miércoles, 19 de junio de 2019

La enfermedad holandesa y la agricultura venezolana



Se puede aseverar que Venezuela fue un país rural hasta el descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo e inicio de su explotación. Esto trajo como consecuencia inmediata la movilización de muchas personas hacia las zonas donde había petróleo, se fueron desarrollando esos poblados y se fue descuidando el campo en las regiones agrícolas.

Por supuesto, las mejores condiciones salariales, y en general, de beneficios socio económicos, se convirtieron en un imán para atraer trabajadores, para atraer mano de obra hacia las zonas petroleras. Desde la época colonial, Venezuela se caracterizó por exportar café y cacao como base de su economía. Los “Grandes Cacao” eran familias que se enriquecieron con la producción y exportación de cacao hacia Europa, con lo cual lograron excelentes condiciones de vida, y en esa época, todo aquel que acumulaba riquezas y adquiría un elevado nivel de vida era llamado “Gran Cacao”. Aún en la Venezuela del siglo XXI, algunos viejos ciudadanos utilizan esta expresión para identificar a las familias ricas.

Con el incremento de las exportaciones petroleras, cuando Venezuela llegó a ser el primer país exportador de petróleo del mundo, poco a poco la “Enfermedad Holandesa” fue carcomiendo la economía del país. Esta enfermedad, que es un término utilizado en economía, también es conocido como “Mal Holandés” o “Síndrome Holandés”, y se refiere a los efectos negativos que provoca en la economía de un país un repentino y desmedido incremento del ingreso de divisas, ocasionado por la exportación de algún recurso natural como minerales preciosos, hidrocarburos, café, etc, o por algún crecimiento importante de la inversión extranjera directa.

El nombre deriva de lo ocurrido en los Países Bajos en los años sesenta del siglo XX, cuando se incrementó violentamente el ingreso de divisas luego del descubrimiento y explotación de grandes yacimientos de gas natural hacia el Mar del Norte. Consecuentemente, el florín, que es la moneda holandesa, se apreció y aumentó su cotización en el mercado de divisas afectando negativamente la competitividad de las exportaciones de otros bienes o recursos del país.

Aún cuando el nombre de esta distorsión en la economía de un país se relaciona con Holanda y es de reciente cuño (1960), este modelo se ha utilizado para explicar los efectos que tuvo en la España del siglo XVI el ingreso de los tesoros enviados desde América, o los efectos perniciosos que tuvo sobre la economía australiana el descubrimiento de oro por allá por el año 1850, y más recientemente, las distorsiones de la economía venezolana derivadas de los altos precios del petróleo.

El “Síndrome Holandés” ha originado en Venezuela, por muchos años, la apreciación del bolívar que es la moneda nacional; además, reducción significativa de la producción interna en sectores tradicionales de la economía como es el caso de la agricultura y las industrias manufactureras. Estos productos para el consumo interno han tenido que enfrentar una desproporcionada competencia con productos importados de menor precio; y los productos para exportación, se ubican en desventaja por la elevada apreciación de la moneda local.

La situación de bonanza petrolera ha promovido la inyección interna de elevados recursos, elevando el circulante, que sin una adecuada contrapartida en la oferta de bienes y servicios provoca continuos incrementos en los índices de inflación. Actualmente, Venezuela ha alcanzado la mayor distorsión económica de su historia, y a pesar de sus riquezas, se encuentra en una situación crítica de pobreza, además de haber contraído altísimos niveles de endeudamiento externo.

La “Enfermedad Holandesa” agobia a la población venezolana y ha afectado profundamente la agricultura. Para 2018 se estimó que apenas se produjo 20% de los requerimientos alimenticios de los treinta millones de venezolanos, y las expectativas para el 2019, son aún peores. Con la renta petrolera se sigue importando alimentos en lugar de promover y apoyar la producción interna. Las divisa parece que se están agotando complicando estas importaciones, por lo que el futuro que se le presenta a la población es de mayor escasez de alimentos cada día. Tenemos que “sembrar el petróleo” y superar el “Síndrome Holandés”, tal como lo han logrado otros países como Finlandia, Australia, Holanda, Noruega, Chile y otros.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Junio de 2019.

martes, 4 de junio de 2019

Otro mayo que pasa



En el campo venezolano, el mes de mayo siempre ha sido esperado por los agricultores, y en general, por las familias campesinas, para iniciar la siembra de las semillas que generarán los alimentos, que generarán los beneficios para disfrutar de una vida confortable y plena luego de meses de arduo trabajo fertilizando los terrenos, limpiándolos, controlando plagas, recolectando los frutos de la labor, despachándolos a los sitios de acopio o de consumo, vendiéndolos.

¿Por qué el mes de mayo? Porque es cuando se inicia el período de lluvias en casi todo el territorio nacional. Lluvias que saciarán la sed de los suelos resecos por el fuerte y prolongado verano. Agua de la lluvia que será retenida en los poros del suelo para alimentar a las plantas, cuyas raíces hurgarán el suelo buscando sus alimentos diarios disueltos en este maravilloso líquido.

Es el mes cuando los campos reverdecen, cuando se ablandan suficientemente para que las semillas germinen y las pequeñas plantas puedan emerger y continuar su vida, libres en el espacio y bañadas por el sol, para fotosintetizar y producir materia orgánica, alimentos directos o indirectos para los organismos heterotróficos que habitamos la tierra.

Cuando llega mayo ya las fincas están repletas de los insumos necesarios para la siembra: fertilizantes y semillas, herbicidas e insecticidas, llenan galpones y anaqueles. Tractores a tono y equipos agrícolas como rastras, abonadoras, sembradoras, asperjadoras y otros, en perfecto estado y chequeados en campo. Todo eso acompañado de la algarabía de los trabajadores, operadores de maquinarias, obreros de todo tipo, la satisfacción del agricultor coordinando las actividades, en la fresca madrugada que cada día es aromatizada por la fragancia de un café recién colado.

Cuando finaliza mayo, cuando pasa mayo, ya los campos están sembrados, y la esperanza del agricultor en un nuevo ciclo de cultivo se encuentra sustentada por el arduo trabajo realizado hasta la fecha. Por eso el mes de mayo es tan esperado por los productores del campo, comenzando allí la producción de alimentos para la población del país.

Hasta hace pocos años, quizás diez años atrás, se logró producir un 70% o más de los alimentos requeridos por los treinta millones de venezolanos; sin embargo, ese porcentaje ha venido en picada hasta llegar el año pasado, 2018, a estimarse que solo se produjo alimentos para cubrir el 20% de los requerimientos. Pero las expectativas para este año, 2019, son aún peores, más desalentadoras, cuando se está estimando que ni siquiera se llegará al 20% de los requerimientos.

Estos años sin agricultura, con nuestros campos vacíos, el agua de la lluvia se irá fluyendo a través de ríos, caños y quebradas de cada cuenca hidrográfica, a perderse en su mayoría hacia el mar. La que infiltra en el suelo se irá a los acuíferos profundos o se evaporará desde los poros de suelo para perderse en la atmósfera. No habrá raíces suficientes que la puedan utilizar, más allá de las raíces de malezas que ocuparán los espacios donde deberían estar plantas de maíz, arroz, soya, caña de azúcar, girasol, algodón, hortalizas, raíces y tubérculos, y otras.

Por eso decimos que pasó otro mayo, el cual perdimos nuevamente por la incuria e ignorancia de nuestros gobernantes, o por su mala intención, quien sabe…..


Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo 2019

Planes para el día después. Agricultura XIX. La magia de la agricultura




Llegan las lluvias,
despiertan los lirios sabaneros
y las aguas comienzan a llenar
las áreas que ocupan los esteros.

Los pastos comienzan a brotar
como verdes alfombras en potreros,
y el ganado agradecido va a pastar
para comenzar a llenar sus cuerpos lastimeros.

Los frutales se muestran
pletóricos de flores,
para formar abundancia de frutos
con tan amplia gama de sabores.

Los maizales florecen
y se pintan de amarillo
cuando el polen vuela enloquecido
para llegar a arropar a los pistilos.

Al lado, los campos de sorgo,
millones de granos enrojecidos
alimentos de pollos y porcinos,
satisfacción del productor agradecido.

Tierras planas y pesadas
donde destacan nutridos arrozales
con sus espigas doradas, agitadas,
al impulso de vientos matinales.

Girasoles que retan la belleza
con sus cabezas circulares y de oro,
llenas de semillas aceitosas
que para el productor, representan un tesoro.

Agricultura bajo techos y sin ellos,
de cebollas, tomates, pimentones,
corazón de guisos y ensaladas
que en las cocinas se preparan a montones.

Cañaverales en flor, raíces y tubérculos,
patillas, pepinos y melones,
multitud de alimentos producidos
en estas tierras de tropicales condiciones.

Así es la magia de la agricultura tropical, variada en especies y en sabores, en paisajes, en tecnologías, en sistemas de producción, en agricultores, pero todos empeñados en producir alimentos para la población, en producir forrajes para el ganado, fibras textiles, flores, madera para construcción y mobiliarios, en fin, todo lo que se le pueda sacar racionalmente a estas maravillosas y disímiles tierras que cubren nuestro territorio.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Mayo de 2019.

jueves, 28 de marzo de 2019

Nuevas autoridades en Monómeros Colombo Venezolanos y Pequiven.



Recientemente, el Presidente Encargado de Venezuela Ingeniero Juan Guaidó y su grupo de trabajo, designaron autoridades para las directivas de Monómeros Colombo Venezolanos y Pequiven. Esto se considera muy importante, ya que los agricultores permanentemente se quejan de la falta de insumos, con énfasis en la escasez de fertilizantes y su efecto determinante sobre los rendimientos de los cultivos. Quizás este reclamo motivó al gobierno interino a tomar esa decisión, ante la actitud del régimen que se denota por las declaraciones de Nicolás Maduro en diciembre de 2017 cuando señaló: “papá Estado no les puede proveer de todo, tienen que buscar sus insumos. Hay que parir compadre”.

Por supuesto, siendo los fertilizantes el insumo más solicitado por los mismos agricultores, y teniendo Venezuela los recursos que le permitirían suministrarles la mayor parte de estos productos, ha sido muy oportuna la designación de nuevas autoridades para estas industrias petroquímicas.

No todos conocen lo que es Monómeros Colombo Venezolanos (MCV). Esta empresa se crea con el nombre de Monómeros de Colombia en 1967, como una sociedad de responsabilidad limitada en la cual participaba el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP). Se inicia con la producción de caprolactama que es una molécula derivada del tolueno, utilizada en la síntesis del nylon. En 1968 pasa a denominarse Monómeros Colombo Venezolanos, S.A. En 1985, para aprovechar las ventajas del Acuerdo de Cartagena se transformó en una empresa Multinacional Andina. En 1990, entre MCV y el Grupo Clipper que es una empresa naviera danesa, se crea la Compañía Naviera Compass Rose Shipping, Ltda, para prestar servicio de carga a Colombia y Venezuela desde algunos países de Europa, África Occidental y USA.

En el año 2002, MCV adquiere la operación de fertilizantes de la empresa Cargill en Colombia, para producir fertilizantes en una planta en Buenaventura, ubicada en el Pacífico colombiano, y proceder a su comercialización. Para el 2006, Pequiven adquiere el 100% de las acciones de MCV y para el día de hoy es una filial de Pequiven.

MCV produce actualmente una amplia diversidad de fórmulas de abonos NPK complejos, productos simples y mezclas físicas, además de una línea para fertirrigación a base de nitrato de potasio y fosfatos de amonio. Se estima que en el 2018 MCV logró suplir un 20% del mercado de fertilizantes en Colombia. Esto demuestra el gran apoyo que pudiera dar MCV al suministro de fertilizantes para la agricultura venezolana.

Por otro lado, Pequiven es la gran industria de fertilizantes del país, con sus plantas en Morón-Carabobo, El Tablazo-Zulia y Jose en Anzoátegui, las cuales, a pesar de tener una buena capacidad instalada, operan a muy bajo ritmo o no operan. En gran medida, esto es causa del desabastecimiento de fertilizantes para nuestra agricultura.

Recordemos que Pequiven puede producir todos los fertilizantes nitrogenados y fosfatados que necesitamos, ya que tiene la infraestructura y las materias primas. Para los nitrogenados se necesita, entre otros, nitrógeno del aire y metano del gas natural, que serían recursos que deberíamos disponer sin limitaciones. Para los fosfatados tenemos yacimientos de roca fosfórica repartidos por buena parte del territorio nacional, que contienen recursos indicados e inferidos de 2.652 millones de toneladas de roca fosfórica (o fosforita, o apatitas), suficientes para cubrir la demanda actual de P2O5 por más de 1.432 años. Para estos fosfatados se tiene la planta de Morón y el Complejo de Navay-Táchira. Este último está en construcción desde hace más de diez años por lo que debería evaluarse su culminación, ya que está proyectado para procesar 2,5 millones de toneladas de roca fosfórica al año para producir fundamentalmente superfosfatos, que sería un gran aporte para nuestros campos con suelos ácidos y pobres en fósforo, y para exportar los excedentes.

Entonces, estas nuevas autoridades de Pequiven y MCV, tendrán un gran reto para lograr un adecuado y oportuno suministro de fertilizantes a los productores agrícolas venezolanos, como parte de la recuperación de nuestra agricultura.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Marzo de 2019.

martes, 5 de marzo de 2019

Crímenes a la naturaleza en Venezuela.



El régimen chavista-madurista lleva años cometiendo crímenes, tienen una exacerbada voluntad para matar, no solo a personas, sino también para destruir los recursos naturales del país. Porque hacerse la vista gorda ante prolongados y destructivos incendios en diferentes escenarios del país, es acabar con la vegetación, con la fauna que habita esos parajes que se van calcinando poco a poco, con las fuentes de agua y con los suelos, que siguen el rumbo de la desertificación cuando se les destruye parte de su vida.

Veamos lo que está pasando en los Andes Venezolanos: nuestra Sierra Nevada arde desde hace más de un mes y al régimen no le importa…..

..Escarpada cordillera andina,
madre del frailejón
que dibuja de amarillo tus laderas…..

….Compañera de las nubes
que se posan en tu altura,
y de las estrellas
que comparten su claridad
en la penumbra de las noches…..

Con esto va quedando herida de muerte la principal fuente de agua para buena parte del occidente del país. Montañas andinas que cosechan el agua de lluvia, para luego dejarla correr por sus laderas e ir a formar esos importantes ríos que fluyen finalmente por las llanuras de Portuguesa, de Barinas, de Cojedes, de Apure. Riqueza de nuestra agricultura y cría.

Lo que ha pasado a los bosques de Uverito, obra ejemplar de venezolanos liderados por ese valioso ciudadano, el Doctor J.J. Cabrera Malo, que transformaron el paisaje y la utilidad de esas sabanas cuarzosas del oriente de nuestro territorio, que antes producían gramíneas de poco valor y pasaron a producir madera para construcción, muebles y otros accesorios, pulpa para la industria de papel, y cambiaron la fauna regional…..

….Sabanas de cuarzo y palmas
y ahora de pinos también
que han cambiado tu color
y el aroma de tu ambiente,
hoy tu fauna es diferente
y más alegre tu gente.

Hoy se han perdido miles de hectáreas de pinos, destruidas por el fuego incontrolado y originado por mal manejo o mal funcionamiento de los sistemas de alarma, cortafuegos y otras medidas para la prevención y el combate de incendios.

Ahora tenemos la destrucción de la Gran Sabana, paraje idílico de nuestra geografía que ha sido asiento para la vida de generaciones de aborígenes, Pemones, quienes además de disfrutar de la quietud y belleza de esta región, han sido guardianes de su integridad, vigilantes de su paisaje….

….Así te escribo yo mismo
Gran Sabana encantadora,
a la gracia del indígena,
del aborigen Pemón,
siempre lleno de esperanza,
siempre lleno de ilusión,
sangre esparcida en nosotros
mezclada con español
desde aquel preciso instante
al desembarcar Colón,
y después con otras cepas
el negro, el anglosajón,
para dar este mestizo
cruzado y cuarterón,
que se ha ido por el mundo
como emblema de hermandad
en batallas victoriosas
para gritar libertad.

El exterminio salvaje al que hoy están sometiendo a los Pemones, significa la destrucción indirecta de la Gran Sabana. Definitivamente, los conquistadores españoles que llegaron a nuestro territorio desde finales del siglo XV, en su afán por invadir y saquear al nuevo continente, no fueron tan brutales y sanguinarios como los actuales mercenarios, malandros y reos sacados de los peores antros de mala reputación, aceptados como parte de un vergonzoso ejército dirigido por extranjeros, y pagados por el régimen para perseguir y asesinar Pemones indefensos. La incuria demostrada ante la naturaleza, y la saña, la crueldad, demostrada ante el pueblo por parte de esta falsa revolución chavista-madurista, están liquidando a Venezuela en pleno siglo XXI. ¡¡Es tiempo de parar esta barbarie!!

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Marzo de 2019.

viernes, 1 de marzo de 2019

Planes para el día después. Agricultura XVII.-fertilización de pastizales



Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos el tema de la fertilización de pastizales.

I.-MARCO DE REFERENCIA.

Especialmente en áreas tropicales los pastizales son el principal alimento para los rumiantes. Además, está demostrado que las carnes producidas bajo pastoreo, ofrecen mejores características nutritivas y de sabor que las que se producen en condiciones de estabulación total o parcial con una alimentación que se basa en granos y otras fuentes alimenticias. Esto pone de manifiesto la importancia de disponer de un buen pastizal.

Las especies forrajeras para su explotación, deben ser consideradas como un cultivo más y deben ser manejadas como tales, ya que al igual que todas las plantas, su crecimiento y desarrollo están determinados por su genética y por las condiciones externas a las cuales están sometidos. Por ello, para una producción eficiente de los pastizales, éstos deben manejarse tomando en cuenta el sistema suelo-planta-clima donde se está desarrollando esa planta, sistema en el cual la planta no crece en forma aislada si no que depende de la interrelación de todos los factores que intervienen en dicho sistema.

Dentro de ese manejo se incluye la fertilización, la cual busca aplicar los recursos y las prácticas necesarias a los sistemas suelo-planta-clima, para que dichas plantas puedan absorber cantidades suficientes de todos los nutrientes esenciales, de tal forma que se cubran cabalmente sus requerimientos a todo lo largo de su ciclo de vida. Por lo tanto, para realizar un acertado manejo de la fertilización, se requiere conocer las condiciones iniciales del suelo; las características de las plantas en cuanto a sus requerimientos nutritivos totales y a sus etapas críticas de crecimiento y nutrición; y las condiciones climáticas predominantes, especialmente en lo referente a temperatura, radiación solar, humedad o las relaciones suelo-agua, y la composición de la atmósfera.
En el trópico, para la producción de forrajes, se tiene la ventaja de disponer de una gran variedad de climas, de suelos, y de una inmensa diversidad de especies, tanto gramíneas como leguminosas, que se adaptan a esos diferentes sistemas suelo-clima existentes. Por ello, es indispensable conocer los requerimientos de cada especie forrajera en cuanto a suelos y clima, para poder seleccionar el sistema más ventajoso para la producción de forraje, de biomasa, aplicando las mejores prácticas de manejo posibles, donde se deben incluir los programas de fertilización.

Los elementos nutritivos esenciales tienen funciones muy específicas dentro de las plantas, y así mismo también son esenciales para los organismos consumidores, que en el caso de los forrajes son los animales herbívoros, especialmente la ganadería bovina por la gran cantidad de pastos que consumen. Cuando un suelo no está en capacidad de suministrar todos esos nutrientes esenciales en cantidades adecuadas para las plantas, éstos deben aplicarse por medio de fertilizantes para que no se afecte el rendimiento y la calidad de un pastizal.

Pero para decidir si se fertiliza o no un pastizal debemos conocer el sistema suelo-clima, de tal manera que se tenga información sobre la capacidad del suelo para suplir nutrientes a las plantas y saber hasta donde las condiciones climáticas permiten la expresión de la capacidad de rendimiento del cultivo forrajero. Además, se deben analizar los siguientes puntos:

-Si se esperan o no, incrementos en la producción de forrajes, con la fertilización.
-Si el forraje adicional que se logre producir con la fertilización es necesario para la unidad de producción.
-Si se espera un beneficio de la inversión realizada con la fertilización.

No tiene sentido fertilizar los pastizales y lograr rendimientos elevados si el forraje extra producido no es utilizado. Además, para lograr un beneficio de la inversión en fertilización, el forraje debe ser utilizado o cosechado y el producto (ganancia en peso del animal, leche, heno o silaje) debe poder comercializarse.

La importancia de analizar esos puntos anteriores es fundamental, ya que la fertilización puede ser una práctica muy favorable para incrementar la productividad de los pastizales. Se considera, que en general, la producción de biomasa se puede incrementar hasta tres veces o más con un buen programa de fertilización, incluido dentro de un mejoramiento integral del manejo del pastizal, y por lo tanto, debe existir una adecuada utilización de esos incrementos en la disponibilidad de forrajes en la unidad de producción.

Para Venezuela, Espinoza y Argenti (1997) señalan que al fertilizar las pasturas se incrementa la producción de materia seca entre 30 y 95%, permitiendo un aumento importante en la carga animal de los potreros. Sin embargo, esas respuestas son más acentuadas en los pastos introducidos ya que si éstos no se fertilizan sus rendimientos serán similares a los de los pastos nativos, por lo que el productor corre el riesgo de perder la inversión del establecimiento del pastizal.

En el caso de gramíneas, se considera que la primera prioridad para mejorar la productividad es cubrir sus requerimientos de nitrógeno, los cuales son en general elevados y la respuesta de la planta también es alta. Las gramíneas también van a responder a aplicaciones de fósforo y potasio cuando los niveles de estos nutrientes en el suelo son bajos; pero para que esa respuesta rinda beneficios, también se deben aplicar las dosis de nitrógeno adecuadas en cada sistema suelo-clima.

Con las especies leguminosas, por el contrario, no es necesario aplicar fertilizantes nitrogenados ya que estas plantas son capaces de fijar nitrógeno atmosférico para cubrir sus requerimientos. Así mismo, en asociaciones de gramíneas-leguminosas, cuando la porción de leguminosas es superior a un tercio del total del pastizal, no es necesaria la fertilización nitrogenada ya que la gramínea es capaz de cubrir sus requerimientos aprovechando el N fijado por la leguminosa. Cuando la superficie ocupada por la leguminosa es inferior a un tercio del total, se hace necesario aplicar fertilizantes nitrogenados para cubrir los requerimientos de las gramíneas por este nutriente. También se considera que en las asociaciones gramíneas-leguminosas los requerimientos de P y K son superiores que cuando las gramíneas están solas en el pastizal.

II.-PROGRAMAS DE FERTILIZACIÓN DE PASTIZALES.

A un alto nivel de abstracción podemos considerar que hay dos tipos de pastizales, las pasturas naturales y las pasturas mejoradas.

Los pastizales naturales están formados por especies gramíneas y leguminosas que en general son de mala calidad forrajera, son especies nativas que solo pueden soportar una baja capacidad de carga animal, sometidas a pastoreo continuo, sin aplicación de fertilizantes y frecuentemente sometidas a sobrepastoreo en un manejo extensivo de dichos pastizales. La explotación de este tipo de pasturas es común en los llanos venezolanos, generalmente con la presencia de potreros de grandes extensiones que dificultan el manejo integral del pastizal.

Los pastizales mejorados se consideran indispensables para poder incrementar la producción de carne y leche, al permitir una alta capacidad de carga en comparación con las pasturas naturales, y favorecer una mejor salud de los rebaños al disponer de forrajes de mejor calidad.

Esos pastizales mejorados se obtienen con el establecimiento de especies forrajeras de elevada capacidad de producción de biomasa, alta digestibilidad y niveles de proteínas relativamente altos; conjuntamente con programas de fertilización adecuados, períodos de corte o pastoreo ajustados a las características de cada especie, y en algunos casos, con la aplicación de riego para una producción continua a lo largo del año.

La fertilización de los pastizales, especialmente con fertilizantes nitrogenados, es una de las prácticas de mayor impacto sobre los incrementos en la producción de biomasa y sobre los niveles de proteína, mejorando la calidad del forraje. Consecuentemente, se mejora la producción de carne o leche, así como la rentabilidad de la explotación. Cuando se fertilizan los pastos con nitrógeno y se aumentan los rendimientos de materia seca, se debe tener presente que paralelamente ocurre una mayor extracción de los otros nutrientes esenciales. Por esta razón, es muy probable, que se haga necesario incorporar otros nutrientes a los programas de fertilización, especialmente el resto de macronutrientes. En este sentido, se recuerda que la fertilización de los pastos debe manejarse como la de un cultivo más, y por lo tanto, es conveniente disponer de un análisis de suelos reciente y en lo posible, conocer los requerimientos de la especie forrajera y el manejo que se vaya a dar al pastizal.

Los fertilizantes son insumos relativamente costosos, por lo que particularmente en pastizales, deben ser aplicados con elevada eficiencia. Esto quiere decir, que se deben aplicar las cantidades correctas de cada fertilizante y en los momentos más convenientes para cada sistema suelo-planta-clima-manejo.

El momento de aplicación de los fertilizantes es muy importante  en relación a la eficiencia en su uso por parte de las plantas. En el caso de las especies forrajeras, éstas permanecen en continuo crecimiento si las condiciones son favorables, por lo que requieren un suministro frecuente de nutrientes. Esto es particularmente importante durante la temporada de lluvias, cuando las tasas de crecimiento de las plantas son más elevadas y consecuentemente se incrementan sus requerimientos nutritivos. Por esta razón, en la fertilización de pastizales cuando no se dispone de riego, los fertilizantes serán más eficientes si se aplica una fracción importante al inicio de la temporada de lluvias, y otra fracción se aplica un poco antes (un mes o más) del fin del ciclo lluvioso, siguiendo un corte o un pastoreo según sea el manejo del potrero.

En regiones donde el ciclo de lluvias es muy prolongado y cubre casi todo el año, o en aquellos casos donde se riegue el pastizal, los fertilizantes se pueden aplicar en cualquier momento siempre y cuando las plantas estén en pleno crecimiento y en el suelo exista un contenido de humedad aprovechable adecuado.

En términos generales, el fertilizante de base, generalmente  con fórmulas NPK, se debe aplicar al momento del establecimiento del pastizal, y según los requerimientos, hacer al menos una aplicación anual de estas fórmulas completas. Por su lado, los fertilizantes nitrogenados se aplicarán con mayor  frecuencia, en lo posible, después de cada corte o pastoreo siempre y cuando la humedad edáfica sea adecuada.

Para el momento de fertilizar, también es conveniente considerar el estado de desarrollo de las plantas, ya que las aplicaciones tardías son poco eficientes. Se recomienda fertilizar cuando las plantas se encuentran en pleno desarrollo vegetativo.

En suelos de textura gruesa, como las sabanas orientales y otras regiones del país con suelos de tendencia arenosa, el fertilizante de base se debe fraccionar varias veces a lo largo de la estación lluviosa, para lograr una mayor eficiencia en su uso por las plantas al disminuir las pérdidas por lavado fuera del perfil del suelo.

El manejo de la explotación determina la frecuencia y la calidad de la fertilización; así, cuando el manejo del pastizal es intensivo, la fertilización debe ser frecuente y abundante según los requerimientos del sistema; cuando el manejo es semi-intensivo, la fertilización será  estacional o estratégica; y cuando el manejo es extensivo, la fertilización es eventual.

Recomendaciones de fertilización de pastizales en Venezuela.

En Venezuela existe una variada gama de especies forrajeras, nativas e introducidas, que se utilizan en el establecimiento de potreros que algunas veces son para pastoreo, y en otras oportunidades, para corte en la producción de heno y silaje. En la mayoría de los casos, los niveles de rendimiento en biomasa y la calidad de los forrajes en la alimentación animal, y por ende el rendimiento en proteína animal y la salud de los animales, dependen profundamente de un adecuado programa de fertilización de los pastizales.

En nuestro país no hay mayor tradición en la fertilización de pastizales, con excepción de la producción intensiva de algunas gramíneas dedicadas a la producción de pacas de heno de elevada calidad, y de algunos productores que fertilizan al momento de sembrar algunas especies forrajeras de ciertas exigencias nutritivas. Sin embargo, se ha comprobado que uno de los aspectos que más contribuiría a elevar significativamente los rendimientos de carne de bovinos en el país, sería la fertilización de pastizales, especialmente con nitrógeno.

En el estado Zulia, en la zona del Sur del Lago de Maracaibo que es una de las regiones más importantes en la producción ganadera del país, Espinoza y Argenti (1997) destacan que solamente el 31% de los ganaderos fertilizan y que 46% no lo hace por falta de recursos y el resto considera que esta práctica es muy importante. No obstante, se ha demostrado que con una adecuada fertilización de los pastizales, tanto la eficiencia reproductiva de bovinos como el peso al destete se incrementan.

Con las especies de pasto que se utilizan comercialmente en Venezuela, se han realizado diversas zonificaciones (adaptación de las especies a determinadas condiciones de suelo y clima) y una de las más completas es la de L. Mancilla (2002), la cual se resume de la siguiente manera:


-Suelos de buena fertilidad y altura superior a 800 msnm:
Kikuyo (Pennisetum clandestinum)

-Suelos de tendencia ácida, de baja fertilidad natural y bien drenados:
Brachiaria brizantha, B. humidicola, B. decumbens, B. dyctioneura, Digitaria swazilandesis, Andropogon gayanus.

-Suelos de tendencia ácida, de moderada fertilidad y bien drenados:
B. humidicola, B. brizantha, Andropogon gayanus.

-Suelos de mediana fertilidad y mal drenados:
Pará (Brachiaria mutica), Tanner grass (B. radicans)

-Suelos de baja fertilidad y mal drenados:
Paja de sabana (Axonopus purpusii), Lambedora (Leersia hexandra), Paja de agua (Hymenachne amplexicaulis)

-Suelos con limitaciones de aridez:
Buffel grass (Cenchrus ciliaris), Rodesia (Setaria ancepts), Elefante enano (Pennisetum purpureum).

-Suelos sin limitaciones:
Elefante enano (P. purpureum), Guinea (Panicum maximum), Pangola (Digitaria decumbens), Bermuda (Cynodon dactylon)

En el caso de pastizales, al realizar programas de fertilización debemos considerar algunos aspectos muy específicos:

-Al manejar mejor los pastizales, incluyendo la fertilización, se puede elevar significativamente la capacidad de carga de los potreros y se mejoraría la productividad de carne y leche. En anterior oportunidad mencionamos que con un buen programa de fertilización la producción de biomasa de un potrero puede incrementarse hasta tres veces o más, pero se debe tener presente que ese incremento en la producción va a ser utilizado, o por los animales de la finca o porque va a ser vendido a otros productores que tengan limitaciones de fuentes de alimento para su ganado. También se puede aprovechar el incremento de rendimientos de los pastizales al fertilizarlos, para introducir y perfeccionar técnicas de conservación de forrajes que permitan su uso en épocas críticas del año, y así asegurar una adecuada alimentación a los rebaños durante todo el año sin que tengan que ser movilizados de un lado a otro, en la ganadería trashumante que ha caracterizado al llano venezolano.

-En Venezuela hay unos 5 millones de hectáreas de pasto sembradas y solo se fertilizan 372.000 ha, con un consumo total de fertilizantes NPK de 82.000 toneladas que corresponde a una dosis promedio de 222 kg/ha. Esto revela que nuestros ganaderos aplican poco fertilizante a las pocas pasturas que se fertilizan, y la mayor parte de estos fertilizantes aplicados a los pastos son fuentes nitrogenadas.

-Recordar también que cuando se va a fertilizar pasturas, debemos asegurar que el balance de la operación sea positivo, por ello se deben hacer evaluaciones económicas del uso de fertilizantes en los pastos.

Los programas de fertilización de forrajes van a depender, además de las condiciones del suelo y clima, de la especie forrajera y del sistema de producción. De esta manera, algunas situaciones comunes en Venezuela son las siguientes:

-Producción intensiva de heno: generalmente campos de bermuda para producir pacas de alta calidad, destinadas a alimentar caballos pura sangre, vacas de alta producción lechera y como fuente de fibra en la elaboración de alimentos balanceados para animales. Este tipo de explotación se realiza en suelos con pocas limitaciones de fertilidad porque sean así de forma natural o porque las limitaciones hayan sido corregidas, por lo que se recomienda aplicar sobre el pastizal 250 kg de fosfato monoamónico/ha más 250 kg de cloruro de potasio/ha, una vez al año y al inicio de la temporada de lluvias. Después de cada corte, aplicar 75 kg de N/ha procurando alternar las fuentes de N, una vez con urea y la siguiente con sulfato de amonio. Esta fertilización equivale aproximadamente a la aplicación de 477-130-150 kg/ha/año, de N-P-K respectivamente.

-En potreros dedicados principalmente a pastoreo y que eventualmente se puedan henificar, se recomienda fertilizar de la siguiente manera:

a.-Suelos ácidos, pobres en P y Ca: aplicar una vez al año a entrada de la estación lluviosa, 500 kg de roca fosfórica (fosforita)/ha, más 100 kg de fosfato monoamónico/ha, más 120 kg de cloruro de potasio/ha. Después de cada pastoreo, aplicar 75 kg de urea/ha ó 150 kg de sulfato de amonio/ha. Esto tiende a aumentar los rendimientos, la capacidad de carga del potrero, mejora la salud de los animales y promueve el aumento de la proporción de especies leguminosas nativas en el pastizal. Esta fertilización equivale aproximadamente a la aplicación de 220-152-72 kg/ha/año, de N-P-K respectivamente.

b.-Suelos de tendencia neutra a alcalina: estos suelos generalmente tienen buenos niveles nutritivos para la mayor parte de las especies forrajeras que se adaptan a estas condiciones. Para mantener esas buenas condiciones a lo largo del tiempo, se recomienda aplicar a entrada de la temporada de lluvias 100 kg de fosfato monoamónico/ha más 120 kg de cloruro de potasio/ha. Después de cada pastoreo, aplicar 75 kg de urea/ha ó 150 kg de sulfato de amonio/ha. Esta fertilización equivale aproximadamente a la aplicación de 220-63-72 kg/ha/año, de N-P-K respectivamente.

Para todos los casos, la intensidad de uso del pastizal va a influir en las modificaciones que se incorporen a los programas de fertilización.

Algunos aspectos importantes en los programas de fertilización de pastizales que ameritan ser enfatizados, son los siguientes:

Los programas de fertilización de pastizales tienen que ser rentables, lo cual implica que el beneficio obtenido por la práctica de fertilización debe superar el costo de la práctica. En este sentido, se le recomienda al productor o a su asesor, que mantenga un adecuado control de los egresos por la fertilización y de los ingresos adicionales que pudieran ocurrir por un aumento de la productividad en relación a no fertilizar. Esos ingresos adicionales o beneficios se pueden medir por el incremento en forraje producido al fertilizar en relación a no fertilizar, dándole un precio al forraje producido; o puede medirse por el aumento en la capacidad de carga de los potreros, incrementos en la producción de carne o leche, y por la salud de los animales, que implica ahorro en medicinas y en suplementos alimenticios.

Otro factor asociado a los programas de fertilización es la calidad de los forrajes producidos. Lógicamente, al aplicar un buen programa de fertilización a un pastizal, además del esperado incremento en la producción de biomasa, debe ocurrir un mejoramiento de su calidad medido por mayores tenores de proteína y una mayor y más balanceada concentración de nutrientes. Recordemos que los forrajes son la principal fuente de nutrientes para los herbívoros consumidores, y si un forraje no tiene las cantidades adecuadas de nutrientes, éstos deben suministrarse por medio de suplementos minerales o alimentos balanceados, incrementándose sustancialmente los costos de producción de carne y leche. Basta con recordar el caso de lo que denominaron “el síndrome de Santa María de Ipire”, cuando en esta región del país el ganado caía postrado por una alimentación a base de forrajes muy pobres en nutrientes, especialmente en fósforo y calcio.

La calidad de los forrajes también tiende a disminuir con la edad de las plantas, obteniéndose, en general, menores concentraciones de proteínas y de minerales a medida que la planta envejece. Sin embargo, un buen programa de fertilización permite manejar mejor los pastizales, de tal manera que a cada especie le demos la edad y la intensidad de uso (pastoreo o corte) más convenientes, para lograr niveles óptimos de biomasa producida y capacidad de recuperación del pastizal.

Para mayor información en relación a este tema se recomiendan las siguientes lecturas:

-Barnhart, S.K.; R.D. Voss and J.R. George. 1997. Fertilizing pasture. Department of Agronomy. Iowa State University. University Extension. Pm-869. Reprinted June 1997. USA.

-Bernal, J. y J. Espinoza. 2003. Manual de nutrición y fertilización de pastos. International Plant Nutrition Institute (IPNI). 3500 Parkway Lane. Suite 550. Norcross, GA 30092-2806. USA.

-Bernardi, A. C. de C. 2010. Adubaçao de campos de produçao de sementes de gramíneas forrageiras tropicais. Embrapa. Pecuária Sudeste. Brasil.

-Espinoza, F. y P. Argenti. 1997. Estrategias de fertilización en pasturas. FONAIAP DIVULGA Nº55. Enero-marzo 1997. FONAIAP, Maracay. Venezuela.

-Mancilla, L. 2002. La agricultura forrajera sustentable. Asociación Regional de Ganaderos del estado Barinas. Barinas. Venezuela.

-Newman, Y.C.; C. Mackowiak; R. Mylavoparn and M. Silvera. 2011. Fertilizing and liming forage crops. University of Florida IFAS Extension. SS-AGR-176.  April 2011. USA.

-Solórzano, P.R. 2001. Manual para la fertilización de cultivos en Venezuela. Agroisleña, C.A. Cagua, Aragua. Venezuela.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Marzo de 2019.



lunes, 25 de febrero de 2019

Los aborígenes en nuestro territorio, de Colón a Maduro.



A principios del año 1492, el navegante genovés Cristoforo Colombo, o Cristóbal Colón en español, andaba en la búsqueda de apoyo para emprender un viaje, con el fin de navegar por el Océano Atlántico hacia el oeste hasta alcanzar parte del continente asiático. Finalmente consiguió el apoyo y financiamiento de parte de los Reyes Católicos de España, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Enseguida Colón se dedicó a la búsqueda de embarcaciones y tripulantes, pudo reunir tres naves y noventa marinos lanzándose al mar, partiendo del Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, llegando a la Isla de Guanahaní (actualmente perteneciente a Bahamas) el 12 de octubre, setenta días después de haber zarpado.

Rápidamente, Colón y su tripulación establecieron relaciones amistosas con los pobladores de la isla, los aborígenes, posiblemente los habitantes primitivos de aquel lugar, a los que erróneamente llamaron “indios” porque Colón creía que había llegado a la India. Estaban en el “Nuevo Mundo”, como se conoció esta parte del planeta hasta que se percataron que este lugar no estaba conectado por tierra con Europa y tampoco con la India, por lo que a partir de 1507 a este nuevo continente se le llamó América, en honor a Amerigo Vespucci, o Américo Vespucio en español, quien fue protagonista del descubrimiento del Nuevo Mundo y de su identificación como un nuevo continente.

Posterior al Descubrimiento de América, gracias a la valiente y extraordinaria aventura Colombina de cruzar el mar océano viajando desde España hacia el oeste, vinieron la conquista y la colonización del nuevo continente en las cuales intervinieron, además de España, potencias europeas como Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda, entre otras.

Esas etapas: descubrimiento, conquista y colonización de América, iban a ocurrir, tenían que ocurrir. Cualquier navegante de la época, en la búsqueda de nuevas rutas marítimas podía llegar por primera vez a estas tierras desconocidas, pero a Cristóbal Colón le correspondió la gloria de haberlo conseguido, por lo que históricamente es considerado el “Descubridor de América”, y en la mayor parte del nuevo continente, se celebra el 12 de octubre como el “Día del Descubrimiento de América”.

Después del descubrimiento vino la barbarie de la conquista. Esta etapa enfrentó la resistencia de numerosas tribus de aborígenes, dirigidas por valientes caciques, que le dificultaron el trabajo a los invasores. Con sus lanzas y flechas, durante muchos años, resistieron ante expertos guerreros, quienes estaban protegidos por fuertes vestiduras, montando amaestradas cabalgaduras, utilizando arcabuces y armas blancas metálicas bien diseñadas para la guerra.

En estas confrontaciones destacaron caciques como Guaicaipuro, Chacao, Tamanaco, Arichuna, Maracay, Baruta, Guaicamacuto, Manaure, Mara, Paramacay, Paramaconi, Tamanaco, Tiuna, Nigale y muchos otros. En Venezuela se le ha rendido tributo permanente a estos héroes de aquellos episodios. Muchos puntos de importancia de nuestro territorio han sido bautizados con sus nombres, como un recuerdo imperecedero de sus glorias. Por cierto, Nigale, cacique de los Zaparas y guardián de la entrada al Lago de Maracaibo, iba a ser honrado colocando su nombre al segundo puente sobre el lago ofrecido por el régimen chavista, y como todos sus actos, no pasó de las intenciones y posiblemente del mal gasto de cuantiosas cantidades de dinero.

Cristóbal Colón no tuvo nada que ver con la barbarie de la conquista, sin embargo, desde que llegó al poder en Venezuela el socialismo del siglo XXI, con su característica actitud populista, se inició una campaña contra Colón, la cual terminó en la destrucción de los monumentos erigidos en honor a tan especial personaje de la Historia Universal, y en el bautizo como “Día de la Resistencia Indígena” al 12 de octubre de cada año.

Ese amor por los aborígenes, fue utilizado por el actual régimen chavista-madurista como pantalla de su hipócrita acercamiento con estos ancestros de nuestro mestizaje, actitud que también ha mostrado con la población más pobre de nuestra sociedad, aparentando ayudarlos a progresar, y al final, condicionándolos a una total dependencia o moderna esclavitud.

En la medida que esos aborígenes y pobres se cansan de su permanente y precaria situación, y comienzan a protestar y a reclamar derechos ciudadanos, en esa misma medida comienzan a ser agredidos por las fuerzas represoras del régimen. Al dejar de obedecer y abandonar el comportamiento sumiso ante la voluntad del régimen, los acosan, los hostigan, los asesinan. Ejemplo de esto ha ocurrido en las recientes protestas en el país, promovidas y lideradas desde las barriadas populares de nuestras ciudades, cuando los chismosos, correveidiles, adulantes del régimen, delataron a jóvenes que participaron en estas protestas y fueron buscados por los opresores para apresarlos, torturarlos y hasta asesinarlos.

Sin embargo, quizás lo más triste es lo que está ocurriendo con los aborígenes en los momentos actuales. La ayuda humanitaria que necesita Venezuela con urgencia, ha llegado a las fronteras del territorio. El régimen se ha opuesto a su ingreso al país donde hace tanta falta para salvar vidas. Infinidad de voluntarios se han ofrecido para colaborar en la entrada de esa ayuda humanitaria y su distribución hacia los sitios, donde alimentos y medicinas, son requeridos con mayor urgencia. Uno de esos grupos de voluntarios han sido los Pemones, quienes habitan en la Gran Sabana, pero han sido reprimidos con saña, asesinados a mansalva. Nuevamente nuestros aborígenes enfrentan sus lanzas y flechas al moderno armamento de este vergonzoso ejército venezolano, que acepta la barbarie ordenada por el régimen a través de cubanos, quienes han invadido con autorización de Chávez y ahora de Maduro, nuestro ejército y otras instituciones del país.

¿Qué le puede importar a un cubano de éstos o a otros invasores autorizados, que sea asesinado un venezolano? Le ha tocado el turno al Pueblo Pemón, quienes dignamente han enfrentado a sus agresores, a costa de sus vidas y de su tranquilidad en estas tierras que han habitado por siglos. La barbarie de los conquistadores contra los aborígenes, tan criticada por Chávez, Maduro y todo su círculo de “jala bolas”, parece que se queda pequeña ante la actual masacre contra los pemones, en pleno siglo XXI, sobre todo cuando estos venezolanos han querido contribuir con una causa tan noble, como la entrada de la ayuda humanitaria a nuestro territorio.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Febrero de 2019.