viernes, 19 de octubre de 2018

Planes para el día después. Agricultura I: Sistemas de riego



Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos y en esta oportunidad comenzaremos con los sistemas de riego.

Sistemas de riego


En Venezuela, la mayor actividad agrícola corresponde a lo que se conoce como agricultura de secano, la cual es aquella que depende de los ciclos de lluvia para el crecimiento y desarrollo de los cultivos. Es por todos conocido lo errático que pueden ser estos ciclos, tanto por la cantidad de agua que cae durante cada temporada de lluvias, como por la distribución de las mismas. Cada especie cultivada y en muchos casos cada “cultivar” dentro de cada especie, tiene unos requerimientos totales de agua muy particulares para llegar a alcanzar los mejores rendimientos. Esos requerimientos, además, varían a lo largo del ciclo de vida de las plantas, presentando períodos en los cuales son altos e indispensables para un buen rendimiento, por lo que se conocen como períodos críticos de los requerimientos hídricos de cada cultivo.

Cuando esos períodos críticos no se cubren con suficiente agua, los rendimientos disminuyen muy significativamente. Éste es uno de los grandes riesgos de la agricultura de secano, ya que es frecuente que  durante las temporadas de lluvia se presente un prolongado período seco que coincida con un período crítico en los requerimientos de agua del cultivo, consecuentemente, el rendimiento será muy bajo y las ganancias del agricultor se pueden tornar en pérdidas del negocio agrícola.

Con la agricultura bajo riego se evitan los riesgos de las irregularidades de los ciclos de lluvia, ya que se dispone de agua para aplicarla a los terrenos sembrados según sus requerimientos y asegurar, en lo que al agua se refiere, un suministro adecuado para poder aspirar a una buena cosecha. Además, al disponer de riego se puede hacer un uso más intensivo de los suelos ya que se pueden cultivar prácticamente durante todo el año. Durante la época seca se pueden establecer cultivos que requieren atmósferas con baja humedad relativa, se pueden sembrar cultivos de alto valor y elevados costos de producción como es el caso de las hortalizas, donde los riesgos de la agricultura de secano pudieran conducir a grandes pérdidas de dinero. También se pueden sembrar aquellos cultivos que como el arroz, tienen muy altos requerimientos hídricos.

La combinación de una bien planificada agricultura de secano con una extensa y bien manejada agricultura de riego, debe conducir con bastante certeza hacia una pronta y amplia seguridad alimentaria para la población y en ese caso, poder decir con propiedad que realmente somos una potencia agrícola y que somos hasta capaces de poder exportar algunos excedentes.

El Estado Venezolano a lo largo de diversos períodos durante el siglo XX, construyó importantes obras de riego y drenaje, algunas grandes obras que podían servir a miles de hectáreas y otras de menores dimensiones hasta llegar a lo que se denominó Pequeños Sistemas de Riego.

Entre las grandes obras destaca el Sistema de Riego Rio Guárico, con una larga presa a la entrada de la población de Calabozo, estado Guárico, que almacena las aguas del rio Guárico y sirve para regar extensas zonas aguas abajo donde el principal cultivo ha sido el arroz. Luego le sigue el Sistema de Riego Cojedes-Sarare en el estado Portuguesa, conocido popularmente como Las Majaguas, con varias presas en una zona de cerros elevados, que permite el almacenamiento de las aguas de los ríos Cojedes y Sarare, a los que debe su nombre, y donde los principales cultivos han sido la caña de azúcar y el arroz.

Además de esas grandes obras, se han construido otras de menor envergadura pero no por ello menos importantes en los estados Cojedes, Aragua, Zulia, Falcón, Yaracuy, Sucre, Trujillo, Portuguesa, Barinas y otros. Algunos de estos sistemas de riego no almacenan agua de los ríos si no que éstas son derivadas hacia las zonas de regadío por medio de canales y tuberías, por lo cual se llaman sistemas por derivación. Dos de los más importantes sistemas de estas características son el del rio Boconó, que sirve a terrenos aledaños a la población de Sabaneta en el estado Barinas y cuyo principal cultivo actual es la caña de azúcar, y el del rio Guanare que sirve a terrenos aledaños a la ciudad de Guanare y su principal cultivo es también la caña de azúcar.

Otra opción de la agricultura bajo riego que se implementó en el país, fue la de los Pequeños Sistemas de Riego, los cuales consistían en dotar de riego a algunos asentamientos campesinos de la reforma agraria que tuvieran las condiciones para ello. Sus resultados iniciales fueron excelentes, pero ha sido otra política abandonada por los entes gubernamentales.

Muchos de los sistemas de riego del país no operan a su total capacidad por problemas de infraestructura dañada, errores de diseño o porque la infraestructura quedó incompleta desde el momento de su construcción. Entonces, para los sistemas de riego es preciso hacer las reparaciones que fuesen necesarias y estudiar la posibilidad de construir nuevos desarrollos para la agricultura bajo riego. En este sentido, hacia finales del siglo pasado, por medio del Ministerio de Agricultura y Cría se comenzaron las evaluaciones del estado actual de la infraestructura de algunos sistemas de riego, con la meta de extender esto a todos los sistemas de riego del país, y con el objeto de  reacondicionarlos, corregir todas las fallas de infraestructura que afectaran su operación y luego transferir legalmente su administración, operación y mantenimiento bajo la responsabilidad de los usuarios debidamente organizados.

Este concepto fue muy acertado y había la experiencia de su éxito en otros países, pero desafortunadamente no pasó de los estudios previos para definir las obras necesarias para el acondicionamiento de cada sistema, ya que ocurrió el cambio de gobierno de la democracia representativa que veníamos disfrutando desde 1958, al régimen de Socialismo del Siglo XXI que impera desde el año 1999, el cual abandonó estos proyectos. Éste es un camino que debe revisarse para poner operativos al 100% los sistemas de riego existentes, analizar nuevamente la opción de transferir la administración, operación y mantenimiento de estas obras a los usuarios, y estudiar las opciones que puedan existir para la construcción de nuevos sistemas de riego.

Otra acción que pudiera tomarse para mejorar y ampliar la agricultura de riego en el país es revisar y continuar con los proyectos de Pequeños Sistemas de Riego, hoy en día con la posibilidad de utilizar sistemas de riego localizado, que al ser más eficientes utilizan menos agua por unidad de superficie y se han estado popularizando en todo el territorio nacional.

La mayor superficie regada actualmente en Venezuela se debe a desarrollos de particulares, quienes han establecido sus propias obras de riego. En los últimos años buena parte de estos riegos desarrollados por particulares se han orientado hacia el uso del riego localizado, con la aplicación simultánea de la fertirrigación. Éstos son sistemas de producción muy intensiva y pueden ser diseñados para agricultura a cielo abierto o para agricultura en invernaderos. Con la fertirrigación se hace un mejor uso del agua y, en el caso de los fertilizantes, éstos se manejan con extremada prudencia permitiendo eliminar prácticamente la lixiviación de nutrientes, en especial de los nitratos, que tienden a contaminar los acuíferos.

Para los desarrollos de riego localizado con fertirrigación, es recomendable realizar sesiones de entrenamiento y cursos intensivos teóricos y prácticos, para ilustrar a los futuros usuarios en este novedoso y eficiente método para regar y fertilizar al  mismo tiempo. Esto debe ser una estrategia a seguir en muchas actividades agrícolas que sean novedosas, para que los agricultores tengan altas probabilidades de éxito con estos sistemas de producción.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Octubre de 2018.

lunes, 15 de octubre de 2018

Facultad de Agronomía, UCV. Período 1960-1965.



La Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela (UCV) fue fundada hace 81 años, el 13 de octubre de 1937, por el Presidente de entonces Eleazar López Contreras. Al principio fue la escuela Superior de Agricultura y Zootecnia, adscrita al Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), como parte de la Estación Experimental de Agricultura y Zootecnia del Distrito Federal. Estaba ubicada en la Hacienda Sosa en El Valle, aledaño a la ciudad de Caracas.

Debido a la presión demográfica en la ciudad capital, la escuela fue mudada a Maracay, Haciendas El Limón y La Trinidad, en 1940. Fue adscrita a la UCV en 1945 con el nombre de Facultad de Ingeniería Agronómica. En 1952 cambia su nombre a Facultad de Agricultura, y desde 1958 cambia a facultad de Agronomía. Algunos consideran como precursor de la Facultad de Agronomía, a la Escuela Normal de Agricultura fundada en Caracas, el 9/12/1843, por el Ingeniero Agrónomo italiano Doménico Milano.

Tuve la oportunidad de estudiar en esa hermosa facultad durante el período 1960-1965, del que tengo cientos de recuerdos y vivencias, algunos de los cuales trataré de sintetizar en estas líneas, con la esperanza de que las personas nombradas o sus familiares lo tomen como una sincera reminiscencia de la época.

El bautizo. Cuando los nuevos estudiantes llegamos a las instalaciones centrales de la facultad, el primer día de supuesto inicio de clases, éramos identificados como “peluos” e inmediatamente iban rapándonos la cabeza uno a uno. Un condiscípulo mestizo del estado Bolívar, sacó su casta guayanesa y no permitió que le tocaran su rizada cabellera, porque lo pagarían caro. Ante su actitud, fue el único que mantuvo su cabello intacto. Luego de este acto un poco agresivo, nos invitaron a subir a los autobuses de la UCV Maracay para un recorrido por las instalaciones y visita a los diferentes Institutos. Fuimos a Economía, Genética, Química, Ingeniería Agrícola, Zoología Agrícola, Botánica (que incluía además de Botánica General y Sistemática, Ecología, Microbiología, Fitofisiología, Fitopatología), Edafología, Agronomía, y por último el Instituto de Producción Animal. Allí concluía el bautizo con un baño de estiércol, y como recompensa, una ternera a la criolla. Este bautizo desapareció de los actos de bienvenida a los nuevos alumnos.

Deportes. Para 1960, las instalaciones deportivas en la UCV Maracay eran solo un campo para jugar béisbol y una pista de atletismo, con su óvalo de 400 metros. Como las instalaciones de la UCV estaban mezcladas con las del CIA (Centro de Investigaciones Agropecuarias del MAC, que luego fue FONAIAP y ahora es INIA), ellos tenían un campo para jugar softbol y un casino (con cerveza y todo) que nosotros también podíamos utilizar en forma coordinada. Por aquella época los horarios de clases tenían los miércoles por la tarde libre, para actividades deportivas de quienes estuvieran interesados. La práctica de baloncesto y volibol la realizábamos en las instalaciones militares de Boca de Río, que eran exclusivas para nosotros las tardes de los miércoles. Los militares utilizaban la vialidad del área universitaria para que la soldadesca se entrenara en el manejo de los camiones militares. Esta convivencia cívico-militar perduró hasta el día en que un camión militar, con un aprendiz al volante, atropelló el carro de una estudiante de la facultad causándole la muerte a ella y a una pequeña hermana que la acompañaba. Aquella tragedia impactó profundamente a la comunidad universitaria, los estudiantes procedimos a incendiar el camión y aquel enfrentamiento acabó con el uso de las instalaciones deportivas militares.

Desde aquel momento, se comenzaron a ampliar las facilidades dentro del área universitaria para la práctica de deportes y empezó a prosperar la calidad de los equipos de la facultad para las competencias Inter Facultades. En 1960 éramos el hazmerreir del deporte ucevista, pero en 1965 éramos de los más competitivos en futbol, béisbol, baloncesto, volibol, tenis de mesa y atletismo, donde hasta llegamos a contar con el campeón nacional de salto triple.

La convivencia de la época entre todos los miembros de la comunidad universitaria, permitía hacer campeonatos internos de softbol con equipos donde participábamos estudiantes, profesores, empleados y obreros. Siempre recuerdo que mi primer turno al bate fue contra el decano de la facultad, Dr Manuel Vicente Benezra Revenga, quien jugaba pelota caribe.

Carnavales. Por ese tiempo los días de carnaval no eran feriados, pero la tradición era “jugar con agua” y eso no faltó dentro del área universitaria. En un martes de carnaval, un alumno tradicionalmente indisciplinado, conectó una manguera a una toma de uno de los jardines de la facultad, y al salir una clase, mojó a un buen número de estudiantes pero con tan mala suerte que también mojó al profesor, en este caso, una persona bastante delicada. Por supuesto aquello fue llevado al Consejo de Facultad y solicitaron la expulsión del estudiante. Ante tal solicitud, el decano del momento, Dr Francisco Fernández Yépez, propuso que el mejor castigo para aquel estudiante (quien normalmente no asistía a las aulas) era obligarlo a asistir a clases o sería expulsado. Esta moción fue aprobada y nuestro compañero tuvo que asistir a clases que comenzaban a las 7:00 am, a lo cual confesó con el tiempo que fueron sus peores momentos mientras cursó estudios en la Facultad de Agronomía.

La infraestructura y la academia. Es difícil en tan poco espacio poder describir tantos momentos vividos, pero no puedo dejar de mencionar el gran avance en la infraestructura de apoyo docente, dispusimos de excelentes aulas, envidiables laboratorios, y por supuesto, destacados profesores en las diferentes áreas, que son numerosas en esta interesante carrera que es la ingeniería agronómica. Realizamos frecuentes viajes de estudio, lo cual nos permitió el contacto con algunas regiones agrícolas del país. Visitas a los sistemas de riego (en nuestro caso fuimos a El Cenizo, Río Guárico, Suata-Taguaiguai). Viajes para estudios de perfiles de suelos en Portuguesa, Cojedes, Yaracuy, Carabobo, Aragua. Viajes para estudios de la flora y la fauna de algunas regiones del país, con ecosistemas diferentes. Trabajos de campo en Administración de Fincas. Visitas a explotaciones ganaderas. Estudios en sitio de las construcciones rurales más comunes y de instalaciones para almacenamiento de cosechas. En fin, recibimos un gran complemento para nuestra formación profesional, además de las oportunidades de pasantías en organismos como Servicio Shell para el Agricultor, empresas privadas como Protinal, C.A., Ministerio de Obras Públicas, MAC, CIA, y otros.

Nuestro eterno agradecimiento a la Universidad Central de Venezuela, y a su Facultad de Agronomía en particular, en su LXXXI Aniversario.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Octubre de 2018.

viernes, 12 de octubre de 2018

Ronald Acuña Jr. y Mickey Mantle



Desde el año 2003, cuando José Miguel Cabrera debutó con los Marlins de Florida, no irrumpía en el béisbol de Grandes Ligas un venezolano con tanta versatilidad en el bateo como Ronald Acuña Jr. Tan joven como Cabrera en su debut, tiene poder con el bate como lo ha demostrado esta temporada al conectar 26 jonrones, junto con un promedio de bateo de 293 puntos, por eso decimos que es versátil, y además oportuno, ya que impulsó 64 carreras.

Esos números de Ronald Acuña Jr. corresponden a su participación en 111 partidos, porque su debut con los Bravos de Atlanta se produjo cuando la temporada 2018 ya estaba en progreso. Quiere decir que Acuña Jr. solo participó en el 69% de los partidos de la temporada, y si proyectamos sus números considerando que mantiene el mismo ritmo de esos 111 partidos, hubiera bateado 38 cuadrangulares e impulsado 93 carreras como abridor en el turno al bate del equipo. Nada mal para un novato, que también tiene una excelente defensiva.

En relación con el promedio de bateo es difícil hacer proyecciones, ya que durante esos seis meses de juego que dura la temporada ocurren rachas buenas y malas en el bateo. Sin embargo, es posible que ese 293 de promedio al bate hubiera sido más elevado, si consideramos que fue progresando a medida que participaba en más partidos. Por ejemplo, durante los últimos 30 juegos de la temporada bateó para 314 puntos, consumió 118 turnos al bate con 37 imparables incluyendo 5 jonrones. Pero en los últimos 7 partidos tuvo un formidable promedio al bate de 346 puntos. Este remate de temporada significó mucho en el logro del banderín de la División Este de la Liga Nacional y la participación de los Bravos en la postemporada.

En la postemporada, el joven Acuña Jr. aunque tuvo un bajo promedio al bate, lo hizo relativamente bien si tomamos en cuenta la sequía ofensiva de sus compañeros en los cuatro partidos donde participaron los Bravos. En el único triunfo contra los Dodgers de Los Ángeles, el bateo de Acuña Jr. fue decisivo, ya que logró su primer cuadrangular de postemporada que además fue un Gran Slam (con tres corredores en base). Este batazo de cuatro esquinas lo hizo entrar a los libros de records de la Major League Baseball, al convertirse en el jugador más joven de la historia en conectar un Gran Slam en postemporada. Lo más interesante es que Ronald, con solo 20 años y 293 días de edad, destronó nada más y nada menos que al legendario Mickey Mantle, quien conectó Gran Slam de postemporada a los 21 años y 349 días de edad.

Muchas personas, incluyendo comentaristas deportivos, se han sorprendido de que Ronald Acuña Jr. no tuviera conocimiento de quién había sido Mickey Mantle, y peor aún, algunos han considerado esto como una debilidad del joven pelotero. Cuando Mantle nació en 1931, posiblemente ni siquiera el abuelo de Ronald había venido a este mundo, ni su padre había nacido cuando Mantle conectó su Gran Slam. Además, los veinte años de vida de Ronald han transcurrido con el régimen del socialismo del siglo XXI, donde han tratado de inculcarle a los jóvenes que el conocimiento no tiene ninguna importancia. A lo mejor, si le preguntáramos a alguna de estas personas que se han sorprendido porque Ronald desconoce a Mantle, quién fue Johannes Gensfleish o en cuál año se señala que fue inventada la imprenta, respondan que eso no les interesa porque sus funciones son otras. Así mismo, la función de Ronald Acuña Jr. es jugar al béisbol, repartir leña por todos lados, y creo que lo está haciendo muy bien.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Octubre de 2018.

sábado, 6 de octubre de 2018

Agroisleña, C.A. y la agricultura venezolana



Hace ocho años, en los primeros días del mes de octubre del año 2010, se inició la expoliación de la empresa Agroisleña, C.A. por parte del régimen socialista del siglo XXI, que impera en la Venezuela actual y está empeñado en la destrucción total de este país, favorecido con ingentes recursos naturales. Este movimiento del régimen llevó a Agroisleña, C.A. a la quiebra bajo el nombre de Agropatria, C.A., y consecuentemente, la agricultura venezolana se ha visto seriamente afectada por la falta de insumos, de financiamiento, de servicios de asistencia técnica, de transporte, de centros de recepción y almacenamiento de cosechas, en fin, de todo lo que el productor del campo necesita para ser exitoso en su labor, tal como decía el lema de la empresa: “Agroisleña, C.A. Todo para el agricultor”.

Agroisleña, C.A. nace hace más de sesenta años con la venta de semillas de hortalizas de calidad, en las alturas de El Tocuyo en el estado Lara. Fue creciendo progresivamente, ampliando su oferta de insumos a los agricultores, actualizándose constantemente y modernizando su estructura en función de los cambios y adelantos tecnológicos mundiales.

De semillas de hortalizas se amplió a semillas de otros cultivos, principalmente cereales, en los cuales no solo se vendieron semillas, sino que se participó en programas de mejoramiento para la creación de nuevos cultivares y una planta para el procesamiento de semillas certificadas. Se incorporó la oferta de herbicidas, insecticidas y fungicidas, con una variedad tan amplia, que posiblemente se podía atender satisfactoriamente todas las situaciones de daño que se pudieran presentar en los campos cultivados. Se dispuso de plantas propias para la producción y formulación de muchos de estos agroquímicos.

Llegó el riego localizado o riego por goteo a la agricultura, con sus grandes ventajas para los agricultores, y Agroisleña, C.A. incorporó la oferta de estos sistemas de riego con diversidad de emisores para aplicar la fertirrigación, especialmente en cultivos hortícolas. Paralelo a los equipos de riego se incluyó la oferta de invernaderos y de los fertilizantes especiales requeridos para que la fertirrigación sea eficiente. Estos fertilizantes eran importados por la empresa, pero Agrosileña, C.A. emprendió un programa para producirlos evaluando muchos componentes nacionales, instalando además una planta para su formulación y producción.

Se incorporó la oferta de fertilizantes hasta que el régimen permitió su importación por particulares. Se colocaron en el mercado productos innovadores como los nitrogenados con inhibidores de la nitrificación, proyectándose la construcción de una planta para producir estos productos ecológicos en Venezuela, aprovechando que nuestra industria petroquímica fue líder en la producción de urea. Sumado a esto, para adaptar mejor la oferta de abonos a las regiones y diversificar las fórmulas NPK/Mg S, se estableció una moderna planta para producir mezclas físicas según las demandas regionales.

Tradicionalmente, la empresa ofreció una variada gama de equipos agrícolas, pero más recientemente había incorporado la oferta de maquinarias, tractores para las diversas labores de campo y combinadas para la recolección de las cosechas.

Los agricultores enfrentaban muchas veces problemas por transporte insuficiente y escasez de sitios para colocar las cosechas, con la urgencia de evitar que sus productos se deterioraran. Para contribuir en este aspecto, se facilitó una flota de vehículos para transporte y se construyeron centros de recepción y almacenamiento distribuidos en las regiones de mayor movimiento de cosechas, superando la capacidad de los silos oficiales.

Paralelo a todas esas facilidades, se iba contratando personal de alto nivel para cada área, se hicieron programas de mejoramiento profesional, se realizaron talleres y seminarios internos para actualización de conocimientos de los técnicos de la empresa, y en muchos casos, para la atención de agricultores que tuvieran que enfrentar alguna práctica especial o usar un producto nuevo, desconocido. Por supuesto, esto representaba tener un servicio de extensión y de asistencia técnica ejemplar para el necesario intercambio entre agricultor y empresa.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar los planes de financiamiento de Agroisleña, C.A. para atender las necesidades de los productores antes, durante y después de cada ciclo de cultivo.

Toda esa riqueza generada en el transcurrir de los años para la atención de los productores del campo, todas las industrias conexas dedicadas a la producción de insumos y equipos agrícolas de última generación, toda la formación de un personal capacitado para apoyar nuestra producción de alimentos, todas esas oportunidades de empleo para miles de personas, ha dejado de estar presente en nuestros campos. Todo eso se acabó, fue destruido con la expoliación de la empresa, y se ha afectado profundamente la agricultura venezolana.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
05 de octubre de 2018.

lunes, 1 de octubre de 2018

De caminos escabrosos a la autopista de la Ruta de la Soya



Los caminos escabrosos de la soya datan desde los años cuarenta del siglo XX, cuando la soya fue objeto de los primeros trabajos de investigación en Venezuela. Luego, en los años sesenta por medio de la empresa Protinal, C.A. se intensificaron evaluaciones de cultivares de todo el mundo, y se pudo seleccionar solamente una variedad, la Improved Pelican del sur de los Estados Unidos, ya que los materiales genéticos en su totalidad habían sido desarrollados para regiones de clima templado, para los días muy largos del verano. Luego, con esta variedad, se realizaron siembras comerciales de soya en algunos lugares con resultados bastante satisfactorios. A partir de la década de los años setenta se ampliaron programas de investigación, de evaluación de variedades, de producción de cultivares por medio de programas de mejoramiento genético con mejor adaptación al clima tropical, producción de inoculantes, evaluaciones agronómicas en general para desarrollar tecnologías de producción específicas para nuestras regiones agrícolas y nuestros productores. En esta etapa tuvieron participación activa Protinal, C.A., Fusagri y Fundación Polar, así como universidades y FONAIAP que siempre mantuvieron programas con este cultivo. Posteriormente, a comienzos de este siglo, se incorpora Agroisleña, C.A a intentar promover e incrementar las áreas sembradas con soya en el país.

A pesar de haberse realizado tantos intentos para que la soya se convierta en un cultivo importante en el país, muchos se preguntarán: ¿Por qué no se ha tenido éxito? En mi opinión, que he transitado la ruta de la soya por más de cincuenta años, hay dos razones fundamentales. La primera, las políticas agrícolas en un país que ha vivido por casi un siglo a expensas de la renta petrolera, han sido fatales, no solo para la soya si no para la agricultura venezolana en general. La otra razón que ha atentado contra el desarrollo de la soya en el país, ha sido que los agricultores no llegaron a interesarse masivamente en el cultivo, con la excepción del programa de Agroisleña, C.A que incorporó a ciertas asociaciones de productores organizados.

En la actualidad no podemos esperar nada bueno en cuanto a políticas agrícolas, y para aseverar esta afirmación tomemos como ejemplo lo anunciado por el régimen en febrero de este año: en boca del militar que está al frente del Ministerio de Agricultura, pudimos escuchar durante la Edición 74 del programa Cultivando Patria, que “Venezuela sembrará 300.000 hectáreas de soya en 2018. Es el objetivo de siembra de soya que tiene planificado el gobierno bolivariano para 2018”. Además anunció que “están llegando al país 1.750.000 kg de semillas para 35.000 ha, para reproducirla y luego sembrar 300.000 ha, necesarias como resultado del crecimiento del sector avícola”. Por supuesto, estamos a finales de septiembre del 2018 y aún no sabemos, ni siquiera, dónde están los casi dos millones de kg de semillas de soya que estaban llegando en febrero. No es necesario agregar nada más en relación a lo que se puede esperar del régimen, en materia agrícola en general.

Afortunadamente, existe el interés de los agricultores, ellos son los que están moviendo los hilos para el desarrollo del cultivo de la soya en Venezuela, por lo que es muy probable que ahora sí se tenga éxito en estas intenciones. Algunos productores han creado un movimiento bautizado como “La Ruta de la Soya” y asociaciones como Fedeagro, Asoportuguesa, ANCA, Fondesoya, Fundación DANAC, UCLA y otras organizaciones le están dedicando tiempo y esfuerzos al cultivo, lo cual presagia buenos resultados de este nuevo intento, de este renacer del cultivo de la soya en el país.

Un ejemplo de este esfuerzo de la Ruta de la Soya en pro del cultivo, ha sido la celebración el pasado miércoles 26 de septiembre del inicio de la cosecha de unas 5.000 hectáreas que lograron sembrar, con escasez de recursos pero con una inmensa voluntad y amor por el campo venezolano. Quizás esto contribuya a que pasemos definitivamente de los caminos escabrosos a la autopista, que permitirá que este cultivo se propague y se asiente en nuestras tierras, en toda la extensión del territorio.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Septiembre de 2018

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com   



domingo, 16 de septiembre de 2018

Cruzada agroalimentaria en Venezuela



La situación de crisis que arropa a Venezuela, incluye el presente y el futuro de su agricultura, la cual ha disminuido tan aceleradamente que se estima que hoy en día no aporta ni siquiera el 20% de los alimentos requeridos por la población. Su recuperación necesita de una cruzada, una verdadera campaña que incluya a los jefes de los institutos docentes y de investigación agrícola, a los líderes de Fedeagro y Fadenaga y de las distintas asociaciones que regionalmente agremian productores del campo, a organizaciones que contemplen aspectos de la nutrición de la población, a representantes de las agroindustrias, a destacados líderes que influyen en las decisiones y acciones del proceso agrícola (p.e. Ramón Bolotín, Werner Gutiérrez, Gustavo Enrique Moreno y muchos más que están regados por todo el país y dedican su vida a la búsqueda de soluciones para la agricultura venezolana), y representantes de otras organizaciones que tengan relación con el agro venezolano. Todos unidos con un solo objetivo: instaurar un sistema de gobierno que permita alcanzar una actividad agrícola segura en lo personal y en lo jurídico; eficiente, al contar con todos los factores que determinan la productividad del campo, el procesamiento de los productos y su distribución; y suficiente para contribuir con la seguridad alimentaria de la población.

Con el régimen actual hemos visto que la inseguridad personal y jurídica agobia a los productores; estamos viendo la destrucción y mal uso de los recursos suelo y agua; la destrucción de la infraestructura de apoyo a la agricultura como la vialidad, sistemas de riego, electrificación rural, centros de recepción y de almacenamiento de las cosechas; la destrucción de la maquinaria y equipos agrícolas; en el caso de los institutos de educación superior e investigación, el cierre o disminución de sus actividades a un mínimo debido a la falta de recursos y éxodo de su personal capacitado; y algo muy grave como es la falta de los insumos básicos para la producción, tales como semillas de buena calidad, fertilizantes adecuados y oportunos, y plaguicidas.

Lo peor de la situación es que no se vislumbra ningún interés en solucionarla, si no que por el contrario, cada vez se agrava más y se va haciendo insostenible. El esfuerzo que han  estado haciendo los productores de sembrar con semillas de mala calidad, con subdosis de fertilizantes o sin ellos, sin el combate oportuno de malas hierbas e insectos dañinos, sin tener suficientes equipos y maquinarias retrasándose las siembras y la recolección; el esfuerzo que hacen los criadores de aves sin disponer de los alimentos en cantidad y calidad adecuadas para sus animales y mucho menos de las medicinas necesarias; los ganaderos sin seguridad y siendo víctimas de un abigeato, más que incontrolado apoyado por ciertas autoridades; ha conducido a muy poca superficie sembrada, rendimientos muy bajos que algunas veces están por debajo del punto de equilibrio, disminución de los rebaños y cierre de granjas avícolas, entre otras cosas negativas. Después de finalizar un ciclo con esta pobre producción, de cualquier rubro, entonces el régimen impone restricciones en la movilización de las cosechas, quiere ser dueño de una buena parte de la misma para hacer sus campañas de miseria con la distribución de los alimentos al pueblo hambriento, y el resto de lo producido debe venderse al precio que establezca el régimen que siempre está por debajo de los costos de producción.

Esas acciones de intentar producir sin los recursos y sin las políticas necesarias, para que esta actividad vuelva a ser lucrativa y productiva y mejorar la alimentación del pueblo deben suspenderse, no se deben continuar. Con ello el productor solo va a la ruina, a trabajar a pérdida, y lo más grave, indirectamente le da un enorme apoyo al régimen, el cual aparece como benefactor del pueblo, al suministrarle unos pocos alimentos y a un precio que evita “que los agricultores lo roben”, según la propaganda oficial. Suspender la producción agrícola hasta que existan condiciones favorables debe ser la acción que se debe seguir para lograr el objetivo planteado. Para ello, quizás lo mejor es iniciar una cruzada agroalimentaria que abarque todo el país.

Esta cruzada agroalimentaria es solo una de las acciones que apuntan hacia una liberación política, que pudiera terminar en una transición política para el amanecer de un nuevo gobierno. Así como ésta, se deberían realizar cruzadas, con todos los protagonistas de cada sector bien unidos, para recuperar la educación; la salud; el transporte terrestre, aéreo y marítimo; la seguridad personal y jurídica; los servicios básicos de suministro de agua, electricidad, recolección de desechos; y otros aspectos de la vida ciudadana. Todo esto conduciría a un verdadero paro nacional o huelga nacional, que tiene que generar una respuesta del régimen con dos opciones, o más represión contra el pueblo o abandono del poder. ¿Será que estas cruzadas solo se realizarían cuando la desesperación supere el miedo de la población?


Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Septiembre de 2018.




¿Sabía usted? Sistema de clasificación de suelos en base a su fertilidad



Los estudios agrológicos contienen abundante y diversa información acerca de las características o propiedades de los suelos, así como de su distribución y extensión. Son de gran utilidad para el estudio de su génesis y clasificación taxonómica, y además, constituyen la base de datos sobre la cual se realizan las clasificaciones interpretativas de suelos.

Las clasificaciones interpretativas de suelos son predicciones del comportamiento de los suelos bajo condiciones definidas de uso y manejo, teniendo como propósito principal la transformación de la leyenda de los mapas básicos de suelos, comúnmente de carácter científico y complicado, en una leyenda de carácter técnico que tenga sentido para el usuario. Uno de los sistemas interpretativos de mayor importancia en el campo de fertilidad de suelos es el Sistema de Clasificación de Suelos en Base a su Fertilidad

En Venezuela hay más de 60% de las tierras cuya limitante principal o secundaria es su fertilidad, es decir, la limitación por pobreza de nutrientes y acidez es muy alta en todo el territorio nacional, por lo tanto, es fundamental un buen manejo de la fertilidad de los suelos para el éxito del proceso productivo. En este sentido, conocer el sistema de clasificación en base a su fertilidad sería de gran ayuda en el suministro de información, que sea útil en los programas de fertilización de cultivos y en la zonificación del problema fertilidad a nivel nacional.

El sistema de clasificación de suelos en base a fertilidad, es un sistema técnico que agrupa los suelos de acuerdo a las características que afectan la dinámica de los nutrientes del suelo y de los aplicados en fertilizantes, y su manejo. Este sistema nace por una necesidad de relacionar la fertilidad de suelos con su clasificación taxonómica, para aprovechar la información contenida en los estudios agrológicos e interpretarla en función de las limitaciones de fertilidad, facilitando las recomendaciones en los programas de fertilización.

La estructura del sistema está conformada por tres categorías que son: tipo, subtipo y modificadores.

-Tipo: es el primer nivel categórico y se refiere a la textura de la capa superficial del suelo.

-Subtipo: es el segundo nivel y se refiere a la textura del subsuelo que ocurre dentro de los 50 cm de profundidad, se indica solo si varía en relación al tipo.

-Modificadores: hacen referencia a propiedades físicas y químicas de la capa arable o a más profundidad, que son importantes en el comportamiento y manejo de los fertilizantes.

La combinación de clases de los tres niveles categóricos define la unidad de fertilidad.

Para la definición de tipo y subtipo se usa la clasificación textural del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y las clases se definen como sigue:

Tipo: textura de la capa arable o de los primeros 20 cm, cualquiera que sea más superficial.

S:suelo superficial arenoso, clases texturales arenoso o arenofrancoso.
L:suelo superficial franco, <35% de arcilla, excluyendo suelos arenosos y arenofrancosos.
C:suelo superficial arcilloso, >35% de arcilla.
O:suelos orgánicos, >30% de materia orgánica a 50 cm de profundidad o más.

Subtipo: (textura del subsuelo), se usa solo si hay un cambio textural marcado con relación al tipo, o si se presenta una capa endurecida que restrinja el desarrollo de las raíces dentro de los primeros 50 cm de profundidad.

S:subsuelo arenoso. Textura como en el tipo.
L:subsuelo franco. Textura como en el tipo.
C:subsuelo arcilloso. Textura como en el tipo.
R:roca u otra capa dura que impida o restrinja el desarrollo radical.

Modificadores: se señalan con letras minúsculas siguiendo la clase textural o tipo y subtipo. Actualmente existen 15 modificadores:

g: (gley), suelo o moteados con chromas menores o iguales a 2 dentro de 60 cm de la superficie del suelo y de todos los horizontes A, o suelo saturado con agua por más de 60 días en la mayoría de los años.

d: (seco), regímenes de humedad del suelo ústico, arídico o xérico (subsuelo seco por más de 90 días acumulativos por año dentro de 20-60 cm de profundidad).

e: (baja capacidad de intercambio catiónico), delimita los suelos con muy baja capacidad de intercambio catiónico dentro de la capa arable o los primeros 20 cm.

a: (toxicidad por aluminio), se refiere a niveles de pH muy bajos y altas concentraciones de Al intercambiable (generalmente más de 60%).

h: (acidez), este modificador se refiere a un grado moderado de acidez que afectaría el crecimiento de plantas muy sensibles al Al intercambiable.

i: (alta fijación de P por hierro), se usa en aquellos suelos donde la fijación de P por compuestos de hierro puede ser importante, oxisoles, por ejemplo.

x: (amorfo a los rayos X), identifica suelos con mineralogía predominantemente alofánica en la fracción arcilla.

v: (vertisol), se usa para identificar suelos arcillosos con arcillas del tipo 2:1, se agrietan y los materiales arcillosos son muy plásticos y adhesivos.

k: (bajas reservas de potasio), indica suelos donde es posible la deficiencia de K, bien por bajo contenido de minerales que lo aportan o por riesgos de fijación.

b: (reacción básica), se aplica a suelos calcáreos o suelos con carbonato de calcio libre.

s: (salinidad), este modificador se aplica a suelos con elevado contenido de sales que afectan el normal desarrollo de los cultivos. Comúnmente valores de conductividad eléctrica >4dS/m.

n: (nátrico), se usa en suelos con alto contenido de sodio intercambiable, que afecte tanto las propiedades físicas de los suelos como el desarrollo normal de los cultivos.

c: (cat-clay), indica la presencia de suelos o materiales sulfatoácidos, con pH extremadamente ácido.

(´): (gravoso), este símbolo se anexa como modificador del tipo o subtipo para indicar la presencia de materiales gravosos. (´) = 15 – 35% de material gravoso; (´´) = >35% de material gravoso o partículas mayores de 2 mm en base a volumen.

%: (pendiente), donde sea conveniente se puede indicar el porcentaje de pendiente en la fórmula que representa la unidad de fertilidad.

Interpretación de las unidades de fertilidad: la combinación de tipo, subtipo y modificadores definen la unidad de fertilidad, y su interpretación es como sigue:

Interpretación de tipo y subtipo

S: alta tasa de infiltración y baja retención de humedad (suelos con alto contenido de arena).
L: tasa de infiltración media y buena capacidad de retención de humedad (suelos francos).
C: baja tasa de infiltración, buena capacidad de retención de agua, alto potencial de escorrentía si son pendientes, dificultad para la mecanización (con excepción de los suelos que tengan el modificador “i”) (suelos de tendencia arcillosa).
O: es necesario el drenaje artificial, pueden ocurrir problemas de subsidencia, posibles deficiencias de microelementos y usualmente requieren aplicación de altas dosis de herbicidas (suelos orgánicos).

SC, LC, LR, SR: estas combinaciones de tipo y subtipo pueden interpretarse como áreas susceptibles a severos problemas de degradación de suelos por erosión, y a riesgos de afloramiento de subsuelo indeseable, por lo tanto, debe dársele alta prioridad al control de erosión.

Interpretación de los modificadores: en cada unidad de clasificación por fertilidad, dependiendo del modificador o modificadores presentes y de la combinación de tipo y subtipo, puede sintetizarse una interpretación de conjunto para la unidad. Veamos un ejemplo un ejemplo sencillo con fines demostrativos. Una unidad clasificada como Lehk, tendría la siguiente interpretación: buena capacidad de retención de agua y capacidad de infiltración media (por ser un suelo franco “L”); baja capacidad de retención de nutrientes principalmente Ca, Mg y K, deben aplicarse dosis relativamente altas de estos nutrientes además de nitrógeno, e inclusive, considerar su fraccionamiento (por tener baja CIC “e”); requiere encalado para cultivos sensibles al aluminio (por ser un suelo ácido “h”) y se corren riesgos de sobre encalado debido a la baja CIC; baja capacidad para suplir potasio y su disponibilidad debe ser evaluada periódicamente requiriéndose aplicaciones frecuentes de potasio para cultivos muy exigentes en este elemento (por bajas reservas de potasio “k”).

En Venezuela, más de 10.000.000 ha de tierras se han clasificado por este sistema con diferentes grados de detalle taxonómico, desde estudios de suelos a nivel de gran visión hasta estudios detallados de alta intensidad. Casi todas las áreas de importancia agrícola del país han sido evaluadas mediante la aplicación de este sistema, a saber, Llanos Occidentales, Sur del Lago de Maracaibo, Mesas Orientales y estados centrales principalmente Aragua, Carabobo y Cojedes. Estos estudios han permitido un agrupamiento de las unidades de fertilidad en clases de limitaciones por fertilidad, por ejemplo: ligeras, moderadas y severas limitaciones por fertilidad, en estudios regionales con niveles categóricos de familia, estableciéndose dichas clases en función de la combinación de tipo, subtipo y modificadores y en la factibilidad técnica de superar esas limitaciones.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Septiembre de 2018.