensivos como maíz, sorgo granífero, soya, arroz, algodón, frutales, leguminosas de grano, hortalizas, caña de azúcar, palma aceitera, girasol, papa, yuca, etc. En aquellas áreas donde se pueda regar (por ejemplo caña de azúcar, arroz y hortalizas) o sembrar un segundo cultivo en lo que se conoce como ciclos de norte o de norte verano (por ejemplo frijol, algo de soya, girasol, algo de sorgo granífero), la superficie se duplicaría en esas áreas, y estaríamos llegando quizás a unos 22 millones de hectáreas.

Esa gran superficie estaría repartida por diferentes regiones del país y sería suficiente para cubrir los requerimientos alimenticios de nuestra población, y hasta para producir excedentes exportables. Para la ubicación de los cultivos en determinados lugares, se debe realizar una evaluación de cada sistema suelo-planta-clima, y con ello seleccionar la especie más adecuada, los mejores cultivares para ese sistema, las fechas de siembra, los programas de fertilización, y otros factores que influyan en las prácticas agronómicas que se deban aplicar.

En la prospección del uso de la tierra, Comerma y Paredes delimitan un 30% del territorio nacional para ganadería. Esto representa más de 27 millones de hectáreas para establecer pastizales, mejorar los pastizales naturales, lo cual puede albergar millones de cabezas de ganado para la producción de carne, leche y sus derivados, tanto de bovinos como de ovinos y caprinos. Porcinos, aves y otras especies menores como conejos, se benefician de la producción de granos forrajeros que van a las fincas o a las fábricas de alimentos balanceados. El caso de chivos se pudieran ubicar en las regiones áridas del país, con el suministro adicional de algunos insumos básicos para su desarrollo.

El café puede ocupar áreas que se consideran limitadas para la agricultura por elevadas pendientes, pero en este caso, el café es un cultivo conservacionista que se debe sembrar tomando en cuenta todas las recomendaciones para evitar los riesgos de erosión y destrucción de los suelos y del paisaje.

Las áreas que se han delimitado para bosques, recreación y reservas hidráulicas, deben ser protegidas y asegurar que no sean intervenidas indiscriminadamente.

En conclusión, Venezuela dispone de más de 50 millones de hectáreas para la producción de alimentos, lo que representa más de la mitad del territorio nacional. Pero este recurso debe ser utilizado con la aplicación de ciencia y tecnologías adecuadas, para poder explotarlo, mejorarlo y a la vez conservarlo en el tiempo infinito.

Un primer paso debería ser recolectar todos los estudios de suelos del país y evaluar la necesidad de nuevos estudios, para disponer de la información básica que permita el uso correcto de este recurso. Otro paso, fundamental, es disponer en las instancias gubernamentales de profesionales capacitados que puedan entender este reto y se puedan dictar las pautas para el logro de los objetivos. Otro paso es convocar y comprometer a los productores agrícolas y a las industrias productoras y distribuidoras de insumos, procesadoras de alimentos y de otros ramos que formen parte del sector agroalimentario.

Sin fertilizantes es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

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Pedro Raúl Solórzano Peraza
Julio de 2018



sábado, 7 de julio de 2018

¿Sabía usted Los análisis de suelo y el potasio "absorbible" por las plantas.



El potasio es uno de los nutrientes esenciales que es acumulado en mayor cantidad por las plantas a pesar de no formar parte de su estructura, pero interviene en la activación de sistemas enzimáticos que sirven como catalizadores para las reacciones químicas dentro del vegetal. Es un elemento relativamente abundante y ampliamente distribuido en la corteza terrestre, estimándose que la litósfera contiene 2,3% de K2O en base a peso y el contenido promedio de los suelos es 1,4%.

Lógicamente, el contenido de potasio total de los suelos es muy variable y puede oscilar desde muy pocos kilogramos por hectárea en suelos de textura gruesa de origen cuarcítico, hasta 20.000 kg/ha o más en suelos de texturas finas formados de material parental con alto contenido de minerales potásicos. El origen del potasio del suelo es la desintegración y descomposición de rocas que contienen minerales potásicos, considerándose entre éstos a los feldespatos potásicos (ortoclasa y microclina) y las micas (biotita y moscovita).

        Feldespato: KAlSi3O8
        Moscovita: H2KAl3(SiO4)3
        Biotita: (H,K)2(Mg,Fe)2Al2(SiO4)3

El potasio dentro de las estructuras de esos minerales no puede ser utilizado por las plantas, pero a medida que esos minerales se meteorizan van liberando sus componentes, entre ellos el potasio, que va a pasar a la solución del suelo, o puede ser atraído y adsorbido a las cargas negativas de la fracción coloidal del suelo ya que es un ión cargado positivamente (catión), o puede ser fijado nuevamente en las estructuras de algunos minerales, que como illita y otros, tienen la capacidad de atrapar este potasio dejándolo inaccesible para las raíces de las plantas.

Esas formas de K en el suelo han sido clasificadas de diferentes maneras. Algunos señalan que el K del suelo puede ser agrupado en cuatro categorías de acuerdo a su aprovechabilidad. Las categorías y las cantidades aproximadas de cada una son: formando parte de la estructura de minerales, de 5.000 a 25.000 ppm; difícilmente aprovechable, de 50 a 750 ppm; intercambiable, de 40 a 600 ppm; en solución, de 1 a 10 ppm. Pocos suelos pueden tener cantidades de K fuera de los rangos dados. Esta situación es interesante, ya que muestra que del contenido total de K en los suelos, solo una fracción muy pequeña es fácilmente aprovechable para las plantas en un momento determinado.

Entonces, en el suelo, del total de potasio presente solo las formas en solución y el adsorbido en el complejo de intercambio del suelo están fácilmente disponibles para las plantas. Las raíces absorben los nutrientes de la solución del suelo, por lo que el conocimiento de la concentración de potasio en solución sería el mejor índice para conocer el K absorbible por las plantas. Sin embargo, los análisis de suelo de rutina no reportan estos valores, en parte, debido a su dificultad para ser acertadamente estimados.

Por otro lado, en los análisis de suelo con fines de fertilidad se reportan los valores de K aprovechable, que es fundamentalmente K intercambiable o una estimación del factor Cantidad (Q), y es la fracción que establece una relación de equilibrio con la concentración de K en la solución del suelo. Esta relación de equilibrio es muy dinámica, ya que a medida  que  la concentración de K en solución disminuye porque las plantas lo absorben, el K intercambiable comienza a enviar K a la solución para restablecer el nivel de equilibrio. Esta concentración de equilibrio de K, o actividad  del potasio en la solución del suelo [ARKe=aK/(aCa+aMg)1/2], la cual provee una medida satisfactoria del potencial de K en un suelo o del factor Intensidad (I), debe mantenerse sobre cierto nivel crítico para que las plantas dispongan de suficiente potasio para su nutrición.

La concentración de equilibrio de K en solución o intensidad (I) no es igual para todos los suelos y depende fundamentalmente de la cantidad de potasio presente, contenido de arcilla y su mineralogía. Por esta razón, varios suelos pueden tener la misma intensidad, pero difieren en su capacidad o habilidad para mantener la concentración de equilibrio dentro de un rango crítico a medida que las plantas absorben potasio. Debido a eso, se requiere evaluar un parámetro que determine la cantidad potencial de K presente en el suelo. Estas determinaciones se denominan Relaciones Cantidad/Intensidad (Q/I).

Sobre la base de esos conceptos de las relaciones Q/I, en este trabajo se hace una adaptación de las mismas, relacionando el potasio extraído con una solución de acetato de amonio normal considerándolo un estimado de Q, con la concentración de potasio en el extracto de pasta de suelo saturado como un estimado de I, en más de cien muestras de suelos de diversas partes del territorio venezolano, con el objeto de alcanzar una ecuación lineal que permita estimar la concentración de K en solución o el potasio absorbible por las plantas, a partir de los valores de K extraído con acetato de amonio normal que es una variable que se determina en los análisis de rutina con fines de fertilidad.

Las relaciones Cantidad/Intensidad o relaciones Q/I miden la cantidad de K adsorbido en el complejo de intercambio catiónico a una determinada intensidad (actividad o concentración de K en solución). Además, determinan la Capacidad Tampón Potencial de K (PBCK) que representa simplemente la resistencia del suelo al cambio en contenido de K, o dicho de otra forma, la capacidad del suelo para suplir K continuamente.

Para medir las curvas Q/I, a una misma cantidad de suelo se añaden soluciones con concentraciones crecientes de K, después de un tiempo se logra el equilibrio en el suelo y se mide la actividad de K en solución. En las muestras donde se aplican soluciones con concentraciones bajas de potasio, se libera K del suelo a la solución; mientras que en las muestras donde se aplican soluciones con concentraciones altas de potasio ocurre lo contrario, es decir, parte del potasio añadido en la solución es adsorbido a los coloides del suelo para establecer el equilibrio en ese suelo. Con esta información se hace un gráfico Q/I colocando la cantidad de K liberada o adsorbida por el suelo en el eje Y (factor Q) y en el eje X se coloca la cantidad de K remanente en solución (ARKe) o factor I. Los incrementos en Q con respecto a los incrementos en I representan la capacidad del suelo para suplir K o PBCK.

En este trabajo se presentan las relaciones entre un estimado de Q como es el K aprovechable del suelo determinado por extracción con solución de acetato de amonio normal, y un estimado de I como es la concentración de K en el extracto de pasta saturada del suelo. Para ello se utilizaron ciento dieciseis (116) muestras de suelo analizadas en el Laboratorio Edafofinca, C.A. (Cagua, Venezuela); se clasificaron las muestras de acuerdo a su contenido de arcilla, buscando formar grupos homogéneos según tuvieran un elevado coeficiente de correlación entre los estimados de Q e I, de tal manera que para cada grupo o porcentaje de arcilla se obtuviera una ecuación de regresión bastante ajustada, que permita estimar los valores de concentración de K en solución (del extracto de pasta saturada como estimado de I), a partir de los valores de K aprovechable en extracciones con solución normal de acetato de amonio que reportan los laboratorios.

Esta es una versión de las relaciones Q/I muy diferente a las originales señaladas por Beckett, en las cuales la cantidad (Q) depende de las cantidades de K añadidas al suelo en las soluciones de diferentes concentraciones.  O sea, Q va a depender de la concentración de I añadida al suelo. En nuestro caso, la variable dependiente es I, la cual depende del valor de K intercambiable para un determinado rango de porcentaje de arcilla, razón por la cual se coloca I en el eje Y mientras que K intercambiable como estimado de Q se coloca en el eje X.

La mayor parte de cualquier nutriente catiónico en el suelo es retenido por la fase sólida, por eso, su aprovechamiento por las plantas, cuando no está limitada por factores metabólicos o antagonismos iónicos, necesariamente es regulada por la cantidad y combinación de los iones en la fase sólida. Las plantas absorben K de la solución del suelo causando una disminución de su concentración, esto genera un gradiente que promueve el paso de K de la fase sólida a la solución. Asumimos que los valores de I para que exista suficiente K en solución para la mayoría de los cultivos, es decir, el rango crítico, debe estar entre 0,5 y 1,0 me/litro (determinado en el extracto de pasta de suelo saturado).

Las categorías, en la tabla de interpretación original de los niveles de K aprovechable extraído con acetato de amonio normal, expresados en ppm, son las siguientes:

MUY BAJO             BAJO           MEDIO         ALTO           MUY ALTO
   <30                  30-100         100-160     160-350           >350

Actualmente se dispone de una población de datos n=116 (observaciones)

El coeficiente de correlación para n=116 es r=0,4277
La ecuación de regresión es Y = 0,2121 + (0,002249) X
De donde X = (Y – 0,2121)/0,002249

Para Y = 0,5, X = (0,5-0,2121)/0,002249 = 128 ppm
Para Y = 1,0, X = (1,0-0,2121)/0,002249 = 350 ppm

Rango crítico = 128-350 ppm

Quiere decir que valores de K aprovechable inferiores a 128 ppm son bajos, y por encima de 350 son excesivos (consumo de lujo), para cualquier suelo. Se observa que esos valores son bastante próximos a los valores establecidos como ALTO (160-350 ppm) en el cuadro original de interpretación de los resultados analíticos, lo cual le trasmite certeza, validez y confiabilidad a la ecuación obtenida. Sin embargo, sabemos que esa interpretación es incompleta porque le falta considerar la textura del suelo en función de su contenido de arcilla, por lo que a continuación se presentan los resultados para grupos de suelos con diferentes contenidos de arcilla.

Si esa población de 116 observaciones la agrupamos tratando de hacer conjuntos de datos lo más uniformes posible, se pueden establecer los siguientes mejores grupos y sus rangos de valores críticos:

Grupo 1: 0-10% de arcilla, n = 9:
r = 0,90643087              a = -0,49685364            b = 0,02197266

Grupo 2: 11-30% de arcilla, n = 48:
r = 0,69164408              a = 0,07008857             b = 0,00481379

Grupo 3: 31-40% de arcilla, n = 28:
r = 0,68374704              a = 0,0591239               b = 0,00163766

Grupo 4: >40% de arcilla, n = 31:
r = 0,86904131              a = -0,0782958              b = 0,00163304

Rangos de valores críticos (X):
Grupos         % arcilla              n       y = 0,5       y = 1,0        y = 0,75

     1                 0-10                   9           45               68                56
     2                 11-30               48          90              194              142
     3                 31-40                28         269             574              420
     4                  >40                  31         362             675              520

La validez de estos grupos se aprecia en los elevados coeficientes de correlación entre las dos variables consideradas (Q e I) y en la pendiente, que es cada vez menor a medida que aumenta el porcentaje de arcilla de los suelos, disminuyendo desde 2,197% para el grupo 1 hasta 0,1633% para el grupo 4 con más de 40% de arcilla, indicando que a mayor contenido de arcilla mayor es la capacidad amortiguadora del suelo.

El valor de Y = 0,75 representa el punto medio del rango crítico de los valores de K en solución o estimado de I (en el extracto de pasta de suelo saturado), por lo tanto, utilizaremos estos valores para establecer las categorías de respuesta de las plantas, pero identificadas como  INSUFICIENTE, SUFICIENTE Y EXCESIVA, indicando que cuando es INSUFICIENTE el nivel de K aprovechable (Q) es tan bajo que las plantas responderán a la aplicación de fertilizante potásico, cuando el nivel de K aprovechable es SUFICIENTE está dentro del rango crítico y por lo tanto no habrá respuesta de las plantas a la aplicación de fertilizante potásico, y cuando la categoría es EXCESIVA hay exceso de potasio en el sistema y puede ocurrir lo que se conoce como consumo de lujo.

Esto se resume en el siguiente cuadro:

Interpretación de los niveles de K aprovechable (ppm):
Grupos                           insuficiente           suficiente          excesivo

1 (0-10% de arcilla)             <56                      56-100               >100
2 (11-30% de arcilla)          <100                   100-280              >280
3 (31-40% de arcilla)          <280                   280-470             >470
4 (>40% de arcilla)             <470                   470-520              >520

Los valores superiores de los rangos críticos o SUFICIENTE, derivan de la interpolación entre los valores consecutivos de X  para Y = 0,75. De esa manera, 100 proviene del promedio entre 56 y 142 [(56 + 142)/2 = 99] y 99 se aproxima a 100; 280 proviene del promedio entre 142 y 420 [(142 + 420)/2 = 281] y 281 se aproxima a 280; y 470 proviene del promedio entre 420 y 520 [(420 + 520)/2 = 470]. Finalmente, 520 es el máximo valor de X para Y = 0,75.

Si comparamos estas categorías con la tabla original de interpretación de los valores de K aprovechable, en la cual el rango crítico varía entre 160 y 350 ppm, podemos apreciar las grandes diferencias entre ambas interpretaciones. Según esa tabla original, menos de 160 ppm de K aprovechable son insuficientes, lo cual contrasta con los valores de la tabla cuando se considera el porcentaje de arcilla, en la cual estas 160 ppm son suficientes para cualquier suelo con menos de 31% de arcilla. En el otro extremo tenemos que más de 350 ppm es un valor excesivo, pero cuando se considera el porcentaje de arcilla del suelo, estas 350 ppm son insuficientes si el suelo contiene más de 40% de arcilla.

Lo resaltante de esto en el manejo de la fertilización potásica es que cuando los suelos tienen bajos niveles de arcilla y nos guiamos por la tabla que no considera la textura del suelo, podemos aplicar dosis excesivas de fertilizante propiciando pérdidas importantes de K por lixiviación, porque la mayor parte del potasio va a la solución del suelo y las condiciones de poca arcilla favorecen una alta permeabilidad. En esos casos, se debe fraccionar la aplicación de este nutriente para ser más eficientes en su uso. Por otro lado, cuando los suelos tienen altos contenidos de arcilla, si no tomamos esto en cuenta podemos aplicar dosis muy por debajo de lo necesario para mantener un nivel adecuado de K en solución y el cultivo puede sufrir de deficiencia de potasio.

Las categorías también pudieran identificarse como BAJA en lugar de INSUFICIENTE, ALTA en lugar de SUFICIENTE, y MUY ALTA en lugar de EXCESIVA.

Sin fertilizantes es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

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Pedro Raúl Solórzano Peraza
Julio de 2018



sábado, 30 de junio de 2018

La hecatombe de la agricultura venezolana en el socialismo del siglo XXI



Muchos analistas políticos y económicos, frecuentemente refieren que el gobierno revolucionario de Venezuela ha destruido el “aparato productivo”, por supuesto, dentro de ese aparato productivo se encuentra la agricultura.

También es frecuente que al referirnos a la hecatombe de la agricultura venezolana, mencionamos que las políticas agrícolas han sido un fracaso total, y algunos más extremistas, señalamos que no han existido políticas agrícolas en estos veinte años de “revolución” porque tampoco han existido, en los niveles correspondientes, personas capacitadas para hacer esas políticas. Los funcionarios de turno lo que han hecho es decir “vamos a hacer”, “vamos a satisfacer la demanda interna de alimentos y vamos a exportar los excedentes”, “vamos a importar tantas toneladas de insumos para cubrir la demanda de los agricultores”, “vamos a invertir……”, etc, etc. Pero no hacen nada, ni harán porque no saben o porque no quieren, porque eso es parte de una venganza alimentada por odios irracionales y por envidias que corroen la posible felicidad de los gobernantes.

Concretamente, el socialismo del siglo XXI ha acabado con la infraestructura de apoyo a la agricultura, con la seguridad para los agricultores en el campo y con la seguridad jurídica de sus propiedades y otros bienes; ha acabado con la maquinaria y equipos al negar recursos para su renovación y repotenciación. En relación a los recursos suelo y agua, ha contribuido a la destrucción de zonas tan vulnerables como la Guayana, donde destruye los suelos y el paisaje, se roba las riquezas minerales y afectan cuencas hidrográficas tan importantes para la conservación del agua, y consecuentemente, para la generación de hidroelectricidad. Ha acabado con el suministro de insumos al expoliar empresas especializadas en el ramo y utilizar esta actividad como centro de corrupción. Ha acabado con los institutos de educación e investigación agrícolas. No hay extensión agrícola ni asistencia técnica de calidad para los productores. Acabó con PDVSA y ha regalado el Esequibo. Nos ha robado la dignidad al arrodillarse ante los hermanos Castro de Cuba, y dejarlos penetrar instituciones tan delicadas como las Fuerzas Armadas, el sistema de identificación, el manejo de los puertos, registros y notarías y paremos de contar.

Las zonas agrícolas, especialmente aquellas que hacen frontera con Colombia, están totalmente controladas por esos movimientos irregulares, guerrilleros, de las FARC y ELN, extranjeros que mandan en nuestro territorio. No les avergüenza izar la bandera cubana en cualquier pedazo de territorio venezolano o institución pública, como cuando los conquistadores dominan al adversario y en compensación adquieren los derechos sobre las áreas y bienes conquistados. Es decir, nos han robado hasta la soberanía de nuestro territorio, que nos fuera entregado para su disfrute y desarrollo por nuestros libertadores del siglo XIX, quienes expusieron sus vidas ante los ejércitos del Imperio Español y regaron con sangre nuestras tierras.

Algunas veces pienso, con todo este saqueo que han hecho de nuestras riquezas, de nuestra dignidad, con esta destrucción de nuestra agricultura, solo falta que se roben también el nitrógeno del aire para que los microorganismos simbióticos, asociados y de vida libre, no puedan fijarlo al suelo y para que nuestra industria petroquímica no pueda producir fertilizantes nitrogenados. De esa manera, sin nitrógeno, las plantas no crecerán y será la ruina de los valientes agricultores que aún insisten en colaborar con la alimentación del pueblo. También, con esa habilidad que tiene el socialismo del siglo XXI para robar y acabar con todo, pudiera destruir el sol para que las plantas no puedan realizar la fotosíntesis, no haya producción primaria y podamos morir de hambre más rápidamente que en los actuales momentos. Adelante revolucionarios, con su capacidad para robar y destruir, vayan a robarse el nitrógeno del aire y a destruir el sol, que es lo único que les falta para que lleguemos a la hecatombe total de la agricultura venezolana.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

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Pedro Raúl Solórzano Peraza
Junio de 2018.



martes, 26 de junio de 2018

¿Sabía usted? Elementos nutritivos esenciales para las plantas



Las plantas verdes en presencia de luz son organismos autosuficientes si disponen de agua, CO2 y algunos elementos minerales. Éstos, junto a C-O-H que provienen del CO2 y del agua, son los nutrientes esenciales. Para que un elemento nutritivo sea esencial tiene que cumplir con los criterios de esencialidad, los cuales  fueron establecidos por Arnon y han sido punto de controversias por razones derivadas de su rigidez. Los criterios de esencialidad se resumen a continuación:

1.-Un elemento nutritivo es esencial cuando su deficiencia impide a la planta completar las etapas vegetativa o reproductiva de su ciclo de vida.
2.-El síntoma de deficiencia de un nutriente esencial se previene o corrige solamente al suministrar ese elemento.
3.-El elemento debe estar envuelto directamente en la nutrición de la planta.

En el suelo, los nutrientes están distribuidos en las diferentes fracciones de la fase sólida y de alguna forma están relacionados con los nutrientes en la solución del suelo. En la solución también hay nutrientes formando complejos con la materia orgánica. Los nutrientes en la solución se pueden mover por difusión y convección o flujo de masas hacia la región límite suelo-raíz (rizósfera), donde por procesos de absorción van a pasar al interior de la planta, y luego por procesos de transporte interno son llevados a las diferentes partes del vegetal. En las hojas pueden ocurrir depósitos de nutrientes que luego pueden ser redistribuidos.

Los elementos nutritivos esenciales son carbono (C), oxígeno (O), hidrógeno (H), nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S), hierro (Fe), manganeso (Mn), molibdeno (Mo), cobre (Cu), boro (B), zinc (Zn) y cloro (Cl). Cada uno de ellos cumple funciones muy específicas dentro del vegetal, algunas de las cuales se presentan en un brevísimo resumen a continuación:

C-H-O-N-P-S forman parte de las proteínas y por lo tanto son constituyentes esenciales del protoplasma. El resto de los elementos, junto al fósforo y al azufre, forman parte de las cenizas de la planta.

Carbono, hidrógeno y oxígeno: son obtenidos del CO2 y del agua convirtiéndose en carbohidratos simples por fotosíntesis, posteriormente van a constituir aminoácidos, proteínas y protoplasma. No son elementos nutritivos minerales, y con excepción del control del agua que se pudiera hacer por medio del riego y del drenaje, y en menor grado del control que pudiera hacerse de la concentración de CO2 de la atmósfera, hay poca importancia práctica en la alteración que se pueda hacer en cuanto a la suplencia de estos elementos a las plantas. El suministro del resto de los elementos para que los dispongan las plantas, se puede modificar por medio de su aplicación en fertilizantes de diversos tipos.

Nitrógeno: es absorbido por el sistema radical de las plantas fundamentalmente como NO3- y NH4+, una vez  dentro del vegetal es convertido a N, NH o NH2, luego este nitrógeno reducido es elaborado en compuestos más complejos y finalmente en proteínas. Muchas de estas proteínas son enzimas, otras nucleoproteínas algunas de las cuales están presentes en los cromosomas. Además, el N es parte integrante de la molécula de clorofila.

Fósforo: es constituyente de ácidos nucléicos, fitina y fosfolípidos. Limitaciones en su suministro pueden conducir a una reducción marcada del crecimiento de las plantas. Es considerado esencial para la formación de semillas y se encuentra en cantidades relativamente elevadas en semillas y frutos. Por su presencia en adenosín trifosfato y adenosín difosfato, es un elemento clave en los procesos de transferencia de energía, vitales para el crecimiento.

Potasio: aparentemente no forma parte integral de los componentes de las plantas como protoplasma, grasas, celulosa, etc., y sus funciones parecen ser más bien de naturaleza catalítica. Es esencial para algunas funciones como metabolismo de carbohidratos o formación y transporte de almidones, metabolismo del nitrógeno y síntesis de proteínas, control y regulación de actividades de varios elementos minerales esenciales, neutralización de ácidos orgánicos, activación de enzimas, promoción del crecimiento de tejidos meristemáticos, ajuste del movimiento estomático y relaciones hídricas.

La deficiencia de potasio se asocia a una disminución de la resistencia a ciertas enfermedades y pérdida de calidad, principalmente en frutales y hortalizas; a una disminución de la fotosíntesis y aumento de la respiración, lo cual va a reducir la suplencia de carbohidratos y consecuentemente el crecimiento de la planta.

Calcio: ocurre en cantidades abundantes en las hojas de las plantas, y en algunas especies, precipitado en las células en forma de oxalato de calcio. Con una inadecuada suplencia de calcio, el crecimiento de la planta cesa ya que no se desarrollan las yemas terminales del vegetal, incluyendo los ápices del sistema radical. Las funciones específicas del calcio en la planta no están claramente definidas, es un constituyente de la laminilla media de las células y está asociado con la actividad de ciertos sistemas enzimáticos.

Magnesio: es constituyente de la molécula de clorofila ocupando el centro de la misma, de allí su gran importancia. Está relacionado con el metabolismo del fósforo y se considera específico en la activación de algunos sistemas enzimáticos de la planta. El Mg también está relacionado con la síntesis de aceites y junto con el azufre promueve incrementos significativos en el contenido de aceite de muchas especies vegetales.

Azufre: sus funciones en el crecimiento y metabolismo de las plantas se relacionan con la síntesis de los aminoácidos cistina, cisteína y metionina; es constituyente de algunas vitaminas; e incrementa el contenido de aceite de algunas especies. Vale la pena destacar que la deficiencia de azufre puede causar acumulación de N no proteico en las plantas, lo cual puede ser perjudicial a rumiantes que las consuman si no se les suministra suplementos alimenticios en base a alguna forma de S. Los monogástricos necesitan tener metionina en sus dietas.

Boro: las especies leguminosas de grano son especialmente sensibles a la deficiencia de boro. El B actúa en el metabolismo de carbohidratos y facilita el movimiento de azúcares dentro de las plantas. Se cree que actúa en la división celular y en el desarrollo de las células.

Hierro: la forma metabólicamente activa en las plantas parece ser la ferrosa (Fe++). Funciona específicamente en la activación de algunos sistemas enzimáticos.

Manganeso, cobre y zinc: al igual que el hierro, estos elementos nutritivos del grupo de metales pesados, funcionan en la activación de sistemas enzimáticos.

Molibdeno: es específico para la activación de la enzima nitrato reductasa, y en leguminosas es requerido por las bacterias del género Bradyrhizobium para la fijación y reducción del nitrógeno atmosférico en esa simbiosis que establecen planta y bacteria.

Cloro: es un elemento nutritivo esencial aunque poco se conoce sobre sus funciones en la nutrición de las plantas.

Carbono, hidrógeno y oxígeno, como ya fue mencionado, provienen del CO2 de la atmósfera y del agua. El nitrógeno lo absorben las plantas del suelo en las formas de NO3- y NH4+, pero su origen es la atmósfera con 78% de N, desde donde se fija y pasa al suelo. El resto de nutrientes proviene de la meteorización y descomposición de los minerales del suelo.

Sin fertilizantes es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Junio de 2018



El balón embrujado



Personalmente he considerado que el baloncesto es uno de los deportes más apasionantes y exigentes, tanto físicamente como mentalmente. Recuerdo que siendo niño y adolescente practiqué diversos deportes, por supuesto, como buen venezolano, comencé con el béisbol. Sin embargo, cuando me inicié en el baloncesto allá en Coche, Caracas, con nuestra divisa “Los Cedros”, la dedicación a este nuevo hallazgo fue casi exclusiva, con excepción de algunas “caimaneras” de béisbol y la participación en algunos campeonatos de softbol y tenis de mesa, estando ya en mis treinta años de edad.

Con la fiebre del baloncesto corriendo por mis venas, además de practicar diariamente y participar en cuanto campeonato podíamos, dedicaba tiempo a informarme de este deporte a nivel mundial, por supuesto con la NBA (National Basket Ball Association) como principal objetivo. Leía noticias, veía competencias en la TV, y poco a poco fui admirando jugadores destacados. Recuerdo las referencias de Bill Russell, la espectacularidad de Wilt Chamberlain, el famoso gancho de Abdul Jabbar, la gracia y efectividad de Jerry West, la magia de “Magic” Johnson y otros, hasta que llegó Michael Jordan y copó la escena. Era imposible dejar de ver cualquier partido en el cual participara este jugador y me imaginé, que después de Jordan, difícilmente surgiría otra superestrella en este deporte.

Al retirarse Jordan de las canchas fui perdiendo el interés, compartía el tiempo con otros deportes, surgieron Johan Santana y Miguel Cabrera atrayendo mis simpatías hacia el béisbol nuevamente. No obstante mi poca dedicación al baloncesto, pude ver surgir nuevas figuras como Kobie Bryant, Kevin Durant. Le Bron James y otros admirables jugadores, pero sin calzar los zapatos de Jordan. Sin embargo, apareció otro jugador, Stephen Curry, a quien al principio evalué tan solo como un individuo con gran puntería para marcar cestas de tres puntos. Estaba equivocado, Curry tiene muchas cualidades como jugador de baloncesto y estando aún joven, quizás falta bastante por ver de esta nueva superestrella.

Físicamente, Jordan y Curry han tenido en común no ser de los más altos de sus equipos, jugar con gran entusiasmo y tener un “dribling” endemoniado, pero a la vez, tienen grandes diferencias. Jordan es de contextura más fuerte, muy ágil, que a pesar de su tamaño, en la cancha sus brazos y manos se veían por encima de todos los jugadores gigantescos cuando se trataba de realizar una clavada o tomar un rebote, o incluso cuando disparaba un jump shot (lanzamiento que llamábamos americano en mis tiempos), tenía muy buena puntería, era muy elástico en sus movimientos, con gran habilidad para “robar” balones y realizar pases acrobáticos o fantasiosos. Como conductor del equipo, poseía una gran visión para distribuir juego y administrar el tiempo para lograr el triunfo y, a pesar de su espectacular ofensiva, llegó a ser el mejor jugador defensivo de una temporada de la NBA.

Ahora le he dedicado tiempo a admirar a Curry, quien juega con mucha menos fuerza que Jordan pero con mayor sutileza, debido quizás a que su físico no le permite ir más allá. Tiene un “dribling” muy bueno, realiza pases de fantasía engañando a sus oponentes, juega desde afuera, penetra, pero lo que más me ha impresionado es que juega con un “Balón Embrujado”. De otra manera no se explica que repetidas veces, cayéndose porque lo empuja un contrario, marcado a presión por jugadores que parecen unos gigantes a su lado, recibiendo un balón en una posición incómoda y en otras situaciones difíciles, lanza el balón al aire, algunas veces sin ver hacia donde pero conociendo la dirección hacia donde debe ir, el balón rebota en el tablero, brinca en el aro y se eleva, o simplemente no toca aro si no solamente la malla cuando pasa a través de ella. Siempre encesta, son manifestaciones increíbles que solo son posibles porque el balón está embrujado. Volviendo a mi apreciación inicial, Curry es el más eficiente anotador de cestas de tres puntos, desde donde lance el balón, marcado o sin marca, frente al aro o a los lados, saltando o con los pies bien puestos sobre la cancha, encesta. Hemos visto que alguna vez un jugador encestó el balón más allá de la media cancha, lo cual en la mayoría de los casos es casualidad. Pero con Curry esto no es fortuito, ya que lo repite cada vez que tiene oportunidad.

Incursionando un poco en la vida privada de Stephen Curry nos encontramos con que es hijo de un deportista que pasó varios años como jugador de la NBA, lo que influyó en que Stephen se dedicara al baloncesto desde muy temprana edad. Además, hemos conocido que es una persona muy filantrópica y muy religiosa, es un cristiano que agradece a Dios sus éxitos y lo demuestra en sus intervenciones y lo predica en sus zapatos donde se aprecia la inscripción 4:13, que corresponde al capítulo 4, versículo 13, de la Carta de Pablo a Los Filipenses, el cual dice: “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece”. Por lo tanto, parece ser que el balón al llegar a las manos de Curry no está embrujado, sino más bien se convierte en un “Balón Santificado”.

En estos momentos, para mí, Michael Jordan sigue siendo el mejor y más espectacular jugador de baloncesto de todos los tiempos, pero Curry aún es suficientemente joven para seguir mejorando e imponiendo marcas. Así mismo, no se sabe hasta donde podrán llegar Kevin Durant y Le Bron James, otras dos superestrellas de este deporte.